BIENVENIDA — UBICACIÓN

Mons. Alberto Márquez Aquino


Buenos días a todos. Sean bienvenidos a esta que es la casa de reflexión, de estudio, oración, encuentro y, que nos queda muy bien, porque ciertamente estas son nuestras finalidades, estos son nuestros propósitos.

Esperamos que esto sea una expresión de nuestra formación permanente, para que viéndola en estos momentos como en otras muchas ocasiones de nuestra vida, de nuestro servicio, podamos impulsarla en nuestros demás hermanos, porque efectivamente vamos tratando y deberíamos ya suponerlo así, sin ninguna extrañeza, este es el tema no sólo de esta ocasión, sino de otras muchas ocasiones, que deben ocuparnos en momentos como este, en reuniones como esta: La formación de agentes de pastoral.

A esto nos ha invitado el señor Cardenal a partir de su orientación del inicio de este año y muy formalmente para un periodo de seis años, dividido en dos etapas, de tres cada una. Así es que estamos en esto, debemos continuar, debemos profundizar, debemos prestar nuestro servicio precisamente en esta línea.

Y tratándose de una reunión de decanos, así la llamamos precisamente para identificar cuál es el propósito operativo de este tipo de reuniones, entonces, desde luego, tenemos que abocar, diseñar nuestra reflexión, nuestro estudio y nuestra conclusión; conclusiones que posiblemente sean un tanto provisionales, no por la informalidad, sino porque van viajando hacia otros momentos.

Entonces, vamos a detenernos, vamos a abocar nuestra reflexión directamente a aquello que le toca al decano con relación a la formación de agentes. Advirtiendo, como lo vamos a ir viendo, diciendo y precisamente también con nuestra participación estableciendo que nos referimos a todos los agentes de pastoral incluidos nosotros los presbíteros, los mismos señores obispos, así ya lo decía el señor Cardenal.

Entonces vamos a ver que le toca al decano con relación a esto. Teniendo en cuenta también que el decano es un servicio, y por lo tanto no es al decano completamente, ni siquiera de forma muy personal el decano en cuanto una función, y por lo mismo, interrelacionar con los otros servicios que están representados aquí, entre los que estamos presentes.

No tendría mucho sentido si no fuera así el que estuvieran, por ejemplo concretamente, los vicedecanos, y es que tenemos que crecer, tenemos que afianzar muy bien, no solamente ser conscientes, sino en la práctica, de que los decanatos se mueven no solamente por el trabajo de una persona a la que se le llama decano, sino por un equipo con el cual tiene que empezar como en un núcleo central.

Vamos a ir viendo esto y desde luego que también los vicarios episcopales, también los vicarios episcopales de las vicarías regionales y otras instancias que se van relacionando con esto, precisamente para que concluyamos a esto, que es el decanato, donde son piezas claves en la operativización, en el impulso de nuestra pastoral arquidocesana.

El señor Cardenal no pudo estar con nosotros, pero desde luego que lo hacemos presente, no sólo por la fraternidad de la ordenación sacerdotal, sino también por la conciencia plena de que es una Iglesia local en la cual nosotros trabajamos y no tiene sentido si no es en relación con el obispo, en este sentido lo hacemos presente sacramentalmente, espiritualmente; tenemos una delegación, porque compartimos con él su trabajo, su ministerio, esto se da de distintas formas, según el cargo que cada uno de nosotros tiene.

Así que con este espíritu de Iglesia local, con esta alegría, debemos aceptar que esto nos implica trabajo al dejar actividades, al trasladarnos hasta acá etcétera, vivamos la alegría del hermano, del estar aquí juntos y sobre todo vivamos la alegría del servicio de estar aportando algo importante para la construcción del Reino de Dios en nuestra ciudad, del Reino de Dios a través del servicio a nuestra arquidiócesis.

Versión estenográfica