Segundo Encuentro de Decanos 2008
Coordinación Arquidiocesana
para la Formación
de Agentes de Pastoral
Segundo Encuentro de Decanos 2008

En la Asamblea pasada, del mes de noviembre, ya habíamos tenido la oportunidad de hacer una primera presentación de este organismo arquidiocesano, que le queremos nombrar simplemente así, coordinación, porque ese es como el objetivo que nos queda muy claro y es lo que queremos con este, le llamaremos organismo, pues, para identificar esta búsqueda de conjuntar diferentes esfuerzos y experiencias en orden a la formación y de la formación de agentes de pastoral en general.

Por eso le hemos llamado simplemente Coordinación Arquidiocesana para la Formación de Agentes de Pastoral. Me gustaría solamente decir algunos antecedentes, es bueno ir a la historia para que tampoco se crea que lo que estamos haciendo es como una invención, se han hecho algunos esfuerzos en el pasado, pensando siempre en la formación de los agentes.

Solamente recuerdo que en esta Arquidiócesis se ha buscado la formación, especialmente de los laicos a través de Cefal, que tuvo monseñor Clavel por muchos años, el Instituto Sedes Sapientiae, que acaba de celebrar en el mes de mayo pasado su 50 aniversario, escuela fundada por monseñor Francisco María Aguilera con intención de dar formación especialmente a los agentes laicos catequistas, porque ya había la intención de unificar criterios, de buscar líneas de acción comunes en este campo de la formación.

Después, un poco más reciente, en el año de 1992 ó 1993, aproximadamente, se creó lo que hoy se llama el Instituto San Pedro y San Pablo, que comenzó como el CETA, que era una búsqueda de acercarse a la formación, prioritariamente de los laicos a través de la formación a distancia, lo que empezó a ser la formación a distancia de Madrid, España.

Obviamente que en el ámbito arquidiocesano la formación de agentes está presente, hay que recordar que en el año de 1996 el señor Arzobispo presentó un documento que se titula: Orientación Pastoral acerca de la Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas, y eso fue lo que generó la institución, la constitución, la formación de los llamados Cefalaes, Centros de Formación para Agentes Laicos en Acciones Específicas.

En este caminar me gustaría recordar que anteriormente, unos tres años atrás hubo un esfuerzo de buscar esta coordinación, no sólo de los Cefalaes, sino de todos los demás centros y organismos que dan formación, dirigido de manera particular a los laicos en ese momento, se buscó formar una comisión, así se le llamó en ese momento, Comisión Arquidiocesana para Formación de Agentes Laicos, la COAFAL, que fue un trabajo que inició monseñor Luis Fletes en su calidad de Vicario Episcopal para los Laicos.

Solamente un poco de antecedentes como para decir que tampoco lo que hoy queremos proponer es un hongo que surgió de repente, porque los hongos surgen así, solos desaparecen, creo que hay un caminar y presenté lo más relevante de lo que pensé que podría ayudarnos a entender el proceso.

Entonces surge esta iniciativa de volver a buscar esta coordinación, precisamente el objetivo fundamental de este organismo es la coordinación y a partir de las Orientaciones Pastorales del 2007, el 2 de julio precisamente, se tuvo la primera reunión de lo que ahora ya identificamos con estas siglas: CAFAL, que significa Coordinación Arquidiocesana para la Formación de Agentes de Pastoral.

Podríamos decir de alguna forma, que el objetivo que estamos proponiendo, para decidir cuál, el objetivo primero refleja lo que significa este organismo, que es la coordinación. Seguir, porque como lo vamos a ir planeando en el tiempo, vamos a buscar caminos, líneas, orientaciones comunes para la formación de agentes, aunque en un primer momento una gran etapa de todo este proceso ha sido pensada hacia los laicos.

Ahora, como nos damos cuenta con este objetivo, seguir con el esfuerzo de coordinación y consenso de los diversos organismos e instancias pastorales diocesanas y este paréntesis me parece muy importante: (representando a los diversos agentes de pastoral: laicos, religiosas, ordenados), porque a partir de que se inició esta nueva etapa, esta búsqueda de coordinación, nos dimos cuenta que el tema de la formación no sólo afecta a los laicos, sino que debe de implicar, incluir y así se trabajó en la Asamblea Diocesana pasada, a los diversos agentes de pastoral, creo que en una pastoral actualizada no podemos implicar solamente a los laicos, de aquí para allá, sino también implicarnos, es decir, qué nos toca en el campo de la formación a los consagrados y a los ordenados.

Con el fin de participar en la revisión y elaboración de un Plan Diocesano de Formación de Agentes de Evangelización, que es el camino en el que estamos. Creo que si vamos entendiendo todo este proceso, inclusive ya este mismo encuentro de decanos nos va orientando al trabajo de la próxima Asamblea Diocesana.

Ahora se estila hacer objetivo general, y como específicos, podríamos decir que hay otros verbos que nos pueden clarificar mejor lo que estamos haciendo desde julio del 2007 a este momento, ya tuvimos más de un año que nos estamos reuniendo con cierta frecuencia para el CAFAP, por eso digo, lo que ya estamos haciendo; no estamos sentados pensando qué vamos a hacer. Ya hemos dado algunos pasos.

Una de las tareas que pensamos este organismo pudiera aportar es asesorar las iniciativas que surjan de esta instancia, de la CAFAP, que se complementen con lo que ya existe, para que al mismo tiempo se enriquezcan, pero sobre todo, puedan responder al perfil de agentes de pastoral que requiere nuestro plan arquidiocesano. Pensamos que es un trabajo que estamos ofreciendo.

Otro verbo, ofrecer Líneas de Acción, es decir, que sea una instancia que sea propositiva y que dé orientaciones, que responda “hacia dónde” y ofrezca algunos “cómos”. Este trabajo, para que también nos quede más claro, lo están realizando las Vicarías Episcopales de Pastoral: tanto la de Áreas, como la de Agentes, así como la Vicaría para los Laicos y para la Vida Consagrada.

Creo que haber reunido a las cabezas, a quienes tienen responsabilidad en la formación ya sea hacia los consagrados, hacia los sacerdotes, hacia los laicos, pienso que ya es un gran avance.

Hasta el momento se ha convocado a quienes a nivel diocesano tenemos, y por eso estoy aquí, a nombre de la CAFAP, no soy ni el secretario, ni el director, no tengo ningún título de esos, pero precisamente se ha convocado a aquellos que tenemos responsabilidades de formación de agentes en distintas acciones, a mí me ha tocado directamente el campo de la catequesis, hacia los catequistas, pero también soy formador en el seminario, en el ISEE, desde 1997 y de alguna forma también he aportado ahí en la formación de los sacerdotes, así como a aquellos que han tenido alguna experiencia en el campo de la formación.

En el camino de definición de la CAFAP se ha llegado al acuerdo de que ésta tiene un carácter subsidiario, no hemos querido inventar en el equipo otra estructura, que de por sí la estructura diocesana es pesada, grande, gigante, creo que lo que mejor se acerca a lo que pretendemos, es decir, unificar a los que ya estamos trabajando en formación, entonces tiene un carácter subsidiario y de servicio a la pastoral, la cual será coordinada por la Vicaría de Agentes, pero con el apoyo firme de la Vicaría de Áreas, que por cierto aquí están el vicario de agentes y el vicario de áreas, claro que entre ellos se echan la bolita, ¿cierto?

La cual buscará  conformar una Comisión Asesora para la Formación de Agentes, implicando a todos los que dan formación. Creemos que una tarea importantísima de este equipo será la de buscar una vinculación con las Vicarías Territoriales. En eso se está trabajando en este equipo de manera activa, un representante de la Comisión Permanente de la Vicaría de Pastoral, a través del P. Sergio Jaimes, para que este equipo u organismo esté también en coordinación con esta comisión en el área de pastoral arquidiocesana.

Aunque en el lenguaje ordinario, cuando se empezó a hablar de la formación de Agentes,con esos antecedentes históricos que presentaba, casi exclusivamente se pensaba en los Laicos, ahora en esta etapa cuando hablamos de Formación de Agentes, también están incluidos los ordenados y los consagrados, muestra de ello es el trabajo que realizamos en la XIII Asamblea Diocesana, en lo que fue el Documento Conclusivo y también las Orientaciones Pastorales de 2008.

Sin embargo, no hay que perder de vista que en el momento actual en donde tenemos que poner un mayor esfuerzo es en la Formación de Agentes Laicos.

Luego, un poquito como para decir qué podemos aportar, en qué podemos asesorar, en qué podemos iluminar, etcétera, se han propuesto algunos campos de acción de la CAFAP.

Uno, pensamos que podríamos aportar, como equipo, el ayudar a definir y completar un marco referencial para la Formación de los Agentes de Pastoral en la Arquidiócesis de México.

Muchos podrán decir, nosotros damos formación, por ejemplo instancias como algunas congregaciones religiosas, por ejemplo que dijeran: nosotras nos formamos, sí, y podríamos justificar que queremos una formación, pero, ¿qué tanta formación está favoreciendo ese perfil de agente de pastoral que la Arquidiócesis refiere?

Entonces, creemos que si tuviéramos un marco referencial, todo lo que la Arquidiócesis de México espera que tuvieran los agentes de pastoral o qué quisiéramos aportar para ayudar a crear ese perfil de agentes de pastoral en la Arquidiócesis de México.

Otra tarea muy relacionada con la primera, sería ayudar a clarificar los niveles de formación, tenemos claro que hay un concepto de formación, especialmente estableciendo el itinerario de la formación básica, a fin de homogeneizarla y evitar dispersión; creemos que la formación básica juntamente con las otras etapas, por supuesto que son fundamentales, pero la formación básica implica que ayudemos a buscar esa unificación, evitar, como dice ahí, la dispersión, así como garantizando el tronco común de la formación básica y al mismo tiempo ofrecer subsidios que ayuden y faciliten el camino.

Cómo podemos apoyar la creación y la elaboración de subsidios que respondan a este tronco común y a esta formación básica.

En cuanto a la Formación Inicial, ayude a estructurarla para garantizar su sentido kerigmático o catecumenal, clarificando al mismo tiempo la naturaleza de esta etapa de la formación inicial.

También, muy relacionado con lo anterior, que ayude a vincular la formación y la evangelización. Ya las Asambleas Diocesanas de 2005, 2006, 2007 y por supuesto 2008, las asambleas como las Orientaciones Pastorales han enfatizado mucho y subrayado este caminar de la formación y se ha insistido en que el proceso de evangelización y el proceso de formación estén íntimamente ligados, que estén integrados, no divorciados y todo esto lo hemos asimilado mucho mejor desde la preparación a la V Conferencia en Aparecida y la misma conferencia, con el lema de discípulos y misioneros.

Los agentes nunca dejamos de ser discípulos o somos discípulos y misioneros; aunque ya seamos agentes de pastoral, nunca dejamos de ser discípulos. En este sentido, lo que queremos decir es que las tareas o actos a realizar no hay que separarlos, sino que hay que respetar los procesos y actitudes a asumir y a unir; no separando el proceso evangelizador —Misión  Permanente— del  proceso  de  formación  —formación de agentes—.

Otros aportes que pudieran dar este organismo, este equipo serían ofrecer los criterios formativos, en orden a la posible institución de Ministerios Laicales, ya se dio el primer paso con la institución del ministerio de catequistas, ¿por qué no abrir campos?, y que este equipo pudiera ofrecer los criterios de formación que son fundamentales a la hora pensar en la institución del ministerio, de tal forma que la formación esté en función de la misión y del ministerio. Así darle auge al Cefalae, que no ha llegado a la formación en acciones específicas.

También podemos establecer o elaborar un directorio de agentes para la pastoral en la Arquidiócesis de México; y contar con una base de datos de los agentes de pastoral que podríamos llamar “cualificados”, tanto para ministerios específicos (acciones específicas), como para la formación de otros laicos en distintas instancias formativas. Por ejemplo en mi experiencia, quisieran algunas vicarías, muchos decanatos que fuéramos nosotros, los de la comisión, a dar los cursos de formación a los catequistas, sería imposible, cuando la Arquidiócesis ya cuenta con muchos agentes cualificados para formar a otros agentes.

Otra de las tareas que pensamos que este equipo podría asumir es establecer una certificación, por ejemplo el ISEE, el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos que depende del Seminario Conciliar de México ya anunció que se unió con el Instituto Sedes Sapientiae, para una certificación interna, ojalá y pudiera ser para toda la Arquidiócesis de Agentes de Pastoral (CAAP), para que se formalice el ministerio y no se improvise. Pensamos que esa clasificación ayudaría mucho a salvar el que se pudiera estar instituyendo un ministerio sin tener en cuenta que uno de los elementos fundamentales es la formación.

Otro aporte es que revise y evalúe, no sólo los planes de formación, sino a los mismos centros formativos, diocesanos o no, de quienes, en esta Arquidiócesis ofrecen formación de la misma forma, por ejemplo, hay institutos religiosos que aportan, que dan formación a agentes, a mí me queda muy claro con los Misioneros del Espíritu Santo, que están atrás del seminario, en la calle de Moneda, tienen un centro de formación en la zona sur de la ciudad, entonces tenemos que también se puede ayudar a revisar, evaluar y aportar, para que de acuerdo a los criterios del plan de formación arquidiocesana, ellos están acogiendo y asociando la formación y, podamos certificar de esa manera que la formación que dan esas instancias realmente están respondiendo a los objetivos de nuestra Arquidiócesis.

Por ejemplo, en este sentido hemos iniciado con el Instituto Sedes Sapientiae, revisando su plan de estudios ahora que está iniciando su etapa, unido al Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos, al ISEE y, también hemos comenzado a revisar el programa de formación de los CEFALAE´s.

Otra tarea con que creemos poder ayudar sería favorecer la vinculación de centros de formación, no necesitamos inventar más centros, ni abrir un centro cuando ya existen, en este sentido el ISEE ahora está teniendo una proyección mucho más amplia, que no se dedica únicamente a la formación filosófica y teológica de los futuros sacerdotes, los que vamos conociendo, quienes nos vamos involucrando en el ISEE nos damos cuenta que sus ofertas mucho más grandes.

También existe una instancia como el IMDOSOC, con experiencia de instituto religioso que ofrece formación. La Universidad Pontificia a través de sus diplomados, por ejemplo, muy accesibles a los laicos tanto por costos como por posibilidades de poder participar, porque no tienen una exigencia de la licenciatura filosófica o teológica.

¿Cómo apoyar lo que ya existe?, o sea, cómo vincular los institutos y centros de formación existentes, para apoyar el proyecto de formación arquidiocesana.

Finalmente, otra tarea que pensamos puede ser viable y que este equipo puede aportar, proponer orientaciones formativas a los diversos centros de formación y espiritualidad a los laicos, seminarios. Tal vez no lo dije, pero estamos convocadas las comisiones que estamos apoyando la formación de laicos, también se convocó al comisionado para el presbiterio, el P. Federico también participa, como director del ISEE, así como al mismo rector del Seminario Conciliar, es decir, el interés es poder llegar y cubrir, de alguna forma, a todos los agentes de pastoral: laicos, seminarios diocesanos —sacerdotes—; casas de formación —religiosos (as)—, a fin de enfatizar su formación desde las experiencias y necesidades pastorales de la Arquidiócesis.

Por último, siguen los retos para este equipo llamado CAFAP, seguir justificando su necesidad, es decir, ¿es necesario un equipo como este o seguimos cada quién haciendo nuestra luchita por su lado?

Su operatividad, es decir, qué tipo de estatutos, cometidos o funciones, también estamos en este proceso.

Sus políticas o estrategias, o sea, qué tipo de planes y programación podemos aportar a la Arquidiócesis.

Sería todo. Muchas gracias.

Pbro. Eduardo Mercado Guzmán
Versión estenográfica

Presentación del CAFAP


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