Segundo Encuentro de Decanos 2008
EUCARISTÍA
Segundo Encuentro de Decanos 2008

Liturgia Eucarística con Vísperas

     La misa inicia como de costumbre.

CANTO DE ENTRADA

Canto de entrada

 

1. Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.

Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección;
id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

2. Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.

3. Sois fuego y savia que vine a traer, sois ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder, ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien, los hombres al Padre verán.

V. En el nombre del padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

SALUDO

V. La paz esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

     Enseguida se hace la Salmodia, y se omite el acto penitencial.

SALMODIA

Antifonario: El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19

     Se recita a dos coros

1. Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión;

2. que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxitos a todos tus planes.


1. Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes:
que el Señor te conceda todo lo que pides.

2. Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

1. Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

2. Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.
1. Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

2. Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

1. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

R. El Señor da la victoria a su Ungido.

Antifonario: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20 2-8. 14

     Un lector recita el salmo

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

R. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Antifonario: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

     Todos recitan al unísono

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

R. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

     Terminada la salmodia, el celebrante continúa con la oración colecta. La misa continúa como de ordinario.

ORACIÓN COLECTA

Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles caigan en la cuenta de que están llamados a trabajar por la salvación de los demás, para que todos los pueblos de la tierra formen una sola familia y surja una humanidad nueva en Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Liturgia de la Palabra

PRIMERA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos ( 10, 9-18).

Hermanos: Basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él. Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias! Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, quién ha creído en nuestra predicación? Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo. Entonces yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el último rincón de la tierra.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Jer 31).

R. Reúne, Señor, a tu pueblo.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor
y anúncienla aun en las islas más remotas:
"El que dispersó a Israel lo reunirá
y lo cuidará, como el pastor a su rebaño". R.

Porque el Señor redimió a Jacob
y lo rescató de las manos del poderoso.
Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión
y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando;
se sentirán felices jóvenes y viejos,
porque yo convertiré su tristeza en alegría,
los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.
Alimentaré a los sacerdotes con manjares sustanciosos
y mi pueblo se saciará de mis bienes. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mc 16, 15).

R. Aleluya, aleluya.
Vayan por todo el mundo, dice el Señor, y prediquen el Evangelio a toda creatura.

R. Aleluya.

EVANGELIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Del santo Evangelio según san Mateo (9, 35-38).

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos". Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN DE LOS FIELES

     Celebrante:

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle diciendo:

R. Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.

— Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan: que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz. R.

— Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos, devuelve la libertad de los hijos de Dios a nuestros hermanos que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu. R.

— Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida. R.

— Que los niños imiten tu ejemplo y crezcan siempre en sabiduría y gracia. R.

— Acoge a los difuntos en tu reino, donde también nosotros esperamos reinar contigo. R.

Oración conclusiva

     Celebrante:

Escucha, Padre, nuestra oración y conserva en nosotros los dones de tu Espíritu; haz que todos los hombres te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Canto de ofrendas

Canto de Ofrendas

Pidamos con Jesús a una sola voz:
¡Que seamos uno para que el mundo pueda creer!
¡Que seamos uno para que el mundo pueda creer!

1. "Los mensajeros de Dios serán,
si a todo el mundo van a enseñar,
que la armonía renacerá
si a su enemigo saben amar".

2. "Viviendo aquí en la tierra fue
donde a todos quise juntar,
dándoles paz, amor y fe,
y al mundo entero renovar".

3. "Recuerden hijos de Dios,
lo que una vez en oración,
pensando en todos con amor,
pedí por siempre vuestra unión".

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

     Celebrante:

Señor, como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar también por la salvación del mundo los dones y plegarias de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Canto de Comunión

Canto de Comunión

Acerquémonos todos al altar,
que es la mesa fraterna del amor,
pues siempre que comemos de este pan,
recordamos la Pascua del Señor;
pues siempre que comemos de este pan,
recordamos la Pascua del Señor.

1. Los Hebreos en medio del desierto comieron el maná,
nosotros peregrinos de la vida, comemos este pan.
Los primeros cristianos ofrecieron su cuerpo como trigo,
nosotros acosados por la muerte, bebemos este vino.

2. Como Cristo hecho pan de cada día se ofrece en el altar,
nosotros, entregados al hermano, comemos este pan.
Como el cuerpo de Cristo es uno sólo por todos ofrecido,
nosotros, olvidando divisiones, bebemos este vino.

3. Como ciegos en busca de la aurora, dolientes tras la paz,
buscando tierra nueva y cielos nuevos, comamos este pan.
Acerquémonos todos los cansados, porque Él es nuestro alivio,
y siempre que el desierto nos agobie, bebamos este vino.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

     Se hace el cántico a dos coros

Cántico de la Santísima Virgen María (Lc 1, 46-55).

1. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

2. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

1. Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

2. Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

1. Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

2. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

     Celebrante:

Te pedimos, Señor, que la participación en tu mesa nos santifique y que la redención que tu Hijo consumó en la cruz, sea recibida con gozo en todo el mundo por medio del sacramento de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Canto de Salida

Canto de Salida

1. Todos unidos formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.


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REUNIÓN DE MARZO

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