Segundo Encuentro de Decanos 2008
INTRODUCCIÓN A LA JORNADA
Segundo Encuentro de Decanos 2008

Nos encontramos en la segunda reunión de Decanos 2008. Un saludo muy especial a los señores obispos, que en comunión con en señor Cardenal, presiden nuestra reunión y nuestro trabajo. Él está físicamente ausente, su mamá ha tenido serios problemas de salud, esperamos que en su momento, pueda venir aquí, con nosotros.

Para introducirnos al trabajo de estos días, hoy y mañana, en primer lugar vamos a hacer una relación con las dos últimas reuniones, precisamente con ese esfuerzo de dar una continuidad a nuestro trabajo, esperando que no sólo sea una continuidad temática, que digamos: bueno, hoy estamos viendo esto, es continuidad de lo que vimos en la reunión pasada y la próxima vez tendremos que ver aquello y, así nos quedemos muy contentos y tranquilos.

No se trata sólo y únicamente de una continuidad temática en lo que tratamos, sino tratar de darle una continuidad a través de nuestro trabajo, es decir, qué tanto hemos hecho, qué tanto hemos logrado en aquello que nos hemos propuesto, en aquello que juntos vamos no solamente reflexionando, sino muchas veces, definiendo.

Las dos últimas reuniones, la del año pasado precisamente aquí, en este lugar, en ellas tratábamos el tema de la formación de agentes, ya bajo la óptica que nos marcaba la orientación del señor Cardenal del año pasado, esta formación de agentes que también la referimos de forma muy particular a la formación de los mismos decanos. En esa ocasión, el año pasado, se entregó un instrumento de planeación que se había pedido desde mucho tiempo antes y se espera que esté siendo un instrumento no sólo por supuesto al servicio de decanos, sino de la misión, del trabajo que cada quien tiene que hacer precisamente como coordinador de la planeación en su decanato, en conjunto y en cada una de las parroquias, promoviéndolas, impulsándolas.

También nos detuvimos un poco más en lo que el decano tiene que hacer respecto a la formación de los demás agentes, dentro de las responsabilidades y encomiendas que tiene el decano, precisamente la de promover la formación, coordinar la formación, impulsar la formación ocupa un lugar realmente importante. Eso fue el año pasado.

En marzo de este año, dedicamos la mañana para diseñar los talleres para la formación de decanos, que terminó siendo de seis módulos. Los módulos que se habían propuesto: Introducción — Visión integral de la pastoral — Misión Permanente — Administración parroquial — Formación de Agentes — Planeación Pastoral. Pues ahora, tenemos el gusto de decirles que el próximo día 21 de octubre se tendrá el primer taller que se ofrece a todos los decanos, particularmente a los nuevos.

¿Quiénes son nuevos? Los que tienen uno o dos años de haber empezado. Han de decir que para qué, si ordinariamente son tres años, pero en la práctica, casi siempre son seis, porque se ve la conveniencia de que se repita el periodo.

Una de las actividades a las que se ha comprometido este equipo de decanos, el que va impulsando, coordinando estas y otras actividades en servicio a los decanos es ir a sus espacios, hablarles por teléfono, hacerles una visita en casa, darles alguna motivación para que realmente haya una concurrencia y una participación en este primer módulo que se tendrá, Dios mediante, el 21 de octubre.

Ya tenemos aquí una reflexión qué hacer, cómo manejamos nuestro trabajo de reflexión, qué tanto es lo que vamos aportando juntos con nosotros y varios que ahorita están ausentes y que deberían de estar aquí, ¿qué tanta prioridad le damos?, ¿qué tanto nos comprometemos nosotros mismos?, ¿por qué nos frenamos?, en fin, todo eso lo reflexionaremos en esta reunión.

Bien, en esta mañana y el día de mañana, nos ubicamos en dónde nos encontramos en nuestro proyecto, en nuestro plan diocesano; recordemos nuevamente, porque como que esto nos ha costado un poquito de trabajo afianzarlo muy bien, asimilarlo muy bien, que el señor Cardenal decidió que durante seis años nos dediquemos a un objetivo muy concreto, en conjunto, desde luego, en el marco de la misión permanente, y está tomado de las orientaciones del 2007: "La formación de agentes de evangelización y su compromiso apostólico". Como que no habría necesidad de añadir "compromiso apostólico", porque la formación, si es buena formación, tiene que desembocar en un compromiso, pero para que quede muy claro, normalmente así lo expresamos.

Algunas ideas muy breves que se nos señalan en este documento: “Centrar nuestro esfuerzo en fortalecer la conciencia de ser discípulos y en desarrollar la capacidad apostólica de nuestra vocación bautismal” (AEMP 4). Porque se trata de la formación de todos los agentes, entonces, cada quién tiene una misión específica.

Yo valoro mucho este texto, realmente muy breve, del número 21 del mismo documento: Se trata de una “atención sistemática e integral a la formación de los diversos agentes evangelizadores” (AEMP 21). Creo que a fin de cuentas, hemos avanzado poco en esto, sí tenemos formación, pero a veces un poquito espontánea, no muy bien estructurada, no precisamente con ese grado de que sea integral en varios ámbitos, porque creo que hay una comunidad que va muy bien, pero también creo que en general todavía nos falta mucho para que realmente sea sistemática, es decir, que cuente con programas bien estructurados, que nos van señalando distintos campos y que abarquen las áreas que se tienen que abarcar, para que los diversos agentes, o sea, todos, realmente estemos teniendo esa formación que se desea.

El señor Cardenal vio la conveniencia de que fuera un periodo más o menos largo, pero no para que nos confiemos, sino porque si se trata de un compromiso serio, se debe tener un tiempo prolongado, pero realmente debemos que trabajar.

Desde luego que esto no es nuevo, en nuestro contexto pastoral arquidiocesano, desde recién terminado el Sínodo, cuando se planteó: Bueno, y ahora, ¿quién va a hacer esto? Para ventilar lo de los agentes de pastoral y, ya en el Programa Inicial Arquidiocesano (PIA) que fue el primer impulso que se quiso dar, ya se decía que se trataba de “vigorizar el espíritu misionero de todos los agentes y dar una nueva promoción al laicado”.

Dentro de la importancia que tiene la formación de todos, una importancia peculiar la tiene la formación que los laicos deben buscar para sí mismos y que todos debemos ayudar a lograr, por aquello de la evangelización de las culturas, en donde ellos ocupan un lugar realmente muy comprometido.

También en la primera orientación pastoral que nos dio el señor Cardenal Norberto Rivera, que hablaba ya de agentes laicos para acciones específicas, bueno, pures frases como esta las encontramos muy claras, pensando en “La promoción y la formación de agentes laicos para acciones específicas es condición indispensable para hacer efectiva la opción sinodal, aquel compromiso con los alejados, las familias, los jóvenes, los pobres, y para la realización de su propósito último que es la Nueva Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México” (OPFALAE 5).

Bueno, esto, como que en cuestión de ideas, muchos de nosotros lo tenemos bastante claro, pero en realidad no basta con tener una idea clara que algunos tienen, sino que es necesario que haya un trabajo organizado, sistemático, constante con relación a este propósito de la formación. Por eso hemos abordado el tema y nuevamente vamos a hablar del asunto en estos días.

Igualmente, en las orientaciones pastorales de esta año hay cosas interesantes, hay mucha apertura a la realidad de nuestra ciudad, de un llamamiento a la responsabilidad que debemos tener para escuchar, para descubrir la voz de Dios, la voz del Espíritu, dice repetidamente el documento, en esa condición en la cual nos encontramos todos, para que ahí y desde allí busquemos la formación nuestra y de todos nuestros hermanos agentes de pastoral y de todos los bautizados, especialmente en las orientaciones de este año se enfatiza mucho la condición bautismal nuestra, porque es el punto de partida y por lo tanto de todos aquellos que están bautizados, es decir, a fin de cuentas, llamados a ser agentes de pastoral somos todos los bautizados.

Terminando este recuento de ideas que estamos haciendo, sólo queremos retomar que el documento conclusivo que juntos, ojalá que así lo sintamos, juntos elaboramos, aceptamos en la Asamblea última del año pasado. En este Documento Conclusivo hay señalamientos muy importantes para los diversos agentes de pastoral, hay retos que tenemos que cumplir, hay también posibilidades que se señalan, hay exigencias y pautas de crecimiento, pero creo que ese documento, igualmente está esperando ser más atendido, ser más trabajado, que no suceda que nosotros mismos nos olvidamos de nuestros esfuerzos, porque no sólo fue nuestro esfuerzo, en realidad fue de toda la comunidad arquidiocesana, porque se trabajó en las parroquias, se trabajó en los movimientos, se trabajó en las comisiones y esto cristalizó con aquellos que participamos en la Asamblea Diocesana, pero es todo un trabajo que ahí cristaliza y que realmente es una gran riqueza, es una gran luz en buena parte tomada del mismo Sínodo que ya nos orienta a todo ello.

Toco unos puntos un poco más particulares, pero que también son necesarios, que en los últimos dos documentos, las orientaciones del señor Cardenal, del año pasado y el de éste, concretamente que el Encuentro Mundial de las Familias tiene como estos motivos de impulso para nosotros, realmente es una motivación significativa, es mundial, es un deseo del Papa, es un momento en el cual la mirada de gran parte de la Iglesia de los que se interesan en estas cosas está puesta en nuestra Arquidiócesis, somos sede, y sede no solamente significa que aquí se va a hacer, sino sede quiere decir que de parte de nosotros tiene que haber una especial corresponsabilidad o responsabilidad en todo este trabajo.

Por lo tanto es una oportunidad para que nos preguntemos sobre las mismas prioridades sinodales, el señor Cardenal señalaba en la visita pastoral que no se alcanzaba a notar que la pastoral familiar, la pastoral juvenil y también la pastoral social fueran realmente prioridades; de ésta última, lo señaló en el encuentro que hubo el sábado pasado con los movimientos laicales, que por cierto fue muy concurrido, decía que en lo que reportaban los movimientos laicales se notaba una gran ausencia se pastoral social. Parece que toda vía hay mucho, mucho por hacer para que en la pastoral ordinaria, los jóvenes, las familias ocupen un lugar prioritario.

En esta dinámica hace falta no solamente atender a las familias, para atenderlas, como dice el documento, hay que oír a las familias, dar toda la atención, que va precisamente en este sentido.

Favorecer que nuestra pastoral parta de la realidad que se vive en la ciudad. ¿Cuáles son las condiciones de nuestras familias? ¿Qué necesitarían nuestras familias? Parte lo descubrimos, parte tenemos que oír, parte tenemos que esforzarnos por acabar de percibir.

Y con todo esto, buscar programas más orgánicos, sí, podemos decir que algo se hace con relación a las familias, que sí hay pastoral familiar, que siguen existiendo varios movimientos de familias, pero creo que todavía no podemos hablar una pastoral orgánica arquidiocesana que atienda a las familias.

Sintetizando, ¿en qué nos tenemos que seguir esforzando?, en la promoción y formación de agentes de pastoral; creo que hay que trabajar mucho las dos actividades, porque para formar, primero hay que promover; constantemente hago estareflexión, seguramente la habrán oído, cómo hace falta esa actitud de promoción, así exactamente como hablamos de promoción de vocaciones sacerdotales, tenemos que hablar de promoción de otras vocaciones, de vocaciones laicales y, formar, no sólo formar a los que ya están o a los que llegan ocasionalmente, sino buscar, detectar, descubrir, ayudar a que encuentren y acepten esta vocación que ya tienen.

Esta promoción y sobre todo la formación, en esas dos líneas que ya decíamos desde el principio, crecer para actuar, crecer para comprometerse, ¿qué nos dan esas dos dimensiones a las que ya estamos muy acostumbrados en estos días?, discípulos y misioneros. Todo esto, para afianzar el compromiso con la Misión Permanente.

Bueno, aquí vemos todo el impulso que nos da la misión continental, en la que se nos dan nuevas luces, en realidad es el mismo campo, nosotros por eso estamos muy contentos, porque desde hace algunos años manejamos este término, misión permanente, que también ha asumido el Documento de Aparecida y por eso ahora lo promueve, lo impulsa con la misión continental.

Y estos acontecimientos que estamos viviendo, hay que tomarlos como una motivación; precisamente el día de mañana vamos a hacer un ejercicio, y como ejercicio que sea realmente aterrizaje a afianzar esa metodología, esa forma de cómo ciertas acciones de estas tenemos que buscar que incidan, que apoyen, que refuercen nuestro gran proyecto de misión permanente, que no nos desvíen, que no nos entretengan, porque a veces como que sirven un poquito de entretenimiento, nos entretuvimos con un "encuentrito" sobre todo esto. Que esto realmente dé en el gran foco y esperamos el aterrizaje en la pastoral de conjunto.

Porque todo esto tendemos a planearlo desde las instancias de la Curia, de la Vicaría de Pastoral, de la Vicaría de Agentes, hasta los decanatos y las parroquias, que así tiene que ser.

También se trata de que a la luz de las reflexiones que aquí tengamos sobre estos distintos temas, dentro del gran tema misión permanente, vamos a encontrar la siguiente Asamblea Diocesana, que versará sobre lo mismo. Algunos que me ven, me descubren cara de "Asamblea Diocesana", me encuentran y me preguntan: ¿De qué va a tratar la próxima Asamblea Diocesana? Me dan ganas de responder, no tendríamos por qué preguntarlo, debemos de seguir con la formación de agentes al servicio de la misión, por tanto, aunque hoy le demos cierto lugar especial al trabajo de familias en estos días, no quiere decir que en la Asamblea se tenga que trabajar sobre la pastoral familiar, que es algo importante, tanto que confluye a un aspecto parcial que el mismo Sínodo nos lo decía cuando hablaba de prioridades, en donde se debe encarnar, en donde se debe hacer realidad la evangelización de las culturas.

Entonces, nos tenemos que enfocar en cómo va la formación de agentes, que necesita participar de un nuevo impulso y así, corresponde a este propósito, a este proyecto que tenemos muy bien sabido y que lo podemos estructurar de distintas formas, pero siempre tiene este corazón de espíritu misionero.

Gracias.

Mons. Alberto Márquez Aquino
Versión estenográfica

Introducción a la Jornada -Mons. Alberto Márquez Aquino-


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