Segundo Encuentro de Decanos 2008
LAUDES
Segundo Encuentro de Decanos 2008

SALUDO INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Aleluya.

Invitatorio

Salmo 94

     El invitatorio se hace a dos coros, intercalando la antífona correspondiente.

Antifonario: La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

1. Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

2. Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

1. Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

2. Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras".

Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

1. Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso".

Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

2. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Ant. La escuchaste Señor, cuando regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

HIMNO

     Todos proclaman el himno

Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
"Que el pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.

Ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quien las maneje.

El mar les pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.

La piedra, con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.

A ti te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamientos en tu frente.

No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece:
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril". Amén.

SALMODIA

Antifonario: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Salmo 35

     El salmo se hace a dos coros.

1. El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
"No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia".
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

2. Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

1. Señor, tu misericordia llega hasta el cielo,
tu fidelidad hasta las nubes,
tu justicia hasta las altas cordilleras;
tus sentencias son como el océano inmenso.

2. Tú socorres a los hombres y animales;
¡que inapreciable es tu misericordia, oh Dios!;
los humanos se acogen a las sombras de tus alas.

1. se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das de beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente de la vida
y tu luz nos hace ver la luz.

2. Prolongas tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche afuera la mano del malvado.

1. Han fracasado los malhechores;
derribados, no se puede levantar.

2. Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

1. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Antifonario: Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Cántico (Jdt 16, 2-3. 15-19).

     Todos hacen el cántico.

¡Alabad al Señor con tambores,
elevad cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad e invocad su nombre!
porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su nombre es el Señor.

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor tú eres grande y glorioso,
admirable en tu fuerza, invencible.

Que te sirva toda la creación,
porque tú lo mandaste y existió;
enviaste tu aliento y la construiste,
nada puede resistir a tu voz.

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tus presencias se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.

Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Antifonario: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Salmo 46

     Se intercala la antífona que todos recitan, mientras un lector recita el salmo.

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilos;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilos.

LECTURA BREVE Tb 4, 16-17. 19-20

No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan. Da de tu pan al hambriento y da tus vestidos al desnudo. Busca el consejo de los prudentes. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos.

RESPONSORIO BREVE

V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Dame vida con tus palabras.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antifonario: La escuchaste, Señor cuando, regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

     Todos hacen el cántico.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo
con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia,
todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La escuchaste, Señor cuando, regando con sus lágrimas la tierra, acudía a ti en la oración.

PRECES

     Celebrante:

Demos gracias a Cristo y alabémoslo porque ha querido santificarnos y llamarnos hermanos suyos; digámosle, pues, confiados:

R. Santifica, Señor, a tus hermanos.

  • Concédenos, Señor, consagrar el principio de este día en honor a tu resurrección y haz que todos los trabajos que realicemos durante esta jornada te sean agradables. R.
  • Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos, sobre todo en los tristes, en los más pobres y en los que son menos útiles a los ojos del mundo. R.
  • Tú que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación nos das el nuevo día, signo de tu amor, renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre. R.
  • Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo y que a nadie devolvamos mal por mal. R.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tal como Cristo nos enseño, terminemos nuestra Oración diciendo: Padre nuestro…

ORACIÓN

Dios de bondad, consolador de los que lloran, tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, custodie su corazón y su inteligencia en el amor y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R. Amén.


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REUNIÓN DE MARZO

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