Segundo Encuentro de Decanos 2008
LECTIO DIVINA
ORACIÓN INICIAL

Segundo Encuentro de Decanos 2008

Monitor:
Reunidos Decanos y Vicedecanos, convocados por el Sr. Arzobispo, para compartir e impulsar la Pastoral de nuestra Arquidiócesis, deseamos que a la luz de la Palabra, en el espíritu de San Pablo: "Hay de mí si no evangelizo", juntos vivamos este encuentro como la gran familia diocesana que se interesa por la formación de sus agentes para la misión y, celebra el misterio de Dios en y desde la familia, iglesia doméstica.

De pie.

Canto:

Juntos como hermanos,
miembros de una Iglesia,
vamos caminando
al encuentro del Señor.

Un largo caminar
por el desierto bajo el sol,
no podemos avanzar
sin la ayuda del Señor.

Unidos al rezar,
unidos en una canción,
viviremos nuestra fe
con la ayuda del Señor.

La Iglesia en marcha está,
a un mundo nuevo vamos ya,
donde reinará el amor,
donde reinará la paz.

Guía: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Asamblea: Amén.

Guía:
Saludo a todos los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser Santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte de nuestra Arquidiócesis invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. Que llegue a todos ustedes la gracia y la paz (1 Co 1, 2-3).

Asamblea: Amén.

Oración: Salmo 138

Asamblea:

Te doy gracias, Señor, con toda mi alma,
porque cuando te hablaba me escuchaste;
delante de los ángeles te canto
y ante tu templo santo me arrodillo.

Te agradezco tu amor y lealtad,
pues mayor que tu fama es tu promesa.
El día en que clamé, Tú me escuchaste,
y le infundiste a mi alma más valor.

Te alabarán, Señor todos los reyes
cuando oigan las promesas de tu boca;
cantarán tus designios y dirán:
"Es muy grande la gloria del Señor".

Desde arriba el Señor mira al humilde,
y de lejos distingue al orgulloso.

Si me encuentro en peligros,
me conservas la vida;
estirándome el brazo, me tomo de tu mano
y así me salvas de mis enemigos.

Completará el Señor lo hecho por mí.
Señor, tu amor perdura para siempre,
no abandones la obra de tus manos.

Monitor:
El Evangelio que vamos a escuchar de San Mateo, concluye con la perícopa que narra la aparición del resucitado a los once en Galilea. Mientras el recorrido terreno de Jesús llega a su término, comienza la misión de los apóstoles y, precisamente a partir de la Galilea de los gentiles. Escuchemos:

Evangelio: Mt 28, 16-20.

Lector 1:

16 "En aquel tiempo, los once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 17 Y allí al verle le adoraron; si bien algunos tuvieron sus dudas. 18 Entonces Jesús, acercándose, les habló en estos términos: "A mí se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándolas a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y he aquí que yo mismo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo".

Silencio meditativo (Sentados).

MEDITACIÓN SOBRE EL PASAJE BÍBLICO

Lector 2:
"Hagan discípulos". Para Mateo, la utilización de esta expresión en el contexto misionero, implica una adhesión total a Cristo. Es una sola realidad, no sólo para sus compañeros terrenos, sino que es la condición a la que todo hombre está invitado a entrar; cada creyente es llamado a reconocer e identificarse con esta invitación y comprender mejor su vida en la fe. Todas las naciones gozan de esta llamada.

Lector 3:
"Enseñándoles todo lo que yo les he mandado" se trata de la voluntad de Dios anunciada en la Ley y los profetas, interpretada de forma soberana en la enseñanza de Jesús, concreta y resumida en el mandamiento del amor. Estos mandatos hay que transmitirlos sin alterarlos, en obediencia fiel, concreta y cotidiana, en nuestra vida.

Lector 4:
"Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo". La misión se extiende hasta el fin del tiempo. Es una expresión fuerte; recuerda el nombre mismo de Emmanuel (Dios con nosotros); no tenemos nada que temer, sino creer en su palabra, ya que Él está con nosotros en todo momento; su presencia protectora impulsa a todos en todo momento.

Preguntas que ayudarán a la meditación personal:

• ¿Te sientes llamado por Jesús a evangelizar?
• ¿Qué nos impide cumplir con este mandato?
• ¿Qué formación nos hace falta?
• ¿Mi espiritualidad es de comunión para la misión?

Silencio

Canto:

Tu palabra me da vida
confío en ti Señor.
Tu Palabra es eterna,
en ella esperaré.

Dichoso el que con vida intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que, guardando sus preceptos
lo busca de todo corazón.

Postrada en el polvo está mi alma,
devuélveme la vida tu palabra.
Mi alma está llena de tristeza,
consuélame, Señor, con tus promesas.

Escogí el camino verdadero
y he tenido presente tus decretos.
Correré por el camino del Señor
cuando me hayas ensanchado el corazón.

De pie.

ORACIÓN

Guía:
Jesús, quisiéramos saber qué ha sido para ti volver al seno del Padre, volver a Él no sólo como Dios, sino también como hombre, con las manos, los pies y el costado con esa llaga de amor: Sabemos lo que es entre nosotros la separación de las personas que amamos: la mirada los sigue todo lo que puede cuando se alejan...

El Padre nos concede también a nosotros, como a los apóstoles, esa luz que ilumina los ojos del corazón y que nos hace intuir que estás presente para siempre. Así podemos gustar ya desde ahora la viva esperanza a la que estamos llamados y abrazar con alegría la cruz, sabiendo que el humilde amor inmolado es la única fuerza adecuada para levantar el mundo.

Silencio.

CONTEMPLATIO

Lector 5:
Oh bondad, caridad y admirable magnanimidad! Donde esté el Señor, allí estará el siervo: ¿se puede dar una gloria más grande? Ha asumido precisamente la naturaleza humana, glorificándola con el don de la santa resurrección y de la inmortalidad; la ha trasladado más arriba de todos los cielos y la ha colocado a su derecha. Ahí está toda mi esperanza, toda mi confianza: en Él, en el hombre Cristo, hay, en efecto, una parte de cada uno de nosotros, está nuestra carne y nuestra sangre. Y allí donde reina una parte de mi ser, pienso que también reino yo. Allí donde es glorificada mi carne, allí está mi gloria. Aunque yo sea pecador, mi fe no puede poner en duda esta comunión.

No, el Señor no puede carecer de ternura hasta el punto de olvidar al hombre y no acordarse de lo que lleva en Él mismo. Precisamente en Él, en Jesucristo, Dios y Señor nuestro, infinitamente dulce, infinitamente benigno y clemente, en quien ya hemos resucitado, en quien ya vivimos la vida nueva, ya hemos ascendido al cielo y estamos sentados en las moradas celestes. Concédenos, Señor, por tu santo Espíritu, que podamos comprender, venerar y honrar este gran misterio de misericordia (Juan de Fécamp Confessio theologica II, 6).

ORACIÓN FINAL

Monitor:
Terminemos nuestra Lectio Divina orando con el salmo 116 que hace eco del llamado universal a la salvación y de nuestro compromiso misionero de anunciarla:

Salmista: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Asamblea: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Salmista:
Que alaben al Señor todos los pueblos, que todas las naciones lo festejen.

Asamblea: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Salmista:
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.

Asamblea: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Guía: Bendigamos al Señor.

Asamblea: Demos gracias a Dios.


PRINCIPAL - CONTENIDO

REUNIÓN DE MARZO

HOME | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | 2010 | 2011 | 2012