Encuentro Decanos 5 Marzo 2008

 

SALUDO DEL CARDENAL

 


Escudo del Cardenal Norberto Rivera Carrera

En este tiempo, muchos de ustedes lo han visto, estoy en visita pastoral. Otros requerimientos los voy a dejar para un segundo momento.

La imagen de nuestra Señora del Perpetuo Socorro cumple 60 años de estar en una iglesia. Me daría gusto estar en cada uno de los acontecimientos, pero me estoy dedicando más a la visita pastoral, y ustedes lo han visto que cuando voy, es desde muy temprano hasta por la noche y no tengo otros quehaceres, otros compromisos durante el día, más bien doy ordinariamente entrevistas a otros sacerdotes de otras partes que quizá lo necesitan y, eso también se va recorriendo y cuando voy a la Curia, los atiendo.

En esta visita pastoral, por supuesto, a mí me alegra porque en comparación con la visita anterior, veo un gran crecimiento, un crecimiento en muchos aspectos que lo hago notar ordinariamente estando en la visita, porque veo que ya hay más planes de trabajo que hace siete años, por ejemplo.

Veo que hay más gente preparada, veo que tienen varias líneas, según la parroquia, según el decanato, en donde especialmente han puesto el acento o atención y eso me da mucho gusto, porque no todos pueden crecer uniformemente ni todos pueden crecer en el mismo nivel; es una gran alegría lo que me proporciona el ir constatando esto en la mayoría de los decanatos.

Evidentemente, un primer factor que veo determinante es que el obispo da las directrices y el obispo auxiliar busca aquello que se aplique, pero donde realmente se puede comprobar este crecimiento es cuando hay un decano que sabe animar, que sabe impulsar, que sabe alentar el proyecto de trabajo pastoral, como que ahí está el secreto, porque una vicaría completa no veo que se pueda alentar, ni creo que se pueda estar al pendiente como lo puede estar un decano, de si se hacen o no las cosas, de que el plan aquel realmente se está cumpliendo o no se está cumpliendo, porque en una vicaría, aquello es una  presentación más general, en cambio en el decanato, se puede bajar a cosas concretas, saber cuántos son los que están en el Cefalae o cuántos son los que están siguiendo el curso de catequesis, cuántos son los que están trabajando en pastoral social, quiénes han ido a tomar el curso sobre Cáritas parroquial o si no han ido.

Esos detalles solamente en el decanato, y deseo agradecerles (ahorita), como lo hago siempre, al decano, porque sé que realmente gran parte de este progreso en el proyecto misionero se debe al trabajo de ustedes, pero para esto veo que se necesita de un continua retroalimentación, que los decanos realmente sepan cuál es su función, cuál es el lugar que ocupan en esta Iglesia particular, porque muchas veces los eligen y dicen: yo ni idea tenía, yo asistía a las reuniones, pero cuando menos lo pensé me dijeron que yo tenía más votos, que mi nombre estaba ahí y hace poquitos días el obispo me dijo que había sido yo elegido, que el Cardenal estaba de acuerdo en que yo era decano, pero no sé ni cómo se maneja esto.

Yo creo que estas reuniones tienen que ser el ambiente propicio para impulsar el ser y el quehacer del decano en nuestra Arquidiócesis.

Otro fenómeno que estoy viendo en las visitas pastorales es que ahí donde más progresan ciertos aspectos es donde tienen gente preparada y, a veces no porque en el Cefalae los hayan preparado, sino porque se han preparado en alguna otra parte, reciben en herencia, aunque algún párroco diga casi siempre: yo cuando llegué, aquí no había nada. Sí, ahí tenía mucha gente que ya había estado en un proceso de formación, porque fue de la escuela de ejercicios de cristiandad, porque estuvo con el padre Navarro, porque siguió el proceso neocatecumenal, en fin, pero hay una formación y un compromiso; una formación más o menos integral, y esa es la gente que empuja ciertos aspectos, veo que en muchas partes los laicos son los que han empujado para que se hagan las cosas; han exigido, con toda razón, que aquello que se dijo públicamente, pues se cumpla, que no quede solamente en una propuesta con motivo de alguna reunión o de la visita pastoral anterior o de la Asamblea Diocesana.

Pues aquí nos comprometimos, aquí vamos a hacer esto y yo no veo nada. Yo veo a agentes laicos que cuando están preparados son muy conscientes de su lugar en la iglesia y llegan hasta la exigencia para con uno de que las cosas se hagan.

Otro elemento que veo importante, y en el que creo que vamos creciendo, los materiales también se van dando, no tenemos todos los materiales que quisiéramos o que a veces hemos ofrecido, pero sí tenemos bastantes materiales para la preparación, creo que nadie se puede quejar, no pueden decir: es que no sé qué material usar. Creo que en la Arquidiócesis, propio o ajeno, no nos ha faltado el material para proporcionárselos y tenerlo a la disposición de ustedes.

Quiero agradecer este trabajo tan eficaz que se ha ido dando en muchos de los decanatos. Sé que gracias a ustedes esta Iglesia ha ido creciendo en este compromiso misionero y los invitaría a que especialmente nos abocáramos a ese elemento que ciertamente es definitivo para que haya un buen trabajo. Tener gente preparada en los distintos campos, allí en nuestro decanato, en nuestra parroquia, son los que nos van a impulsar cuando nosotros andamos con mil tareas, con mil cosas, tener a alguien que sepa sacar adelante ese proyecto.

Laicos que se hayan comprometido con aquello y que en el momento en que nosotros estamos distraídos en cosas importantes, pero no es en aquel compromiso precisamente, hay gente que sí nos ayuda, hay gente que sí nos impulsa. Si tenemos gente preparada creo que creceremos más, creo que esa es una de las funciones más importantes en el decanato, el congregar, el reunir al decanato y permitir que se vaya retroalimentando con las experiencias.

Ya lo he dicho en varias ocasiones, se me hace a veces de risa, que pasando esta calle, en el mismito ambiente, los grupos juveniles aquí están bastante bien y al otro lado, a 300 metros está otra parroquia con el mismo ambiente socioeconómico, ahí no han hallado cómo. Otros que han impulsado las obras de caridad, en el mismo ambiente, en el mismo decanato dicen: es que no sabemos cómo, nada más tenemos las despensas, ¿qué más se puede hacer aquí?

Y allá, otro, pegadito, sí ha buscado caminos nuevos, sí ha implementado acciones muy concretas de formación, en ese sentido de conciencia de lo que es la caridad en el pueblo de Dios y promueve a toda la comunidad, no simplemente para que dé una despensa.

Sí veo que es muy rico ese trabajo que ustedes hacen, estar viendo el decanato para que los bienes se comuniquen, que lo que no sabe hacer uno, pues lo aprenda del otro, que aquel que va más adelante, pueda prestar ayuda al que apenas llega y no se daba cuenta; porque sucede con frecuenta, ayer me decía alguien: Es que acabo de llegar a México y no sabía ni siquiera que habían planes de pastoral, mucho menos que había habido un Sínodo, pero aquí estoy, me encuentro dispuesto. Bueno, pues tienes que aprender, te tienes que hacer acompañar de aquellos que ya tienen un caminar en eso.

Esto enriquece mucho a la Iglesia, y hace que así esta Iglesia viva realmente lo que debe tener y lo que debe vivir la comunión, porque si los quehaceres misionales son importantes, es mucho más importante el ser Iglesia, el que vivamos la comunión y la vivamos especialmente en este campo de intercambio de dones muy específicos que nos alientan a la edificación de la Iglesia.

Muchas gracias y que la jornada les sea de provecho a todos.

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