1. De acuerdo a las dificultades que ha experimentado en el trabajo con jóvenes, ¿podría generar, impulsar o en qué le ayudan los elementos presentados para una pastoral juvenil?
La relación entre decanato y vicaría en ocasiones es nula.
Los comisionados deben analizar la realidad y presentar propuestas.
Sólo han trabajado en formar grupos, no han entendido el sentido de formar un equipo juvenil, hay que articularla.
Falta acompañamiento del asesor.
En algunos casos, la elección del encargado a nivel decanal y vicarial no ha sido la más adecuada y se vuelve un obstáculo, porque no tiene los elementos para trabajar en dicha pastoral.
No en todos lados hay equipos juveniles, hay algunos grupos pequeños aislados que no se identifican como grupos juveniles por falta de acompañamiento y articulación.
No hay claridad en el término “pastoral juvenil”, por eso no se ha podido consolidar como tal.
Hay que tener en cuenta que es una pastoral temporal, porque la juventud se va rápido.
Hay que articularse con las comunidades religiosas que tienen el carisma de trabajar con los jóvenes y aprovechar sus experiencias.
2. ¿Qué tendríamos que hacer para que la pastoral juvenil se promueva en su decanato?
Articular desde la Arquidiócesis hasta llegar a las parroquias.
Compartir experiencias.
Se ha apostado por otras pastorales, ahora es bueno hacerlo por la pastoral juvenil, ver qué opciones hay, por ejemplo arcoíris y jornadas.
Las misiones son una oportunidad para atraer a quienes se identifican con esta pastoral, hacerlos útiles.
Aprovechar la semana santa para atraer a los jóvenes.
No se tiene claro quiénes son los asesores juveniles en los decanatos ni en las vicarías.
Cuando el asesor es joven, en las juntas de decanato es marginado.
Hace falta tener criterios claros y conocidos por todos para articular la pastoral juvenil, por ejemplo: ¿cuál es el criterio para nombrar a un asesor?
Asistir al espacio del grupo juvenil, estando dentro se podrá observar qué dificultades hay.
Tener un proyecto común, hacer fuerza con otras pastorales, por ejemplo: Catequesis, Pastoral Familiar y Pastoral Vocacional.
Estar en las comunidades, entender su dinámica, romper las barreras.
Ser conscientes de que aunque tenemos mucha participación, no estamos llegando a todos.
Valorar el “cómo” se trabaja en la Pastoral Juvenil, abrirse, darnos cuenta de la riqueza.
Articularnos, pero, ¿quién? Los decanos, es nuestro trabajo, generar experiencias pilotos ejemplo: cáritas de jóvenes.
Dar a conocer las experiencias de las parroquias para apoyarse, en ellas, las que no tienen trabajo con jóvenes, valorar lo que está haciendo el otro.
Clarificar los niveles, funciones y responsables, lo que le toca a cada uno, para que esto ayude a evaluar: ¿qué está haciendo cada quien?, ¿dónde y qué estamos trabajando?
Tener Criterios para nombrar responsables: capacitado y que cuando se elija a alguien sea cualificado o formado, que cuente con un equipo.
3. En torno a los procesos de formación con adolescentes y jóvenes, ¿qué capacitación se requiere y quién se considera que tienen que ser los responsables?
Por lo menos que les guste lo que hacen.
Distinguir entre pastoral de adolescentes y jóvenes, respetar sus procesos y etapas, a veces se les empuja a vivir etapas que todavía no les tocan.
Hace falta un pleno conocimiento del proceso evangelizador misionero.
No encasillar a los jóvenes en una sola etapa.
Hace falta que la dinámica sea abierta e innovadora.
Encauzar una pastoral juvenil parroquial junto con el proceso pastoral parroquial, para caminar juntos y no cada quien por su lado.
Movilizar los recursos para favorecer a la pastoral juvenil.
Renovar y fortalecer las estructuras.
Que los jóvenes hablen de y para las culturas.
Encauzar una Pastoral Juvenil parroquial, adaptar los instrumentos del proceso misionero, el proceso da pauta para animar o generar pastoral juvenil a nivel local.
Saber hablar a los jóvenes, el lenguaje de las subculturas, sin hacerlo barato o vulgarmente.
4. En virtud del acompañamiento a los adolescentes y jóvenes, ¿qué problemáticas experimentan los agentes en su decanato?, ¿cuáles son sus propuestas?
Problemática: es necesario poner límites y definir etapas: adolescentes, jóvenes, etc. Llevar a cabo un buen acompañamiento. Renovar los grupos (no encasillar). No crear dependencia.
Mayor capacitación que lance a los jóvenes hacia el reto de ser ellos quienes den el acompañamiento a otros jóvenes.
Los jóvenes están estimulados por diversas situaciones que hacen que no sean estables en su permanencia, ¿qué podemos hacer ante esta realidad?
Existe también el problema del relativismo, ¿qué hacemos?
Hay que darle importancia al acompañamiento.
Hay que retar al joven para crecer y también hay que darle posibilidades.
5. Sugerencias
Proponer un dossier sobre los diversos movimientos juveniles en la Arquidiócesis.
Subir a Internet subsidios para afrontar las realidades diversas de las parroquias y, que se dé una explicación para su aplicación.
Aprovechar las experiencias que se han tenido en años anteriores.
Que exista una pastoral orgánica, que articule.
Se necesitan ofertas para los jóvenes, para no crear anquilosamiento en ellos.
Se necesita apoyo, proyección para el asesor, acompañamiento personalizado y proyectarlo hacia algún ministerio.
Dar a conocer lo que se tiene en la Arquidiócesis.
6. Acuerdos
Trabajar con las instancias decanales y arquidiocesanas, para hacer una pastoral responsable en cada instancia, con la participación de los sacerdotes y Jóvenes.
Qué la comisión arquidiocesana, asesore a quienes sean electos como responsables de la pastoral juvenil en el decanato cuando se dé el cambio o nombramiento.
Elaborar y dar a conocer un perfil para la elección de comisionados de pastoral juvenil y de jóvenes, así como canalizar al nuevo encargado a la comisión arquidiocesana.