LITURGIA EUCARÍSTICA
Y DE LAS VÍSPERAS
Decanos Octubre 2009

Martes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario

LITURGIA EUCARÍSTICA YVÍSPERAS

CANTO DE ENTRADA

Id y enseñad

1. Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.

Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección;
id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

Saludo

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

SALMODIA

Sentados

Ant. 1. Si me olvido de ti Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Salmo 136, 1-6

Se recita a dos coros.

Coro I:
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Coro II:
Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, divertirlos:
"Cantadnos un cantar de Sión".

Coro I:
¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

Coro II:
que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Coro I:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si me olvido de ti Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Ant. 2. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Salmo 137

El salmista inicia y la asamblea responde.

Salmista:
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;

Asamblea:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Salmista:
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

Asamblea:
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Salmista:
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

Asamblea:
El Señor completará sus favores conmigo;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Salmista:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Asamblea:
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Ant. 3 Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Se hace a dos coros.

Coro I:
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Coro II:
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Coro I:
Digno es el cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Coro II:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

ORACIÓN COLECTA

V. Infúndenos, Señor, el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para que nos esforcemos en conocer lo que te agrada y lo pongamos en práctica de común acuerdo. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

R. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura

Del libro del profeta Zacarías 8, 20-23

Lector:

Esto dice el Señor de los ejércitos: "Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. Y los habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra y les dirán: `Vayamos a orar ante el Señor y a implorar la ayuda del Señor de los ejércitos’. `Yo también voy’. Y vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección". Esto dice el Señor de los ejércitos: "En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto a un judío y le dirán: 'Queremos ir contigo, pues hemos oído decir que Dios está con ustedes'".

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial (Salmo 116)

R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

1. Que alaben al Señor todos los pueblos, que todas las naciones lo festejen. R.

2. Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R.

Segunda Lectura

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 19-22

Lector:

Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular. Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, pa­ra formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio Cfr Jn 15, 16

R. Aleluya, aleluya.

V. Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.

R. Aleluya.

EVANGELIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena. Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros".

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

HOMILÍA

Muy queridos hermanos sacerdotes, muy queridos hermanos obispos. Este día descubrimos el parelelismo que hay en estas dos frases: Así como mi Padre me envió, así yo los envío. Podemos sintetizar: Así como mi Padre me ama, así yo los amo a ustedes. Es importante descubrir esa realidad cada día, profundizarla aún más, agradecer viviendo intensamente.

Nunca será suficiente la preparación, la formación permanente, la proclamación, el profundizar los contenidos que tenemos que anunciar .......... descubramos nuestro ser sacerdotal antes que el quehacer, qué es lo que el Señor ha hecho de nuestra vida, cómo Él nos envió, cómo Él nos transformó, nos consagró y cómo, día tras día sigue buscando ese amor hacia nosotros: así como el Padre me amó, así yo los amo a ustedes.

Cuando el Papa envía el proyecto de declarar el año sacerdotal, le enviamos más que un proyecto sobre la misión o la acción evangelizadora del sacerdote, ......... primer día ........... el ser del sacerdote. Así que no solamente lo apreciáramos nosotros, sino que lo diéramos a conocer, porque es un don para el pueblo de Dios, es un don para la Iglesia.

El que no ha descubierto, el que no vive esto, es muy difícil que se entusiasme; puede asistir a las asambleas con cierto éxito, puede tener algunos logros en sus quehaceres, pero aquellos que están vacíos en el primer punto, precisamente de lo que hay de amor de Dios en nosotros, de sentirnos elegidos y amados por el Padre y transformados por el Espíritu, para ser presencia suya en el mundo, en medio de la Iglesia.

Dicen los que saben psicología que si estamos fraccionados, que si estamos divididos, difícilmente podemos amar, por eso es tan importante para nuestra salud corporal, para nuestra salud corporal, pero sobre todo es importante el que profundicemos este don que hemos recibido. Es bueno que tengamos todo un proyecto de formación permanente, es absolutamente necesario que continuamente nos esforcemos por la Iglesia de México, por formar a toda esa gente, pero primero tenemos que descubrir nosotros el don que hemos recibido y esforzarnos porque también los agentes descubran el don que han recibido desde el día del bautismo, desde el día de su confirmación, el don que continuamente reciben al escuchar la Palabra, al recibir a Jesucristo en la Eucaristía, al recibir ese don.

......... muchas veces ......... la fórmula, pero muchas veces no hay esa conciencia de que somos Cristo, de que Cristo no solamente nos ha dado un modelo, no slamente nos ha dado una misión, sino que nos ha transformado, nos ha cambiado la vida y que por lo tanto, tenemos que vivir en consecuencia con esa transformación.

Jesús hace .......... sentir al mundo esa realidad, no son ustedes los que me han elegido, es decir, esto no es un esfuerzo humano, esto no es un esfuerzo del individuo: Soy yo quien los ha elegido a ustedes y los he enviado a que den fruto y ese fruto permanezca.

Muchas veces en nuestro quehacer diario nosotros pensamos estar cumpliendo .... como que estamos respondiendo a Dios; ojalá y no sea así, que le estamos haciendo un favor, que estamos haciendo una misión que Él nos ha encomendado, así como reclamándole, bueno, Señor, nosotros estamos trabajando por ti, pero yo creo que Jesús, con esa expresión nos hace descubrir su elección, su amor, antes de decir: Así como mi Padre me envió yo los envío, así como mi Padre me ama, así yo los amo yo a ustedes.

PRECES

V. Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

R. Señor, escúchanos.

† Cristo, fortaleza nuestra, concede a todos tus fieles, a quienes has llamado a la luz de tu verdad,
          que tengan siempre fidelidad y constancia.

† Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
          y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.

† Tú que con cinco panes saciaste a la multitud,
          enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

† Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,
          sino que piensen también en los otros pueblos.

† Cristo, sacerdote de la nueva alianza, que con tu sangre formaste un reino de sacerdotes para Dios,
          concede a tus ministros la supremacía sobre el mal, para que sigan estableciendo el Reino de Dios entre los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

† Cuando vengas en tu día a ser glorificado en los santos,
          da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Conclusión
V. Te pedimos, Padre de misericordia, que ilumines benignamente a tu familia, para que, adhiriéndose a cuanto te agrada, obtenga de ti toda clase de bienes. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

V. Mira, Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos y concédenos comprender con claridad y proclamar con valor, lo que es justo y grato a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

La misa continúa como de ordinario.

Canto de Ofertorio

Entre tus manos está mi vida, Señor,
entre tus manos, pongo mi existir.
Hay que morir, para vivir,
entre tus manos confío mi ser.
Si el grano de trigo no muere,
si no muere, solo quedará;
pero si muere en abundancia dará
un fruto eterno, que no morirá

PREFACIO IX PARA LOS DOMINGOS DEL TIEMPO ORDINARIO
(Prefacio II del Espíritu Santo)
La acción del Espíritu en la Iglesia

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque de tal manera gobiernas a tu Iglesia, que en todo lugar y en cada momento, le proporcionas lo que más conviene. No cesas, en efecto, de asistirla con la fuerza del Espíritu Santo, para que, confiada siempre a ti en el amor, ni abandone la plegaria en la tribulación, ni deje de darte gracias en el gozo, por Cristo, Señor nuestro. Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Sigue la plegaria Eucarística II. La misa continúa como de costumbre, hasta el Rito de comunión inclusive.

Canto de Comunión

Yo soy el pan de vida

1. Yo soy el pan de vida.
El que venga a mí no tendrá hambre,
el que crea en mí no tendrá sed.
Nadie viene a mí, si mi Padre no lo llama.
Yo lo resucitaré.
Yo lo resucitaré.
Yo lo resucitaré
en el día final.

2. El pan que yo daré
es mi carne por la vida del mundo,
el que coma de este pan
tendrá vida eterna, tendrá vida eterna.

3. Si tú no comes
la carne del Hijo del Hombre
y bebes de su sangre,
no tendrás vida en ti.

4. Yo soy la resurrección,
yo soy la vida.
El que crea en mi,
aunque muriera tendrá vida eterna.

5. Sí, Señor, yo creo
que tú eres el Cristo,
el Hijo de Dios,
que vino al mundo para salvarnos.

Después de la comunión, la asamblea se pone de pie para hacer el cántico.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es Santo.

Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46-55

El salmista inicia y la asamblea responde.

Salmista:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Asamblea:
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Salmista:
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Asamblea:
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Salmista:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Asamblea:
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es Santo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

V. Que esta comunión, Dios de misericordia, nos confirme en tu santa voluntad para que demos testimonio de ti en todas partes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

La Misa concluye como de costumbre.

Canto de Salida

Pidamos con Jesús a una sola voz:
¡Que seamos uno para que el mundo pueda creer!
¡Que seamos uno para que el mundo pueda creer!

1. "Los mensajeros de Dios serán,
si a todo el mundo van a enseñar,
que la armonía renacerá
si a su enemigo saben amar".

2. "Viviendo aquí en la tierra fue
donde a todos quise juntar,
dándoles paz, amor y fe,
y al mundo entero renovar".

3. "Recuerden hijos de Dios,
lo que una vez en oración,
pensando en todos con amor,
pedí por siempre vuestra unión".


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REUNIÓN DE MARZO

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