Encuentro Decanos 2010-1

ILUMINACIÓN SOBRE LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN


SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

PREÁMBULO: La expresión INICIACIÓN CRISTIANA no es usada en los tres primeros siglos de la vida de la Iglesia, sólo a partir del siglo IV y progresivamente, los Padres de la Iglesia asumirán y utilizarán recurrentemente dicha fórmula para referirse al proceso existencial (moral), catequético (doctrinal) y celebrativo (ritual) por el cual se hace un discípulo, entrando al Misterio de Cristo (MISTERIO PASCUAL) y al misterio de la Iglesia. Recordemos a Tertuliano: "EL CRISTIANO NO HACE, SE HACE"; el Ritual del Bautismo de Niños afirma: "los tres Sacramentos de la iniciación cristiana se ordenan entre sí para llevar a su pleno desarrollo a los fieles" (Observaciones Generales No. 2).

I. Puede ilustrarnos la evolución histórica de dicha iniciación cristiana:

1° ETAPA PRIMITIVA: Siglos I-III.
2° EDAD DE ORO: Siglos IV y V.
3° PROGRESIVA DECADENCIA: del siglo VI al XVI.
4° Impulso misionero: del siglo XVI al siglo XX.
5° CONCILIO VATICANO II.
    CONFERENCIAS LATINOAMERICANAS.

En el Concilio Vaticano II, en su primer documento emitido S.C., aborda el asunto de la confirmación pidiendo que aparezca la íntima relación con toda la iniciación cristiana (No. 71); la víspera de la clausura del Concilio se vota el documento AD GENTES DIVINITUS, en el cual se pide en el No. 14 se admita a los llamados a la fe al catecumenado, se proceda a los ritos durante la cuaresma, que toda la comunidad realice la iniciación cristiana, ubíquese a los catecúmenos en su estado jurídico dentro de la Iglesia en el nuevo Código de Derecho Canónico.

En los documentos de la Iglesia Latinoamericana se fue evolucioando como cuando Santo Domingo afirmaba que en nuestra realidad eclesial se encontraba una multitud de bautizados pero no evangelizados, hasta que en Aparecida se planteó la Iniciación y la Re-iniciación Cristiana.

Por eso pienso que evaluar el DIPSIC, a siete años de su promulgación, requiere de una clara y profunda visión teológica que sustente la pastoral de la iniciación y de la re-iniciación.

Así como la Iglesia primitiva buscó el problema de cómo engendrar y hacer un cristiano para que participe del Misterio de Cristo y de la vida de la Iglesia, así como la Iglesia misionera antes del Concilio fue encontrando dichos "cómos" y lo planteó en el Concilio Vaticno II; así como ellos encontraron proyectos que se hicieron sistemas y caminos, se hicieron ritos y desataron procesos, nos corresponde a nosotros, vibrando con Aparecida que pide un nuevo Pentecostés, detonar los procesos, encontrar caminos teniendo claridad suficiente sobre el objetivo de la INICIACIÓN y el proceso integral de la misma.

Hoy día estamos frente a una situación radicalmente distinta que exige pensar en varias estructuras de iniciación adecuadas, coherentes y realistas a partir del Bautismo de niños generalizado y en correspondencia con las situaciones vitales de jóvenes, adultos, tercera edad, enfermos que requieren de una RE-INICIACIÓN, para que podamos vivir nuestra identidad de discípulos misioneros hoy en esta ciudad, desafiados por el Señor Cardenal a ser buena noticia en esta realidad que nos toca vivir.

Evaluar el DIPSIC exige plantearnos adecuadamente CÓMO:

  • UBICAR LA CONFIRMCIÓN AL INTERIOR DE LA INICIACIÓN CRISTIANA.
  • Y CÓMO DESATAR PROCESOS DE INICIACIÓN INTEGRAL (Iniciación no sólo a lo ritual y dogmático, sino integral a la vida en Cristo y en su Iglesia. ¿Aceptamos que iniciar es enseñar a vivir de una manera?)

II. LA UNIDAD DE LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN

La clave para descifrar dicha unidad es el MISTERIO PASCUAL DE CRISTO que tiene su conclusión dinámica en la efusión del Espíritu Santo sobre la humanidad. ELEMENTO CONSTITUTIVO DE LA NUEVA Y ETERNA ALIANZA, en la cual el discípulo de Cristo es inmerso.

El bautismo requiere la Confirmación como ELEMENTO PERFECTIVO, por los llamados dones del Espíritu Santo; para la plena inserción en el Misterio que produce una CONFIGURACIÓN con Cristo.

El RICA lo expresa así en su Introducción General No. 34: "Debe ser confirmado inmediatamente después del Bautismo... en esta secuencia se manifiesta la unidad del Misterio Pascual, la relación entre la misión del Hijo y la efusión del Espíritu Santo, como también la unión de los sacramentos". en el número 36; "Por último, los recién bautizados toman parte por primera vez en la Eucaristía, con pleno derecho y, encuentran en ella la culminación de su iniciación".

La fórmula del ritual para el gesto de la Confirmación subraya lo específico de este momento de la iniciación (SIGNATIO): EL SELLO DEL DON DEL ESPÍRITU, es la acción de Cristo que completa la inserción del bautizado en su misterio pascual comunicándole el don de su Espíritu. Don perfectivo de duna realidad incoada, es parte de la acción configurante de la iniciación.

La Iglesia primitiva y la edad de oro de la Iniciación Cristiana sólo conocieron un ritual con tres gestos que hoy distinguimos como Bautismo, Confirmación y Eucaristía; y los dos primeros, con una estructura unitaria, un único rito de iniciación llamado BAPTISMA en el sentido más amplio del término, expresando la inmersión en el Misterio Pascual de Cristo, misterio de la iluminación.

Lo atestiguado por las fuentes de la celebración es corroborado también por la doctrina de los Padres de oriente y occidente que expresaron una profunda y rica teología de la iniciación que ha sido la base para una sistematización posterior.

Cito sólo a San Agustín, Sermón 227y: "Por el bautismo han sido amasados con el agua para tomar la forma del pan, pero aún no se tiene el pan sino hay fuego; llega el don del Espíritu, el fuego después del agua y ustedes llegan a ser panes, es decir Cuerpo de Cristo".

No olvidemos que roto el sistema iniciático y generalizado el bautismo sólo de niños, vino una confusión a lo largo de varios siglos; se le pedía demasiado al bautismo de infantes. En este momento, quizá por un cierta desilusión bautismal o una frustración pastoral se pone el acento en la Confirmación; después del Concilio Vaticano Ii se le ha llamado "sacramento del apostolado", "sacramento de la juventud", "sacramento de la madurez sicológica"; su nombre teológico es SACRAMENTO DE Y PARA LA INICIACIÓN CRISTIANA. La unidad de los sacramentos de la Iniciación, entonces, antes que sea de orden cronológico, es de orden teológico y se fundamenta en la unidad misma de la economía de la salvación.

III. PROCESOS DE INICIACIÓN INTEGRAL DEL DISCÍPULO MISIONERO

3.1 Somos deudores de APARECIDA AÑO 2007 que vino a desafiarnos a la conversión pastoral para responder al posconcilio que no ha concluido aún y a los nuevos desafíos de las parroquias de esta Ciudad de México. Dios quiera que estas evaluaciones (la de hoy no es, no puede ser la única sobre nuestro IDPSIC que apenas tiene vigencia de siete años) sean expresión de una auténtica conversión pastoral que pide un NUEVO PENTECOSTÉS y una profundización teológica de la Iniciación Cristiana.

Por ello, recordemos el Documento de Aparecida 87: "La Iniciación Cristiana en muchas partes ha sido pobre y fragmentada". Creo que un punto básico que requiere conversión profunda es la visión y paradigma de INICIACIÓN. Tenemos una postura en la pastoral parroquial de realizar los programas o actividades como si fueran una serie de eventos con conexión alguna y hemos olvidado que todo en la creación nos habla de procesos que educan por sucontinuidad y el crecimiento progresivo. Sin desatar procesos no sabemos llegar a resultados efectivos ni podemos lograr metas u objetivos precisos.

El proceso es un movimiento de la vida donde hay objetivos, se utiliza inteligentemente los recursos apropiados, se van realizando las tareas por etapas, acorde con la ley de la gradualidad y de la proporción; como cuando construimos un edificio.

El asunto de la iniciación cristiana conlleva un formación integral hasta el fascinante resultado de un discípulo misionero que nace, crece, madura y fructifica.

3.2 Creo que si nos convence ver la iniciación como proceso requerimos CRITERIOS Y PERFILES. Bajo la iluminación teológica de que: "SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER". N o es un producto acabado. Y Dios quiera que lleguemos a definir el perfil o más adecuadamente, los perfiles de discipulado en nuestra Iglesia Local, por ejemplo: a) ha experimentado un encuentro con Cristo vivo; b) Tiene a Cristo como centro en su vida; c) Hace oración evangélicamente; d) Valora y ama la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia; e) Participa del sacramento de la Penitencia con regularidad; f) Valora y participa en la Eucaristía Dominical; g) Testigo de la fe en la sociedad, en actitud misionera.

Perfil para:

a) quien entra al proceso de catecumenado;
b) para el niño o preadolescente que completa su bautismo;
c) para los jóvenes;
d) para los neoesposos;
d) para los de la tercera edad que llegan a la conversión.

No puede delinearse un solo modelo de iniciacióin, pues las necesidades son múltiples, pero la visión al respecto ha de ser calra y profunda del proceso del discípulo misionero. Tampoco se ha de llegar a una anarquía pastoral, por eso contamos con comisiones arquidiocesanas y vicariales que articuladas acompañan la vida de nuestra Iglesia local. La parroquia ha de asegurar la iniciación cristiana.

Mons. Jonás Guerrero Corona


Sacramentos de Iniciación Cristiana


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