INTRODUCCIÓN

Decanos segundo encuentro

EL PROCESO DE FORMACIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
(Nos. 276 – 285)

Me toca darles la más cordial bienvenida a todos ustedes e introducir esta primera parte del trabajo de decanos y vicedecanos, un trabajo que hemos hecho durante este tiempo, con talleres, con reflexiones, para poder llegar a este momento y una de las partes que tenemos que tratar en este servicio como parte de este grupo de decanos, es hablar un poquito acerca del proceso de formación de los discípulos-misioneros, Documento de Aparecida números 276-285.

Tenemos cinco aspectos que nos señala Aparecida, son aspectos del proceso, que al irlos remarcando, son los más importantes que comentaremos en este momento.

Están estos aspectos del proceso:

LOS CRITERIOS GENERALES, en cuanto a la formación de discípulos-misioneros.

  1. LA FORMACION INTEGRAL, KERYGMÁTICA Y PERMANENTE.
  2. LA FORMACIÓN ATENTA A DIMENSIONES DIVERSAS.
  3. LA FORMACIÓN RESPETUOSA DE LOS PROCESOS.
  4. LA FORMACIÓN QUE CONTEMPLA EL ACOMPAÑAMIENTO DE LOS DISCÍPULOS.
  5. Y LA FORMACIÓN EN LA ESPIRITUALIDAD MISIONERA.

Diría yo que son los cinco aspectos importantes que Aparecida nos va marcando.

ASPECTOS QUE MARCA APARECIDA

En el primer cuadro tenemos el EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO. Aquí se nos invita a no olvidar que es el Señor quien toma la iniciativa y, como a los apóstoles, nos dice: sígueme. Lo encontramos en el evangelio de Marcos capítulo 14 y en Mateo, capítulo 9.

Este encuentro personal es el verdadero origen de la iniciación cristiana; obviamente este encuentro personal se debe renovar interiormente, por medio del kerigma y con el ejemplo y apoyo de la comunidad. Se nos invita a un encuentro con Jesucristo. Yo creo que hemos estado buscando-indagando cauces también en cuestión de Cefalae's, no como escuelita, sino como este encuentro personal que debemos tener con Jesucristo.

El segundo punto es LA CONVERSIÓN. Seguir a Jesús implica un cambio profundo y real en la manera de pensar y de vivir, aceptando e interiorizando los valores y la práctica misionera de Jesús. El señor Cardenal, en sus orientaciones pastorales, nos ha estado insistiendo en este punto de la conversión. Yo creo que es urgente que también nosotros, presbíteros, tengamos este aspecto principal de la conversión. No tan fácilmente aceptamos el cambio, no aceptamos fácilmente las propuestas, muchas veces creemos que lo mío es lo más interesante, descubrimos el hilo negro. Se nos invita a este cambio, a esta conversión. Obviamente también a la comunidad, para que se siga interiorizando, aceptando los valores de la práctica a l manera de Jesús.

Otro de los aspectos que nos marca Aparecidea es EL DISCIPULADO. La catequesis y la vida sacramental permiten a los discípulos=misioneros perseverar en su compromiso y en su misión evangelizadora frente al mundo. No se puede quedar nada más en uno este encuentro con Jesucristo, tenemos que transmitirlo, como dice en la última parte, donde habla acerca de la misión.

Otro de los aspectos es LA COMUNIÓN. No puede haber vida cristiana sin comunidad. No podemos estar formando sectas, ghetos; nos tenemos que abrir, en este aspecto, a la vida comunitaria.

Como último punto está LA MISIÓN. El discípulo-misionero, a medida que conoce y ama al Señor, experimenta la necesidad de compartir con los demás su alegría de ser enviado a anunciar a Jesucristo. La misión es inseparable del discipulado. El señor Cardenal nos insiste que esta etapa de formación de los laicos tiene que ser permanente, cíclica, no nos podemos quedar sólo con algunos aspectos de la formación, es decir, que ya estamos formados y ya lo sabemos todo, tenemos que estar evaluando continuamente nuestra vida.

Aparecida nos dice que La etapa final en este  itinerario formativo es la misión, pues “a medida que el discípulo conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y servicio en la persona de los más necesitados, en una palabra, a construir el Reino de Dios”.

Es lo fundamental que nos marca Aparecida.

El señor Cardenal en una de sus orientaciones, acerca de la formación de los laicos, en el número 10 nos dice: “Al hablar aquí de “formación”, me refiero al necesario desarrollo cristiano de los laicos, en su dimensión personal y comunitaria, con las actitudes evangélicas, las aptitudes y habilidades prácticas que los capaciten para ser portadores de la buena nueva del reino, no sólo en los lugares que habitan, sino también en los sectores o ambientes humanos que brotan del trabajo, de la vida cultural, del esparcimiento, de la vida social, de las situaciones económicas y políticas etc.

El señor Cardenal nos invita a estar permeando en todos estos ambientes que desgraciadamente vamos descuidando, sobre todo nuestros laicos, al no tener este proceso formativo de esta situación de estar identificados plenamente con el Señor, dejamos de lado otros aspectos del Evangelio

La formación obedece a un proceso integral. Comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital.

Esto es a grandes rasgos es lo que nosotros en este momento queremos reflexionar, queremos descubrir. Obviamente trateremos de evaluar las diferentes situaciones, cómo están los Cefalae's, lo de los facilitadores, qure repercusión tienen en la vida decanal, en la vida parroquial, en la vida vicarial. Todos estos subsidios que la Arquidiócesis de México nos va presentando, los tenemos que saber aprovechar, ponerlos en práctica en los diferentes ambientes en donde estamos.

El señor Cardenal, a nosotros como decanos, nos invita a asumir como acción prioritaria la formación de agentes, orientada a capacitarnos para realizar adecuadamente nuestro apostolado a favor de la misión permanente. Hubo un auge muy bonito con relación a todo lo que es la misión permanente, pero cuántos nos quedamos en el camino, cuántos olvidamos este proceso de la misión; aquí se nos invita a retomar, se nos invita a descubrir si en verdad estamos en esta línea de la misión, de la conversión, del discipulado, si estamos en el proceso.

Otro de los puntos que a mí me gustaría que en esta reunión de decanos y vicedecanos, sería el evaluar nuestro caminar juntos, somos Arquidiócesis de México, diferentes vicarías, pero si estamos unidos a la cabeza y esa cabeza nos va dando orientaciones, nos va dando pautas para caminar juntos, para ir descubriendo los aspectos fundamentales de este discipulado y de este encuentro personal con Jesucristo.

Yo aquí termino esta parte, no sé si haya otra cosa que tratar.

P. Jorge Luis Pancich López
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