PLENARIO — MARTES

Decanos segundo encuentro

Respondemos a la primera pregunta:

1. ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES OBSTÁCULOS QUE ENFRENTA EL DECANATO? Señalar al menos tres, explicando el porqué.

VICARÍA I

Uno de los primeros obstáculos que vimos es el tiempo del laico, en cuanto a que los trabajos cada vez son más demandantes, muchas amas de casa hoy en día ya trabajan y esto hace que no dediquen tiempo, inclusive las abuelitas tampoco pueden ir a la parroquia, porque se dedican a cuidar a sus nietos

Junto con ello, no tienen una buena administración de su tiempo. Dedican mucho tiempo a la televisión, a las telenovelas en vez de pensar en formarse o estar en la Iglesia.

Otro es que tienen una conciencia un tanto superficial de sus deberes como cristianos, no tienen ese espíritu de formación, como que para ellos la fe se reduce al cumplimiento de ciertos preceptos, lo que en las parroquias junto con el nivel cultural no ayuda mucho. Esto hace que no se de la importancia de formarse, de prepararse.

También, muchos de ellos sí tienen deseo de prepararse, saben que es importante, pero como que les da miedo el compromiso, el servir y de ahí que todo lo van haciendo con la mayor reserva posible; lo que mejor les convenga, cuando todo se les pone fácil y muy bonito y que realmente sea una formación.

VICARÍA II

Nosotros veíamos en esta misma realidad del laico, las distancias en nuestra Ciudad, el tránsito, el tiempo para los centros de formación.

También existe falta de kerigma, ha faltado el inicio para dar la formación, nos ha faltado eso para con los laicos y el darles su papel, dejarlos trabajar, dejarlos ser.

Presentamos dos obstáculos, pero siento que también, tanto el sacerdote como el laico estamos encerrados en esquemas, nos acostumbramos a un modo de ser de Iglesia y como que no queremos salir de eso.

Falta claridad en el perfil del agente, el: ¿Qué? ¿A quiénes? ¿Para qué?

Nos falta planeación y generar verdaderamente procesos.

Gracias.

VICARÍA III

En la vicaría III sentimos que son cuatro: El desconocimiento del proceso misionero evangelizador con toda su riqueza, por parte de nosotros, los agentes formadores obispos, presbíteros, diáconos. Tal vez por eso nos ha faltado proyectar, presentarlo con toda su riqueza a las comunidades.

Número dos, falta de estructuras a nivel decanal y parroquial que favorezca la continuidad del proceso, ahí reflexionábamos en los constantes cambios de sacerdotes interrumpen o truncan dicho proceso.

Número tres, se debe aprovechar al equipo misionero decanal, para ser más eficaces en nuestro trabajo pastoral, en orden a alcanzar dicha estructura, arriba señalada.

Número cuatro, En el Cefalae sigue habiendo dispersión en la formación. El resto es también en este sentido del Cefalae y, nuestros laicos egresados del Cefalae ya están integrados en nuestra pastoral, en alguna acción específica en la vida de la comunidad o el resto sería cómo integrarlos a las acciones específicas, que no sea sólo una formación intelectual.

Como consecuencia, también la falta de estructuras, es a nivel parroquial y decanal.

VICARÍA IV

No hemos comprendido los criterios comunes, estábamos diciendo que hay muchos, pero no los hemos entendido ni habilitado. Proyectos desde la Arquidiócesis, de la dirección de formación en la vicaría, desde el Plan San Miguel Arcángel, pero no los hemos comprendido.

Un segundo punto, falla de articulación entre los diversos encargados, se manifiesta la no integración. Tenemos muchos centros pero sin ideal claro ni unificador.

Falta de conciencia y falta de compromiso por parte del presbiterio, tenemos mucha dispersión, hay descalificación y hay desánimo.

VICARÍA V

Nosotros sólo encontramos dos puntos, el primero es que tenemos laicos saturados de actividades, laicos que se encuentran en diferentes grupos y movimientos, esto va creando confusión en cuanto al trabajo que van realizando y también esto crea un trabajo poco articulado.

También reflexionábamos sobre el sujeto de formación, pastores y los laicos, que cuando se habla formación se piensa solamente en lo intelectual o en el adquirir conocimientos. No hay un deseo auténtico de encontrarse con Jesucristo. Existe la tendencia a creer, por parte del laico y pastores, que ya sabemos todo.

VICARÍA VI

Nosotros reflexionamos y tenemos estas aportaciones: uno de los obstáculos es la eclesiología de una Iglesia paralela. Hay movimientos que no aceptan este proceso de formación, manejan una eclesiología estática e individualista que se ha desvinculado de la Iglesia.

Otro de los obstáculos es la realidad socio-cultural, ya lo mencionaron en alguna vicaría: la geografía, zonas de barrancas, medios de transporte, el tiempo del mismo laico, también hay una escolaridad muy variada con los laicos.

Otro de los obstáculos es que hay superar lo escolástico, el método seminarístico, hay que enfrentar a esta gente del siglo XXI. Hay muchos modos para la formación.

VICARÍA VII

Debido a características propias de nuestra vicaría, parece que el kerigma se ha dado en un segundo momento, por la realidad de los mayordimos. Tal parecería que los laicos solamente están acostumbrados a recibir y no a dar, pensamos que forman los grupos de una forma antagónica, es decir, cada grupo tiene su propia espiritualidad.

Hay una falta de compromiso, quizás el laico únicamente va por una evangelización de ocasión.

Se preparan sólo para saber más, no para servir.

VICARÍA VIII

En cuanto a los CEFALAE’s: Existencia de los primeros CEFALAE cuando se intentaron hacer a nivel decanal se quedaron a nivel parroquial.

Encontramos problemas de la distancia entre las parroquias de un mismo decanato y como consecuencia falta de asistencia.

Los alumnos, algunos no tienen el aval del padre, la formación que se queda solamente en lo intelectual, falta lo humano y no se integra a lo pastoral.

En lo económico es insostenible por parte de las parroquias, no se aporta dinero para los Cefalae's.

Otro punto es que en algunas parroquias ha habido un estancamiento, se han quedado en el primer anuncio y no han continuado el proceso de la catequesis y la misión.

BASÍLICA

El número uno es: no vivimos nuestro bautismo, la falta compromiso bautismal se expresa de esta manera. El servicio muchas veces se ve como función u obligación y no como una ocasión de testimonio.

Dos, es necesario implementar la formación para ser más sensibles en torno a las necesidades de los peregrinos.

Tres, los presbíteros, en este contexto, tenemos poco tiempo o a veces poco interés en el acompañamiento de las pequeñas comunidades fraternas y de servicio que se han establecido en esta línea.

Y el cuarto, lo consideramos muy importante, es la búsqueda de un tronco común entre lo que es el kerigma guadalupano y su relación estrecha con el kerigma apostólico.


(P. Chuy) Hemos escuchado las aportaciones como vicarías, estamos revisando en la línea de los obstáculos que encontramos en nuestro decanato, confrontando al laico y sus dificultades.

De los que estamos aquí presentes, si hubiera un eco en esa parte, que alguien quiera decir: hay que tener en cuenta esto o aquello, sobre todo pensando en lo siguiente, es una visión de las vicarías, sí, pero también estamos en una visión más general.

O quisieran comentar: convendría tener en cuenta este punto que se señaló, estuvo apareciendo en varias ocasiones, para que a la hora de hacer un resumen, a la hora de hacer una presentación de estos elementos, sean respuesta para que no sea solamente la visión parcial, por vicarías, sino una visión general. Quisiera escuchar algunas voces en esta línea, que puedan ayudar para ir completando nuestro VER a nivel vicarial, pero sobre todo, a nivel arquidiocesano.

(Mons. Márquez) A mí me parece bastante enriquecedora la visión que una vez más presentó hoy, con tres o cuatro palabras, la Basílica de Guadalupe, el kerigma puede y debe tener para nosotros también una dimensión guadalupana, porque luego se pone solamente el de los apóstoles; claro, tiene su base, tiene su fuerza y tiene su fe, pero la expresión creo que debe ser muy diversa y qué bueno que nos esforcemos en tener una expresión realmente encarnada y que mejor kerigma que esa presentación o ese mensaje que nos da Guadalupe.

Me ha tocado hablar sobre el kerigma y he encontrado a un autor que decía que por muchos años el kerigma para nuestro pueblo fueron los ejercicios espirituales cuaresmales, o sea, esa era la fuente, era forma de renovar la fe y, muchas veces de despertarla.

Entonces creo que hay que pensar que en cuestiones kerigmáticas pueden ser diversas y se mantiene su núcleo apostólico. Eso me parece iluminador.

(P. Arnulfo) Me parece que una de las constantes que aparecen en esta reflexión de las mesas es la forma de entender el Evangelio, toda la enseñanza, toda la doctrina de Cristo como un acervo cultural, como algo intelectual, se dijo una y otra vez; hemos escuchado más de una vez que hemos de invitar a nuestros feligreses a que baje al corazón el Evangelio, que no se quede en la cabeza.

Pero yo pienso que a cada uno de nosotros pastores, si no vivimos este proceso, si no nos enamoramos de este caminar, me parece bastante claro ya el caminar, pero a veces podemos quedarnos sabiendo muy bien el camino pero no empezando a caminar.

(P. Chuy) Algo más que quieran aportar en esta línea, estamos en las realidades que contemplamos de los obstáculos de la formación de agentes, en línea de la misión. Como que habría que preguntarle a los agentes: qué dificultades tienen ustedes, aquí que estamos en el nivel de decanos y vicedecanos.

Bien, el siguiente plantemiento es preguntarnos a nosotros mismos, como pastores, qué limitantes y obstáculos a nivel personal, como individuos, a nivel de estructura como responsables de un ámbito eclesial. Ahora empezamos al revés, iniciando con la Basílica, hasta llegar a la vicaría número uno.


2 ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES LIMITACIONES DE PARTE DE LOS PASTORES EN GENERAL, TANTO PERSONALES COMO DEL CONTEXTO ECLESIAL?

BASÍLICA

En el número uno tenemos un número limitado de sacerdotes que se ocupen de la formación, y esto es dado a la urgencia de atender la pastoral sacramental del Santuario, aunque parezca una cuestión que se conoce, cada día se necesitan más presbíteros.

Dos, urge un mayor conocimiento de la realidad y de las culturas envolventes del Santuario. A nivel de sacerdotes a veces nos quedamos con nuestros conceptos y realidades de nuestros ministerios anteriores sin ver la concreta realidad del peregrino y esto que tanto se ha hablado en Aparecida de la conversión personal, luego la conversión pastoral, es por eso que estamos ahora proponiendo la conversión guadalupana.

Tres, capacitación sobre Piedad Popular y contemplarla como el sustrato de la fe y el arranque para toda evangelización. Si esto no lo tenemos, indudablemente que caeríamos en puro conocimiento.

VICARÍA VIII

Los procesos se truncan porque cuando hay cambios algunos pastores nuevos no asumen con responsabilidad el momento que se está viviendo.

Otra es, no se ha fortalecido lo suficiente la formación permanente de los pastores.

VICARÍA VII

Sentimos que hay poco interés por continuar una formación.

Hay una falta de continuidad en los planes, debido a la diversidad de actividades, al realizar verdaderos proyectos. A veces solamente se trasponen programas de pastoral que en algunas comunidades funcionaron, se vuelven a implantar en algunas otras, independientemente de la decisión pastoral y las necesidades de la propia comunidad.

VICARÍA VI

Tenemos la falta de convicción e interés para hacer participar al laico dentro de los procesos formativos.

Tenemos también el agobio sacerdotal, porque tiene una perspectiva de ver sólo el cumplimiento, la administración y no el disfrutar del ministerio y la comunión sacerdotal.

Y también una visión eclesial de cristiandad que impide ver la parroquia misionera en diálogo con las culturas.

VICARÍA V

En primer lugar, no tenemos un programa definido, sistemático y continuado. Nuestros programas parece que están hechos a “corazonadas”. Sentimos que se necesita la gente capacitada para dicha formación.

También vemos la resistencia de algunos pastores para la formación de comunidades y poder iniciar el proceso.

Tres, falta de actividad y compromiso para iniciar un proceso de formación, principalmente con los alejados.

No todos los pastores hemos entrado a vivir el proceso de misión. Falta un mayor compromiso.

También nos hace falta acompañar a nuestros agentes que están trabajando en la Misión Permanente.

VICARÍA IV

Dentro de las limitantes, notamos indiferencia y falta de proyectos personales y comunitarios. Diríamos, falla la espiritualidad de comunión.

Perdemos el objetivo, que es trabajar por el Reino, desde la Palabra de Dios; trabajamos por todo menos por el Reino de los cielos.

Sentimos que falta inserción y compromiso. A veces sólo somos changarreros, a veces vamos por la formación del aspecto intelectual, solamente quedamos en la superficialidad.

Nos falta conciencia de pastores, para formarnos a nosotros mismos y para formar a nuestros agentes.

Notamos individualismo, muchas veces al margen del plan pastoral de la vicaría, la misma dirección de formación, el campo de formación y olvidamos la fraternidad sacerdotal entre nosotros y con nuestros laicos.

VICARÍA III

La respuesta número uno, debemos trabajar y favorecer una espiritualidad misionera en todos los niveles, pastores y pueblo de Dios, pretendiendo con esta espiritualidad misionera la oración, el testimonio.

Dos, falta humildad para saber trabajar en equipo. A veces pensamos que siguiendo las directrices del señor Cardenal ya estamos caminando, pero falta esa humildad para trabajar en el decanato, en la vicaría.

Tres, lograr una real pastoral de conjunto.

También consideramos que la formación permanente es indispensable y urgente en nosotros los pastores, y a nivel de la tercera vicaría, también percibimos que se han desaprovechado las reuniones de los lunes, siendo que hasta donde yo sé, es la única vicaría que se reúne cada semana, pero no hemos aprovechado al máximo la formación permanente.

VICARÍA II

En cuanto a los pastores en general, descubrimos que en primer lugar no le damos su lugar al laico, pensamos que la formación para los agentes laicos es para que subsistan las estructuras eclesiales que ya no dan respuesta, no hemos descubierto que la formación de laicos es para dar respuesta a las necesidades de la Ciudad, creo que lo decían en la VII Vicaría, nos cerramos en nuestros esquemas, si algo funcionó en una parroquia, algo que funcionaba en 1942 lo queremos seguir aplicando hoy. Estamos encerramos muchas veces en nuestros esquemas.

Falta de liderazgo.

Y poco o nulo compromiso con las actividades del decanato.

Muchas gracias.

VICARÍA I

Encontramos varios puntos, algunos similares a lo que ya se ha dicho, los mencionamos no por orden de importancia, sino por orden de como fueron llegando a la mente. Uno de ellos es que como que falta una verdadera valoración entre nosotros mismos, respecto a la formación, ya que muchas veces pedimos que vengan otros expositores de otras vicarías, de otros lugares, en lugar de aprovechar a los que tenemos ahí, como que no hay confianza, preferimos a los que vienen de fuera.

Tampoco hay unidad en la visión de la formación, ya lo mencionábamos, no se actualiza, nos acostumbramos a lo que tenemos y por ahí nos seguimos, no vamos siguiendo los pasos de lo nuevo que va surgiendo.

También se observa una resistencia a tener laicos formados, nos daría mucha pena que nos corrigieran en la homilía, en algún otro momento. Entre menos preparados, es mejor.

Tampoco se ha asimilado ni puesto en práctica el Plan de Pastoral arquidiocesano, seguimos con nuestros antiguos métodos, no acatamos lo que se nos está indicando.

También la escases de presbíteros ha reducido el ministerio sacerdotal a lo meramente celebrativo, con las celebraciones de fin de semana ya es bastante, entonces ya no nos ocupamos más de la formación.

Tampoco tenemos una verdadera unificación de tiempos y métodos entre las diversas parroquias, de ahí que los laicos siempre andan buscando dónde tienen más para la formación en general.

Se observa también una falta actitud inclusiva entre los sacerdotes respecto a la gente, algunos sólo tienen catequistas jóvenes, otros ministros de la Eucaristía, a cierta edad ya no se les admite, en fin, como que no abarcamos a todos, nos quedamos en un solo aspecto.

Y otros dos puntos en cuanto a la sucesión en las parroquias, esto provoca cierto estado de desánimo en los sacerdotes al recibir parroquias que no han tenido un proceso pastoral, que no ha habido formación, esto va generando un desánimo, un desgaste entre los sacerdotes y que a veces provoca inestabilidad en los laicos, el párroco anterior formada de una manera, ahora no nos gusta este método, es diferente, eso realmente confunde a los laicos y al mismo tiempo los va desanimando.


(P. Chuy) En esta misma dinámica, después de haber escuchado lo que como pastores vemos como limitantes que tenemos a fin de explicitar en nuestra vida de decanato la formación para los agentes para la misión, aunque no preguntamos a los agentes como presbíteros, sin embargo, parece que las respuestas, algunas iban por esa línea, también acordamos que necesitamos formarnos, como pastores, para la misión.

Quisiera escuchar alguna apreciación sobre este punto, lo que puedan sentir que se da en la Arquidiócesis, en el contexto que vivimos, que digan, sentimos como limitantes como pastores, que esto limita o impide que el agente laico realmente sea también gestor de la propia historia de la salvación, en la línea de la misión.

(Mons. Andrés) Me parece una visión muy parcial, todavía, pero percibo que uno de los obstáculos es la combinación, porque hay muchas herramientas, así como propuestas, pero me da la impresión de que no siempre se puede aprovechar el material que se ofrece si no se tiene en cuenta a las personas que ya están nombradas a nivel de vicaría o de decanato, para hacer que las propuestas lleguen o de la Arquidiócesis o de la vicaría y puedan convertirse en algo como servicio a los laicos, hablo del caso de la formación de los laicos.

(P. ...) Creo que es una realidad muy compleja. Me llama la atención lo que se decía en una de las vicarías, que desaprovechen el tiempo para la formación permanente, creo que hay que formar a los formadores, ayudarlos a tomar conciencia de que tenemos que mover cosas, conceptos, experiencias anteriores, en fin, tenemos que formarnos.

(P. ...) Por ahí dice un dicho: "cuando los pastores se reúnen, es porque la oveja está muerta". Nos reunimos para estar reflexionando. Comento tres cosas. Primera, nos falta un poquito más por conocer nuestra propia realidad de la parroquia, a nivel general o de nuestra capilla. Segundo, formación para nosotros como pastores y tercero, un poco más de diálogo más que con los laicos, con Jesús.

(P. Chuy) ¿Alguna otra aportación en esta línea? También ver como pastores la parte que ponemos como límite en la formación, desde nosotros mismos como impulsores, como promotores de esta formación para el laico que queremos que sea realmente un agente tipo de la Iglesia, no solamente ejecutor de planes o de ciertas tareas que asignamos. Bien, este servidor va tomar parte no en el resumen, porque a final de cuentas nos toca el VER y se presenta así, como se da. Se presentará en su momento.

Después de haber, de alguna manera, semblanteado esta realidad muy sesgada, si gustan, porque no veníamos con todos los elementos propios para hacer la escritura, pero eso lo vamos a hacer bien después de la comida y del descanso respectivo, tendremos el momento de la iluminación, es decir, la Iglesia de América, la Iglesia arquidiocesana frente a esos grandes retos, a esos grandes desafíos que nos plantea el mundo de hoy, del siglo XXI, ofrece, por aquí el camino pudiera ser, nos ilumina.

Una pregunta que quiere invitarnos como vicaría, a nosotros como Arquidiócesis a ir postulando ya por dónde nuestro decanato pudiera ofrecer toda esa serie de cosas en la línea de formar auténticos agentes de evangelización para este siglo XXI, auténticos agentes misioneros, porque precisamente queremos responder a esa inquietud de la Iglesia, que nuestros laicos nos dicen a cada uno.

Siguiendo nuestro horario, ahorita nos preparamos para el aperitivo, para la comida y a las 16:30 horas nos volvemos a reunir aquí, para el segundo momento el de la iluminación. Buen provecho.


Versión estenográfica


OBSTÁCULOS PARA LA FORMACIÓN EN LOS DECANATOS


PRINCIPAL - CONTENIDO

REUNIÓN DE MARZO

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