PLENARIO — MIÉRCOLES

Decanos segundo encuentro

TENIENDO EN CUENTA QUE LA FORMACIÓN ES PARA LA MISIÓN, ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS QUE DEBE TENER LA FORMACIÓN EN EL DECANATO?

VICARÍA I

Bien, respecto al primer momento de trabajo, como primer elemento señalamos el fijarnos en el contenido elemental, en cuanto bíblico, moral, litúrgico, eclesial.

Otro punto, no descuidar la integralidad de la formación, que abarca los aspectos que todos conocemos: intelectual, humano, espiritual y apostólico.

Un tercero es que la formación conduzca a los laicos a ser sujetos activos de su formación.

Un cuarto asunto, que la formación prepare a los laicos para llevar a cabo los planes de pastoral. Obviamente, preparar los poanes de pastoral

Y un quinto punto, que la formación ayude a una verdadera fraternidad y confidencialidad.

VICARÍA II

En la segunda vicaría iniciamos diciendo que hay que garantizar la formación en la comunión y en la participación.

No dejar solamente la formación a la buena iniciativa de una parroquia, de la grandiosidad de un sacerdote, que el decanato propicie los centros de formación, para garantizar su continuidad en la formación.

Esta formación, reiterando lo que dice la pregunta, debe de ser para la misión, el proyectar a la ministerialidad, para salir al encuentro de la Ciudad.

Nosotros tenemos el centro y varios cuentan con un Cefal, el decanato proporciona la formación básica y, de la vicaría, aunque se llegue a la del decanato, la acción específica, siempre en orientación hacia la misión.

VICARÍA III

También, en el primer momento de trabajo, estuvimos reflexionando, junto con nuestro obispo, describimos las siguientes características, una espiritualidad misionera laical.

Número dos, se debe brindar una formación integral que dé respuesta a las realidades de hoy.

Tres, espíritu eclesial que favorezca una corresponsabilidad en el trabajo pastoral.

Número cuatro, tener creatividad en la formación.

Y número cinco, utilizar los tiempos fuertes litúrgicos para formar a nuestra gente, en orden a dar el paso del pensamiento mágico al pemsaniento religioso. Estas fueron nuestras conclusiones.

VICARÍA IV

La primera característica que apuntamos es la necesidad de la formación, o sea, crear una conciencia de formar y de formarse. Que sea encarnada, especialmente en el decanato, propiciando el diálogo.

Una dirección incluyente y corresponsable; que sea planificada profesionalmente y de acuerdo a planes específicos.

Que sea Integral y aplicada de forma personalizada y sencilla.

Que sea centrada en el Reino e iluminada por el Evangelio.

Que sea comunitaria y gradual.

Y que sea apoyada por una revisión continua y permanente de vida.

VICARÍA V

Nosotros encontramos tres características. La primera es que la formación debe ser sistemática, constante, continuada y asistida, fincada en la misión y de incidencia en la vida diaria, laboral, social, económica, etc., que cuente con personas que vayan pastoreando y acompañando dicha formación.

La característica de ser integral, es decir, que abarque también las áreas humana, espiritual para la misión y no únicamente intelectual, esto con miras a la conversión de la persona.

Y la tres, formar a la comunidad en su ser bautismal, que asuma el proyecto de la construcción el Reino y ayude a configurar su modo de ser cristiano con miras al anuncio del Evangelio.

VICARÍA VI

En la sexta vicaría, partimos de que la formación se da en fases: Inicial, básica, esécífica y permanente. La formación en cada una de las fases se vea incidida en el ambiente en que se viva.

Las características de la fase INICIAL: Debe ser gradual.

Que parta de las necesidades de la gente y de la cultura.

Sea también una formación situada en tiempos, culturas específicas.

Que no sea tan intelectual en esta primera instancia, sino más de experiencia, más viva, para irles enamorando.

Que sea entusiasta, para el encuentro con Cristo. También que suscite el encuentro consigo mismo y con los demás; aquí entran los aspectos sociológico, antropológico, bio-psico-socoal.

En la parta BÁSICA, que sea sistemática.

Puede darse dentro del ámbito parroquial o más allá, cuando se unen dos o varias parroquias.

Que tenga unidad de lenguajes, de conceptos.

Aquí ya empieza a ser cristocéntrica y también soteriológica, es decir, tener claro lo que es la Historia de la Salvación.

Con una eclesiología del Vaticano II.

Que ofrezca elementos de análisis de la realidad a los que estamos formando.

Que los agentes capten la pluriculturalidad y el ecumenismo, formar para ir dialogando.

Otra característica de la formación básica es que valore, acerque, equipare las formaciones equivalentes, dado que hay variedad de instancias formativas en la Arquidiócesis.

Y también ubicar a los agentes que se forman en esta etapa en el ser del II Sínodo.

En la formación ESPECÍFICA continúa siendo sistemática y que se apoye en instituciones o instancias que se dediquen a esta formación, valga la redundancia, de una forma muy específica.

Aquí ya tiene un fondo mucho más teológico, ya se manejan más conceptos.

Que profundic en el análisis de la realidad.

También que Facilite el diálogo intercultural e interreligioso.

Y aquí también es donde se aprovecha el aporte de las comisiones vicariales y arquidiocesanas.

Y las características de la formación PERMANENTE serían: estar atentos a las situaciones emergentes y urgentes del acontecer.

También debe haber una capacidad de asimilar los cambios de pastores, líderes, coordinadores. Aquí es donde se da el manejo de conflictos en la transitoriedad pastoral.

Otra característica de esta formación permanente, que debe haber continuidad en los procesos pastorales.

Debe estar en permanente actualización de programas, contenidos y métodos.

Para la séptima vicaría, que se tenga un proyecto decanal misionero en comunión con el proyecto arquidiocesano y vicarial.

Que dicho proyecto tenga principios pedagógicos que faciliten con claridad una enseñanza adecuada a los creyentes.

Que el proyecto se haga con pleno conocimiento de la realidad pastoral de cada decanato a fin de responder a las necesidades fundamentales.

Que los mismos pastores se vean involucrados en los proyectos ya que es importante la participación.

Se involucre a los demás grupos a una misma misión piloto y se vea así una integración evangelizadora.

Que no se pierda de vista el sentido del discipulado. La misión es para ser discípulos y misioneros y lo importante es estar en ese contexto del discipulado.

Ser perseverantes para darle continuidad a los proyectos.

Finalmente, para que haya misioneros laicos, se requiere de la presencia del pastor a fin de darles confianza y se sientan acompañados.

VICARÍA VIII

Para la octava vicaría, una característica es que en el edecdanato se forme a agentes para responder a las necesidades de pastoral.

Que sea profundamente eclesial, tener un sentido de Iglesia, dar el lugar que le corresponde a cada uno, en algunos casos tener en cuenta la religiosidad popular, ya que no podemos ignorar en nuestr avicaría la existencia de mayordomías y fiscales.

Que la formación tenga un espíritu de servicio para vivir la experiencia de Jesucristo y hacer que otros vivan la experiencia de Jesucristo.

Que la formación tenga un espíritu de servicio; que se forme para formar a otros hermanos suyos sin el afán de lucro.

Que se cuide de tener noticias de las enseñanzas del Magisterio y de aplicar las enseñanzas.

BASÍLICA DE GUADALUPE

Incluir en el plan arquidiocesano y los planes vicariales el acontecimiento guadalupano, profundizar el kerigma guadalupano, aunado al kerigma apostólico.

Establecer una continuidad en el proceso evangelizador.

Buscar y fundamentar el diálogo con las culturas en su realidad sociocaritativa.

Dar espacios a la participación de la vida consagrada, así como a la laical.

Valorizar la religiosidad y piedad populares, como un proceso evangelizador y evangelizante, propios de nuestras culturas, pues el presbítero no sólo evangeliza, también es evangelizado por las tradiciones, ejemplo, inculturación.


(P. Ramón Saldaña). Podemos ahora contemplar el fruto de trabajo de estas reuniones y enmarcamos en cuatro aspectos, ustedes pueden añadir algunos otros.

El primer momento que vivimos fue el ver, como equipo, las limitaciones que tenemos, qué queremos hacer. De una manea estratégica, ayer el cardenal nos decía que María se habiera preocupado por esas cosas, porque de otra forma se hubieran quedado sin comer. Esto nos invita a buscar el medio o la manera.

En un segundo momento, el ver y analizar cómo andamos, qué tenemos, cuáles son nuestras limitaciones, cuál es la riqueza con la que contamos, qué es lo que queremos realizar.

En un tercer momento, el camino que podemos seguir, es decir, qué es lo que ahora tenemos que hacer al respecto.

Y en el cuarto y último momento, descubrir de qué manera o cómo lo vamos a iniciar. Aquí tenemos lo que las vicarías nos van aportando. Espero que podamos discernir el trabajo de cada una de ellas. Ver, evaluar y proyectar la necesidad de esta labor, a la cual el pastor nos inivita a recordar que necesitamos ser luz para el mundo.


En el segundo momento de trabajo se nos pregunta:

¿CUÁLES SON LOS PASOS SIGUIENTES EN EL DECANATO PARA AVANZAR EN LA FORMACIÓN DE AGENTES?

VICARÍA I

Entre las ideas que surgieron está el seguir fortaleciendo y promoviendo a los CEFALAE's, ya que eso le da una estructura de formación de las personas, a los laicos, obviamente, que los ayuda a prevenirse de toda la influencia de los medios de comunicación social, que les dan muchas ideas y cosas raras, lo que confunde mucho a la gente. Es importante esa formación.

También y sobre todo en el presbiterio, pero en general, promover la fraternidad sacerdotal que propicie un buen ambiente que a su vez ayude a que los laicos tengan ese deseo de formarse, les ayude en su propia formación.

Fomentar la catequesis de "párvulos", como le llamamos, es decir, la infantil de 3 a 7 años, ya que cada vez se observa más que en la familia se está dejando de lado la catequesis inicial, todo se les va en oraciones básicas, conocimiento de Dios, una etapa que tiene que atender.

Y junto con ello, también fomentar la catequesis para los papás de niños de la primera comunión. Si losos niños están recibiendo catequesis, ellos también necesitan una formación. Esto propicia la comunicación con sus hijos respecto al catecismo y ayuda a la integración en la familia.

VICARÍA II

Los pasos a dar es insistir en la visión de la misión que vamos a hacer: encarnar las estructuras del Cefal en el decanato y la visión hacia dónde vamos, que haya laicos que conozcan su fe y den testimonio de ella en un mundo secularizado.

Tenemos que lograr la corresponsabilidad entre laicos y sacerdotes: ni todo el trabajo es para los laicos, ni todo el trabajo es de los sacerdotes.

Propiciar el acompañamiento, como que insistimos en la necesidad de escuchar y de acompañar personalmente al laico, a la gente que se está formando en el acompañamiento y en el diálogo, en el acompañamiento.

Finalmente, compartir vida y experiencia de Jesucristo a través de retiros, de la oración, de talleres, para platicar, para compartir la vida como experiencia de Jesucristo como parte fundamental en la formación.

VICARÍA III

Los pasos que que en la tercera vicaría vamos a dar por decanatos, para avanzar en la formación, hacer una evaluación objetiva por decanatos de cómo se está dando la formación en los Cefalae's y otros.

Otro paso es promover a nuestros agentes de pastoral, entendiendo como agentes de pastoral a todo: los laicos, sacerdotes, ministros.

Número tres, convocar a una reunión, como antesala a la Asamblea Vicarial.

Número cuator, va unida ésta, realizar la Asamblea Vicarial sobre la formación de agentes.

Número cinco, que cada parroquia asuma la formación básica, de acuerdo a los criterios del decanato.

Número seis, desarrollar en los contenidos de formación que integre un espíritu eclesial.

Número siete, crear un equipo coordinador de la formación de la vida y ministerio de los presbíteros.

Finalmente, número ocho, crear un equipo vicarial que coordine la formación de los agentes laicos a nivel de decanato.

VICARÍA IV

Insistir en el primer anuncio como base y plataforma sobre la formación.

Paso siguiente, conversión pastoral de los agentes para formarse y formar.

Formar comunidades de vida cristiana y dentro ellas el estudio.

Apoyo y solidaridad interparroquial para retiros y formación centros de la formación.

Centrarnos en el estudio de la Historia de la Salvación.

La formación y seguimiento de equipos kerigmáticos decanales y parroquiales.

Aprovechar y articularnos con instancias vicariales y arquidiocesanas, subsidios y planes. Desde y con la Dirección de Formación de la Vicaría.

Desde el Plan San Miguel: formación de agentes en una espiritualidad de comunión.

VICARÍA V

Nuestra conclusión en cuatro consecuencias: Revisar si nuestros planes decanales están ordenados hacia la formación de agentes y en vistas a la misión y, si no lo están, reformular dichos planes de formación para enfocarlos hacia la misión. Redactar un plan de formación sistemática y gradual que nos lleve a favorecer la formación, evitando se siga con un programa desarticulado, sin estructura, sino que se favorezca la formación y la proyección en miras a la misión.

Número dos, que el decanato, como subsidiario, anime, fortalezca y dé seguimiento al trabajo que se está realizando en las parroquias.

Número tres, Interesar a los decanos y encargados de pastoral para que se apliquen estos planes y se pueda realizar un trabajo en sintonía.

Número cuatro, elaborar una encuesta preguntando: ¿Qué entiendes por formación de agentes?¿Qué es la formación de agentes?

VICARÍA VI

Los pasos a seguir en la formación de agentes en la sexta vicaría: Lo primero será elaborar y un documento con criterios que aquí sacamos.

Revisar tambiénel plan de formación vicarial conforme a estos nuevos criterios.

También que haya diversidad de centros, de horarios, de programas para la formación.

Otro paso es aceptar gente que simpatice en los diferentes centros de formación sin que tengan que trabajar en la parroquia, haiendo esta observación, para que haya esa conversión y puedan integrarse al trabajo parroquial.

La comunicación interparroquial de agentes para convivencia, aquí es donde se da la espiritualidad de comunión. Son los siguientes pasos en la sexta vicaría.

VICARÍA VII

Partir de un estudio de la realidad pastoral de las parroquias del decanato y unificarlos al proyecto de la Arquidiócesis y de la vicaría.

Aprovechar los medios que proporciona la Arquidiócesis y la vicaría como subsidios, planes, recursos que ayuden a facilitar el trabajo y complementarlo con lo ya existente para encauzarlo según los lineamientos de la Arquidiócesis.

Que la formación inicial no se abandone, hay que renovarla y evaluarla periódicamente, uniéndola a una permanente relación con Dios.

Que el proyecto decanal sea puesto en práctica gradualmente respetando tiempos, situación social, capacidades de cada agente.

Dar una continuidad a los proyectos que han dejado los antecesores, sean párrocos o decanos.

Que el obispo entusiasme a los miembros de cada decanato buscando nuevas formas para ello y comprometerlos en la vida de fraternidad y comunión.

Que el decano visite, después de ese entusiasmo del obispo, al párroco para apoyar y motivar los planes decanales.

Fortalecer Cefalae; asistiéndolos y motivándolos, pues son la fuente principal de agentes de pastoral.

VICARÍA VIII

Para la octava vicaría los pasos siguientes son: Designar un equipo a nivel vicaría integrado por un responsable de cada decanato y un coordinador.

Que todos los decanatos tengan el mismo plan de formación básica y elegir un lugar accesible.

Tener una asamblea para ver dónde estamos en el proceso de misión en un: primer paso hacerlo a nivel parroquia con un esquema de evaluación sencillo; segundo paso en el decanato y tercer paso a nivel vicaría. se sugiere evaluar lo vivido y hacer propuestas y sugerencias para continuar el proceso.

BASÍLICA DE GUADALUPE

En la Basílica buscaremos consolidar las pequeñas comunidades, a través de un programa específico.

La formación permanente del clero, con una continuidad y una proyección pastoral.

La participación activa, espiritual, apostólica e intelectual de las comunidades de vida consagrada, respetando y acentuando su carisma específico.

La formación permanente de los agentes de pastoral y de los trabajadores del santuario, a través en un programa de kerigma guadalupano.

La formación de los responsables de las distintas peregrinaciones, proyectando que sean inculturadas y con una proyección de responsabilidad sociocaritativa.


(Mons. Juan Carlos Guerrero Ugalde). Vamos a procurar que el vaciado de los pasos que hemos dado en cada una de las vicarías lo podamos enviar lo más pronto posible para que sea un conjunto con las conclusiones que hubo aquí, en las vicarías.

Les están entregando una hoja, está impresa por los dos lados. en un lado se encuentran las partes que estamos viviendo en la coordinación arquidiocesana para la formación de agentes de pastoral. Esta visión intenta como orientar hacia dónde estamos caminando en este proceso de organización de la formación y en todo lo que se ha compartido ayer y hoy va a ser muy importante integrarlo, como ya lo sugerían, en esa visión de conjunto.

Están marcadas seis metas, de manera general. La primera, integrar a todas las instancias diocesanas de formación en un sistema orgánico. La mayor parte de estas instancias deben ir madurando de forma subsidiaria en conjunto de las vicarías, entonces necesitamos tener más organicidad para ofrecer este servicio.

La segunda meta, hacer accesible el itinerario de formación a cada vez más bautizados. Es una de las limitantes que han solido presentar los Cefalae's existentes, el número de laicos a los que van formando es muy limitado.

Tercera meta, lograr que los laicos sean corresponsables de la coordinación y del funcionamiento. Este proceso requiere precisamente que trabajemos en la formación de agentes laicos, especialmente en aquellos que tienen carácter de líderes.

Cuarto, ir formando los equipos de formadores para los distintos niveles de formación. Cosa que hasta ahorita todavía no hemos definido mucho, hablamos de formación de laicos, pero específicamente para cada nivel como que nos hace falta ir visualizando.

La meta cinco, apoyar a las parroquias para que sean escuelas de discípulos misioneros. Ayer nos comentaba el Cardenal que este objetivo, esta meta implica una transformación muy fuerte para la parroquia, porque normalmente las parroquias están funcionando con catequesis, presacramentales y sacramentos, pero difícilmente logramos acompañar procesos generales.

La sexta meta, lograr que los decanos y párrocos sean los supervisores de la formación integral de agentes.

En este esquema y en estas metas propuestas, especialmente los párrocos y el decano tienen un papel muy importante, porque se trata de dar armonía a todo el proceso.

Después, en la parte media de la hoja, están dos recuadros, en los que se puntualizan la identidad y las funciones de los llamados facilitadores, en este cuadro se está hablando estrictamente de los facilitadores para la formación básica. Entonces, tratando de dar a entender la función de acompañar, la describimos como animar a seguir conociendo a Jesús, a identificarse con su comunidad eclesial y a estar disponibles para el apostolado. Son los rasgos que buscamos en aquellos que quieren prepararse como discípulos misioneros, como agentes de pastoral.

Ahí, en los siguientes puntos está el perfil que les pedimos a los facilitadores, cuál es el criterio para el ingreso al programa, con qué finalidad, de qué forma. Este rubro de qué forma es muy importante, porque se comienza a unir un factor que ya había sido propuesto desde el programa inicial arquidiocesano, el II Sínodo, que son los ambinetes de las comunidades menores, precisamente para romper el esquema meramente intelectual y académico, es indispensable entender que el proceso de formación se dé en um ambiente fraterno, como parte sustancial de la formación.

Y al final, con qué herramientas, bueno, fundamentalmente con los facilitadores se le da más énfasis al aspecto pedagógico, a la espiritualidad y a la metodología, de tal manera que esas sean como las herramientas que utiliczan para acompañar a otros laicos en su formación básica.

Después se tienen los subsidios. Dios mediante, para este mes de octubre, terminaremos la elaboración de los 18 manuales, prácticamente el tiempo que quedaría es el que se lleve la edición y la impresión de los que faltan.

En la parte de abajo están dos esquemas para identificar en los decanatos que se tiene Cefalae, cómo se sugiere ir integrando a los facilitadores en el esquema organizativo.

En el esquema del lado izquierdo está para marcar el funcionamiento actual más común en la formación, donde hay un director, maestros y alumnos, cómo el decano, los párrocos están alrededor de ellos, salvo los animadores.

Y es el funcionamiento que estamos proponiendo, donde se integran los facilitadores, es este mismo esquema, pero únicamente se convierten en transfondo, comparado con los facilitadores, encabezan cada una de estas comunidades menores, donde el laico va realizando un camino de capacitación y de esa manera se va integrando a los laicos en la misma organización de la formación, se va facilitando la capacidad para la formación.

Al reverso de la hoja está una tabla donde nos pasan la información de cómo va el programa de facilitadores, ustedes se dan cuenta que a un lado de la Vicaría para los Laicos está la Fundación SM, es una fundación que apoya a programas educativos y que nos está apoyando para darle un subsidio de viático a los facilitadores, de tal manera que los apoya con sus pasajes y también con un subsidio para los manuales, así es que que quien se inscriba a este servicio, tiene este apoyo.

Allí están enumerados los talleres que se han realizado en cada vicaría. Los primeros tres talleres que dicen Arquidiócesis corresponden a uno inicial, en el que se conformó el equipo piloto, el que está ayudando a multiplicar; también se hizo un taller para exalumnos de los Cefalae's y así animarlos a que se integren en el servicio de formación. Y también un taller para los miembros de movimientos organizados, a quienes también se les está dando a conocer la manera de cómo es la propueta de formación en la Arquidiócesis.

En la tabla aparecen el total de los inscritos, el total de las personas que han concluído y también los que se inscribieron y vivieron solamente parte del taller y no lo terminaron y, las personas que están ahorita en el proceso de vivir el taller.

Aproximadamente estamos hablando de mil personas que han ido participando. Para que se den una idea de cómo están repartidos esos talleres, están marcados por vicrías y decanatos.

En la primera vicaría se han desarrollado dos, se han tenido en el primer decanato.

En la vicaría dos se han hecho tres talleres en los decanatos 4, 5 y 6, donde los han solicitado.

En la vicaría tres se han desarrollado siete talleres, decanato 2, en el tercero han solicitado tres talleres, el cuarto, en el sexto se han solicitado dos talleres y en el séptimo.

En la vicaría quinta, tercer decanato ha solicitado un taller, en proceso.

En la vicaría sexta, se han desarrollado 6 talleres, en los decanatos 1, 5 que ha pedido tres talleres, séptimo y octavo.

En la vicaría séptima se han tenido dos talleres y es el tercer decanato el que los está organizando.

En la vicaría octava se han organizado cuatro talleres, en los decanatos 1, 2 y 4.

Los talleres no tienen costo, el equipo se moliviza, según la programación que sea más factible para que las personas se programen, además, como les digo, se les da este subsidio para viáticos. Es un servicio que según lo consideren útil para esta evolución del trabajo de formación, se seguirá prestando a todos los decanatos.


(Mons. Alberto Márquez Aquino). El día de ayer, por la noche, después del trabajo común a todos, nos reunimos en equipo que está animando y coordinando el trabajo de los decanos, además de los que habitualmente han apoyado en este servicio, en este trabajo.

Ahí, como ya les informó el padre Chuy, lo que nos habíamos propuesto fue el hacer un elenco de las conclusiones del día de ayer, con el fin de tratar de proyectarlas aquí, destacando algunas cosas que nos parecen más importantes, entre otras cosas, al marcar las coincidencias y al inicio de esta mañana fue lo que se les presentó un poco como para apoyar el trabajo que se acaba de hacer y esperamos que haya sido de utilidad.

Pero también ahí, que al hablar en este foro, como se ha hecho en este encuentro de decanos y vicedecanos, cómo se trabaje en la Arquidiócesis, con el fin de darle una unidad, con el fin de que a partir del trabajo pastoral de la acción evangelizadora, concretamente se mantenga esta unidad en la Arquidiócesis, creo que a todos los niveles y en todas partes, en la parroquia por más pequeña que sea siempre se tendrá esta dialéctica de unidad y pluralidad, todavía no son por el nivel y por el tamaño de la Arquidiócesis, pero


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REUNIÓN DE MARZO

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