VISIÓN DE CONJUNTO DEL DÍA ANTERIOR

Decanos segundo encuentro

Muy buenos días. Quiero empezar recogiendo lo que en primera instancia nos decía el padre Francisco, al hacer la introducción, tratando de responder a la pregunta de por qué es importante esta reunión de los decanos y vicedecanos con el señor Cardenal, obviamente delegados de pastoral, provicarios y vicarios episcopales.

Por qué es importante reunirnos, esto lo hacemos dos veces al año, una en el mes de marzo, en el Seminario Conciliar, que está en Huipulco y ésta, en octubre. La intención como Iglesia arquidiocesana es precisamente hacer visible lo que ya se nos señala en los mismos documentos de la Iglesia, muy en concreto en las orientaciones pastorales a la hora que se aborda el tema del decanato, del decano.

El decano y el decanato tienen la función de animación, coordinación y realización de los planes, proyectos y acuerdos a los que como Arquidiócesiis o en su defecto, como vicaría, se llegan en las reuniones como estas, en la Asamblea Diocesana, en las orientaciones pastorales, en las asambleas vicariales que se celebran o en los consejos pastorales vicariales, en la figura del decano como individuo, del decanato como el sujeto de cuerpo común, en el que participamos presbíteros, religiosos, religiosas y agentes laicos, grupos representativos que de ahí surgen.

Precisamenet esa es nuestra función: animar, coordinar y realizar esos planes, proyectos y acuerdos. Nuestra presencia aquí, nuestro trabajo de estos dos días y sobre todo los que restan del año, los siguientes 363 días, queremos hacer visible nuestra comunión diocesana y es hacer visible ese esfuerzo que como Iglesia queremos realizar para hacer en nuestros ambientes realidad el proyecto del Reino de Dios en nuestra Arquidiócesis de México.

Por eso la importancia de estar aquí, de los trabajos, de lo que aquí saquemos, de lo que aquí nos comprometamos en buena medida depende del caminar de nuestra Arquidiócesis, de nuestra vicaría.

A manera de resumen, quiero presentar los dos momentos que trabajamos el día de ayer, se van a proyectar los resultados tal y como ustedes los dieron, un servidor y otra persona nos pusimos a teclear simplemente, a captar, no se preocupen, no voy a leer todo, porque es mucha la información, de hecho se les va a hacer entrega de este mismo material, lo que cada vicaría aportamos respecto a los dos momentos.

Un srevidor solamente quiere presentar algunas líneas generales a juicio del equipo de decanos, apoyado una vez más por monseñor Márquez; son algunas líneas generales que creemos pueden servirnos para el trabajo que queremos realizar en este momento de la mañana.

En el primer momento de trabajo nos planteamos una pregunta: ¿Cuáles son los principales obstáculos que presenta el decanato? Señala al menos tres, explicando el porqué.

Se va a proyectar de forma corrida lo que aportó cada vicaría, repito, es solamente de una manera informativa, cada uno de ustedes lo tendrá impreso, en su momento oportuno. Simplemente quiero señalar algunos elementos que siento soi importantes destacar, como una especie de resumen general de lo que aportamos.

Entre los obstáculos que encontramos, de manera general, están los tiempos, las distancias, los niveles de formación cultural, incluso académico e intereses de los laicos, son diversos; lo que a veces impide hacer una formación sistemática, tener un horario único o un centro único de formación para los mismos.

Otro de los obstáculos que se señala de manera general o que aparece con constancias en las ocho vicarías, junto con la Basílica es que muchas veces la formación tiene un tinte intelectual y muchas veces esa formación no responde a los retos de la Ciudad.

También, otro elemento común que aparece no en todos pero sí en una buena parte, es que se desconoce el proceso misionero como eje o columna vertebral de la formación, lo que muchas veces suscita formaciones o programas a lo que se va ocurriendo.

Como obstáculo, también se siente la falta de una eclesiología, antropología o una sociología que impulse la formación hacia los destinatarios del II Sínodo, de tal manera que el agente de pastoral: laico, presbítero, realmente lleguemos como sujetos misioneros hacia los destinatarios del II Sínodo.

Y finalmente, otro elemento que aparece de forma regular en la gran mayoría de las vicarías y la Basílica es que muchas veces no se toma en cuenta la realidad, la piedad popular y las expresiones culturales que vivimos en la Ciudad, lo que a veces hace que resulte dispar el diálogo que sostenemos con ellos, nosotros hablamos de una cosa y la gente que recibe el mensaje está viviendo otra realidad, lo cual dificulta la formación de los mismos.

Eso es lo que respecta all primer momento. A la segunda pregunta, ya está apareciendo en la proyección: de las limitantes que tenemos como decanos, como personas o como estructura del pastor hacia los laicos. ¿Cuáles son las principales limitantes de parte de los pastores en general, tanto personales como del contexto eclesial?

Entre los elementos comunes que aparecen aquí, es la resistencia de parte de los pastores, de parte de la estructura decanal, la resistencia a participar de la formación, tanto para recibirla como para ofrecerla. Aparece como un obstáculo de parte de los pastores o de quienes están al frente de la formación.

Otro elemento común que aparce en la segunda pregunta del primer momento, es que se desconfía del laicado como gestor de su propia formación y de la formación de otros laicos, lo que a veces hace que el sacerdote se sienta desbordado y diga, no puedo atender un centro de formación, porque no me doy tiempo o porque estoy ocupado en actividades pastorales, cuando no aprovechamos la presencia de otros laicos que sean formadores de otros.

También aparece como un segundo elemento en la primer pregunta de este primer momento, que existe o se da un estancamiento en la vida pastoral, se continúa o se fomenta o no se ha dado el paso de una pastoral de conservación hacia una pastoral misionera. Como pastores nos contentamos con lo que hemos realizado y aunque quisiéramos, aunque soñamos con un nuevo proyecto, una nueva pastoral a veces por no tomar en cuenta a los laicos, todo lo que significa la pastoral orgánica y de conjunto, preferimos quedarnos ahí, en lo que siempre hemos realizado y hasta el momento, al menos ha rendido ciertos frutos, no sos suficientes, pero al menos sí algunos.

Otro elemento común que aparece en la segunda pregunta es que la programación de la formación, tanto para agentes laicos como para ministros ordenados, se realiza en línea de corazonadas y no como resultado de un análisis de la realidad y de necesidades sentidas, tanto de los pastores o ministros ordenados, como de los agentes laicos.

También se experimenta como limitante de parte de los pastores o de todos, el agobio por la carga de trabajo pastoral, en la que son tantas las actividades que tenemos como pastores, que el cansancio nos hace presas y esto limita mucho nuestr aparticipación y nuestra animación en la línea de la formación de los agentes.

Otro elemento que aparece con más frecuencia, aunque lo cite al último, es la falta de continuidad en los procesos, expresado en algunas líneas como la de cuando se cambia al presbítero, el nuevo que llega ya no sigue y los cambios continuos en los decanatos o de decanos, interrumpen los procesos, por eso se siente como un obstáculo, como una limitante de parte de la estructura del decanato, falta de continuidad de los procesos.

Esto sería a grandes rasgos las respuestas comunes que aparecen en el primer momento, que sería el VER, cuáles son las limitantes que encontramos, por un lado por parte de los laicos, cuáles son las limitantes que encontramos, por otro lado, de parte de los presbíteros o de la estructura del plan pastoral.

Sería esto el resultado del primer momento. No sé si hubiese alguna apreciación, algún detalle, algún punto que quieran resaltar, en este primer momento.

Bien, en el segundo momento, que sería el resultado de la iluminación que recibimos de parte del padre Máx, del padre Memo, en lo que por documentos no paramos, en cuanto a iluminación, no podemos encontrar limitantes, nos proyectaron portadas de algunos documentos, de los muchos que hablan de la importancia de la formación de los agentes, para que nos convirtamos en auténticos discípulos-misioneros.

En esa línea no tenemos reparo, tampoco tenemos pretexto para decir: es que no sé dónde encontrar, por dónde buscar o encontrar, qué se me ofrece, qué se me pide. Por eso, en la parte de la iluminación se nos preguntaba:

¿Qué criterios debe asumir el decanato para ser lugar de impulso de la formación de agentes para una pastoral misionera?

Igual, se proyectan los resultados como ustedes los entregaron, de cada una de las vicarías, también se les hará llegar a cada uno de ustedes, estos criterios que cada vicaría y la Basílica nos aportan, respondiendo a esta pregunta.

Solamente quiero resaltar algunos criterios que aparecen. En primer lugar quiero decir que algunos que ustedes marcaron son presentados más que como criterios, ya van en línea operativa, ya como acciones a realizar, de los criterios que aparecen algunos ya apuntan en la línea del actuar, que sería muy bueno tenerlos en cuenta para después para buscar la forma de dónde los podemos colocar, para hacer de nuestra formación una auténtica formación para la misión.

No están normados como criterios, pero así se pueden aplicar, es que se insiste en la fraternidad, en la comunión, en la convivencia de los agentes, como base para una formación. Repito, pudiera postularse en la línea de criterios, pero casi siempre se señalaba como un deseo o como una línea que pudieran ofrecer. Iba en la línea de lo de hacia dentro, para fortalecer la estructura, para fortalecer el grupo.

En esta línea, se ve como importante la participación del laico en la formación, no solamente como receptores, sino como promotores y realizadores de su misma formación.

Puedo señalar algunos criterios, aunque no estén formulados como tales, pero pueden ser iluminadores, no se los proyecto aquí, se les dará una hojita con cinco puntos, se los digo de memoria.

Ya el mismo señor Cardenal en la homilía del día de ayer, aunque auizá no era su intención, pero como equipo quisimos captar como una línea o un criterio para lograr agentges de formación, nos señalaba precisamente el hacer del discípulo, hacer del que se forma no solamente un hombre o una mujer que vive lo íntimo o intimidad, sino que también es una fe que debe de impulsar hacia el otro; él lo hablaba en la línea de la pastoral socio-caritativa.

Un criterio es que nuestra formación no debe de buscar solamente agentes con la capacidad tener o recibir conocimientos, de vivir hacia dentro, sino de proyectar para vivir el diálogo con la cultura, para estar en diálogo con las otras formas de ver el mundo; no solamente el diálogo, sino ser la luz y ofrecer nuestro particular punto de vista, desde la luz de la fe, este proyecto.

Otro de los criterios en la línea de la formación es no olvidar el qué de la formación, es decir, cuál es el objetivo que tiene la formación de los agentes, cuáles son los lineamientos particulares que ya se encuentran plasmados en diferentes documentos. Por ejemplo, tenemos bien claro como Arquidiócesis que la formación tiene nivel inicial, básico, específico, permanente.

También tengamos en cuenta, como norma, los diferentes "cómos". Un solo qué en cuanto una línea, pero hay diferentes maneras de entender o hacer visible esta formación.

Son algunos criterios que pueden ayudar en la formación, repito, no están proyectados aquí, se les van a ofrecer para el siguiente momento.

Este ha querido ser el ejercicio para poder enlazar con el momento que viene, el ACTUAR, tener en cuenta lo que hemos opinado, lo que hemos visto, lo que se nos ha iluminado, para poder ver reunidos en nuestras vicarías, y por supuesto en nuestra Arquidiócesis, el ir impulsando la formación de los agentes; no solamente los agentes laicos, también los agentes ministros ordenados.

Quise hacer esta presentación de manera muy rápida, con el fin de fijar el momento en el que nos encontramos.

Monseñor Juan Carlos nos dará una pequeña apreciación en lo que respecta en esa línea de formación de los agentes.

P. Jesús Hernández
Versión estenográfica


Mons. Juan Carlos Guerrero Ugalde

Sólo les comento una información que tiene que ver con el objetivo de esta mañana y es sacando como dos aspectos de conclusiones, que tienen que ver con los criterios diocesanos para la formación.

La información que les quiero dar es sobre algunas actividades próximas, tanto para que estén informados, así como para que veamos la manera de participar e ir vinculando todas las instancias que existen en la Arquidiócesis que tienen que ver con la formación.

En primer lugar, el sábado 16 de octubre está programada la asamblea de Laicos Organizados en Movimientos. Ya el día de ayer salió en el trabajo de grupos por vicarías, uno de los elementos que está presente en nuestra Arquidiócesis, a veces de manera muy significativa según el decanato o la parroquia, son los movimientos que también participan en la formación de agentes, y lo mencionaba una de las vicarías, casi siempre de manera paralela o con poca coordinación con la vicaría, con el decanato, con la parroquia. Vamos viendo el esfuerzo para que dándole continuidad a la visita pastoral, dice el Cardenal, a los movimientos organizados, se realice una asamblea más para ir evaluando con ellos las dos tareas que les dio el Cardenal: la renovación de su carisma y la conformación del plan pastoral, especialmente el punto que vamos a ver es qué decisiones o acuerdos se pueden tomar para que participen de una manera más coordinada en la formación de agentes.

Esta vez que convocamos para la visita pastoral salieron grupos hasta de debajo de las piedras. Esta iniciativa de los laicos a organizarse, es algo que debemos canalizar e ir estableciendo como estrategias muy claras y conujuntas para aprovechar esa fuerza. Yo les pediría que como observaciones a tomar en cuenta en las conclusiones de cada vicaría, si pueden presentar alguna sugerencia para ir optimizando esta Vicaría de Laicos.

Luego, el sábado 23 de octubre se tendrá la primera asamblea de facilitadores para la formación básica. Un poco más tarde les entregaré una hoja en donde está el resumen de cómo va el programa capacitación de facilitadores, ya rebasamos mil personas en la capacitación.

Vamos a tener esta primera asamblea para ir fortaleciendo la identidad y las tareas que corresponden a los facilitadores. En la información que les voy a dar, incluso está marcado dónde están ubicados los facilitadores, a qué decanato y vicaría pertenecen y, cuál sería como la razón de ser de los facilitadores, cómo se sugiere que se inserten en el trabajo de formación de los demás y en su propia formación en el decanato.

Para una y otra asamblea, de laicos organizados y facilitadores, les habíamos pedido a los delegados de pastoral, en la medida de lo posible, que enviaran a algunos de los laicos que participan en el consejo vicarial, si no hay laicos en el consejo vicarial, que fueran laicos de los consejos decanales; quisiéramos ir vinculando, primero con un conocimiento suficiente, a los laicos que están en la estructura decanal y vicarial con aquellos que son coordinadores de movimientos laicales, de tal manera que este conocimiento vaya facilitando también una coordinación.

Esto mismo pasa en la asamblea de facilitadores, si ustedes ya tienen designadas personas laicas que están ayudando en la coordinación de la formación, sería bueno que participen en la asamblea de facilitadores, porque así se van compenetrando conjuntamente en los avances que se tienen.

Ahí también tienen indicada la fecha en la que se realizará la expolaical (21 de noviembre). Este año también va a tener el tema de la formación, para seguir profundizando en la manera en la que tenemos que ir enlazando toda la actividad de los laicos organizados en esta área, con el trabajo que nosotros estamos haciendo.

Finalmente, les aviso que la semana pasada el señor Cardenal ya firmó el decreto de la constitución del Consejo Arquidiocesano de Laicos, se dará a conocer al inicio del Adviento públicamente el comienzo de este trabajo y tambiién será un tema de profundización a través de los decanos y de los delegados de pastoral, para ir compenetrándose en cuál es el objetivo del Consejo de Laicos en este mismo diálogo con las culturas de la Ciudad de México. Esta capacitad que debemos ir aumentando, de escuchar las inquietudes de los habitantes de la Ciudad de México a través de los laicos. Este es otro tema que está muy relacionado con el impulso de la participación y corresponsabilidad laical.

Este conjunto tiene como transfondo como trabajo para esta mañana. Damos paso a las indicaciones que nos van a dar.

 

  1. Salir de una pastoral (formación) ritualista, intra-eclesial, intimista, para ser luz en el mundo (Sr. Cardenal).
  2. La formación mira hacia las culturas, la sociedad, para que en ella la Iglesia pueda ofrecer su voz y testimonio (Sr. Cardenal).
  3. La formación de los agentes que quiere ser misionera mira a hacer de los formandos formadores de otros agentes.
  4. Las instancias de formación (Arquidiocesanas, Decanales, Institutos) que existen son medios que han de promover una formación para la misión.
  5. Uno es el “qué” de la formación (objetivos, temática general, niveles) y varios los “como” (tiempos, lugares, subsidios) que se lleva a cabo atendiendo a las realidades, las culturas que se viven en cada decanato.

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