5. LAS ESTRUCTURAS AL SERVICIO DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

El II Sínodo lanzó un gran desafío para la organización pastoral de nuestra Iglesia:

“Para realizar la Nueva Evangelización al servicio de la implantación permanente y la extensión del Reino de Dios en el mundo, la Iglesia —que es Sacramento de salvación, Misterio de Comunión, Cuerpo Místico de Cristo y Pueblo que peregrina en la historia— requiere una "organización" pastoral dinámica y una "planeación" adecuada y eficaz, de acuerdo con su ser y misión” (cf. ECUCIM 3588).

Lo anterior exige de los agentes:

  • Experiencia fuerte de Dios.
    Formación integral y permanente.
  • Vida en comunión y sentido de corresponsabilidad de personas, carismas, funciones y estructuras pastorales (cf. ECUCIM 3588).

El II Sínodo también pidió actualizar las formas de organización (cf. ECUCIM 3564). Éstas pueden concebirse como un conjunto de círculos concéntricos (cf. ECUCIM 3501):

La Parroquia es el ambiente donde se realiza el plan diocesano y se gesta la renovación pastoral. En ella se integran las familias, comunidades menores, grupos y movimientos. En relación con los otros niveles de organización diocesana, su función principal es de ejecución.

La parroquia ha de ir más allá del aspecto cultual. El Sínodo señala algunos desafíos (cf. ECUCIM 3728):

Hacer que la Parroquia:

  • Se transforme en comunidad evangelizada y evangelizadora, misionera, testimonial y promotora de los valores del Reino.
  • Realice una revisión profunda, constante y una organización corresponsable.
  • Acepte los cambios y compromisos necesarios.

La Parroquia ha estado presente en la reflexión post-sinodal, a través del “Manual Operativo para la Pastoral Parroquial” (2004), que impulsa y fortalece la pastoral parroquial.

Avances

Algunas parroquias han implementado acciones como las siguientes:

  • Sectorizar el territorio y los ambientes.
  • Organizar y capacitar equipos misioneros, misiones intensivas.
  • Formar comunidades menores para la proclamación de los pregones, la catequesis de adultos y/o la reiniciación cristiana.
  • Integrar el consejo parroquial o de asuntos económicos.
  • Ser la sede del CEFALAE decanal.
  • Formalizar la cáritas parroquial. Vivenciar la pastoral de conjunto (cf. OP 2010 n. 19).

Desafíos

En la mayoría de las parroquias aún debe consolidarse la opción misionera, superando la falta de articulación entre las acciones (cf. OP 2010 n.22).

Las Comunidades menores propician el acercamiento a los alejados, familias, jóvenes, pobres… Son el ambiente habitual para vivir la formación, el perdón, la fraternidad, la oración… (cf. OP 2011 n. 65).

El proceso post-sinodal ha insistido en la importancia de estas comunidades.

El Sínodo pidió que las parroquias cercanas se organizaran para facilitar las actividades en común (cf. ECUCIM 3760). El Decanato además de coordinarlas, realiza la pastoral de ambientes y la territorial (cf. ECUCIM 3508-3507), su función es de coordinación y programación.

La reflexión post-sinodal en esta materia se plasma en el “Decreto sobre los decanos y el decanato” y el “Directorio Pastoral sobre la Misión del Decanato en la Pastoral de Conjunto” (2003).

Desafíos

  • Impulsar la pastoral ambiental.
  • Articular el trabajo de las comisiones y laicos, evitar la “pastoral de eventos” (cf. OP 2002, n. 45).
  • Motivar al clero a involucrarse en el plan pastoral diocesano, mantener comunicación con el Arzobispo, vicario episcopal y demás decanatos.
  • Impulsar el proceso sinodal, promover el conocimiento y discernimiento de los objetivos y prioridades pastorales.
  • Fomentar el conocimiento de la realidad.
  • Organizar la formación integral de agentes.

Las Vicarías elaboran planes basados en el plan de conjunto de la arquidiócesis (cf. ECUCIM 3509), ejercen su función de integración y sistematización.

La Arquidiócesis, es el campo de misión del Arzobispo, apoyado por los Obispos auxiliares, Vicarios episcopales y Consejos Arquidiocesanos. Tiene la función directiva, señala rumbos, cauces de acción (cf. ECUCIM 3510-3511), esto se verifica en las orientaciones que el Arzobispo presenta anualmente desde 1996.

La planeación

La renovación de las estructuras y la organización pastoral exige la planeación (cf. ECUCIM 3578). “Es una forma actual de trazar caminos en la historia de la salvación, para hacer presente el Reino de Dios” (ECUCIM 3581).

La Arquidiócesis ha elaborado un instrumento con los criterios generales para la planeación pastoral, fruto de las reuniones de decanos de 2006 y 2007 y, con los aportes de otros agentes.

Evaluación pastoral

En la planeación es primordial la evaluación. Ésta permite la constante renovación personal, comunitaria y pastoral.

La sectorización

La sectorización es un medio para hacer realidad:

  • El llamado "misionero", salir hacia los alejados y los pobres, las familias y los jóvenes (cf. DG 100-101).
  • La exigencia para llegar a los ambientes de los territorios parroquiales y decanales.

La reflexión post-sinodal pidió renovar y reorientar la sectorización, medio excelente para irradiar la luz y la fuerza del Evangelio (cf. OP 2011 n. 100).

Desafíos

  • Emplear la sectorización más allá de una simple información de división geográfica.
  • Favorecer el diálogo con las culturas y ambientes de la urbe que propicie la inculturación.

Pastoral orgánica y de conjunto

La Iglesia arquidiocesana es una comunidad articulada; sus organismos buscan actuar de manera coordinada y corresponsable; fomentar la comunión y la participación de todos los agentes en la consecución de objetivos.

La reflexión post-sinodal ha visto la pastoral orgánica como un itinerario espiritual-comunitario-misionero; no fácil, realizado a contra corriente (cf. OP 2011 n. 87).

Renovación pastoral

La renovación pastoral de la Arquidiócesis será posible en la medida que la acción evangelizadora posea un verdadero sentido misionero (cf. ECUCIM 4219-4220). Para ello es necesaria la renovación de las estructuras (cf. DA 365). La reflexión post-sinodal ha insistido en la necesidad de esa renovación.

“Nuestra pastoral necesita renovarse desde la raíz, desde el Evangelio, para dar respuesta a todas esas exigencias que nacen de ser discípulos del que tomó nuestra condición humana para compartir con nosotros todo lo que vivimos y enseñarnos un camino de libertad y de amor” (OP 2011 n. 47).

Desafíos

  • Que los agentes asuman nuevas actitudes, signos de renovación (cf. OP 2011).
  • Pasar de comisiones diocesanas “islas”, a una interacción mutua, responsabilidad en conjunto y atención a los signos del Espíritu.

6. CONCLUSIÓN

El proyecto diocesano ha tenido la peculiaridad de ser flexible atendiendo a la diversidad de realidades de las parroquias de la ciudad. Dicha flexibilidad permite ubicar si una parroquia, decanato o Vicaría “está en proceso diocesano”, lo cual es cada vez más parte del lenguaje común. Con todo, se requiere ir más allá porque algo puede llamarse de manera similar sin por ello, haber integrado realmente el espíritu del proceso.

Numerosos desafíos trazados por el Sínodo siguen estando presentes, realidad que nos lleva a continuar buscando la Conversión pastoral, de nuestras estructuras, planes, agentes, medios; para hacer de ellas acciones misioneras encarnadas, dialogantes y testimoniales.

Lo anterior requiere de la corresponsabilidad de todos los miembros de la Iglesia y nos sitúa en un proceso de cambio.

RP. Fernando Ramos Martínez


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