VISIÓN DEL PROYECTO DE MISIÓN JUVENIL

II ~ 2012


MISIÓN JUVENIL 2013

Nuevamente buenas tardes:

Al hablar de la Misión Juvenil 2013, cuyo lema es "Al encuentro de las nuevas generaciones", nos referimos al impulso y renovación del procesoque se ha desencadenado en la Arquidiócesis de México desde el II Sínodo Arquidiocesano, al cual le hemos llamado Misión Permanente. Por eso, hay que señalar no se trata simplemente de una actividad o de un eventoen relación a los jóvenes; sino a la gran oportunidad de impulsar el proceso misionero en todas sus dimensiones, mediante el envío para evangelizar a las nuevas generaciones, comprometiendo a todos les agentes de pastoralpara anunciar y hacer presente el Reino (reinado) de Dios en las situaciones concretas de la vida de la ciudad de México; y de esta manera re-proyectar las acciones pastorales que nos ayuden a cristalizar, el tan anhelado, camino de la renovación pastoral.

Es una invitación del Sr. Cardenal para retomar el camino del Nuevo y vigoroso proyecto misionero, respondiendo a la Nueva Evangelización: darle carácter prioritario a la atención de las nuevas generaciones en sus propios ambientes culturales (OP, 2012, n. 75).

Toda acción evangelizadora necesita unos criterios o principios orientadores. Para la realización de la Misión Juvenil tenemos que tomar en cuenta lo siguiente:

1. La Encarnación

La Encarnación es el camino que Dios escoge para manifestar y realizar su proyecto salvador. Por eso, la Misión Juvenil 2013, inspirada en la pedagogía divina, seguirá el mismo camino; es decir, conocer, asumir y tocar la realidad de las nuevas generaciones para iluminar y transformarla con la fuerza del Evangelio.

La fidelidad a este principio nos encamina hacia una serie de exigencias pastorales. Entre otras, mencionamos las siguientes:

  • conocer, comprender y amar a los jóvenes, a los adolescentes,
  • estar presente en los lugares en que ellos viven, estudian, se divierten, opinan, etc.,
  • descubrir y valorar sus intereses, preocupaciones y anhelos vitales;
  • partir de sus necesidades y aspiraciones concretas; (Educación, Trabajo y Seguridad)
  • integrar los valores del evangelio en su vida cotidiana;
  • ofrecer la fe respetando la diversidad de situaciones y niveles en que se encuentran,
  • valorando sus expresiones de religiosidad popular en la Ciudad.

2. Una Evangelización "diferente", una evangelización con rostro joven ... actual

Si la Encarnación nos pide ser fieles al destinatario/interlocutor concreto, ahora este nuevo principio nos exige ser fieles a la propuesta cristiana, es decir, al anuncio del Dios que salva y da sentido a la vida, no solo de los jóvenes, sino de todos en general.

Evangelizar es anunciar lo que anunció Jesús: La buena Noticia de Dios Padre y del Reino como salvación liberadora. La Buena Nueva que Jesús anuncia es la presencia del Reino de Dios, aquí y ahora para todos, pero de un modo preferencial para los pobres y marginados.Jesucristo evangeliza con palabras y hechos. La evangelización, por consiguiente, tiene una doble dimensión la palabra y la acción.

Podemos decir que el objetivo de la evangelización es triple: la fe como seguimiento de Jesús; la conversión como aceptación de las exigencias del Reino y de los valores evangélicos como norma de vida; y la liberación de los hombres mediante la acción transformadora del mundo.

El contenido de la evangelización es Jesucristo. Evangelizar, en definitiva, es anunciar a Cristo. Sin una referencia explícita a El no hay fe y, por tanto no hay evangelización.

Evangelizar a las nuevas generaciones es la tarea y el quehacer primordial de la Iglesia arquidiocesana1. Esta opción comporta ciertas exigencias en nuestra acción pastoral con/para los jóvenes2.

  • Dedicar un tiempo a la realización de encuentros pre-evangelizadores. (La Comisión de Pastoral de la cultura, por ejemplo, propone acciones muy interesantes desde los universitarios, los artistas, los centros de cultura, etc.
  • La creación de espacios de diálogo a partir de la simpatía de los valores cristianos: "el patio de los gentiles"
  • Estar atentos al descubrimiento de los valores que hagan alusión a las "semillas del Verbo".
  • Anunciar clara y explícitamente a Jesucristo y su Buena Noticia del Reino de Dios.
  • Presentar el mensaje de Jesús inculturado, es decir, teniendo en cuenta el ambiente socio-cultural de los destinatarios-interlocutores y, a su vez, que ese mensaje sea expresado desde la propia cultura juvenil.
  • Presentar el mensaje cristiano como respuesta que interpela y libera integralmente.
  • Utilizar, en el anuncio de la Buena Nueva, un lenguaje más vivencial, histórico, narrativo, simbólico y festivo.
  • Buscar (salir), como el Buen Pastor, a los alejados y marginados por la Iglesia y la sociedad.

La evangelización, en resumen, es prioritaria en todo proyecto misionero. Sin una evangelización ofrecida desde un proceso misioneroen comunión y en donde todos estén involucrados no habrá Misión Juvenil.

3. La celebración liberadora: celebrar la acción salvadora de Dios en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

La Evangelización no termina con el anuncio de la salvación liberadora de Jesucristo. Al anuncio sigue la celebración de esa misma realidad salvífica. El Cristo anunciado ha de ser celebrado.

Este principio orientador de la Misión Juvenil se refiere precisamente a la liturgia, o sea, a la acción celebrativa de la comunidad cristiana.

Antiguamente la liturgia acentuaba el aspecto ritual-cultural (liturgia = culto, ceremonias y ritos religiosos) y ahora se insiste más en su aspecto salvífico (liturgia = celebración de la acción salvadora de Jesucristo en el "hoy" de la comunidad cristiana). Con esta nueva orientación, promovida por el Vaticano II, la liturgia no es tanto el culto que el hombre tributa a Dios, cuanto la manifestación de la acción salvadora de Dios en nuestra comunidad.

En primer lugar, la liturgia ha de estar unida a la vida. El ejercicio litúrgico es la vida entera: alegría y dolor, fiesta y tarea. Una celebración litúrgica desconectada de la vida y de la historia de los hombres, cae fácilmente en el ritualismo vacío y estéril.

En segundo lugar, la liturgia tiene una fuerza liberadora y transformadora. Las celebraciones litúrgicas son auténticas cuando transforman nuestros corazones, nuestra vida y nuestra sociedad, es decir, cuando nos comprometen a luchar por el Reino de Dios y su justicia entre los hombres. Esta es la liturgia que se hace atractiva y novedosa para quienes desde hace mucho tiempo se han desilusionado de una liturgia aburrida y desencarnada.

El sentido de fiesta y de celebración; el gusto por el canto y la música; el sentido de comunidad fiable; la apertura al lenguaje simbólico; el deseo de una participación más activa y dinámica en lo que se celebra; la apertura a la oración son elementos que tienen que acompañar la Misión Juvenil 2013.

Tales celebraciones serán significativas para los jóvenes (nuevas generaciones), si reúnen las siguientes características:

  • que tomen en cuenta los intereses vitales de la juventud y de los adolescentes, así como los problemas y aspiraciones;
    • que sean creadoras de comunidad;
    • que sean educadoras de la fe;
    • que sean alegres, creativas y dinámicas;
    • que favorezcan la participación;
    • que utilicen un lenguaje sencillo y comprensible;
    • que su principal lenguaje sea el de la solidaridad y la ayuda desinteresada por los más necesitados;
    • que inviten a la conversión personal y social, al testimonio, al compromiso liberador y transformador.
4. El compromiso solidario: comprometerse en la promoción y liberación integral de las personas.

Con la expresión "compromiso cristiano" se alude hoy a la presencia y participación de los creyentes en la sociedad, empeñados en la tarea de continuar la misma causa por la que vivió Jesucristo: el Reino de Dios. El compromiso cristiano, por lo tanto, se fundamenta en las exigencias del Reino de Dios anunciando y realizado por Jesús.

Es un compromiso de vivir como hermanos, de luchar por la justicia y la paz, de servir al necesitado, de ser responsables y solidarios en la construcción del mundo. El compromiso cristianoes aceptación deliberada, empeño consciente y exigencia ética de trabajar por los demás y por la sociedad para que surja aquí el Reino de Dios.

El cristiano encuentra varios motivos para vivir comprometidos en la construcción del Reino de Dios. Mencionemos algunos de ellos:

  • Las situaciones de injusticia que existen en nuestra Ciudad.
  • La proyección social de la fe cristiana, ya que la fe incide directamente en las realidades temporales (fe = praxis evangélica de liberación).
  • La esperanza en un mundo mejor, donde se implante la fraternidad, la igualdad, la justicia, la paz y la solidaridad entre todos los hombres y todos los pueblos.
  • La vivencia del precepto del amor, traducido en servicio, generosidad, donación, promoción y liberación.

Sin compromiso cristiano no hay maduración el la Fe. Por eso la Misión Juvenil, orientada por este principio, debe optar por la promoción y liberación integral del hombre. Esta opción comporta las siguientes tareas pastorales:

  • educar la conciencia social de los jóvenes.
  • Ayudarlos a conocer críticamente su realidad socio-cultural;
  • Facilitarles claves de interpretación cristiana;
  • Promover experiencias juveniles de fraternidad y solidaridad con los pobres marginados.
  • Elaborar planes y programas diversos de actuación y cambio social.
  • Promover acciones con carácter de VOLUNTARIADO.
CONCLUSIÓN
  1. La MJ implica a toda la Arquidiócesis como oportunidad providencial para crecer en la pastoral orgánica.
  2. El equipo de la pastoral Juvenil coordinará el trabajo, pero proponer la Buena Nueva a las nuevas generaciones es un desafío y una prioridad para todos.
  3. Se han integrado tres instancias para organizar y coordinar la MJ: Comisión Central, una comisión de asesores y una comisión operativa.
  4. Con la Misión Juvenil se quiere afrontar el desafío de la evangelización no solo referido a ciertas edades, sino con una dimensión cultural a laque se refiere la expresión nuevas generaciones.
  5. Queremos evangelizar aquello que está cambiando sustancialmente: el modo de pensar, el cambio del significado de muchas palabras referidas a conceptos fundamentales como pueden ser familia, matrimonio, moral, bien común, ley, religión, fe, justicia, etc.
  6. Tomando las palabras del Sr. Cardenal: "Según la reflexión postsinodal nos damos cuenta de que si no tomamos un camino nuevo de acción misionera, se irá gudizando cada vez más la separación existente entre la ideología, el lenguaje y la forma de vivir de las nuevas generaciones y nuevas formas de llevarles el anuncio cristiano".

1 Forma parte de las prioridades sinodales. Aunque hay quien anima la pastoral juvenil, esta prioridad es una urgencia para todos los ámbitos de la Arquidiócesis, es por eso que debe verse en la Misión Juvenil del 2013 el co-mienzo de una atención diferente a los jóvenes (OP 2012, n. 95).
2 Cfr. ECUCIM, 1480-1512.



Pbro. Arturo Maximino Barranco Cruz