7 octubre 2014

Oración inicial

De pie.

CANTO INICIAL

Cantando la alegría
Juntos, cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor;
juntos sintiendo en nuestras vidas,
la alegre presencia del Señor.
1. Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.
2. Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapó nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva con su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
3. Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier,
nuestro amigo Jesús nos salvará.

SALUDO

V.     En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo
R.     Amén.

MONICIÓN

V.     Señores Decanos de nuestra Iglesia local:

Iniciamos esta segunda reunión del año, recordando la invitación que nos hace a todos nuestro pastor, en sus orientaciones 2014, a vivir este “momento providencial para… fortalecer la misión permanente” (n. 17), y subraya “la urgencia de renovar las estructuras y organización de base en las parroquias”.

Más allá de las funciones que nos competen por nuestro oficio de Decanos, hemos sido llamados para guiar y acompañar, en nombre del Arzobispo y en corresponsabilidad con nuestros Vicarios episcopales, el camino hacia la conversión a la misión permanente, por el que las parroquias de nuestros decanatos deben transitar. Camino áspero, que nos confronta y nos reta a cada momento; camino de esfuerzo y de privaciones, pero también, lugar privilegiado de encuentro con Dios y sus maravillas, camino de santificación y salvación. 

Sabiendo de antemano que nuestra elección es gracia divina, y que nuestro ministerio es manifestación de los dones del Espíritu, dispongamos nuestro corazón a ser testigo, una vez más, del brazo poderoso de Dios que quiere renovarnos. Unámonos en la oración.

 

HIMNO

Todos lo recitan.
Vosotros sois luz del mundo
y ardiente sal de la tierra,
ciudad esbelta en el monte,
fermento en la masa nueva.
Vosotros sois los sarmientos,
y yo la Vid verdadera;
si el Padre poda las ramas,
más fruto llevan las cepas.
Vosotros sois la abundancia
del reino que ya está cerca,
los doce mil señalados
que no caerán en la siega.
Dichosos; porque sois limpios
y ricos en la pobreza,
y es vuestro el reino que sólo
se gana con la violencia. Amén.

Sentados.

LECTURA BÍBLICA

Éxodo 16, 2-4. 12-15

Lector:
En aquellos días, toda la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud”.
Entonces dijo el Señor a Moisés: “Voy a hacer que llueva pan del cielo. Que el pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles de parte mía: ‘Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios’”.
Aquella misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el suelo cubierto con una especie de polvo blanco semejante a la escarcha. Al ver eso, los israelitas se dijeron unos a otros: “¿Qué es esto?”, pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: “Este es el pan que el Señor les da por alimento”.
Palabra de Dios
R.     Te alabamos, Señor.
Se guarda un silencio breve, y después se lee el comentario.

COMENTARIO

Lector:
V.     En éste texto del éxodo, por una parte, se refleja la condición humana, que se aferra a lo conocido, aun la propia esclavitud, y desconfía de la providencia divina; y por la otra, se vislumbra el amor infinito de Dios, que por aquellos que ama es capaz de realizar prodigios y maravillas para alimentarlos, y que elige intermediarios, para que anuncien al pueblo su amistad y fidelidad, no sin grandes sobresaltos.
Desde nuestra vocación de Decanos, meditemos el siguiente texto:

TEXTO EVANGÉLICO

Mt 11, 12.

V:     “El Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán”.
Silencio meditativo.

CANTO

 

Id y enseñad
1.     Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.
Id, amigos, por el mundo, anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos de mi resurrección;
id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

2.     Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.

3.     Sois fuego y savia que vine a traer, sois ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder, ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien, los hombres al Padre verán.

PREGUNTAS PARA LA ACCIÓN

 

Un lector hace las siguientes preguntas, dejando entre cada una un tiempo prudente para que la palabra confronte la vocación de los Decanos, y puedan descubrir las acciones que el Espíritu Santo les inspire para su misión.

V.     ¿Qué cosas quiere renovar Jesús en mí persona? ¿Qué nuevos dones he recibido del cielo para optimizar mi función de animador y coordinador de la actividad pastoral en el Decanato? (Pausa).
V.     ¿Dejo que Dios elija quiénes deben estar en el Equipo Decanal? ¿Los incluyo a todos? ¿Tomo en cuenta los carismas religiosos que tengo? ¿y a los laicos en sus diferentes asociaciones? (Pausa).
V.     ¿Acompaño al Equipo Misionero Decanal?, ¿al CEFALAE? ¿Doy importancia a las reuniones de Decanato y del Consejo Pastoral? (Pausa).
V.     ¿Me interesa el caminar de las parroquias, sus programaciones y su continuidad pastoral? ¿Fomento la fraternidad con todos los sacerdotes? (Pausa).
V.     ¿Me ocupo de que laicos y sacerdotes reciban una adecuada formación, en particular sobre el proceso misionero? (Pausa).
V.     ¿Hago presente la voz del Arzobispo en el Decanato? ¿Me ocupo de que todos los agentes conozcan sus orientaciones pastorales? (Pausa).

 

Después se hace este canto.

CANTO FINAL

 

Yo no soy nada y del polvo nací,
pero tú me amas y moriste por mí.
Ante la cruz sólo puedo exclamar:
¡Tuyo soy! ¡Tuyo soy!
Toma mis manos, te pido.
Toma mis labios, te amo.
Toma mi vida,
¡oh Padre, tuyo soy, tuyo soy!
Cuando de rodillas te miro, Jesús,
veo tu grandeza y mi pequeñez.
¿Qué puedo darte yo? Sólo mi ser.
¡Tuyo soy! ¡Tuyo soy!

Al término del mismo, se dan las instrucciones pertinentes para iniciar los trabajos.

 

 

7 OCTUBRE 2014
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Memoria

El 7 de octubre de 1571, el Occidente fue salvado de la amenaza turca, mediante la victoria de los cristianos en la batalla naval de Lepanto. Dicha victoria se atribuyó al rezo del rosario. Este hecho histórico se nos ha convertido ya en algo remoto. La Iglesia nos invita a descubrir en el rosario el sitio que ocupa la santísima Virgen en el misterio de la salvación y a saludar a la Madre de Dios con el saludo del ángel, “Ave María”.

SALUDO INICIAL

 

V.    Dios mío, ven en mi auxilio.
R.     Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre. Como era. Aleluya.

SALMODIA

Ant. 1. El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo.
Salmo 121
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.         El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo.
Ant. 2. Estaba su madre junto a la cruz de Jesús.
Salmo 126
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.         Estaba su madre junto a la cruz de Jesús.
Ant. 3. Alégrate, Virgen Madre, Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

V.    Te pedimos, Señor,
que infundas tu gracia en nuestros corazones,
para que, habiendo conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación de tu Hijo,
lleguemos, por medio de su pasión y de su cruz,
y con la intercesión de la santísima Virgen María,
a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
R.     Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Del libro de los Hechos de los Apóstoles
1, 12-14
Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el Cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres.
Palabra de Dios.

R.     Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

De Lucas 1

R.     ¡Dichosa tú, Virgen María,
porque llevaste en tu seno al Hijo del eterno Padre!
1. Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo
en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos
en la humildad de su esclava. R.
2. Desde ahora me llamarán dichosa
todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas
el que todo lo puede.
Santo es su nombre.
Y su misericordia llega
de generación en generación
a los que lo temen. R.
3. Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero.
Destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada. R.
4. Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia, para siempre. R.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

 

Cfr Lc 1, 28
R.     Aleluya, aleluya.
Dios te salve, María,
llena de gracia,
el Señor está contigo,
bendita tú entre las mujeres.
R.     Aleluya.

EVANGELIO

 

V.    El Señor esté con ustedes.
R.     Y con tu Espíritu.
V.    Del santo Evangelio según san Lucas
1, 26-38
R.     Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
R.     Gloria a ti, Señor Jesús.

HOMILÍA

 

PRECES

 

V.    Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
R.     Que la llena de gracia interceda por nosotros.

1. Tú que hiciste de María la madre de misericordia,
- haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.
2. Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José,
- haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.
3. Tú que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la cruz y la llenaste de gozo en la resurrección de su Hijo,
- levanta y robustece la esperanza de los decaídos.
4. Tú que hiciste que María meditara tus palabras en su corazón y fuera tu esclava fiel,
- por su intercesión haz de nosotros siervos fieles y discípulos dóciles de tu Hijo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
5.  Tú que coronaste a María como reina del cielo,
- haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

 

Conclusión

V.    Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia y,
por la intercesión maternal de Santa María
la Virgen del Rosario,
concédenos el gozo de ver realizadas nuestras súplicas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R.     Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

 

V.    Haz, Señor, que los dones que te presentamos
nos dispongan debidamente
y que recordemos de tal manera los misterios de tu Unigénito,
que nos hagamos dignos de sus promesas.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R.     Amén.

PREFACIO IV DE SANTA MARÍA VIRGEN

 

María, signo de consuelo y de esperanza
V. El Señor esté con ustedes. R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias,
es bueno cantar tu gloria,
Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos y te bendecimos,
por Jesucristo, tu Hijo,
en esta conmemoración
de la bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra
y la conservó en su corazón;
admirablemente unida al misterio de la redención,
perseveró con los apóstoles en la plegaria,
mientras esperaban al Espíritu Santo,
y ahora brilla en nuestro camino
como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
te entonamos nuestro canto
y proclamamos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
La misa sigue como de ordinario, hasta la comunión inclusive.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant.         Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico de Zacarías                            Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo
con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia,
todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.         Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

V.    Te rogamos, Señor Dios nuestro,
que, quienes en este sacramento
anunciamos la muerte y resurrección de tu Hijo,
asociados a su pasión,
merezcamos también gozar de su consuelo
y participar de su gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R.     Amén.

BENDICIÓN FINAL

 

V.    El Señor esté con ustedes.
R.     Y con tu espíritu.
V.    Bendito sea el nombre del Señor.
R.     Ahora y por siempre.
V.    Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R.     Que hizo el cielo y la tierra.
V.    Y la bendición de Dios todopoderoso,
Pa @ dre, Hi @ jo y Espíritu @ Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R.     Amén.
V.    En la paz de Cristo,
vayan a servir a Dios y a sus hermanos.
R.     Demos gracias a Dios.

 

 

8 OCTUBRE 2014
Laudes, III Semana

SALUDO INICIAL

 

V.    Señor abre mis labios.
R.     Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

INVITATORIO                                                         Salmo 94

Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”»
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.

HIMNO

 

¡Detente, aurora de este nuevo día,
refleja en mis pupilas tu paisaje!
Mensajera de amor, es tu equipaje
la hermosura hecha luz y profecía.
¡Detente, aurora, dulce epifanía,
rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!
Queme tu amor mi amor que va de viaje
en lucha, y en trabajo y alegría.
Avanzamos, corremos fatigados,
mañana tras mañana enfebrecidos
por la carga de todos los pecados.

Arrópanos, Señor, con la esperanza;
endereza, Señor, los pies perdidos,
y recibe esta aurora de alabanza. Amén.

SALMODIA

 

Ant. 1. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Salmo 85
Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí.
Señor, que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;
porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi Oración,
atiende a la voz de mi súplica.
En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses,
Señor, ni hay obras como las tuyas.
Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor,
bendecirán tu nombre:
“Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.”
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.
Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.
Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.
Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava,
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Ant. 2. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Cántico  Is 33, 13-16

Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.
Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
“¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?”.
El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión;
el que acude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.

Ant. 3. Aclamad al Rey y Señor.
Salmo 97
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad:
tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.
Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.         Aclamad al Rey y Señor.

LECTURA BREVE      Jb 1, 21; 2, 10b

 

Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré al él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?

 

RESPONSORIO BREVE

V.    Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R.     Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V.    Dame vida con tu palabra.
R.     Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V.    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.     Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.
Cántico de la Santísima Virgen María                Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.

PRECES

 

V.    Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y le da alimento y calor, diciendo:
R.     Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
1. Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y la vida;
- haz que sepamos agradecerte este magnífico don.
2. Mira con amor a tu grey, que has congregado en tu nombre;
- haz que no se pierda ni uno solo de los que el Padre te ha dado.
3. Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,
- y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.
4. Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan de tu palabra,
- para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
V.    Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro Maestro:
Padre nuestro…

ORACIÓN

 

V.    Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría
y nos gobiernas con tu providencia,
infunde en nuestras almas la claridad de tu luz,
y haz que nuestra vida y nuestras acciones
estén del todo consagradas a ti.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

 

V.    El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.     Amén.


 

Oración Conclusiva

Oración para la misión continental

Todos la recitan al unísono.

Señor Jesucristo, Camino, Verdad y vida,
rostro humano de Dios y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones
el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.
Ven a nuestro encuentro y guía nuestros pasos
para seguirte y amarte en la comunión de tu Iglesia,
celebrando y viviendo el don de la Eucaristía,
cargando con nuestra cruz, y urgidos por tu envío.
Danos siempre el fuego de tu Santo Espíritu,
que ilumine nuestras mentes
y despierte entre nosotros el deseo de contemplarte,
el amor a los hermanos, sobre todo a los afligidos,
y el ardor por anunciarte al inicio de este siglo.
Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar mar adentro,
para que nuestros pueblos tengan en Ti vida abundante,
y con solidaridad construyan la fraternidad y la paz.
Señor Jesús, ¡Ven y envíanos!
María, Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros.
Amén.

Conclusión

Salve Regina

V.    Salve, Regina, mater misericordiae.
R.     Vita, dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules, filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia. O dulcis Virgo María.
V.    Ora pro nobis, sancta Dei Genitrix.
R.     Ut digni efficamur promissionibus Christi.
V.    Oremus. Omnipotens sempiterne Deus,
qui gloriosae Virginis Matris Mariae corpus et animam,
ut dignum Filii tui habitaculum effici mereretur,
Spiritu Sancto cooperante, praeparasti,
da, ut cuius commemoratione laetamur;
eius pia intercessione,
ab instantibus malis et a morte perpetua liberemur.
Per eundem Christum Dominum nostrum.
R.     Amen

 

 

Para llevar y Meditar

 

Iluminación para la vida del Decanato
Extracto de Evangelii Gaudium

268.  …Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior …Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado. Nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia…

269. Jesús mismo es el modelo de esta opción evangelizadora que nos introduce en el corazón del pueblo. …La entrega de Jesús en la cruz no es más que la culminación de ese estilo que marcó toda su existencia. Cautivados por ese modelo, deseamos integrarnos a fondo en la sociedad, compartimos la vida con todos, escuchamos sus inquietudes, colaboramos material y espiritualmente con ellos en sus necesidades, nos alegramos con los que están alegres, lloramos con los que lloran y nos comprometemos en la construcción de un mundo nuevo, codo a codo con los demás …como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad.

270. …Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás …Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo.
272. El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con Dios …cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y de buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más hermosos regalos del Señor. Cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios. Cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro, se nos ilumina más la fe para reconocer a Dios. Como consecuencia de esto, si queremos crecer en la vida espiritual, no podemos dejar de ser misioneros. La tarea evangelizadora enriquece la mente y el corazón, nos abre horizontes espirituales, nos hace más sensibles para reconocer la acción del Espíritu, nos saca de nuestros esquemas espirituales limitados. Simultáneamente, un misionero entregado experimenta el gusto de ser un manantial, que desborda y refresca a los demás. Sólo puede ser misionero alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros. Esa apertura del corazón es fuente de felicidad, porque «hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35). Uno no vive mejor si escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en la comodidad. Eso no es más que un lento suicidio.

273. La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar…