ORACIÓN INICIAL

 

Monición Inicial
Comentarista:
Señores Decanos de la Arquidiócesis de México: En esta primera reunión de trabajo de 2014, queremos asumir el lema que nos da nuestro pastor, el Card. Rivera Carrera, en sus orientaciones pastorales para este año: “Con la Alegría del Espíritu”. Esto nos hace pensar a cada uno en la actitud interior bajo la cual tenemos que ayudar a las comunidades de nuestros decanatos para reorganizar el trabajo pastoral bajo la misión permanente. Son tantos los programas que hay que asumir, tantos los ambientes a los que debemos llegar, tantas las estructuras que debemos fortalecer, hay tanto que renovar en la entrega de nuestros discípulos misioneros, que si no nos dejamos imbuir por la alegría de la Resurrección, nuestro caminar es entonces sombrío.
Nuestra alegría es el mejor modo de predicar el cristianismo”, parece recordarnos la Madre Teresa de Calcuta, aquella luchadora incansable, especialista en asumir tareas que parecían sobrepasar sus capacidades. Versada en las condiciones del discípulo misionero, nos recuerda hoy: “Detrás de cada logro hay otro desafío”. La misión permanente es hija de esta lógica: detrás de cada logro hay diez necesidades más que atender.
Dispongamos nuestro corazón, no a la preocupación por la magnitud de las tareas que se nos enumeran, sino a la alegría de saber que Cristo, el Señor, nos llama a participar de su alimento: hacer la voluntad del Padre. Todos de pie.

Canto inicial
Caminaré en presencia del Señor (del Salmo 114)

Caminaré en presencia del Señor.
(2)

1. Amo al Señor
porque escucha mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mi
el día que lo invoco.
2. Me envolvían redes de muerte,
caí en tristeza y en angustia,
invoqué el nombre del Señor:
"Señor, salva mi vida".

3. El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo.
El Señor guarda a los sencillos,
estando yo sin fuerzas me salvó.

Evangelio

Mt 25, 14-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco millones fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco millones me dejaste, aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo: ‘Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Finalmente se acercó el que había recibido un millón y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.
El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿.Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ “.
Palabra del Señor.
R.             Gloria a ti, Señor Jesús.
Todos se sientan.

Reflexión del Presidente

Lector 2:


Para tomar en cuenta

La parábola de los talentos remarca las características del siervo fiel y prudente en la bondad y fidelidad de los dos servidores que administraron bien los talentos. La capacidad de aquellos siervos para estar a la altura de las circunstancias de lo que se les había encomendado los hacia merecedores de mayor confianza y de participar cosa sumamente extraordinaria en aquel tiempo y cultura de la alegría (de la vida, de la casa) de su señor. Su acierto estuvo en saberse administradores.

Como contraparte a lo anterior se presenta al mal siervo. Desde la perspectiva de esta sección del evangelio de Mateo el mal servidor es el tonto, el que se olvida de lo elemental, de lo relevante. El servidor malo es el que por comodidad o resentimientos no sólo no produce con el talento que le fue confiado sino que, además, lo pone en riesgo enterrándolo; es un siervo inútil (literalmente que no proporciona provecho alguno, improductivo, sin mérito).

El Señor confía en el siervo; sin embargo, no lo hace dueño de los talentos. Más aún, en la medida en que el siervo se comporta como dueño se inutiliza y pone en riesgo lo que le ha sido confiando. Y es que el ser humano tiene el riesgo, ante la incapacidad de dar frutos, de buscar pretextos o excusas que a fuerza de enfatizar1as quiere convertirlas en razones.

 


Meditación
Lector 1:
El optimismo y el buen sabor de boca que nos deja la constatación de que hay gente que, al sentirse responsable, hace producir lo que el Señor le ha confiado, no debe provocar que seamos ingenuos: existe el peligro real de no ser productivos y, más aún, de buscar culpables incluso usando imágenes deterministas de Dios. Quienes queramos ser servidores fieles y prudentes debemos estar a la altura de las circunstancias conscientes de que el Señor ha puesto su confianza en nosotros y que debemos producir y no cualquier fruto, sino los que piden nuestra realidad y la fidelidad al Evangelio.

Con relación a la misión permanente y mi función como Decano, ¿cuáles son los frutos que debo dar con los talentos que Dios me ha dado?

Preces
De pie
V. Recurramos ahora a Dios, dador de todos los dones y talentos, para que nos inspire con su Espíritu a plasmar en acciones los programas contenidos en las orientaciones pastorales de este año. Supliquémosle diciendo:

R. Que los frutos de nuestro trabajo te glorifiquen, Señor.

Lector 2:

  1. Que al buscar renovar la entrega de los agentes de pastoral, velemos y nos esforcemos por que  los subsidios y talleres que se preparan en la arquidiócesis, sean aprovechados por los agentes de las comunidades parroquiales bajo nuestro cuidado. R.

 

  1. Que al buscar acercar a los jóvenes de hoy a Cristo, animemos e involucremos a todos los agentes y sus estructuras apostólicas a ofrecer a cada joven una vivencia real y clara del proceso evangelizador, particularmente en sus etapas de pre-misión y misión evangelizadora; que estemos dispuestos a salir de nuestras prácticas y tradiciones, para encontrarnos con las “nuevas generaciones”, ahí en sus ámbitos de cultura. R.
  1. Que al buscar la atención pastoral de las familias, valoremos su papel como formadoras de nuevos cristianos, y que las auxiliemos en esta labor; que descubramos que los desafíos que nos presentan las familias actuales, requieren para su atención del involucramiento y compromiso de todos los agentes evangelizadores, así como de la buena coordinación de sus funciones.

 

  1. Que al buscar desarrollar una pastoral vocacional, animemos a los agentes de nuestros decanatos a involucrarse en ella, de manera permanente; que seamos capaces de cultivar y acompañar personalmente a todos aquellos que escuchan el llamado de Dios para servicio de sus comunidades. R.
  1. Que al buscar que nuestras parroquias sean centros de la fe desde donde se envía la misión de anunciar a Cristo, renovemos y fortalezcamos su estructura evangelizadora, sus equipos misioneros, sus consejos de pastoral, y demos continuidad a sus procesos de evangelización. R.

 

  1. Que al buscar que nuestras parroquias sean comunidades de misión, cuidemos que haya equipos misioneros, bien aceptados y valorados, que en su comunidad animen a la misión, reciban adecuada formación misionera,  y coordinen los trabajos de todos los agentes y grupos parroquiales. R.
  1. Que al buscar hacer más efectiva la acción evangelizadora, miremos la sectorización territorial y ambiental como una opción real para el encuentro personal con Cristo, a través del hermano. R.

 

  1. Que al buscar servir a todos, pongamos en el centro de nuestra acción a los más pobres, y salgamos a su encuentro. R.
  1. Que al buscar coordinar a los agentes y las estructuras pastorales de nuestro decanato, descubramos en la planeación, programación y evaluación, algunos de los talentos necesarios para que nuestras comunidades den frutos. R.

 

V. Con la confianza de saber que el dueño de todo nos encomienda su hacienda, dirijámonos al Padre con la oración que el Hijo nos enseñó: Padrenuestro

Oración conclusiva
Todos la recitan en voz alta.

Amigo de los hombres, Jesucristo,
tú solo das sentido a nuestra historia,
y, con los ojos fijos al futuro,
la Iglesia vive fiel a tu memoria.

Este tiempo de ayuno te presenta
de nosotros la parte más oscura,
y tus manos clavadas al madero
nos devuelven tu paz y tu ternura.

A lo largo del día no nos dejes,
no nos falte la luz de tu mirada:
llena de amor los pasos que caminan
de este mundo a la luz de tu alborada. Amén.
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

Canto de salida
Id y enseñad (Gabarain)

1. Sois la semilla que ha de crecer, sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois grano de sal, antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer, sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez, testigos que voy a enviar.

Id amigos, por el mundo anunciando el amor;
mensajeros de la vida, de la paz y el perdón.
Sed amigos, los testigos, de mi Resurrección;
id llevando mi presencia, con vosotros estoy.

2. Sois una llama que ha de encender, resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger, sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar justicia, amor y verdad.

3. Sois fuego y savia que vine a traer, sois ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder, ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien, los hombres al Padre verán.