Borde PASTORAL ORGÁNICA Y DE CONJUNTO


Buenos días. Aquí les daré algunas ideas sobre lo que se conoce como la pastoral de conjunto. También se utiliza la expresión: pastoral orgánica. He querido usar dos conceptos, porque creo que nos ayudan y se complementan en ese proceso. Podemos hablar de una pastoral orgánica y de conjunto e iré explicando por qué es mejor hablar de una pastoral orgánica y de conjunto.

Algunos tratan de encontrar alguna diferencia, alguna distinción y la pastoral de conjunto mira a las acciones de la Iglesia y la pastoral orgánica nos ayuda a entender todo el cuerpo de la vida de la Iglesia, pienso que se podrían complementar.

He consultado algunas fuentes, porque obviamente no me puedo considerar todavía autor químicamente puro. Me he basado en un manual de teología de pastoral de ese autor de apellido Ramos, una colección de la BAC. Me he basado en este diccionario de pastoral; también me he basado un poco en algunas aportaciones que ha hecho el padre Francisco Merlos; así como en este autor, Emilio Alberich en su libro "La Catequesis en la Iglesia".

Una primera idea que quiero presentar y me parece muy importante, ¿qué entendemos por pastoral?, pienso que podemos empezar desde ahí. Por mucho tiempo la gran debilidad de la pastoral es el quitarle el calificativo de teología, es decir, hoy en día tiene que ser vista como teología pastoral. Hoy tiene que ser reconocida como un currículum de estudios teológicos.

La pastoral fue solamente una serie de recetas, que se aplican a un grupo de niños, a un grupo de adultos, etcétera. Si la pastoral no tiene como referente la teología, que es la reflexión a partir de la divina revelación, pues se convierte en eso, en una especie de recetas pastorales.

Por eso he querido recoger esta cita que está en el documento Pastores Dabo Vobis, en el número 37: Se hace, pues, necesario el estudio de una verdadera disciplina teológica y se refiere la teología pastoral o práctica; es muy interesante que en algunos ambientes teológicos se prefiere más el calificativo de práctico, porque es pastoral y a veces nos sigue llevando a una actitud reduccionista de la acción pastoral, porque como pastoral necesitamos un pastor y como pastores necesitamos ministros ordenados, seguimos organizando una pastoral excluyente.

Entonces, a veces les hacemos el favor a los laicos de admitirlos y de colaborar con nosotros en algunas acciones y por eso señalo esta cita, porque es un documento del magisterio universal de la Iglesia que habla de una teología pastoral orgánica, es una reflexión científica sobre la Iglesia y también podemos entender por qué es el primer tema. Qué tipo de eclesiología tenemos en la pastoral, para responder a la imagen de Iglesia que tengamos.

Obviamente que nuestra eclesiología debe estar fundamentada en el Concilio Vaticano II: Lumen gentium y Gaudem et spes. Hablamos de una Iglesia que se construye cada día, esta es una expresión que ha aparecido a lo largo de la historia de teología pastoral, una Iglesia que se va edificando, que se va construyendo, no es algo estático, la Iglesia es dinámica, está en movimiento y ahí está el elemento pastoral. Se construye con la fuerza del Espíritu a lo largo de la historia, por consiguiente, sobre la Iglesia como “sacramento universal de salvación”, como signo e instrumento vivo de la salvación de Jesucristo en la Palabra, en los sacramentos y en el servicio de la caridad.

Aquí ustedes ya pueden ir entendiendo cómo la teología pastoral requiere de las acciones pastorales, como signos que están en función de reflejar o hacer presenta la salvación de Jesucristo, en la Palabra, en los Sacramentos y en el servicio de la caridad. En el fondo descubrimos que la acción salvífica de Dios se realiza a través de estas fuentes, esta visión clásica tripartita: Pastoral Profética, Pastoral Litúrgica y Pastoral Social, lo que en la Arquidiócesis se ha asumido como Pastoral Socio-caritativa.

La pastoral no es sólo un arte, no solamente son mociones del Espíritu Santo, nos dejamos llevar por ellas y actuamos de una manera desarticulada, desorganizada, sin objetivos, sin proyectos, no es sólo un arte ni un conjunto de exhortaciones, de experiencias, de recetas; posee plena dignidad teológica, porque recibe de la fe los principios de la acción pastoral de la Iglesia en la historia.

Quisiera decir que la llamada pastoral de conjunto no es una novedad, no es un descubrimiento del Concilio Vaticano II, sino que éste la asume. Previa a la Pastoral de Conjunto, tenemos un periodo entre las dos guerras mundiales, del desarrollo teológico en Europa, a pesar de que estaban en guerra y todas esas dificultades, había una reflexión teológica. Se comienza con un proceso de renovación, creo que todos sabemos que a finales del siglo XIX en al Iglesia empezaron a surgir grupos que buscaban una renovación desde los puntos de vista: bíblico, patrístico, teológico, kerigmático, con la idea de superar una Iglesia como la del siglo XVI, en la época de la reforma, nuevamente con la idea de volver a las fuentes.

Todo esto motivado por la necesidad de una renovación pastoral, es muy interesante ver cómo la renovación eclesiológica y la renovación pastoral van juntas. Porque, obviamente, una visión eclesiológica llevaba a una acción muy específica.

En este proceso, digamos como un antecedente de la llamada pastoral de conjunto aparece una teología que vuelve a rescatar la imagen paulina de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo, la que se va a enriquecer con nuevas ideas cristológicas aplicadas a la eclesiología. Van de la mano la renovación eclesiológica, la renovación pastoral, la renovación cristológica.

Consecuencias de este caminar: se va profundizando en el sentido de ser y en el obrar, es cuando empieza el dinamismo de estas dos realidades. Lo que nosotros llamamos con mucha frecuencia el ser y quehacer, una visión que no se queda meramente en lo externo y jurídico, podríamos decir que esta reflexión ayuda a superar la visión de la Iglesia solamente jurídica y externa, estaba faltando el alma, el espíritu.

Ese concepto de Cuerpo místico de Cristo hace que la Iglesia se comprenda en su ser y en su actuar en continuidad con el ser y el obrar de Cristo, por supuesto ahí está la base eclesiológica, ¿no? La finalidad de la pastoral es hacer presente en el aquí y ahora, el Reino de Dios.

Entonces, al centrar en Cristo la capitalidad de la Iglesia trae esta consecuencia, la revalorización de todos los miembros de la Iglesia. El Concilio Vaticano II también asume la imagen de la Iglesia como cuerpo de Cristo, en donde el sacerdocio bautismal es la base fundamental de ese pueblo de Dios, de esa comunión y de esa Iglesia, en donde ya no se da esta separación y distinción tan grande entre pastores y laicos.

Y así entonces, llegamos a la pastoral de conjunto. Esta pastoral de conjunto es ya de la década de los 50, del siglo pasado, parecería que es algo muy nuevo, descubrimiento de los últimos diez o veinte años, pero es anterior y lo único que hace el Concilio es asumir toda esta visión que se va dando en la Iglesia, como deseo de una renovación.

Entonces aparece en Francia, tiene una influencia alemana, donde se inicia toda esa reflexión del cuerpo místico y en Francia después de la Segunda Guerra Mundial, se presenta el planteamiento de la llamada pastoral de conjunto que asumirá el Concilio Vaticano II, por eso pongo entre paréntesis esta idea, "de ahí su vigencia".

Esta pastoral de conjunto nace como una profunda reflexión teológica, por eso he querido iniciar con esta frase de la Pastores dabo vobis, en donde habla de una verdadera teología pastoral, no puede ser, como dice ahí, sólo un arte, inspiraciones o mociones que de repente me vienen por un insomnio, me hizo descubrir cuál es el camino que debo de realizar, aquí en mi comunidad.

Urgida por la situación de la Iglesia, nuevamente es muy importante la pastoral de conjunto como la nueva eclesiología, parte de un hecho muy importante, es decir, la situación de la Iglesia como cuando nos ponemos en una actitud de examen de conciencia, entonces se hace una propuesta, se da la unión profunda entre teoría y praxis.

Esta visión surge en un ambiente de profunda descristianización y secularización de la sociedad. Son términos que todos conocemos. Nuevamente nos preguntamos, nuestra Iglesia arquidiocesana en este contexto de la Ciudad de México, —siempre decimos frases muy bonitas como: la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México; suena muy romántico, ¿no?, perdón por la expresión, porque también el Cardenal lo dice, ¿no?— es decir, en un contexto y ese contexto es la Ciudad de México, y ahí tendríamos que preguntarnos si esos factores sociales y culturales no siguen estando presentes en esta Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de México.

Esto lleva al análisis de insuficiencia, hay que ser conscientes, porque si pensamos que lo que estamos haciendo está bien, pues sigamos adelante y la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México yo creo que dentro de algunos años ya está evangelizando; entonces hay que aceptar que hay ineficacia de las estructuras y prácticas pastorales. Tenemos que preguntarnos, así como estamos, ¿vamos bien?, ¿estamos bien?

Se analiza la poca incidencia misionera de la vida cristiana en los distintos ambientes. La otra vez el padre Márquez decía, tengo una triada muy interesante para los que estamos aquí, en la Arquidiócesis en reflexión sacamos diez, es decir, en reflexión misionera, evangelizadora, nueva evangelización lo que hoy es misión permanente, ya tenemos mucho, pero todavía nos convicción y acción. Se descubre que todavía nuestras acciones, a pesar de que en la Arquidiócesis ha sido todo un proceso de reflexión, que ponemos en el II Sínodo y que si quisiéramos ser más honestos, seguramente desde años atrás ha sido un proceso, pero sólo ponemos como referencia el II Sínodo, pero nos hace falta convencernos y actuar. Entonces por eso, todavía no descubrimos una verdadera Iglesia misionera de la vida cristiana en los distintos ambientes.

Se recuperó una idea del Cardenal en la homilía en la clausura de la Asamblea Diocesana en la que decía que él quiere ver a otras personas, otros grupos, dónde están esos otros ambientes, nada más llegamos los mismos y las mismas de siempre, en la asamblea, en nuestros encuentros, entonces como que no hemos logrado tener la capacidad de incorporar a las personas que peregrinan en la Ciudad de México.

Así surge una reflexión, estructuras y técnicas nuevas, como son: los movimientos especializados de la Acción Católica francesa; el movimiento de los curas obreros, que fueron al fracaso, pero eran intentos de ir a esos ambientes y, el movimiento de renovación parroquial.

En este proceso se valora la importancia de la situación y la necesidad de su conocimiento de nuestro territorio, no solamente desde el punto de vista geográfico, se dio como consecuencia del II Sínodo la sectorización, hubo quien tomó el mapa de su territorio y textualmente, con la regla trazó la división del mismo, ya tenía sectorizada su parroquia. Tomar en cuenta la importancia de la situación de su territorio implica personas, fieles, situaciones, realidades políticas, económicas, culturales y aún religiosas, ¿no?

Entonces, se ve la la necesidad de su conocimiento, para el planteamiento de la acción pastoral que quiera ser misionera. Desde la pastoral de conjunto se revalora, se descubre, se podría decir así, toda esta idea de la misión en la Iglesia, de la evangelización de la Iglesia. No es ninguna novedad la pastoral de conjunto, sigue teniendo esa vigencia precisamente porque está delante del tema misionero.

Se hace necesario por la falta de eficacia que se refleja, en el hecho de que a pesar de que cuenta con agentes, medios y posibilidades se privilegia una pastoral individualista; creo que cuando escuchamos la expresión de pastoral de conjunto, lo primero que entiende es en con contra de qué irá una pastoral de conjunto, precisamente de una pastoral individualista: mis catequistas, mi parroquia, mi comunidad, mis agentes. Entonces, yo les enseño, yo los mando, yo los necesito en el decanato, no necesito de la vicaría, no necesito de la Arquidiócesis, prefiero mi pastoral individual, porque a mí me ha funcionado, prefiero mi método, mi movimiento, prefiero mi grupo, etcétera.

Es una pastoral individualista, siendo poco eficaz en sus planteamientos y en sus resultados, no logrando poner todo lo que tiene al servicio de una acción común y conjuntarse desde ella.

Se descubre que la sociedad y la Iglesia caminan por sendas paralelas, es a lo que le llamamos, como un defecto y no como una cualidad, nuestro eclesiocentrismo, estamos ensimismados en nuestros proyectos, en nuestras teorías, en nuestras prácticas y poco cuidamos hacia afuera. La acción misionera nos invita a mirar hacia afuera y seguimos mirando siempre hacia adentro, nosotros.

Entonces, caminan por sendas paralelas sin posibilidades de un encuentro efectivo, que es lo que se refleja en la pastoral, haciendo de su presencia en el mundo una presencia sin fuerza misionera.

Esto conlleva a un desarrollo de una teología de la misión, cuando hablamos de la pastoral orgánica y de conjunto, hablamos de una teología de la misión, de la evangelización, que pastoralmente lleva a plantearse la necesidad de que la Iglesia no se anquilose en sus estructuras y que tenga la capacidad de crear estructuras nuevas de cara a la misión.

Así la Pastoral de conjunto incluyó en su proceso: el descubrimiento y el estudio de la situación de la sociedad; conjuntó en primer lugar la conjunción de fuerzas en los ambientes sociales; conjuntar en la Iglesia los distintos medios y agentes para su misión desde un planteamiento pastoral y una programación común. Recuerdo que hubo una expresión en la Asamblea Diocesana, con la que algunos creen que la Arquidiócesis no tiene un plan pastoral, pero la Arquidiócesis tiene un plan pastoral, tiene un proyecto pastoral que podemos llamar arquidiocesano.

El descubrimiento de la Iglesia diocesana como unidad pastoral; claro, aquí tenemos una realidad muy específica, que son las vicarías, pero la pastoral de conjunto encuentra hoy su expresión en al pastoral diocesana y del proyecto diocesano. Este es el riesgo, no haber privilegiado el plan pastoral personal o ponemos nuestra firma y ahí tratamos de que el plan pastoral arquidiocesano aparezca aunque sea con el título de la asamblea o el documento del señor Cardenal.

Entonces, esto a mí me parece interesante, el descubrimiento de la Iglesia diocesana como unidad pastoral; centro de conjunción y programación de la acción pastoral eclesial; se conjuntan los conceptos de evangelización y eficacia ante la desorganización, por eso es muy válido el proceso de pastoral orgánica; anarquía de esfuerzos.

Siempre he pensado que nuestra Arquidiócesis tiene muchos recursos humanos, hasta económicos; claro, después de ver la realidad de otras diócesis no podemos quejarnos de que no tenemos recursos.

Entonces, la eficacia exige un conocimiento de la realidad apoyada en las ciencias no estrictamente religiosas; una de las características de la teología pastoral es su capacidad de dialogar, de ser interdisciplinar con las ciencias humanas, con las ciencias antropológicas; creo que en el fondo, uno puede pensar que no es así, es decir, imaginar a la pastoral sin dialogar con la sociología, con la pedagogía, con la psicología, la metodología, con la filosofía, por supuesto.

Fíjense cómo nosotros, para la teología pastoral necesitamos del auxilio de las ciencias llamadas humanas y también la metodología; se exige la integración de acciones; la coordinación de agentes, creo que el esfuerzo de estos talleres implica mucho de esto, ¿no? Coordinación de agentes y el descubrimiento y potenciación de nuevos agentes, si hablamos del papel de los laicos, especialmente laicos y movimientos, eficaces para una pastoral de ambientes.

En el camino me encontré este esquema. Cuando me propusieron participar en este taller inmediatamente surgió en mi mente el tema y que parece que nos da una visión de lo que es la pastoral orgánica.

¿Qué tiene qué cuidar la pastoral orgánica?, ¿qué es la pastoral orgánica y de conjunto? Me basé un poco en cosas de catequesis y en el autor Emilio Alberich (ver diapositiva de la presentación en PowerPoint). Esto no lo plantea directamente como pastoral orgánica y de conjunto, pero obviamente que con la explicación queda muy claro que puede ayudar a entender lo que es la pastoral orgánica y de conjunto.

Lo presenta en 4 niveles. El primer nivel es que nos quede claro cuál es la tarea, cuál el objetivo y cuál la misión última de la Iglesia. La tarea es, decimos, en el mundo y para el mundo, ese es el sentido misionero; muchos miramos hacia adentro cuando la verdadera vocación es mirar hacia el mundo y para el mundo al servicio del Reino de Dios.

Una de las grandes ganancias del Concilio Vaticano II y que nos haría salir mucho de nuestra visión eclesiocéntrica, es precisamente que la Iglesia está al servicio del Reino, entonces todo eso de sacramento, semilla, germen del Reino, ahora sí que la Iglesia no es el Reino; eso es muy importante, porque nos hará salir de nuestro castillo de la pureza, de nuestra esferita, eso significa salir.

El segundo nivel es el tema de las funciones, las cuales mencionamos que algunos hacen alguna diferencia, distinción entre la pastoral de conjunto y orgánica, por lo que la pastoral de conjunto en algunos casos se entiende solamente como este nivel, por eso tiene que ser pastoral orgánica, tiene que ser visto todo el conjunto. Entonces, se refiere a las funciones, modalidades, medios y que son signos, porque son sacramentos.

Fíjense, acá aparece el Reino de Dios en su Sacramentalidad Eclesial, dice aquí que:: se realiza, se vive, se proclama y se celebra. Este autor utiliza una división en cuatro partes, utilizando los conceptos griegos de diaconía, koinonía, martyria y liturgia. En ese sentido, una serie de acciones de Iglesia de que la pastoral de conjunto es obviamente la relación entre las diferentes acciones al interior de estas tareas o funciones.

Claro que si es al servicio del objetivo fundamental, podemos tener catequesis, predicación, las celebraciones, pero sin tanta discusión del objetivo final y último, porque perdería su valor.

El tercer nivel me parece muy interesante, porque dentro de esquemas anteriores que había visto del padre Alberich, no había incluido directamente éste. A éste le podemos llamar las formas, los ambientes principales en donde se realiza la acción de la Iglesia, el proceso evangelizador. Todavía aparecen estas formas que son la acción misionera, la acción catecumenal, la acción pastoral y la presencia en el mundo. Aquí aparece dentro de las formas pendientes.

Todo el proceso va en función de la santificación del mundo a través del testimonio, de la promoción, participación, etcétera.

Y al final, el cuarto nivel, presentando una imagen eclesiológica,hasta abajo están completos los ministerios, las estructuras, las instituciones, son la base para todo eso.

En la otra diapositiva doy algunas ideas de lo que me parece importante, creo que nos puede ayudar un poco a decir lo que no es la pastoral de conjunto y lo que sí es la pastoral orgánica y de conjunto.

No es un movimiento, no es una simple técnica, no es un molde, no es una simple teoría…

Yo lo expreso expreso de esta manera, lo que sí es: Es tener una visón, es una opción, es una vocación, una llamada una respuesta, es una conversión, porque la vocación implica conversión, es una intuición, es una oportunidad de renovación…

Y finalmente, unas consecuencias que ahí aparecen directamente (en la diapositiva), porque las creo importantes. El padre Merlos dice: ¿Un conjunto de pastorales o una pastoral de conjunto?, y ahí nos referimos a lo que de hecho está en el programa como pastoral sectorial y pastoral ambiental.

Necesidad de conjuntar los conceptos de participación, complementación e integración.

El sujeto primordial es la Comunidad entera. Esto conlleva a la convicción de que la pastoral es tarea común donde todo tiene relación con todo y donde todos se necesitan eclesialmente.

La pastoral orgánica y de conjunto se da a través de las personas, los ministerios, los niveles de Iglesia, los grupos, las áreas de trabajo, las instituciones y toda clase de recursos que se orientan hacia la edificación de la comunidad servidora del Reino.

La pastoral sin perder la perspectiva anterior, responde también a necesidades especiales de las personas, es decir el destinatario, son personas concretas, que viven en situaciones concretas, a quienes hoy llamamos interlocutores, porque no son destinatarios solamente en una actitud pasiva, la Iglesia es la que actúa, primeramente los pastores somos los que tenemos la pastoral en nuestras manos y nosotros la aplicamos, los conejillos de indias puedenser los laicos, ¿no?, los que se dejen. Los llamamos interlocutores, porque participan, es un diálogo; destinatarios de la acción eclesial. Aquí se ponen objetivos particulares, se buscan métodos y se llevan procesos apropiados.

Este conjunto de pastorales son a las que llamamos ambientales o sectoriales, o pastorales especiales; la mayoría de los pastoralistas hablan de la pastoral fundamental y una pastoral especial se refiere ya a sectores o ambientes concretos. Consecuencia del análisis de la realidad o contextos culturales, en esa pastoral de sectores o de ambientes, responde al conocimiento de los procesos culturales, sociales y religiosos en donde se desarrollan las diferentes personas, que son destinatarios o mejor dicho, son interlocutores.

La pastoral de ambiente o sectorial o especializada, se puede determinar por las edades de la vida y así tenemos pastoral de adolescentes y jóvenes, etcétera.

Por situaciones especiales, mentalidades y ambientes, así tenemos pastoral para personas con discapacidad, marginados, como los migrantes, enfermos, gente de la “calle”, prostitutas, divorciados, tóxico-dependientes, encarcelados, etcétera.

Por grupos diferenciados, así como profesionistas, obreros, artistas, hombres de ciencia, universitarios.

La pastoral de ambientes culturales como son el urbano y el rural; de estos ambientes culturales hay que considerar el contexto socio-religioso, así tenemos, la pastoral de la piedad y religiosidad popular, en un contexto ecuménico… y el contexto socio-cultural se exige una pastoral inculturada, de los medios de comunicación.

Ante toda esta gama de posibilidades pastorales es necesario erradicar la visión de la independencia en relación con las otras, de ahí surge la necesidad de la transversalidad pastoral, buscando la relación entre unas y otras para no dar la impresión de que cada una es toda la pastoral, nos apasionamos con el grupo, el movimiento, con nuestra experiencia, con la forma, con los mismos destinatarios, por ejemplo los carismas de la vida consagrada; no hay que caer en este error, pensar que esta pastoral sectorial o especial con la que yo he estado es toda la pastoral, es una parte de la pastoral.

Por eso no se debe perder de vista la Pastoral de conjunto como expresión culminante de la Iglesia, Misterio de comunión, siendo la Iglesia un cuerpo orgánicamente constituido.

Así que es tan necesario tener un conjunto de pastorales especiales, sectoriales, ambientales que respondan a los problemas, porque esa es la finalidad, pero siempre con un proyecto único, que es la pastoral arquidiocesana en este caso; pero es igualmente necesario entender que toda pastoral especializada sólo le sirve a la Iglesia si se integra en una Pastoral de Conjunto.

Gracias.

Pbro. Eduardo Mercado Guzmán
Versión estenográfica


Pastoral Orgánica y de Conjunto en PowerPoint


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