Borde PLENARIO — CONCLUSIÓN


Quienes tenemos que organizar esto, también tenemos que ir aprendiendo. Sinceramente siento que hoy fue bastante poco el tiempo del trabajo en los grupos, fue una información un poquito más amplia. Esto lo vamos a tener en cuenta para los próximos talleres, pero mientras y para no comerme el tiempo de ustedes, yo espero que haya aportaciones de parte de ustedes, quizá repitiendo, recalcando lo que ya dijeron estos grupos, pero esto nos sirve mucho a todos nosotros y es la forma de ir aportando para, precisamente la pastoral de conjunto, los decanos ocupan un lugar importante en la pastoral de conjunto, no sólo de su decanato, sino de la Arquidiócesis.

Esto es opcional, francamente, a diferencia de las reuniones así llamadas, de decanos, esto es taller, sin embargo, ustedes, bueno nosotros, también tenemos un servicio que prestar, formamos un cuerpo que se llama Consejo de Decanos, que tiene una responsabilidad conjunta, valga la redundancia, en la pastoral de conjunto de la Arquidiócesis. Como nadie hablaba, no son buenos los silencios, entonces lleno parte del tiempo con esta aportación, con esta reflexión.


 

Siguiendo en la línea de las preguntas que nos hicieron en la hojita, creo que en general nuestro grupo y en la vicaría, nos cuestionan tres puntos y por otro lado nos llenan de alegría, es decir, algunas cosas de las que aquí se han expuesto, hay muchos hermanos que ya tienen un camino recorrido, pero también hay cosas de las que nos han dado en los dos módulos, que han sido de gran riqueza.

Las pláticas que hemos tenido, aunque hayan sido breves, sin embargo han sido muy participativas, ustedes lo verán en las respuestas que damos. Ya tenemos un camino recorrido, algo sabido, nos han iluminado; indudablemente, y ya lo dijo el padre Eduardo hace un momento, en su primera intervención, todavía nos faltan muchos puntos.

Con cada taller nos iremos dando cuenta que la teología pastoral es un caminar, es un ir descubriendo, la teología no es estática, más bien dinámica, como la Palabra de Dios.

Lo que pude observar en el trabajo de hoy, y creo que son los tres pasos para la formación de nosotros, los decanos y vicedecanos. Gracias.


Lo que me llevo hoy, lo que aprendo es el estar dispuesto, disponible a toda esta motivación que nos han dado. Con relación al comentario que hace monseñor Márquez, me gustaría que de la evaluación, la que me imagino que harán como organizadores de este taller, que se repensara la posibilidad que se diera en cada vicaría o en varias juntas, porque veo que no estamos todos. Sería ideal que se buscara un momento en el que todos estuviéramos presentes, entonces sí se lograría la pastoral de conjunto, la pastoral orgánica. Esto, como sugerencia, dentro de su evaluación.


Como lo compartía el padre Enrique, ya en alguna ocasión habíamos propuesto que podríamos trabajar en el norte de la ciudad, buscar algún lugar, ahorita estamos en el centro; para buscar esa motivación y siempre tener esa oportunidad de formarse, de escuchar a los padres; aunque conocemos al padre Eduardo y su manera irónica, pero muy ilustrativa, siempre nos enriquece, porque nos reta a seguir estudiando, a seguirnos formando.

También parte de nuestro trabajo es valorar lo que tenemos en nuestra Arquidiócesis, no lo valoramos, no lo aprovechamos y creo que esto también nos da una gran oportunidad para estimarnos, para seguir adelante, hay muchas riquezas que dedemos aprovechar.

Junto con esto, hago un comentario acerca de los gafetes, creo que se gasta mucho en todo esto, a lo mejor no viene al caso, pero todos tenemos nuestra credencial de la Arquidiócesis, de sacerdotes; sé que esto se hace para facilitar las cosas, pero quizá podríamos tener un gafete único y no gastar más.


También como algo contrario a la pastoral orgánica, a la pastoral de conjunto es el individualismo, uno de los aspectos que más caracterizan tal vez la acción que se queda en esfuerzos aislados, no se lleva a cabo con toda su riqueza, ya con el hecho de convocar a los decanos de toda la Arquidiócesis, el escucharnos, el compartir va abriendo los horizontes para que no sea nada más lo que cada quien pueda realizar, también en su propio decanato, me parece muy buena la idea de los talleres y esta iniciativa.


Me llama la atención que en nuestra vicaría, el vicario episcopal Nicolás, cuando tenemos las reuniones de decanato, dice que el deber de los sacerdotes es estar en estas juntas, no es opcional. Yo creo que también en estos talleres, si alguien aceptó ser decano o vicedecano, es obligatorio estar aquí. En el sentido de amor al cargo que se aceptó, no porque te obliguen a estar.

Nuestro vicario episcopal nos decía: Tienen que estar en las jutas de decanato; debe ser por convicción, por amor, no porque te lo manden. Es obligatorio, no sé cómo lo vean.


Yo aprendí dos cosas. La primera, que hablar de pastoral de conjunto quiere decir, tener los pies en la realidad, fue lo primero que nos dijo Lalo, ¿verdad? O sea, yo voy caminando con la sociedad o yo soy parte de la sociedad que va caminando. Fue lo primero que aprendí y me quedó claro. Eso es pastoral de conjunto.

Y pastoral orgánica, que tengo que hacerlo en comunión, en colaboración con otras parroquias, con otros compañeros sacerdotes y con otras instancias. Esto quería compartir con ustedes.


Agradezco en primer lugar a monseñor Márquez que nos invitó, porque aquí, en medio de ustedes no solamente hay decanos, vicedecanos, sino que también estamos los delegados de pastoral de algunas zonas, nos pidieron estar y creo que para nosotros es muy enriquecedor.

Aquí en la Diócesis como que tenemos varios niveles para ir trabajando las cosas, pero al verlos a ustedes, al compartir con ustedes, hemos ido a varios encuentros a Lago de Guadalupe y al Seminario Conciliar a un día de trabajo completo, pero estar en los talleres, el compartir con ustedes, oírlos, es sumamente enriquecedor.

Una de las alegrías que experimento es que más de la mitad verdaderamente son sacerdotes muy jóvenes, unos recién ordenados y ya están con esa responsabilidad en la Diócesis y el fondo de estos talleres que estandarizar y nivelando a los nuevos, a los que ya llevan tiempo, a los que ha regresado a ser decanos, creo que esa parte del objetivo se está logrando muy bien, qué bueno, y ojalá como mencionaban aquí, sentir la obligatoriedad, pero de corazón, no por mandato, sino por una necesidad que tenemos, porque esta ciudad es tan compleja, como lo hemos visto y ese sentirnos en comunión por todos los esfuerzos. Creo que ya dependerá de muchos de nosotros ir convenciendo a aquellos que no vinieron y que conocemos.


Estos son talleres y yo habría esperado un poquito más de este taller, en cuanto a esa parte práctica, al compartir entre decanos, dificultades, posibilidades a poner en práctica en los distintos decanatos.

Hay una riqueza muy grande entre los grupos de decanos como para poner en práctica, más que una visión que se ha quedado en cierto modo muy global; en un principio, la parte de decanos ha quedado reducida al mínimo, en la misma exposición, siendo que es la parte central que se esperaría en un taller así, cómo entra la figura del decano en una pastoral de conjunto, dar bases que permitan unificar los aspectos más concretos y en el taller enriquecer esto, ¿no?

Hubiera esperado más de este taller. Ciertamente, y perdón por la expresión, me ha parecido que se ha quedado más en el aula de especialidad en la Pontificia o en el ISSE, que es la dinámica que se ocupó, pero manejarlo como taller, bajó un poquito, al menos en la forma en que se participó en el primer módulo, que fue muy abierto, ahora dio un sentón, creo que se puede tomar en cuenta para consiguientes módulos. Gracias.


Como dicen en las telenovelas, lo del decano en su decano, para el próximo capítulo.


Tengo algunas ideas muy breves. En primer lugar, creo que pastoral orgánica significa vida, es el carisma el que tiene vida. Pastoral de conjunto es como el cuerpo, por lo tanto, pastoral orgánica y pastoral de conjunto se necesitan mutuamente, como el cuerpo a la vida. Si hay un cuerpo, necesita vida.

En seguida, ya hablo más particularmente de la III Vicaría, acabamos de pasar nuestra planeación, fue una reunión en la que participó el 99 % de los sacerdotes, y los decanos tuvieron un papel muy especial y siguen teniendo, porque en estos días, cada decano y cada decanato está elaborando su plan decanal en comunión con la vicaría y las orientaciones pastorales del señor Cardenal. Ciertamente el decano tiene un papel muy importante en esa pastoral de conjunto.

Paso a algo más particular, a una vivencia, para llevar una pastoral de conjunto y orgánica me acerco a los sacerdotes, creo que en ellos está la parte vital. Otra parte vital está en los equipos misioneros ya sean parroquiales o decanales, es ahí donde podemos decir que está toda la chispa de la vitalidad. Nada más.


Les agradecemos sus aportaciones y por supuesto que las tendremos en cuenta, han estado grabando con la finalidad de recoger, porque queremos enriquecer, queremos crecer y ofrecerles lo mejor en vistas a la difusión del Evangelio en esta Arquidiócesis.

Escuchemos a monseñor, nos indicará algunas cosas prácticas y nos dará algunos avisos.


Casi nada más es un aviso, pero revuelto con otras cosas. En cierta forma estamos empezando, son 6 módulos y llevamos la tercera parte, sin embargo, desde cómo se pensó y cómo se ve la necesidad, creo que esto posdría ser cíclico; en la misma forma como se presenta la propaganda, nos da esa idea.

Es un servicio que por razón natural, le toca a la Vicaría de Pastoral, dado que está centrado en la acción pastoral, en los criterios pastorales, en la reflexión pastoral, esperamos seguir promoviendo esto, propiciando en torno a este espíritu que aquí hemos ido viviendo y con estas aportaciones que ustedes nos acaban de dar.

Me parece muy útil en esto que se ha escuchado no solamente fue la experiencia del tema en sí, sino un poco también la modalidad, la metodología, etcétera.

Yo ya lo había observado desde el momento en el que intervine, al principio de las otras aportaciones, lo que decía el padre Jorge Del Camino, efectivamente hizo más falta reflexión del grupo para que realmente sea más taller, ahora, buscando explicaciones, una no total, pero una parte es la impuntualidad, no pudimos empezar a tiempo, perdimos como 20 minutos o un poquito más y eso va descontrolando.

De todos modos, la planeación tiene que estar más en esta línea de que sea taller; disponemos de cuatro horas, realmente, organizándolo de esa forma.

Con sus limitaciones, creo que de todos modos ha servido, me dan gusto las aportaciones del padre Salvador, del padre Jesús, que pasan a ayudarnos a definir qué es la pastoral de conjunto y qué es la pastoral orgánica. Qué bueno, porque ya lo decía el padre Eduardo, que los autores todavía no encuentran muy bien cómo poder definir, lo que pasa es que realmente son términos que se utilizan sin estar totalmente consagrados, sin estar definidos ni siquiera en los mismos diccionarios, hasta donde yo me doy cuenta.

El aviso propiamenteconsiste, pero todavía con otra pequeña advertencia, son dos clases de reuniones que tenemos establecidad, ahorita, con las que nos tenemos que ir familiarizando; la que típicamente se ha venido llamando reunión de decanos, y de esas ya llevamos muchas, al grado que personalmente perdí la cuenta, porque las tenemos desde hace muchos años, desde recién pasado el Sinodo se tuvo una reunión de decanos, la que ni siquiera fue convocada por el señor Cardenal, sino que surgió así ya fue muy provechosa, los frutos están consignados en el Ecucim, fue muy buena y arrancamos desde allí, quedó estructurada oficialmente. Desde hace varios años ya quedó consignado que son dos veces al año, una de una mañana, que normalmente la tenemos en el Seminario Menor y otra de dos días, es decir, un día completo y una mañana completa, que normalmente la tenemos fuera porque hay que pernoctar; desde hace varios años, 3 ó 4, la tenemos en la CEM, ya está apartada la casa para la próxima.

En el calendario diocesano no estuvieron estas fechas, quién sabe por qué, entonces les informo: la reunión de una mañana completa, en el Seminario Menor, se tendrá el día 25 de marzo, es miércoles. La reunión de día y medio será 13 y 14 de octubre.

Esas son las fechas, de cualquier forma, después se las haremos llegar por escrito.

Les digo esto, porque la misma nomenclatura nos va a ayudar, porque ahorita todavía genera confusiones. Una confusión, por ejemplo, vino el padre Wences y ya se fue, es buen vicario episcopal porque hace presencia. Vino otro de los obispos, vicario episcopal, pero él creyó que esta era la reunión de decanos, en la que tienen que estar los obispos y siempre que se puede está el Cardenal.

Entonces, para que nos acostumbremos, esto se llama talleres de decanos y la otra es la reunión de decanos. Ahora bien, en cuanto a la obligatoriedad o no obligatoriedad, me gustó el enfoque del padre, que dice que debería de ser obligatorio para cada quién, qué bueno, pues es una obligación que alguien se impone para cumplir bien su cometido, su encomienda, pero ahorita no está como obligatoria en el sentido dado por la autoridad, no la han impuesto. Esto no es para que ustedes ya no vengan, que alguien diga: Uh, pues yo venía porque era obligatorio. No, que lo sintamos como una necesidad y como una utilidad, como algo que nos sirve, sobre todo que juntos nos vamos a ir enriqueciendo, siendo cada vez más provechoso.

Del otro taller todavía no tenemos fechas, hay que ver fechas, combinar con fechas. El tema sería en el orden en que estaban, es la misión permanente, pero dado que el tema que estamos tratando en estos meses es la formación de agentes, cualesquiera de los dos, vamos a ver qué es más conveniente.

Respecto a lo que decía el padre Enrique, es un poco difícil, porque no tenemos recursos humanos, varios de nosotros tenemos que dejar otras cosas importantes o no tan importantes, pero otras cosas que tenemos que hacer, para que vayamos a cada vicaría, sin embargo, si ustedes lo piden, dos vicarías que se reúnan, etcétera, haremos el intento, asegurando una buena asistencia, que estén todos, pero eso ya no nos toca a nosotros, más bien que ustedes lo pidan y ya veríamos hasta qué punto podemos algunos de nosotros, para ofrecer estos talleres.

Ahora bien, como siempre, hay riquezas y carencias, el que aquí estén juntos todos los decanos enriquece la experiencia, el que esté más referido a una o dos vicarías, no que la empobrezca, sino la reduce y posiblemente le da mayor profundidad, pero así son las cosas, un tanto ambivalentes. Ojalá y nos sigamos viendo aquí, les enviaremos la propaganda impresa con tiempo, con el tema y con el propósito de que sigan siendo cada vez realmente talleres.

Concluimos con una oración. Padre Nuestro...


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