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Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

Directorio General para la Catequesis


1 CD 44.
2 CT 2.
3 CT 3.
4 Corresponde a la Segunda Parte del DCG (1971).
5 Tiene los mismos objetivos de la Tercera Parte del DCG (1971).
6 Corresponde a la Cuarta Parte del DCG (1971).
7 Corresponde a la Quinta Parte del DCG (1971). Aunque algunos, con importantes razones, aconsejaban situar esta parte antes que la correspondiente a la de la pedagogía, se ha preferido, dado el nuevo enfoque de la Tercera Parte, mantener el mismo orden que en el texto de 1971. Se quiere subrayar con ello que la atención al destinatario es una participación y consecuencia de la misma pedagogía divina, de esa "condescendencia" (DV 13) de Dios en la historia de la salvación, al adaptarse en su Revelación a la condición humana.
8 Recoge todos los elementos de la Sexta Parte del DCG (1971).
9 Cf DCG 1971, Introducción.
10 Ibidem.
11 Cf Ibidem.
12 GS 1.
13 GS 2.
14 GS 2.
15 Cf SRS 35.
16 SRS 13b; cf EN 30.
17 Cf CT 29.
18 SRS 41; cf Documento del Sínodo de Obispos, II: De Iustitia in mundo (30 noviembre 1971), III "La educación para la justicia": AAS 63 (1971), pp. 935-937; LC 77.
19 SRS 42; cf ChL 42; CEC 2444-2448; TMA 51.
20 Juan XXIII, Carta encíclica Pacem in Terris (11 abril 1963), 9-27; AAS 55 (1963), pp. 261-270. Aquí se señalan cuáles son para la Iglesia los derechos humanos más fundamentales. En los nn. 28-34 (AAS 55 $[1963]$
21 Cf SRS 15a.
22 Cf PP 14; CA 29.
23 ChL 5d; cf SRS 26b; VS 31c.
24 Cf ChL 5a; Sínodo 1985, II, D, 1.
25 Cf SRS 15e; CEC 2444; CA 57b.
26 ChL 37a; cf CA 47c.
27 Cf AG 22a.
28 GS 5.
29 GS 54.
30 GS 56c.
31 Cf EN 20; CT 53.
32 GS 19.
33 Ibidem.
34 EN 55; cf GS 19; LC 41.
35 Sínodo 1985, II,A,1.
36 ChL 4.
37 Cf RM 38.
38 CA 29 ad c; CA 46a.
39 Cf GS 36; Juan Pablo II, en la Carta encíclica Dominum et vivificantem (18 mayo 1986), 38: AAS 78 (1986), pp. 851-852, establece también esta conexión: "La ideología de la "muerte de Dios" en sus efectos demuestra fácilmente que es, a nivel teórico y práctico, la ideología de la "muerte del hombre"".
40 VS 101; cf EV 19-20.
41 Cf CT 3; MP,D 4.
42 TMA 36b; cf GS 19c.
43 EN 52; cf CT 19 y 42.
44 EN 56.
45 EN 52.
46 EN 48; cf CT 54; ChL 34b; DCG (1971) 6; Sínodo 1985, II,A,4.
47 EN 52.
48 Cf EN 52; CT 44.
49 Cf ChL 34b; RM 33d.
50 LG 10.
51 Sínodo 1985, I, 3.
52 Ibidem.
53 Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta Communionis notio (28 mayo 1992) 1: AAS 85 (1993), p. 838; cf 36e.
54 Cf CT 19b.
55 Cf CT 43.
56 Cf CT 27b.
57 DV 10c.
58 Cf CT 29b.
59 Cf CT 30.
60 CT 23.
61 Cf CT 58.
62 Cf EN 63.
63 Cf FC 4b; cf ChL 3e.
64 GS 11; cf GS 4.
65 Cf GS 62e; FC 5c.
66 Cf Mc 1,15 y paralelos; RM 12-20; CEC 541-560.
67 Cf Mt 5,3-12.
68 Cf Mt 5,1-7.29.
69 Cf Mt 13,11.
70 Cf Mt 18,1-35.
71 Cf Mt 24,1-25.46.
72 DV 3.
73 Cf 2 P 1,4; CEC 51-52.
74 DV 2.
75 Cf Ef 1,9.
76 DV 2.
77 EN 11.
78 Cf GS 22a.
79 Cf Ef 2,8; EN 27.
80 Cf EN 9.
81 Cf Jn 11,52; AG 2b y 3a.
82 Cf DV 15; CT 58; ChL 61; CEC 53.122; cf S. Ireneo de lyón, Adversus haereses III,20,2; SCh 211,389-393.; Veáse en la Tercera Parte, cap. 1 del presente Directorio.
83 CEC 54-64.
84 DV 2.
85 Cf DCG (1971) 11 b.
86 Cf Heb 1,1-2.
87 DV 4.
88 Cf Lc 24,27.
89 CEC 65; S. Juan de la Cruz se expresa así: "Todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra" (Subida al Monte Carmelo 2,22); cf Liturgia de las Horas, I, Oficio de lecturas del lunes de la segunda semana de Adviento.
90 Cf CT 5; CEC 520 y 2053.
91 CEC 125, haciendo referencia a DV 18.
92 CT 5. El tema del cristocentrismo se afronta, con más detalle, en: "Finalidad de la catequesis: la comunión con Jesucristo" (Primera Parte, cap. 3) y "El cristocentrismo del mensaje evangélico" (Segunda Parte, cap. 1).
93 Cf DV 7.
94 Cf DV 7 a.
95 Cf DV 8 y CEC 75-79.
96 DV 10b; cf CEC 85-87.
97 LG 48; AG 1; GS 45; cf CEC 774-776.
98 Cf Col 1,26.
99 En la Constitución Dei Verbum (nn. 2-5) y en el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 50-175) se habla de la fe como respuesta a la Revelación. Por razones catequético-pastorales, el presente Directorio prefiere vincular la fe más a la evangelización que a la Revelación, en cuanto que ésta última, de hecho, llega al hombre ordinariamente a través de la misión evangelizadora de la Iglesia.
100 EN 14.
101 EN 18.
102 Cf Mt 28,19-20.
103 Cf Hch 1,8.
104 Cf Mt 28,19.
105 EN 17.
106 EN 28.
107 Cf EN 22a.
108 Cf EN 47b.
109 Cf EN 18.
110 EN 24d.
111 Cf EN 14.
112 Cf AG 6b.
113 En el dinamismo de la evangelización hay que distinguir lo que son las "situaciones iniciales" (initia), los "desarrollos graduales" (gradus) y la situación de madurez: "a cada circunstancia o estado deben corresponder actividades apropiadas o medios adecuados" (AG 6).
114 Cf EN 18-20 y RM 52-54; AG 11-12 y 22.
115 Cf EN 21 y 41; RM 42-43; AG 11.
116 EN 51.52.53; cf CT 18.19.21.25; RM 44.
117 Cf AG 13; EN 10 y 23; CT 19; RM 46.
118 EN 22; CT 18; cf AG 14 y RM 47.
119 AG 14; CEC 1212; cf CEC 1229-1233.
120 Cf EN 23; CT 24; RM 48-49; AG 15.
121 Cf ChL 18.
122 Cf ChL 32, que muestra la íntima conexión entre "comunión" y "misión".
123 Cf EN 24.
124 CT 18.
125 Cf AG 6f; RM 33 y 48.
126 Cf Hch 6,4. El ministerio de la Palabra divina, es ejercido en la Iglesia por parte:
- de los ministerios ordenados (cf CIC 756-757);
- de los miembros de los institutos de vida consagrada, en virtud de su consagración a Dios (cf CIC 758);
- de los fieles laicos, en virtud de su bautismo y de la confirmación (cf CIC 759).
En relación con el término ministerio (servitium), es preciso señalar que sólo la constante referencia al único y fontal ministerio de Cristo permite, en cierta medida, aplicar también a los fieles no ordenados sin ambigüedad, el término ministerio... En su sentido originario, este término expresa el trabajo con que algunos miembros de la Iglesia prolongan, en su interior y para el mundo, la misión de Cristo. Por el contrario, cuando el término se diferencia en la relación y en la confrontación entre los diversos munera y officia, entonces es preciso advertir con claridad que sólo en virtud de la sagrada ordenación este término obtiene aquella plenitud y univocidad del significado que la Tradición siempre le ha atribuido (cf Juan Pablo II, Alocución al Simposio sobre "La participación de los fieles laicos en el Ministerio", n. 4: L'Osservatore Romano, 23 abril 1994, p. 4).
127 EN 22; cf EN 51-53.
128 Cf EN 42-45. 54. 57.
129 DV 8c.
130 PO 4b; cf CD 13c.
131 En el Nuevo Testamento aparecen formas muy diversas de este único ministerio: "anuncio", "enseñanza", "exhortación"... La riqueza de expresiones es grande.
132 Las modalidades por las que se canaliza el único ministerio de la Palabra no son, en realidad, intrínsecas al mensaje cristiano. Son, más bien, acentuaciones, tonalidades, desarrollos más o menos explicitados, adoptados a la situación de fe de cada persona y de cada grupo humano en sus circunstancias.
133 Cf EN 51-53.
134 AG 14.
135 Hay razones de diversa índole que legitiman las expresiones "educación permanente de la fe" o "catequesis permanente", a condición de que no se relativice el carácter prioritario, fundante, estructurante y específico de la catequesis en cuanto iniciación básica. La expresión "educación permanente de la fe" se generalizó, en la actividad catequética, a partir del Concilio Vaticano II, para indicar solamente un segundo grado de catequesis, posterior a la catequesis de iniciación, y no como la totalidad de la acción catequizadora. Véase cómo esta distinción entre formación básica y formación permanente es asumida, referida a la preparación de los presbíteros, en: Juan Pablo II, Exhortación apostólica Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), cap. V y VI, especialmente el n. 71: AAS 84 (1992), pp. 729 ss.; 778 ss.; 782-873.
136 DCG (1971) 19d.
137 Cf SC 35; CEC 1154.
138 Cf Congregación para la doctrina de la fe, Instrucción Donum veritatis sobre la vocación eclesial del teólogo (24 mayo 1990), 6: AAS 82 (1990) p. 1552.
139 DCG (1971) 17; cf GS 62g.
140 Cf Rm 10,17; LG 16; AG 7; CEC 846-848.
141 Cf AG 13a.
142 Cf CT 5b.
143 Cf CT 20b.
144 Cf CEC 166-167.
145 Cf CEC 150.153.176.
146 DV 5.
147 CEC 177.
148 Cf EN 10; AG 13b; CEC 1430-1431.
149 EN 23.
150 Cf AG 13.
151 Cf RM 45c.
152 Cf RM 46d.
153 DV 5; cf CEC 153.
154 DV 5; cf CEC 163 y 184.
155 CEC 149.
156 Cf CT 20a: "Se trata de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de fe sembrado por el Espíritu Santo con el primer anuncio".
157 Cf RM 46b.
158 Cf 1 P 2,2; Hb 5,13.
159 Ef 4,13.
160 Rica 12.
161 Eusebio de Cesarea, Praeparatio evangelica I,1; SCh 206,6; cf LG 16; AG 3a
162 ChL 4c.
163 Rica 12 y 111.
164 Cf Rica 6 y 7.
165 AG 13b.
166 Cf AG 13; EN 10; RM 46; VS 66; Rica 10.
167 AG 13b.
168 Cf MPD 8; CEC 187-189.
169 Mt 5,48; cf LG 11c. 40b. 42e.
170 Cf DV 24; EN 45.
171 Cf RM 33.
172 RM 33b.
173 RM 33b. Es importante tomar conciencia de los "ámbitos" (fines) que Redemptoris Missio asigna a la "misión ad gentes". No se trata sólo de "ámbitos territoriales" (RM 37 ad a), sino también de "agrupaciones humanas y fenómenos sociales nuevos" (RM 37 ad b), como son las grandes ciudades, el mundo de la juventud, las migraciones,... y de "áreas culturales o areópagos modernos" (RM 37 ad c), como son el mundo de la comunicación, de la ciencia, de la ecología,... Según esto, una Iglesia particular, ya implantada en un territorio, realiza la "misión ad gentes" no sólo "ad extra", sino también "ad intra" de sus confines.
174 RM 33c.
175 RM 33d.
176 Ibidem.
177 RM 34b.
178 RM 34c. El texto habla, en concreto, del mutuo enriquecimiento entre la misión ad intra y la misión ad extra. En RM 59c, en el mismo sentido, se muestra cómo la "misión ad gentes" alienta a los pueblos a su desarrollo, mientras la "nueva evangelización" en países más desarrollados crea una clara conciencia de solidaridad respecto a los otros.
179 Cf RM 31 y 34.
180 MPD 8.
181 DCG (1971) 20; cf CT 43; Cuarta Parte, cap. 2.
182 CT 19.
183 Mc 16,15 y Mt 28,19.
184 Mc 16,16.
185 Cf CT 19; DCG (1971) 18.
186 Cf RICA 9-13; CIC 788.
187 En el presente Directorio, se supone que ordinariamente el destinatario de la "catequesis kerigmática" o "precatequesis" tiene un interés o una inquietud hacia el Evangelio. Si no lo tiene en absoluto, la acción que se requiere es el "primer anuncio".
188 Cf RICA 9. 10. 50; CT 19.
189 Cf CT 18; CT 20c.
190 Cf CT 18.
191 Ibidem.
192 AG 14.
193 CT 18.
194 S. Cirilo de Jerusalen, Catecheses illuminandorum I, 11; PG 33, 351-352.
195 Cf Mt 7,24-27.
196 CT 13; Cf CT 15.
197 CEC 1122.
198 AG 14; Cf CEC 1212.1229.
199 CEC 1253. En el catecumenado bautismal de adultos, propio de la "misión ad gentes", la catequesis precede al Bautismo. En la catequesis con bautizados (niños, jóvenes o adultos) la formación es posterior. Pero también en este caso lo que pretende la catequesis es hacer descubrir y vivir las inmensas riquezas del Bautismo ya recibido. El Catecismo de la Iglesia Católica utiliza la expresión catecumenado postbautismal (n. 1231). La Exhortación apostólica Christifideles Laici la llama catequesis postbautismal (n. 61).
200 Cf CD 14.
201 CT 22; Cf CT 18d. 21b.
202 Cf CT 21.
203 CT 21. Dos razones merecen destacarse en esta aportación sinodal, asumida por Catechesi Tradendae: su preocupación por atender a un problema pastoral ("insisto en la necesidad de una enseñanza cristiana orgánica y sistemática, dado que desde distintos sitios se intenta minimizar su importancia"); y el hecho de considerar la organicidad de la catequesis como la característica principal que la caracteriza.
204 CT 21.
205 Cf CT 20; S. Agustin, De catechizandis rudibus, IV, 8: CCL 46, 128-129.
206 Cf CT 21b.
207 Cf CT 21c.
208 Cf AG 14; CT 33; CEC 1231.
209 Cf DCG (1971) 31.
210 CT 24.
211 DV 21.
212 Jn 17,21.
213 CT 48; Cf SC 52; DV 24; DCG (1971) 17; Missale Romanum, Ordo Lectionum Missae, 24, Editio Typica Altera, Roma 1981.
214 Cf DV 21-25; Pontificia Comision Biblica, Documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia (21 setiembre 1993), IV, C, 2-3, Ciudad del Vaticano 1993.
215 SRS 41; Cf CA 5. 53-62; DCG (1971) 26; Congregación para la Educación Católica, Documento Orientaciones para el estudio y enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes (30 diciembre 1988), Roma 1988.
216 CT 23; Cf SC 35 ad 3; CIC 777, ad 1 y 2.
217 Cf CT 21c y 47; DCG (1971) 96 ad c, d, e y f.
218 Cf 1 P 3,15; Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum veritatis 6b: l.c. 1552. Ver lo indicado en CT 61, acerca de la correlación existente entre catequesis y teología.
219 CT 45c.
220 Congregación para la Educación Católica, Dimensión religiosa de la educación en la Escuela católica (7 abril 1978), n. 68, Roma 1988; Cf Juan Pablo II, Alocución a los sacerdotes de Roma (5 marzo 1981): Insegnamenti Giovanni Paolo II, IV1, p. 629-630; CD 13c; CIC 761.
221 Cf Congregación para la Educación católica, Documento La Escuela católica (19 marzo 1977) n. 26, Roma 1977.
222 CT 69. Nótese cómo, para CT 69, la originalidad de la ERE no consiste sólo en posibilitar el diálogo con la cultura en general, ya que esto concierne a todas las formas del ministerio de la Palabra. En la ERE se trata, de modo más directo, de promover este diálogo en el proceso personal de iniciación, sistemática y crítica, y de encuentro con el patrimonio cultural, que promueve la escuela.
223 Cf Congregación para la Eeducación Católica, Dimensión religiosa de la educación en la Escuela católica, n. 70, l.c.
224 Cf Juan Pablo II, Alocución al Simposio del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa sobre la Enseñanza de la Religión Católica en la escuela pública (15 abril 1991): Insegnamenti di Giovanni Paolo II, XIV1, pp. 780s.
225 Ibidem.
226 Cf CT 69; Congregación para la Educación Católica, Dimensión religiosa de la educación en la Escuela católica, n. 66: l.c.
227 Cf CT 33.
228 Cf CT 34.
229 Ver lo indicado en el cap. 1o de esta Parte en: "La transmisión de la Revelación por medio de la Iglesia, obra del Espíritu Santo", y en la Segunda Parte cap. 1o: "La eclesialidad del mensaje evangélico". cf EN 60, que habla de la eclesialidad de todo acto de evangelización.
230 Cf LG 64; DV 10a.
231 Cf DCG (1971) 13.
232 Cf AG 22a.
233 Cf CT 28; RICA 25 y 183-187. La traditio-redditio Symboli (entrega y devolución del Símbolo) ha sido y es un elemento importante del Catecumenado bautismal. La bipolaridad de este gesto expresa la doble dimensión de la fe: don recibido (traditio) y respuesta personal e inculturada (redditio). cf CT 28 en orden a "una utilización acomodada a nuestro tiempo de este rito tan expresivo".
234 Cf LG 64.
235 CEC 169. La relación entre la maternidad de la Iglesia y su función educadora ha sido expresada bellamente por S.Gregorio Magno: "Después de haber sido fecundada, concibiendo a sus hijos por el ministerio de la predicación, la Iglesia les hace crecer en su seno con sus enseñanzas" (Moralia in Iob, XIX 12; CCL 143a, 970).
236 CT 5; Cf CEC 426; AG 14a. En relación con esta finalidad cristológica de la catequesis ver lo indicado en la Primera Parte, cap. 1: "Jesucristo, mediador y plenitud de la Revelación"; y lo que se dice en la Segunda Parte, cap. 1: "El cristocentrismo del mensaje evangélico".
237 AG 13b.
238 CT 20c.
239 LG 7b.
240 MPD 8; cf CEC 185-197.
241 Cf CEC 189.
242 Cf CEC 180-190 y 197.
243 Cf CEC 2113.
244 Cf CEC 166-167; 196.
245 Cf RM 45.
246 También el DCG (1971) 21-29 distingue entre la finalidad (finis) y las tareas (munera) de la catequesis. Estas vienen a ser los objetivos específicos en los que se concreta la finalidad.
247 Cf Mc 4,10-12.
248 Cf Mt 6,5-6.
249 Cf Mt 10,5-15.
250 CT 21b.
251 GE 4; Cf RICA 19; CIC 788,2.
252 Cf DCG (1971) 36a.
253 DCG (1971) 24.
254 DV 25a.
255 SC 7.
256 Cf SC 14.
257 DCG (1971) 25b.
258 AG 13.
259 Cf LC 62; CEC 1965-1986. El Catecismo de la Iglesia Católica precisa con detalle las características que la catequesis debe asumir en esta formación moral (n. 1697).
260 VS 107.
261 Cf CT 29f.
262 RICA 25 y 188-191.
263 Cf CEC 2761.
264 PO 6d.
265 AG 14d.
266 DCG (1971) 27.
267 UR 3b.
268 CT 32; Cf CEC 821; CT 32-34.
269 Cf CT 24c; DCG (1971) 28.
270 Cf LG 31b; ChL 15; CEC 898-900.
271 Cf Mt 10,5-42; Lc 10,1-20.
272 Cf EN 53; RM 55-57.
273 Cf RM 55b; Pontificio Consejo para el Dialogo Interreligioso y Congregación para la evangelización de los pueblos, InstrucciónDiálogo y anuncio. Reflexiones y Orientaciones sobre el anuncio del Evangelio y el Diálogo interreligioso (19 mayo 1991) 14-54: AAS 84 (1992) pp. 419-432. CEC, 839-845; en la Cuarta parte, cap. 4°, al hablar de los destinatarios de la catequesis, se vuelve sobre el tema de "La catequesis en el contexto de otras religiones".
274 RM 55a.
275 Cf CIC 773; 778.2.
276 Cf DCG (1971) 22 y 23.
277 Cf DCG (1971) 26.
278 DCG (1971) 31b.
279 Cf RICA 19.
280 RICA 9-13.
281 RICA 14-20; 68-72; 98-105.
282 RICA 93; Cf MPD 8c.
283 RICA 21-26; 133-142; 152-159.
284 RICA 25 y 183-187.
285 RICA 25 y 188-192.
286 RICA 37-40; 235-239.
287 Esta gradualidad aparece también en los nombres que la Iglesia utiliza para designar a los que se encuentran en las diferentes etapas del Catecumenado bautismal: "simpatizante" (RICA 12), que, aunque todavía no crea plenamente, está ya inclinado a la fe; "catecúmeno" (RICA 17-18), firmemente decidido a seguir a Jesús; "elegido" o "competente" (RICA 24), llamado para recibir el Bautismo; "neófito" (RICA 33-36), recién nacido a la luz por el Bautismo; y "fiel cristiano" (RICA 39), maduro en la fe y miembro activo de la comunidad cristiana.
288 Cf MPD 8; EN 44; ChL 61.
289 En el presente Directorio General para la Catequesis se utilizan, como distintas, las expresiones "catecúmenos" y "catequizandos", a fin de señalar esta diferencia. Por su parte el CIC, c. 204-206, recuerda el distinto modo de unión con la Iglesia que tienen "catecúmenos" y "fieles cristianos".
290 RICA 295. El propio Ritual de la iniciación cristiana de adultos, cap. IV, contempla el caso de los adultos bautizados necesitados de una catequesis de iniciación. Catechesi Tradendae, 44 precisa las diversas circunstancias en que esta catequesis de iniciación con adultos se hace necesaria.
291 AG 14d.
292 Metodio de Olimpia, por ejemplo, apunta a esta acción maternal de la comunidad cristiana cuando dice: "Respecto a lo que son todavía imperfectos (en la vida cristiana), son los más maduros los que les forman y les dan a luz como en una acción maternal" Metodio de Olimpia, Symposium, III, 8: SCh 95, 111. Ver, en el mismo sentido, S. Gregorio Magno, Homiliarum in Evangelia, I, III, 2: PL 76, 1086 D).
293 RICA 8.
294 Cf CT 53.
295 DCG (1971) 130. Tal número se abre con la siguiente afirmación: "El Catecumenado de adultos, que es a la vez catequesis, participación litúrgica y vida comunitaria, es el ejemplo típico de una institución nacida de la colaboración de varias tareas pastorales" (ibídem).
296 Cf DCG (1971) 36a.
297 CT 27.
298 DV 10a y b; cf 1 Tm 6,20; 2 Tm 1,14.
299 Cf Mt 13,52.
300 DV 13.
301 Ibidem.
302 DV 10.
303 Como se ve, se emplean ambas expresiones: la fuente y las fuentes de la catequesis. Se habla de "la" fuente de la catequesis para subrayar la unicidad de la Palabra de Dios, recordando la concepción de la Revelación en Dei Verbum. Se ha seguido a CT 27, que habla también de la fuente de la catequesis. Se ha mantenido, no obstante, la expresión las fuentes, siguiendo el ordinario uso catequético de la expresión, para indicar los lugares concretos de donde la catequesis extrae su mensaje; cf DCG (1971) 45.
304 Cf DCG (1971) 45b.
305 DV 9.
306 Ibidem.
307 DV 10b.
308 DV 10c.
309 Cf MPD 9.
310 Cf CEC 426-429; CT 5-6; DCG (1971) 40.
311 CT 5.
312 DCG (1971) 41a. 39. 40. 44.
313 GS 10.
314 CT 6.
315 Cf 1 Co 15,1-4; EN 15e.f.
316 CT 11b.
317 CEC 139.
318 Cf Jn 14,6.
319 La expresión "Uno de la Trinidad" fue utilizada por el V Concilio ecuménico en Constantinopla (a. 553): cf Constantinopolitano II, Sesión VIII, can. 4: Dz 424. Ha sido recordada en CEC 468.
320 CEC 234; cf CEC 2157.
321 DCG (1971) 41; cf Ef 2,18.
322 Cf DCG (1971) 41.
323 Cf CEC 258. 236 y 259.
324 Cf CEC 236.
325 CEC 450.
326 Cf CEC 1702.1878. Sollicitudo Rei Socialis (n. 40) utiliza la expresión "modelo de unidad", al referirse a este tema. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2845), habla de la comunión de la Stma. Trinidad como "la fuente y el criterio de verdad en toda relación".
327 LG 4b, que cita textualmente a S. Cipriano, De dominica oratione 23: CCL 3A2, 105.
328 Cf EN 11-14; RM 12-20; CEC 541-556.
329 La liturgia de la Iglesia lo expresa así en la Vigilia pascual: "... ilumina a tus hijos por tí redimidos para que comprendan cómo la creación del mundo, en el comienzo de los siglos, no fue obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo Señor en la plenitud de los tiempos" (Misal Romano, Vigilia Pascual, Oración después de la Primera Lectura).
330 EN 9.
331 CT 25.
332 EN 26.
333 Este don salvífico confiere "la justificación por la gracia de la fe y de los sacramentos de la Iglesia. Esta gracia libera del pecado e introduce en la comunión con Dios" (LC 52).
334 EN 27.
335 Cf LG 3 y 5.
336 Cf RM 16.
337 GS 39.
338 LG 5.
339 RM 20.
340 EN 28.
341 Cf EN 30-35.
342 EN 30.
343 CA 57; cf CEC 2444.
344 EN 30.
345 EN 32; cf SRS 41 y RM 58.
346 EN 32.
347 EN 33; cf LC: Esta Instrucción constituye una referencia obligada para la catequesis.
348 LC 71.
349 CA 57; LC 68; cf SRS 42; CEC 2443-2449.
350 LC 68.
351 SRS 41; cf LC 77. Por su parte, el Sínodo de 1971 abordó un tema de fundamental importancia para la catequesis: "La educación para la justicia": cf Documentos del Sinodo de los Obispos, II: De Iustititia in mundo, III: l.c. 835-937.
352 RICA 75; cf CEC 1253.
353 Cf CEC 172-175 donde, inspirándose en S. Ireneo de Lyon, se analiza toda la riqueza implicada en la realidad del "una sola fe".
354 CEC 815: "La unidad de la Iglesia peregrina está asegurada por vínculos visibles de comunión: la profesión de una misma fe recibida de los Apóstoles; la celebración común del culto divino, sobre todo de los sacramentos; la sucesión apostólica por el sacramento del orden, que conserva la concordia fraterna de la familia de Dios".
355 EN 61, recogiendo los testimonios de S. Gregorio Magno y de la Didache.
356 CEC 1076.
357 DCG (1971) 44.
358 Al fundamentar el contenido de la catequesis en la narración de los acontecimientos salvadores, los Santos Padres querían enraizar el cristianismo en el tiempo, mostrando que era historia salvífica y no mera filosofía religiosa; y que Cristo era el centro de esa historia.
359 CEC 54-64. En estos textos del Catecismo de la Iglesia Católica, que son referencia fundamental para la catequesis bíblica, se indican las etapas más importantes de la Revelación, en las cuales el tema de la Alianza es clave. Cf CEC 1081 y 1093.
360 Cf DV 4.
361 DCG (1971) 11.
362 CEC 1095; cf CEC 1075. 1116. 129-130. 1093-1094.
363 CEC 1095. El Catecismo de la Iglesia Católica en el n.1075 indica el carácter inductivo de esta "catequesis mistagógica" pues "procede" de lo visible a lo invisible, del signo al significado, de los ?sacramentos' a los "misterios"".
364 DV 2.
365 DCG (1971) 72; cf CEC 39-43.
366 Cf Cuarta Parte, cap. 5.
367 AG 10; cf AG 22a.
368 CT 53 cf EN 20.
369 El término "inculturación" ha sido asumido por diversos documentos del Magisterio: cf CT 53 y RM 52-54. El concepto de "cultura", tanto en su sentido más general, como en su sentido "sociológico y etnológico" ha sido aclarado en GS 53; cf ChL 44a.
370 AG 22a; cf LG 13 y 17; GS 53-62; DCG (1971) 37.
371 Cf RM 52b que habla del "largo tiempo" que requiere la inculturación.
372 EN 20; cf EN 63; RM 52.
373 LG 13 utiliza la expresión: "favorece y asume (fovet et assumit)".
374 LG 17 se expresa de este modo: "sanar, elevar y perfeccionar (sanare, elevare et consummare)".
375 EN 19 afirma: "alcanzar y transformar".
376 RM 54a.
377 RM 54b.
378 Cf GCM 12.
379 Cf CEC 24.
380 CT 30.
381 Ibidem.
382 DCG (1971) 38a.
383 Cf DCG (1971) 38b.
384 Cf Mt 11,30.
385 EN 63, que utiliza las expresiones "transferre" y "translatio"; cf RM 53b.
386 EN 63c; cf CT 53c y 31.
387 Sínodo 1985, II,D,3; cf EN 65.
388 CT 31 que, asímismo, trata la integridad del mensaje; cf DCG (1971) 39 y 43.
389 CEC 234.
390 UR 11.
391 DCG (1971) 43.
392 DCG (1971) 41.
393 Acerca del símbolo de la fe, S. Cirilo de Jerusalén dice: "Esta síntesis de fe no ha sido hecha según las opiniones humanas, sino que de toda la Escritura ha sido recogido lo que hay en ella de más importante, para dar en su integridad la única enseñanza de la fe" (Catecheses illuminandorum 5,12: PG 33, 521). El texto ha sido recogido en CEC 186; cf CEC 194.
394 CEC 1211.
395 CEC 1211.
396 S. Agustin presenta el sermón del Monte como "la carta perfecta de la vida cristiana... que contiene todos los preceptos propios para guiarla" (De sermone Domini in monte 1,1; CCL 35, 1; cf EN 8.
397 El Padre nuestro es, en verdad, "el resumen de todo el Evangelio" (Tertuliano, De oratione, 1: CSEL 20, 181) "Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podáis encontrar algo que no esté incluído en la oración del Señor" (S. Agustín, Epístola 130, c.12: PL 33, 502): cf CEC 2761.
398 GS 22a.
399 Cf Ibidem.
400 CT 22c; cf EN 29.
401 GS 22b.
402 CEC 521; cf CEC 519-521.
403 Cf CT 20b.
404 Cf Rom 6,4.
405 DCG (1971) 74; cf CT 29.
406 Cf AG 8a.
407 Cf Fil 1,27.
408 Cf CEC 1697.
409 Cf CEC 1145-1152.
410 Cf Tercera Parte, cap. 2.
411 DCG (1971) 46.
412 CT 31.
413 Cf CIC 775, 1-3.
414 Cf FD 2d.
415 FD 4a.
416 DCG (1971) Introducción.
417 DCG (1971), Tercera parte, cap. 2.
418 CEC 11.
419 FD 4c; FD 4b.
420 CEC 815.
421 FD 4a; cf FD 4c.
422 FD 1f; cf FD 4c.
423 FD 4d.
424 Ibidem.
425 FD 3d.
426 FD 3e.
427 Cf CEC 13.
428 Cf Primera parte, cap. 3 del presente Directorio.
429 Cf Card. J. Ratzinger, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, en J. Ratzinger y C. Schönborn, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, Madrid 1994, pp. 29-30.
430 Cf CEC 189-190; 1077-1109; 1693-1695; 2564; etc.
431 Cf CEC 27-49; 355-379; 456-478; 1699-1756; etc.
432 GS 22a.
433 DCG (1971) 119.
434 CEC 24.
435 DV 21.
436 MPD, 9c; cf Pontificia Comisión bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, IV, C,3.
437 CT 27; cf Sínodo 1985, II,B,a,1.
438 DV 9.
439 Cf MPD 9.
440 DV 8c.
441 Cuando el Concilio Vaticano II solicitó la restauración del catecumenado de adultos subrayó su necesaria gradualidad: "Restáurese el catecumenado de adultos, dividido en distintas etapas" (SC 64).
442 Es significativo, a título de ejemplo, el testimonio de Orígenes: "Cuando abandonas las tinieblas de la idolatría y deseas llegar al conocimiento de la ley divina, entonces empiezas tu salida de Egipto. Cuando has sido agregado a la multitud de los catecúmenos y has comenzado a obedecer a los mandamientos de la Iglesia, entonces has atravesado el mar Rojo. En las paradas del desierto, cada día, te aplicas a escuchar la ley de Dios y a contemplar el rostro de Moisés que te descubre la gloria del Señor. Pero cuando llegues a la fuente bautismal, habiendo atravesado el Jordán, entrarás en la tierra de la promesa" (Origenes, Homiliae in Iesu Nave, IV, 1: SCR 71, 149).
443 Cf CEC 13.
444 El presente apartado se refiere exclusivamente a los Catecismos oficiales, es decir, a aquéllos que el Obispo diocesano (CIC 775, 1) o la Conferencia episcopal (CIC 775, 2) asumen como propios. Los catecismos no oficiales (CIC 827,1) y otros instrumentos de trabajo para la catequesis (DCG 1971, 116) serán considerados en la Quinta Parte, cap. 4.
445 FD 4c.
446 FD 4d.
447 Cf CIC 775.
448 CT 53a.
449 CT 50.
450 DV 15.
451 Cf DV 13.
452 DV 13.
453 Cf DV 13. "Benignidad inefable", "providencia y cuidado", "condescendencia" son expresiones que definen la pedagogía divina en la Revelación. Muestran el deseo de Dios de "adaptarse" (synkatabasis) a los seres humanos. Este mismo espíritu es el que ha de guiar la elaboración de los Catecismos locales.
454 DCG (1971) 119.
455 En la catequesis, junto a los instrumentos, intervienen otros factores decisivos: la persona del catequista, el método de transmisión, la relación que se establece entre catequista y catequizando, el respeto al ritmo interior de recepción por parte del destinatario, el clima de amor y de fe en la comunicación, el compromiso activo de la comunidad cristiana, etc.
456 Cf Cuarta Parte, cap. 1.
457 CEC 24.
458 GS 44.
459 CT 53a.
460 Cf CT 55c; MPD 7; DCG (1971) 34.
461 Cf CT 36-45.
462 En los Catecismos locales debe prestarse atención al tratamiento y orientación de la religiosidad popular (cf EN 48; CT 54 ; CEC 1674-1676), así como a lo concerniente al diálogo ecuménico (cf CT 32-34; CEC 817-822) y al diálogo interreligioso (cf EN 53; RM 55-57; CEC 839-845).
463 LC 72 distingue entre "principios de reflexión", "criterios de juicio" y "directrices de acción", que la Iglesia ofrece en su doctrina social. Un Catecismo sabrá distinguir estos niveles.
464 Se hace refiencia aquí, fundamentalmente a las "diferentes situaciones socio-religiosas" ante la evangelización. Se trata de ellas en la Primera Parte, cap. 1.
465 Acerca de esta distinción entre Catecismos locales y obras de síntesis del CEC ver lo indicado en Congregación para la Doctrina de la Fe Congregación para el Clero, Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales Orientaciones acerca de las "obras de síntesis" del Catecismo de la Iglesia Católica (Prot. n. 94004378 del 20 diciembre 1994), Permisas 1-5. Entre otras cosas dice: "Las obras de síntesis del CEC pueden, erróneamente, ser entendidas como sustitutivas de los Catecismos locales, al punto de desalentar de hecho la preparación de éstos, mientras carecen, por su parte, de las adaptaciones a las particulares situaciones de los destinatarios, que requiere la catequesis" (n. 4).
466 Cf CIC 775, 1-2.
467 La cuestión del lenguaje, tanto en los Catecismos locales como en el acto catequético, es de suma importanica. Cf CT 59.
468 EN 63. En esta delicada tarea de "asimilar-traducir", indicada en este texto, es muy importante tener en cuenta la observación hecha por la Congregaciòn para la Doctrina de la Fe y la Congregación para el Clero en Orientaciones acerca de las 'obras de síntesis' del Catecismo de la Iglesia Católica, Premisas 3: "La elaboración de Catecismos locales, que tengan al CEC como 'texto de referencia válido y auterizado' (FD 4), permanece como objetivo importante para los Episcopados. Pero las previsibles dificultades que se encontrarán en tal empresa sólo podrán ser superadas si, mediante un adecuado y quizá incluso prolongado tiempo de asimilación del CEC, se prepara el terreno teológico, catequético y lingüístico para una real obra de inculturación de los contenidos del Catecismo".
469 GS 62b.
470 FD 4b.
471 RM 54b.
472 CEC 815.
473 LG 23a.
474 Congregación para la Doctrina de la Fe, "Communionis notio", n. 9: l.c. 843.
475 Cf CT 63b.
476 Cf Jn 15,15; Mc 9,33-37; Mc 10,41-45.
477 Cf CT 9a.
478 Cf Mc 8,14-21.27.
479 Cf Mc 4,34; Lc 12,41.
480 Cf Lc 11,1-2.
481 Cf Lc 10,1-20.
482 Cf Jn 16-13.
483 Cf Mt 10,20; Jn 15,26; Hch 4, 31.
484 Cf CT 9.
485 CT 58.
486 DV 15; DCG (1971) 33; CT 58; CHL 61; CEC 53. 122. 684. 708. 1145. 1950. 1964.
487 Cf Dt 8,5; Os 11,3-4; Pr 3,11-12.
488 Cf Dt 4,36-40; 11, 2-7.
489 Cf Ex 12,25-27; Dt 6,4-8; 6, 20-25; 31, 12-13; Jos 4,20.
490 Cf Am 4,6; Os 7,19; Jr 2,30; Pr 3, 11-12; Hb 12, 4-11; Ap 3,19.
491 Cf Mc 8, 34-38; Mt 8,18-22.
492 LG 1.
493 CEC 169; cf GE 3c.
494 Cf GE 4.
495 Cf Pablo VI, Carta enc. Ecclesiam suam (6 agosto 1964), III: AAS 56 (1964), pp. 637-659.
496 Cf DV 2.
497 Cf RM 15; CEC 24b-25; DCG (1971)10.
498 Cf MPD 11; CT 58.
499 Cf CT 52.
500 Cf Pablo VI, Carta Encíclica Ecclesiam Suam: l.c. 609-659.
501 Cf MPD 7-11; CEC 3; 13; DCG (1971) 36.
502 DV 5.
503 Cf MPD 7; CT 55; DCG (1971) 4.
504 CT 55.
505 Cf DCG (1971) 10 y 22.
506 DV 13; cf CEC 684.
507 Cf DV 2.
508 Cf DV 13.
509 Cf EN 63; CT 59.
510 Cf CT 31.
511 Cf GE 1-4; CT 58.
512 Cf CT 51.
513 Ibidem.
514 Cf CT 31. 52. 59.
515 Cf CT 52.
516 Cf Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, 1993.
517 Cf MPD 9.
518 Cf DCG (1971) 72.
519 Cf DCG (1971) 72.
520 Cf Primera Parte, cap. 3; DCG (1971) 74; CT 22.
521 Entendemos aquí las experiencias vinculadas a las "grandes preguntas" de la vida y de la realidad, en concreto, de las personas: la existencia de Dios, el destino de las personas, el origen y el fin de la historia, la verdad sobre el bien y sobre el mal, el sentido del sufrimiento, del amor, del futuro...; cf EN 53; CT 22 y 39.
522 Cf Primera Parte, cap. 3; DCG (1971) 71; CT 55.
523 Cf MPD 9.
524 Cf CT 55.
525 Cf CEC 22.
526 CT 55.
527 Cf Primera Parte, cap. 3, en "El catecumenado bautismal: estructura y gradualidad".
528 Cf DCG (1971) 71; Quinta Parte, caps. 1 y 2.
529 Cf n. 298.
530 Cf DCG (1971) 75.
531 Cf AG 14; DCG (1971) 35; CT 24.
532 Cf EN 46.
533 Cf DCG (1971) 76.
534 Mt 18,20.
535 Cf DCG (1971) 122-123; EN 45; CT 46; FC 76; ChL 44; RM 37; AN 440; EA 71; 122-124.
536 Cf RM 37.
537 Cf AN 440.
538 EN 45b.
539 Cf CT 46.
540 Cf DCG (1971) 122.
541 RM 371.
542 EN 45.
543 Cf FC 76.
544 ChL 44f.
545 RM 15; cf EN 49-50; CT 35s; RM 14; 23.
546 Cf Lc 4,18.
547 Cf Mc 16,15.
548 Cf Exposición introducctoria.
549 Cf DCG (1971) 77.
550 EN 49-50; CT 14; 35s.
551 RH 13; cf EN 31.
552 Cf RH 13-14; CEC 24.
553 Cf DCG (1971) 75.
554 Cf DCG (1971) 21.
555 CT 13.
556 Cf GS 44; EN 63; CT 31; CEC 24-25.
557 GS 44. En esta Cuarta Parte se usan, porque los emplea el Magisterio y por utilidad práctica, los dos términos de adaptación e inculturación, dando preferentemente al primero el sentido de atención a las personas y al segundo el sentido de atención a los contextos culturales.
558 Cf RM 33.
559 CEC 24.
560 RH 14.
561 Cf CT 45.
562 Cf DCG (1971) 20; 92-97; CT 43-44; Coincat, La catequesis de adultos en la comunidad cristiana, 1990.
563 Cf DCG (1971) 20; CT 19. 44; Coincat 10-18.
564 Cf Coincat 10-18.
565 Cf CT 44.
566 Cf CT 19.
567 Cf DCG (1971) 92-94; CT 43; Coincat 20-25; 26-30; 33-84.
568 Cf 1Co 13,11; Ef 4,13.
569 Cf Coincat 33-84.
570 Cf Coincat 26-30.
571 LG 31; cf EN 70; ChL 23.
572 Cf ChL 57-59.
573 Cf DCG (1971) 97.
574 Cf Primera Parte, cap. 2; DCG (1971) 96.
575 Cf DCG (1971) 78-81; CT 36-37.
576 Cf DCG (1971) 78-79; ChL 47.
577 Cf ChL 47.
578 Cf Mc 10,14.
579 Cf DCG (1971) 78-79; CT 37.
580 Cf CT 37.
581 Cf Sagrada Congregación para el Culto Divino, Directorio para la misa con niños (1 noviembre 1973): AAS 66 (1974), pp. 30-46.
582 Cf DCG (1971) 79.
583 Cf DCG (1971) 78. 79.
584 Cf DCG (1971) 80-81; CT 42.
585 Cf DCG (1971) 82-91; EN 72; CT 38-42.
586 Cf DCG (1971) 83.
587 Cf Exposición introducctoria, 23-24.
588 Cf DCG (1971) 82; EN 72; MDP 3; CT 38-39; ChL 46; TMA 58.
589 GE 2; ChL 46.
590 Cf Mt 19,16-22; Juan Pablo II, Carta apostólica A los jóvenes del mundo, (Parati semper) (31 marzo 1985): AAS 77 (1985), pp. 579-628.
591 Cf Juan Pablo II, A los jóvenes del mundo, cit. n. 3.
592 ChL 46; cf DCG (1971) 89.
593 Cf DCG (1971) 84-89; CT 38-40.
594 Cf DCG (1971) 87.
595 Otros temas significativos: relación entre fe y razón; la existencia y el sentido de Dios; el problema del mal; la persona de Cristo; la Iglesia; el orden ético en relación con la subjetividad personal; el encuentro de hombre y mujer; la doctrina social de la Iglesia...
596 CT 40.
597 Cf DCG (1971) 95; ChL 48.
598 Cf ChL 48.

1 Cf DCG (1971) 91; CT 41.
2 Cf CT 59.
3 Cf EN 51-56; MPD 15.
4 Cf Exposición introducctoria, 23-24.
5 EN 54.
6 Cf 1 P 3,15.
7 Cf DCG (1971) 6; EN 48; CT 54.
8 EN 48.
9 EN 48.
10 Cf Pablo VI, Exho. apos. Marialis cultus (2 febrero 1974) 24.25.29: AAS 66 (1974), pp. 134-136.141.
11 Cf DCG (1971) 27; MPD 15; EN 54; CT 32-34; Pontificio consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, Directorio para la aplicación de los principios y de las normas sobre el ecumenismo (25 marzo 1993) 61: AAS 85 (1993), pp. 1063-1064; TMA 34; Juan Pablo II, Carta encíclica Ut unum sint (25 mayo 1995) 18: AAS 87 (1995), p. 932.
12 CT 32.
13 Cf UR 11.
14 Cf Directorio para el ecumenismo, n. 190, l.c., p. 1107.
15 Cf CT 33.
16 Cf NA 4; Secretariado para la Unión de los Cristianos (Comisión para las relaciones religiosas con el hebraísmo), Hebreos y hebraísmo en la predicación y en la catequesis católica (24 junio 1985).
17 CEC 839.
18 Hebreos y hebraísmo, cit., VII.
19 Cf NA 4.
20 Cf EN 53; MPD 15; ChL 35; RM 55-57; CEC 839-845; TMA 53; Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Inst. Diálogo y anuncio (19 mayo 991): AAS 84 (1992), pp. 414-446; 1263.
21 Cf Secretariado para la Unión de los Cristianos - Secretariado para los no Cristianos - Secretariado para los no Creyentes - Pontificio Consejo para la Cultura, El fenómeno de las sectas o nuevos movimientos religiosos: desafío pastoral: "L'Osservatore Romano" del 7 mayo 1986.
22 El fenómeno de las sectas o nuevos movimentos religiosos: desafío pastoral, cit. 5.4.
23 RM 38.
24 Cf Segunda Parte, cap. 1; DGC (1971) 8; EN 20. 63; CT 53; RM 52-54; Juan pablo II, Discurso a los miembros del Consejo Internacional para la Catequesis: "L'Osservatore Romano" del 27 septiembre 1992; Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instrucción La liturgia romana y la inculturación, (25 enero 1995): AAS 87 (1995), pp. 288-319; Comisión Teológica Inernacional Documento Commissio Theologica sobre Fe e inculturación (3-8 octubre 1988); Juan Pablo II, Exhor. apos., Iglesia en África, l.c.; Alocuciones con ocasión de sus viajes pastorales.
25 Cf EN 20. 63; CT 53; RM 52-54; CEC 172-175.
26 CT 53.
27 Cf Segunda Parte, cap. 1.
28 Cf CT 53.
29 CT 53.
30 EN 20.
31 RM 54.
32 Cf CT 59.
33 CT 59.
34 RM 37.
35 Cf Tercera Parte, cap. 2.
36 Cf DGC (1971) 123.
37 Juan Pablo II, Alocución a los miembros del Coincat, l.c.
38 CEC 24; cf FD 4.
39 RM 37.
40 ChL 63.
41 Cf Quinta Parte, cap. 4.
42 EN 63.
43 En esta Quinta Parte, como en el resto del presente documento, la expresión Iglesia particular se refiere a la diócesis y a las circunscripciones eclesiásticas asimiladas (CIC 368). La expresión Iglesia local se refiere a la agrupación de Iglesias particulares, bien establecidas en una región o nación, o bien en un conjunto de naciones vinculadas entre sí por lazos particulares. cf Primera Parte, cap 3: "La catequesis: acción de naturaleza eclesial" y Segunda Parte, cap 1: "La eclesialidad del mensaje evangélico".
44 Como indica Lumen Gentium 26a, las legítimas congregaciones de fieles reciben el nombre de "Iglesias" en el Nuevo Testamento; cf los textos bíblicos con que se abre esta parte.
45 Cf CD 11.
46 La Iglesia particular, en CD 11, se describe, antes que nada, como "porción del Pueblo de Dios" (Populi Dei portio).
47 Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis Notio 7 (AAS 851993, 838-850).
48 Communionis notio 9b.
49 LG 23b recoge el testimonio de S. Hilario Poitiers In Ps 14,3 (PL 9, 206) y de S. Gregorio Magno Moral IV, 7. 12 (PL, 75, 643).
50 EN 14.
51 Hch 2,11.
52 Communionis Notio 7 l.c. 842.
53 Communionis Notio 9b l.c., p. 843; cf AG 4.
54 La expresión "ministerio de la catequesis" es utilizada en CT 13.
55 Es importante subrayar el carácter de servicio único que tiene la catequesis en la Iglesia particular. El "sujeto" de las grandes acciones evangelizadoras es la Iglesia particular. Es ella la que anuncia, la que transmite el Evangelio, la que celebra,... Los agentes "sirven" a ese ministerio y actúan "en nombre de la Iglesia". Las implicaciones teológicas, espirituales y pastorales de esta "eclesialidad" de la catequesis son grandes.
56 CT 16: "Es una responsabilidad diferenciada pero común". Cf también la nota 55, del n. 50, como clarificación del término "ministerio de la Palabra".
57 AG 14. En este mismo sentido se expresa CT 16: "La catequesis ha sido siempre y seguirá siendo una obra de la que la Iglesia entera debe sentirse y querer ser responsable". Cf también en MPD 12; RICA 12; CIC 774.1.
58 "La catequesis debe apoyarse en el testimonio de la comunidad eclesial" (DCG 1971, 35); cf Cuarta Parte, cap. 2.
59 CT 24.
60 "Además del apostolado que incumbe absolutamente a todos los fieles, los laicos pueden también ser llamados a una cooperación más inmediata con el apostolado de la jerarquía, como aquellos hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en la evangelización, trabajando mucho en el Señor" (LG 33). Esta doctrina conciliar ha sido recogida por CIC 228 y 759.
61 LG 25; cf CD 12a; EN 68c.
62 LG 25.
63 Ibidem.
64 DV 8.
65 CT 63b.
66 Cf CT 12a.
67 CT 63c.
68 CT 63c; CIC 775.1.
69 Cf CT 63c; CIC 823.1.
70 CT 63c.
71 CD 14b; CIC 780.
72 PO 12a; cf PO 2. 6; Juan Pablo II, Exhrtación apostólica post-sinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), n. 12: l.c. 675-677.
73 PO 6b.
74 Cf CIC 773.
75 LG 10.
76 LG 10. Sobre los "dos modos de participar en el único sacerdocio de Cristo" cf CEC 1546-1547.
77 PO 9b.
78 Cf CIC 776-777.
79 CT 64. Respecto a esta orientación de fondo que los presbíteros han de dar a la catequesis, el Concilio Vaticano II indica dos exigencias fundamentales: "no enseñar la propia sabiduría sino la Palabra de Dios" (PO 4) y "exponer la Palabra de Dios no de modo genérico y abstracto sino aplicándola a las circunstancias concretas de la vida" (ibidem).
80 Cf en el capítulo 3 de esta Parte el número dedicado a "La familia como ámbito o medio de crecimiento en la fe", donde se analizan las características de la catequesis familiar. Este número se ha centrado más en la consideración de los padres como agentes de catequesis; cf CIC 774.2.
81 CT 68.
82 CT 68.
83 Ibidem.
84 ChL 62; cf FC 38.
85 FC 38; CT 68.
86 CT 68; cf EN 71b.
87 Cf CT 68.
88 LG 11; cf FC 36b.
89 CT 65; CIC 778.
90 CEC 915; LG 44.
91 EN 69; cf VC 33.
92 Cf VC 31 acerca de "las relaciones entre los diversos estados de vida del cristiano"; cf CEC 932.
93 CT 65; cf RM 69.
94 CT 65.
95 Cf 1 Co 12,4; LG 12b.
96 LG 31. En ChL 15 se analiza con detalle este "carácter secular".
97 LG 35.
98 AA 2b; cf Rituale Romanum, Ordo Baptismi Parvulorum, n. 62, Editio Typica, 1969; RICA 224.
99 CEC 429.
100 El Código de Derecho Canónico establece que la autoridad de la Iglesia puede encomendar un oficio o servicio eclesial a los laicos, prescindiendo de si ese servicio es o no un "ministerio" no ordenado formalmente instituido como tal: "Los laicos que sean considerados idóneos tienen capacidad de ser llamados por los sagrados Pastores para aquellos oficios eclesiales y encargos (officia ecclesiastica et munera), que puedan cumplir según las prescripciones del derecho" (CIC 228.1); cf EN 73; ChL 23.
101 CT 66b; cf GCM.
102 CT 66b.
103 GCM 4.
104 Ibidem.
105 CT 45; cf RM 37 ad b, 2o.
106 RM 33.
107 CT 66a.
108 CT 66a; cf CT 42.
109 Cf DCG (1971) 96 ad c.
110 Cf CT 45; DCG (1971) 95.
111 Cf DCG (1971) 91; CT 41.
112 CT 45a; cf CT 45 a.
113 GCM 5.
114 El Concilio Vaticano II distingue dos tipos de catequistas: los "catequistas con plena dedicación" y los "catequistas auxiliares" (cf AG 17). Esta distinción es retomada en GCM 4, con la terminología de "catequistas a tiempo pleno" y catequistas a tiempo parcial".
115 Cf GCM 5.
116 Cf DCG (1971) 108a.
117 DCG (1971) 111.
118 Cf CT 5. Este texto define la finalidad cristocéntrica de la catequesis. Este hecho determina el cristocentrismo del contenido de la catequesis, el cristocentrismo de la respuesta del destinatario, el sí a Jesucristo y el cristocentrismo de la espiritualidad del catequista y de su formación.
119 Se señalan aquí las cuatro etapas del catecumenado bautismal con una perspectiva cristocéntrica.
120 GCM 20.
121 LG 64.
122 DCG (1971) 114.
123 Cf GCM 7.
124 Cf GCM 13.
125 DCG (1971) 31.
126 CT 52; cf CT 22.
127 Cf CT 22d.
128 Cf GCM 21.
129 Las cualidades humanas que sugiere GCM son las siguientes: facilidad de relaciones humanas y de diálogo, idoneidad para la comunicación, disponibilidad para colaborar, función de guía, serenidad de juicio, comprensión y realismo, capacidad para consolar y hacer recobrar la esperanza... (cf 21).
130 EN 79.
131 Cf ChL 60.
132 DCG (1971) 112. GCM 23 subraya la importancia primordial de la Sagrada Escritura en la formación de los catequistas: "La Sagrada Escritura deberá seguir siendo la materia principal de la enseñanza y constituir el alma de todo el estudio teológico. Esta ha de intensificarse cuanto sea necesario" (23).
133 ChL 60c.
134 CT 22.
135 DCG (1971) 112.
136 GS 62b.
137 DCG (1971) 100.
138 GS 59.
139 "La enseñanza de las ciencias humanas plantea difíciles cuestiones respecto a su selección y método, dado el número y diversidad de estas disciplinas. Puesto que se trata de formar catequistas y no especialistas en psicología, la norma a seguir es distinguir y seleccionar lo que les puede ayudar directamente a adquirir la capacidad de comunicar" (DCG, 1971, 112).
140 Un texto fundamental para la utilización de las ciencias humanas en la formación de los catequistas sigue siendo esta recomendación del concilio Vaticano II en GS 62: "Los fieles deben vivir estrechamente unidos a los otros hombres de su tiempo y procurar comprender perfectamente su forma de pensar y sentir que se expresan por medio de la cultura. Deben armonizar los conocimientos de las nuevas ciencias y doctrinas y de los más recientes descubrimientos con la moral cristiana y la enseñanza de la doctrina cristiana, para que la cultura religiosa y la rectitud de espíritu avancen en ellos al mismo paso que el conocimiento de las ciencias y los avances diarios de la técnica, y así ellos mismos sean capaces de examinar e interpretar todas las cosas con íntegro sentido cristiano"
141 La importancia de la pedagogía ha sido subrayada por CT 58: "Entre las numerosas y prestigiosas ciencias del hombre que han progresado enormemente en nuestros días, la pedagogía es ciertamente una de las más importantes... La ciencia de la educación y el arte de enseñar son objeto de continuos replanteamientos con miras a una mejor adaptación o a una mayor eficacia".
142 Cf CT 58.
143 Cf DCG (1971) 113.
144 Ibidem..
145 DCG (1971) 112.
146 Cf GCM 28.
147 "Los sacerdotes y los religiosos deben ayudar a los fieles laicos en su formación. En este sentido, los Padres del Sínodo han invitado a los presbíteros y a los candidatos a las sagradas órdenes a prepararse cuidadosamente para ser capaces de favorecer la vocación y misión de los laicos" (ChL 61).
148 Cf ChL 61.
149 "Se recomiendan, asimismo, las iniciativas parroquiales... que tienen por objeto la formación interior de los catequistas, como las escuelas de oración, las convivencias fraternas y de coparticipación espiritual y los retiros espirituales. Estas iniciativas no aíslan a los catequistas, sino que les ayudan a crecer en la espiritualidad propia y en la comunión entre ellos" (GCM 22).
150 Cf DCG (1971) 110.
151 Cf para lo que se refiere a escuelas de catequistas en tierras de misión: AG 17c; RM 73; CIC 785 y GCM 30. Para la Iglesia en general ver DCG (1971) 109.
152 La expresión "catequista de base" es utilizada en DCG (1971) 112C.
153 Cf DCG (1971) 109b.
154 DCG (1971) 109a.
155 CT 71a.
156 Ver Quinta Parte, cap. 1: "La comunidad cristiana y la responsabilidad de catequizar", donde se habla de la comunidad como responsable de la catequesis. Aquí se contempla como "lugar" de catequización.
157 Cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis notio, 1: l.c. 838.
158 Cf MPD 13.
159 Cf CT 24.
160 CT 67a. Se trata de una expresión clásica en catequesis. La Exhortación apostólica habla de los "lugares" de la catequesis: ("de locis catecheseos").
161 LG 11; cf AA 11; FC 49.
162 EN 71.
163 Cf GS 52; FC 37a.
164 Ver la Primera Parte, cap. 3: "El catecumenado bautismal: estructura y gradualidad". Aquí se contempla el catecumenado bautismal como "lugar" de catequesis y en relación a la continua presencia de la comunidad en él.
165 Cf DCG (1971) 130 donde se describe la finalidad del catecumenado bautismal. Cf RICA 4, indica la conexión del catecumenado bautismal con la comunidad cristiana.
166 MPD 8c.
167 Cf RICA 4. 41.
168 RICA 18.
169 RICA 41.
170 Cf RICA 41.
171 Cf CT 67c.
172 Cf AA 10.
173 CT 67b.
174 Ibidem.
175 Ibidem.
176 La importancia de la catequesis de adultos ha sido subrayada en CT 43 y en el DCG (1971) 20.
177 ChL 61.
178 Cf EN 52.
179 Cf DCG (1971) 96c.
180 Es importante constatar cómo Juan Pablo II, en ChL 61, recalca la conveniencia de las pequeñas comunidades eclesiales en el marco de las parroquias, y no como un movimiento paralelo que absorba sus mejores miembros: "Dentro de las parroquias... las pequeñas comunidades eclesiales presentes pueden ser una ayuda notable en la formación de los cristianos, pudiendo hacer más capilar e incisiva la conciencia y la experiencia de la comunión y de la misión eclesial".
181 Cf Congregación para la Educación católica, La Escuela Católica: l.c.
182 Cf Congregación para la Educación católica, Dimensión religiosa de la educación en la Escuela católica, n. 31: l.c.
183 GE 8.
184 Congregación para la Educación Católica, Dimensión religiosa de la educación..., n. 32: l.c.
185 "El carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el motivo por el cual deberían preferirla los padres católicos, es precisamente la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos" (CT 69); cf Primera parte, cap. 2 nn. 73-76.
186 AG 12b.
187 Cf CT 70.
188 CT 70. Se contempla aquí aquellas asociaciones, movimientos o grupos de fieles, en que se atienden aspectos catequéticos en sus objetivos formativos, pero que no nacen propiamente para constituirse en ámbitos de catequización.
189 ChL 62.
190 CT 67.
191 CT 47b.
192 Cf CT 47b.
193 CT 47. En este texto Juan Pablo II se refiere a los diversos grupos de jóvenes: grupos de acción católica, grupos caritativos, grupos de oración, grupos de reflexión cristiana... Pide que no falte en ellos "un verdadero estudio de la doctrina cristiana". La catequesis es una dimensión que debe siempre darse en la vida apostólica del laicado.
194 Ct 21.
195 Cf CT 67 b-c.
196 Cf EN 58 que indica cómo las comunidades eclesiales de base "florecen un poco por todas partes en la Iglesia". RM 51 afirma que se trata de "un fenómeno de rápida expansión".
197 EN 58c.
198 RM 51a; cf EN 58f; lc 69.
199 RM 51c.
200 Ibidem; cf EN 58; LC 69.
201 DCG (1971) 126. El Secretariado diocesano de catequesis (officium catecheticum) fue mandado instituir en todas las diócesis por el decreto Provido Sane: cf Sagrada Congregación del Concilio, Decreto Provido sane (12 enero 1935): AAS 27 (1935) p. 151; ver también CIC 775,1.
202 Cf DCG (1971) 100. Ver las pistas sugeridas en la Exposición Introductoria y Quinta Parte, cap. 9: "Análisis de la situación y de las necesidades".
203 Cf DGC (1971) 103. Ver en este capítulo el epígrafe titulado: "Programa de acción y orientaciones catequéticas".
204 Cf DCG (1971) 108-109. Ver en esta Quinta Parte, cap. 2: "La pastoral de catequistas en la Iglesia particular" y "Escuelas de catequistas y Centros Superiores para peritos en catequesis".
205 Cf DCG (1971) 116-124.
206 DCG (1971) 126.
207 Cf CT 63. El propio Juan Pablo II recomienda dotar a la catequesis de "una organización adecuada y eficaz, haciendo uso de las personas, de los medios e instrumentos, así como de los recursos económicos necesarios".
208 DCG (1971) 126.
209 Ibidem.
210 DCG (1971) 127.
211 CIC 775.3.
212 Cf DCG (1971) 129.
213 AG 38a; cf CIC 756.1-2.
214 Juan Pablo II, Alocución A los Obispos de Estados Unidos de América (16 Septiembre 1987) 4: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, X, 3 (1987) 556. La expresión ha sido recogida por la Congregación para la Doctrina de la Fe, Communionis Notio 13: l.c. 846.
215 Constitución apostólica Pastor Bonus, art. 1. Esta Constitución (28 junio 1988) trata de la reforma de la Curia Romana que fue pedida por el Concilio: cf CD 9. Una primera reforma fue promulgada con la Constitución apostólica de Pablo VI Regimini Ecclesiae universae (18 agosto 1967): AAS 59 (1967) pp. 885-928.
216 Ver los nn. 282-285 del presente capítulo.
217 PB 94.
218 RM 33.
219 Ibidem.
220 CD 17a: "Las diversas formas de apostolado han de estar oportunamente coordinadas e íntimamente unidas entre sí, bajo la dirección del Obispo, de modo que todas las iniciativas y actividades de carácter catequético, misionero, caritativo, social, familiar, escolar y de cualquier otro trabajo con fines pastorales, sean conducidas a una acción concorde por la que resplandezca más claramente la unidad de toda la diócesis".
221 Cf Cuarta Parte, cap. 2: "La catequesis por edades".
222 CT 45b.
223 Ibidem.
224 Cf DCG (1971) 20, donde se indica cómo las demás formas de catequesis "se ordenan" (ordinantur) a la catequesis de adultos.
225 CT 18d.
226 RM 33.
227 Ibidem.
228 CT 19. 42.
229 Cf AG 11-15. El concepto de evangelización como un proceso estructurado en etapas ha sido analizado en la Primera Parte, cap. 1: "El proceso de la evangelización".
230 CT 67b.
231 DCG (1971) 100.
232 Cf Quinta Parte, cap. 5.
233 DCG (1971) 102; cf Exposición introductoria 16.
234 Cf DCG (1971) 117 y 134; PB 94.
235 Acerca de este conjunto de libros catequéticos, Catechesi Tradendae dice: "Uno de los aspectos más interesantes del florecimiento actual de la catequesis consiste en la renovación y multiplicación de los libros catequéticos que en la Iglesia se ha verificado un poco por doquier. Han visto la luz obras numerosas y muy logradas, y constituyen una verdadera riqueza al servicio de la enseñanza catequética" (CT 49).
DCG (1971) 120 define los "Textos didácticos" del siguiente modo: "Los textos didácticos son medios complementarios ofrecidos a la comunidad cristiana, a la cual incumbe la catequesis. Ningún texto puede sustituir la comunicación viva del mensaje cristiano. Sin embargo, los textos tienen gran importancia, porque sirven para una más amplia explicación de los documentos de la tradición cristiana y de los elementos, que favorecen la actividad catequética".
236 Respecto a las guías, DCG (1971) 121 indica lo que deben contener: "La explicación del mensaje de la salvación (con una constante referencia a las fuentes y con una clara distinción entre lo que pertenece a la fe y a la doctrina que se ha de creer, y lo que son meras opiniones de los teólogos); consejos psicológicos y pedagógicos y sugerencias relativas al método".
237 Cf Tercera Parte, cap. 2 La comunicación social; DCG (1971) 122.
238 CT 49b.
239 Ibidem.
240 Ibidem.
241 La cuestión de los Catecismos locales ha sido tratada en la Segunda Parte, cap. 2: "Los Catecismos en las Iglesias locales". Aquí se dan solamente algunos criterios para su elaboración. Con la denominación "Catecismos locales", el presente documento se refiere a los Catecismos propuestos por las Iglesias particulares o por las Conferencias episcopales.
242 FD 4c.
243 CT 50.
244 DCG (1971) 119, 134; CIC 775, 2; PB 94.
245 Cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis Notio 9: l.c. 843.
246 Cf EN, 75a.
247 Cf EN, 75d.
248 RM, 21.
249 Cf CT, 72.
250 CT 72a.
251 CT 73.