PRESENTACIÓN

1. El deseo de este su servidor de realizar el II Sínodo de la Arquidiócesis de México se vio cristalizado gracias al trabajo de la comunidad diocesana y, en especial, de todos los sinodales así como de la Comisión Organizadora en su conjunto -en sus diversas etapas- bajo la acertada dirección del Sr. Obispo Don Jorge Martínez Martínez, fallecido el 1 de Agosto de 1994, a quien Dios premie por su entrega pastoral.

2. El II Sínodo ha querido dar reconocimiento y vigencia al esfuerzo y creatividad pastoral de muchos Agentes que han sabido abrir los cauces de la Nueva Evangelización en esta Iglesia particular; al mismo tiempo ha buscado la forma de instrumentar el servicio profético que debe tener la pastoral en su proyección hacia el futuro de la Ciudad de México.

3. Para todos nosotros el II Sínodo ha representado un verdadero don de Dios: por esta razón damos gracias al Padre celestial por Cristo en el Espíritu; damos gracias también a la Virgen Santísima, en su advocación de Guadalupe, y a San José.

4. A fin de expresar esta acción de gracias en forma duradera, más allá de lo puramente formal, y permitir al mismo tiempo que el II Sínodo cumpla su cometido principal -que es el de proyectar hacia el futuro con renovado vigor el impulso misionero de nuestra Iglesia particular- he querido que se elaborara el libro que ponemos en sus manos y que recoge el abundante y rico material de los trabajos del II Sínodo, desde sus inicios hasta la reciente etapa postsinodal.

5. En efecto, si bien es cierto que el Decreto General cumple con la necesidad de ir a lo esencial de las conclusiones sinodales, de inspirar programas y proyectos diversos a partir de una unidad básica y fundamental, era necesario que el conjunto de los documentos no quedara disperso y que, sobre todo, hubiera una referencia a la totalidad del Documento de Trabajo y del Documento Conclusivo emanado de las asambleas.

6. Esos dos documentos, como lo decidieron los mismos sinodales, tenían necesariamente que fundirse en uno solo y ser la base de ulteriores trabajos para delinear los proyectos pastorales del desafío de la Evangelización de la Cultura en ésta que es una de las más grandes ciudades del mundo.

7. Vivimos tiempos de graves crisis de la sociedad mexicana y, por ello, tiempos de esperanza y de reto a la conciencia cristiana. En el mismo Decreto General estaba ya prevista la elaboración de un Directorio de Pastoral que, de este modo, me parece queda fundamentalmente resuelto.

8. La preparación de este libro del II Sínodo ha implicado un laborioso esfuerzo de recopilación, síntesis, estructuración y revisión de los numerosos documentos sinodales, hasta darles la forma coherente del proceso histórico del mismo II Sínodo. Quiero a este respecto manifestar el agradecimiento, el mío propio y el de la Arquidiócesis, a todos los que participaron en la elaboración de este libro.

9. En mi responsabilidad de Pastor de esta inmensa mies que es la Arquidiócesis de México, primero como Arzobispo y ahora como Administrador Diocesano, el haber vivido los diversos pasos del II Sínodo ha sido una rica y profunda experiencia de mi trabajo episcopal en el que podrían aplicarse los pensamientos del Documento de Puebla:

10. "Ir delante de la grey" significa estar atentos a los caminos por los que los fieles transitan, a fin de que, unidos por el Espíritu, den testimonio de la vida, los sufrimientos, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo (DP 682).

11. "Dar la vida" señala la medida del ministerio jerárquico y es la prueba del mayor amor: así lo vive Pablo que muere todos los días en el cumplimiento de su ministerio (Id. 683).
12. "Conocer a los fieles y ser conocido por ellos" no se limita a saber de sus necesidades; conocer es involucrar el propio ser, amar como quien vino no a ser servido sino a servir (Id. 684).

13. Este libro contiene un proyecto misionero evangelizador válido para los próximos años, en la víspera del fin de siglo y en medio de las transformaciones dolorosas de la sociedad mexicana. Ustedes, como Agentes responsables de la pastoral arquidiocesana, con seguridad asumirán este proyecto misionero en corresponsabilidad eclesial con mi sucesor. Con ocasión de la publicación de este libro, hago un llamado muy especial a los Presbíteros diocesanos y religiosos que ejercen su ministerio sacerdotal en la Arquidiócesis de México.

14. Ustedes, hermanos, han sido mis colaboradores más cercanos y lo son también de los señores Obispos con quienes he compartido la responsabilidad del gobierno de la Arquidiócesis. Ustedes son los primeros que deberán enamorarse cada día más del proyecto misionero que se ha renovado a partir del II Sínodo: el proyecto de la Nueva Evangelización en la Ciudad de México, de la inculturación del Evangelio en la vida concreta de las personas, de los grupos y de la sociedad.

15. No es momento de desalientos; ésta es la hora del Señor: son las Familias, los Alejados del influjo evangelizador, los más Pobres y los Jóvenes quienes reclaman todo su tiempo, quienes deben recibir todo lo mejor de su servicio; el celo por la pastoral de reiniciación cristiana y por la pastoral social deberá entusiasmarlos.

16. Hoy, queridos amigos y hermanos Sacerdotes, se les pide a ustedes una nueva conversión: la del trabajo y vida de equipo en los Decanatos, la de la apertura y disponibilidad a las nuevas formas de trabajo pastoral en las Parroquias -sectorización, promoción laical, procesos de conversión y catequesis, sobre todo de adultos, fe traducida en obras de justicia y de paz-; es un reto a la organización de los Decanatos y al trabajo de equipo sacerdotal y eclesial.

17. Todo esto deberá hacerse sin descuidar lo ordinario que, sin duda, tiene que ser hoy realizado de manera extraordinaria en la caridad pastoral; me refiero a la atención a todos los sacramentos -sobre todo la Eucaristía- y a la atención de tantos fieles que todavía, gracias a Dios, acuden a los templos en búsqueda de muy diferentes tipos de servicio pastoral. En este sentido, es necesario decirlo, requerimos de una conversión de mentalidad que se traduzca en formas nuevas de administración que quiten cualquier aspecto, sospecha o suposición de lucro.

18. También a ustedes, hermanas y hermanos consagrados en la vida religiosa, quiero hacerles un llamado a la corresponsabilidad en la evangelización: la pastoral en esta gran Ciudad no se reduce a las Parroquias, aunque éstas tienen siempre un papel decisivo y de coordinación.

19. Hay un enorme quehacer pastoral en las escuelas, en los hospitales, en la universidades, entre los niños de la calle, entre los jóvenes en sus diversos ambientes, en las variadas realidades de la pobreza urbana, en los medios de la comunicación social etc.

20. Estos campos, aunque no de manera exclusiva, se refieren al trabajo que ustedes vienen realizando con tanta entrega en esta Ciudad y que manifiesta la riqueza y abundancia de los carismas de la vida religiosa.

21 Se requiere que este trabajo tenga un énfasis nuevo: el de ser un proyecto diocesano, plenamente incorporado al proyecto global de la Arquidiócesis. Requerimos de una renovada conversión: la de vivir el misterio de la Iglesia en primer lugar, como Iglesia local, con pluralidad de carismas y ministerios, unida en la perspectiva de un mismo proyecto de evangelización, al mismo tiempo diversificado, que nos abra de manera misionera a la comunión católica y "ad gentes".

22. A todos ustedes, hermanas y hermanos laicos, quiero también hacerles un llamado como su amigo y como su Obispo. Es del todo indispensable que si la Iglesia de la Ciudad de México quiere en los próximos años renovarse y cumplir su misión esencial -que es de servicio al mundo y a los desafíos que hoy pone a la conciencia de todos la realidad nacional- los Laicos asuman su papel específico, en las tareas de la Nueva Evangelización.

23. A los Laicos toca hoy, en primer lugar, enfrentar desde su conciencia cristiana los problemas más lacerantes que estamos viviendo: desempleo, disolución familiar y comunitaria, corrupción intolerable, falta de participación ciudadana etc. También hoy a los laicos les corresponde un protagonismo en la realización de las esperanzas y búsquedas de nuestra sociedad mexicana: el avance democrático, la búsqueda de alternativas de los modelos de desarrollo, el robustecimiento de la sociedad civil etc.

24. A ustedes se les pide una nueva conversión: asumir su papel de Laicos animando, con el espíritu del Evangelio, la familia, el trabajo, la universidad, los sindicatos, los partidos políticos; asúmanlo como obreros, como profesionistas, como universitarios, como funcionarios, así como su papel de padres de familia, de novios, de hermanos, de vecinos. Sin esta conversión, no será posible la evangelización de la cultura que es el sentido principal del proyecto misionero del II Sínodo de la Arquidiócesis.

25. Como amigo, hermano y servidor de ustedes, me he esforzado en vivir mi servicio pastoral a esta Arquidiócesis: con esta actitud entrego este libro del II Sínodo a ustedes, mis hermanos Obispos, Presbíteros, Diáconos permanentes, miembros de los diversos Institutos de vida consagrada, Laicos mujeres y hombres, todos Agentes responsables de la pastoral arquidiocesana; lo hago como una muestra de mi gratitud a Dios en Jesucristo, a María de Guadalupe y a San José.

26. En la etapa final del ministerio episcopal que he vivido en esta Arquidiócesis, deseo, a través de esta obra realizada con verdadero sentido eclesial, manifestar mi gratitud a Dios y a todos ustedes. Quiero con este libro del II Sínodo -"EVANGELIZACIÓN DE LAS CULTURAS EN LA CIUDAD DE MÉXICO"- invitarlos fervientemente a entregarse al compromiso misionero de la Nueva Evangelización. Que así sea.

Cardenal Ernesto Corripio Ahumada
Administrador Diocesano de la Arquidiócesis de México
Ciudad de México, 4 Junio de 1995, Solemnidad de Pentecostés
Año Jubilar Guadalupano

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