II PARTE

PRESENTACIÓN SINTÉTICA DE LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA

3- Condiciones de Vida del Laico, Agente de Pastoral

267 Los Laicos encuestados tienen, en mayor medida que el total de la población del D.F., un origen externo a la Ciudad de México. El 32% de ellos ha nacido fuera de la capital y los mayores de 50 años son inmigrantes en mayor grado (52%); esto tiene implicaciones en su socio-cultura resultante y en la misma actitud religiosa; no puede decirse que, a este respecto, haya diferencias significativas por Zona y Vicaría de pertenencia.

268 Pero la adaptación al medio megalopolitano se lleva a cabo tempranamente: durante la infancia en el 74% de los casos, y ya en la juventud en el 86% de los mismos.

Status Familiar de los Encuestados

269 Actualmente hay un 38% de los Laicos -Agentes de apostolado- que son jefes de su familia. Curiosamente, resalta en esta categoría un grupo de mujeres que figuran como cabeza de familia: el 26% del total de ellas, dato sensiblemente superior al porcentaje nacional. Esa cuarta parte de mujeres jefes de familia y colaboradoras de la Iglesia resulta altamente significativa, tanto más si tienen que trabajar, ser amas de casa y jefes de la misma, al tiempo que cooperan con la Iglesia.

270 Más de la mitad de los Agentes tienen un trabajo remunerado; quienes no lo tienen, se debe principalmente a que son amas de casa (44% del total) o son estudiantes (36%).

271 Lo que resalta además de los Agentes laicos que trabajan con remuneración es que predominan quienes lo hacen con una preparación calificada (aunque en un tercer nivel de posición).

Nivel de Vida Familiar

272 El ingreso mensual familiar declarado por parte de los Agentes laicos encuestados se encuentra mayoritariamente arriba de los tres salarios mínimos (56%), principalmente entre tres y diez salarios mínimos; pero hay una tercera parte que reciben entre uno y tres salarios mínimos, y otro 9% abajo de un salario mínimo. Los adultos de la Vicaría de los Laicos son los que pertenecen a un estrato socio-económico más elevado, junto con un sector de las Vicarías I y II.

273 La consideración objetiva de esta información de condiciones socio-económicas de los Agentes laicos de pastoral rebasa el sentido propiamente personal de los casos, para dar lugar a una reflexión sobre las implicaciones que tienen las restricciones y las presiones económicas sobre las diferentes zonas de trabajo pastoral de la Iglesia.

274 La desigualdad entre las mismas áreas urbanas trae consigo una necesidad de coordinación intervicarial, desde el punto de vista del financiamiento y de las necesidades de una acción pastoral enfrentada a una población desigualmente integrada en el contexto citadino.

275 Si esta situación se reproduce en la condición de los Agentes pastorales, la resultante no deja de tener consecuencias decisivas en la organización y división descentralizada de una Arquidiócesis como la de México; habría que considerarla como un factor de muy alta importancia para la estrategia pastoral y para la organización eclesial conjunta en la que no quedaran zonas sólo pobres frente a zonas sólo ricas.

276 Lo anterior se refleja en la misma autocalificación de clase social de los Agentes: el 72% se considera a sí mismo como perteneciente a una clase media; parece ser que de esta clase es de donde se buscan tomar -explícita o tácitamente- los modelos y estilos de vida llamados "pequeño-burgueses", identificados como "normalmente" propios de una vida "bien", desde el punto de vista católico "neotradicional"; y esto habría que ponerlo en tela de juicio. Entre estos prototipos figura necesariamente el modelo de formación de familia "nuclear conyugal" (padres e hijos, excluidos otros parientes).

277 No hay diferencias notables en esta autocalificación de clase entre los Agentes varones y las mujeres aquí comprendidos; pero sí entre los Agentes jóvenes frente a los de las otras edades (53% de los jóvenes dice pertenecer a las clases más acomodadas, mientras que sólo 30 y 35% de los adultos y mayores de edad se identifican con ellas).

278 Esto pudiera significar que hay un más bajo reclutamiento de Agentes pastorales jóvenes en los sectores más pobres (sólo el 16%), mientras que los de las demás edades son mayores (26% y 23%); o bien puede ser que los mismos jóvenes, independientemente de su posición económica familiar, se consideran dentro de un sector más acomodado y más propio de las clases medias y altas; cuestión que tiene mucho que ver con la actitud apostólica misma y con la manera de realizarla.

Nivel Educativo y Tipo de Escuela en la que se Formaron

279 Hay entre nuestros Agentes encuestados un 30% de personas con nivel superior universitario o equivalente, mayor en el caso de los varones (39%) que en el de las mujeres (24%); pero mucho menor en el caso de los mayores de 50 años (19%).

280 Con esta información podríamos suponer una diferencia significativa de orientación apostólica en buena parte de los jóvenes y adultos jóvenes con estudios avanzados; sin embargo, como hemos constatado en el análisis, el nivel de escolaridad de nuestros entrevistados tiene una relativa baja influencia en sus actitudes y propuestas pastorales. Parecería que la misma educación recibida de los que tienen los más altos niveles está contrastada por el tipo y orientación de la formación religiosa tradicional en la que ahora están inmersos.

281 Resalta una más elevada escolaridad de los Agentes en la Vicaría de la Juventud, seguida por la Vicaría de los Laicos. Esto parece confirmar que el reclutamiento de Laicos apóstoles hecho en las áreas parroquiales territoriales tiene siempre un más bajo nivel de escolaridad superior, vinculado a un trabajo más cercano al mismo templo que orientado a una población volante propia de la urbe metropolitana.

282 Los datos nos acusan, además, una predominante escolaridad proveniente de las escuelas públicas, más aún en la primaria (74% del total), un poco menos en la de segunda enseñanza (66%), y también con un alto porcentaje en la de educación superior (70%). La escuela católica, aun en este grupo específico de Laicos vinculados a la Iglesia formal, es minoritaria: aproximadamente una quinta parte.

283 Dejar que este antecedente formativo aflore en la aportación de los Laicos puede tener un efecto múltiple ante el cual la Iglesia jerárquica tendría que responder de manera positiva; ello tiene mucho que ver con la viabilidad de la involucración de un contingente de Laicos cada vez mejor preparados.

284 La misma formación educativa formal tiene como principal campo de trabajo -referencia de los propios Agentes de pastoral- una actividad comercial y administrativa (26%), más que una relacionada con las ciencias sociales (13%) o con las mismas ciencias religiosas (8%) y humanidades (6%).

285 La necesidad de una actividad que les permita sobrellevar la carga económica y buscar en ella su base de vida cotidiana, es predominante.

286 El sentido de la formación religiosa, complementador y no contradictor de la formación laica, resulta entonces esencial.

287 La forma más viable de la formación religiosa de los encuestados es la recibida por el mismo grupo apostólico al que pertenecen. También reportan diversos cursos especiales como segunda vía de la formación religiosa que, unida a estudios superiores de religión (10%), forman un 22%. Los ejercicios espirituales son el tercer recurso más aludido.

288 Por lo tanto, este renglón se muestra aún demasiado informal y débil, por lo que parece imprescindible montar una estrategia de formación religiosa para Laicos mucho más consistente, en el contexto y nivel de su propia formación secular.

La Familia como Unidad Real de Vida y como Base de la formación Religiosa

289 Decir que la familia es la base fundamental de la formación humana y religiosa resulta un lugar común en la perspectiva pastoral y educativa; sin embargo, la unidad familiar no actúa mecánicamente, ni menos aún en un sentido que pudiera considerarse sólo de manera positiva; depende de muchos elementos y factores externos.

290 En primer lugar tenemos que considerar de manera diferenciada el hecho de pertenecer a una familia de origen o ya ser protagonista de una familia de procreación. Como más de la mitad de los Agentes encuestados son solteros, el 54% dice no haber procreado todavía a algún hijo. De los que sí son padres ya, cerca de la mitad (44%) tiene de tres a cinco hijos, lo cual corresponde a una fecundidad elevada, si tomamos en cuenta las edades aún en etapa fértil de una buena parte de los Agentes casados.

291 Sin embargo, podemos suponer que en el porcentaje mayor de la categoría de uno y dos hijos del grupo adulto entre 25 y 49 años, comparado con el de 50 años y más, hay un indicio de restricción de la fecundidad "natural"; pero sobre todo en la considerable diferencia aparecida en la categoría de más de 5 hijos en ambos grupos de adultos. En las familias de ciclo intermedio hay una casi evidencia de que los Agentes laicos de pastoral están recurriendo al uso de anticonceptivos más allá de la continencia periódica (como ya lo hace una mayoría de la población mexicana en edad fértil); de otra manera su fecundidad sería actualmente mucho mayor.

292 La composición de la familia de origen del Agente laico apostólico durante su juventud (pasada o presente), es de tipo compuesto "más que nuclear" en la mitad de los casos, lo cual -como ya lo señalábamos- va más allá del modelo supuestamente predominante al nivel nacional; esto significa que en el hogar se encontraban viviendo no sólo padres e hijos, sino también otros parientes (abuelos, tíos, sobrinos o primos, principalmente).
293 (Se identifica como "familia nuclear" el hogar en donde residen solamente, en la misma casa, padres e hijos con exclusión de otras personas y parientes, supuestamente bajo un régimen de autonomía básica. La "familia consanguínea extensa" es, en cambio, la unidad doméstica que comprende a tres generaciones y a más de dos parejas maritales -generalmente abuelos, padres casados e hijos-. La "familia compuesta o semi-extensa" es intermedia entre ambas).

294 Supuestamente, la familia "más que nuclear" responde a una concepción más tradicional de la vida y de la educación de los hijos; actualmente ha aumentado, en condiciones de marginación social.

295 Por eso llama la atención que este tipo de Agentes pastorales, identificados mayoritariamente con las clases medias (no tan acomodadas), refieran que han vivido con una composición familiar extensa o semiextensa en su etapa juvenil, reflejada de alguna manera en la religiosidad adoptada.

296 Lo anterior se complementa con el dato que da la calificación de esas familias de origen, por parte de los Agentes encuestados: sólo una cuarta parte de ellos calificaron a sus familias como no bien avenidas, no bien integradas; este dato resulta considerablemente menor que en un nivel de población más abierta, en el que aparecen porcentajes cercanos al 60%.

297 Sin embargo, un 12% refiere una composición familiar seminuclear que puede acusar un problema de separación conyugal de los padres, pero que también engloba la viudez u otro factor externo de no conformación integrada; las mujeres son las que confiesan más el grado de desunión de sus familias de origen.

298 Los jóvenes actuales se identifican mayormente con el modelo propiamente nuclear en sus familias de origen, pero esto no los lleva a calificar mayormente a sus familias como más integradas o más desintegradas.

299 Los datos recabados permiten, a su vez, hacer una calificación religiosa de las familias de origen y de los diferentes miembros de ella.

300 Resalta el dato de una calificación convencional de religiosidad familiar "común": prácticamente una mitad de los encuestados así la califica frente a un poco más de la tercera parte que la considera con gran religiosidad.

301 Esto haría pensar que el interés religioso de los Agentes pastorales no tiene una correlación directa con la religiosidad de sus propias familias de origen.

302 Resalta la calificación religiosa "alta" y "muy alta" de la madre (en 46% de los casos), pero es casi equiparable a la "media" (40%) que, unida a la de nula y baja (54%), dan una mayoría de Agentes con madres "no muy religiosas o arreligiosas".

303 El maternalismo familiar se refleja, de alguna manera, en la religiosidad de los hijos, pero su relatividad es también patente; ya no siempre significa que una madre muy religiosa garantice una acendrada religiosidad en todos los hijos; la religiosidad de los demás familiares (incluyendo la del padre) no resulta aquí mayormente importante.

El Círculo Social al que Pertenece el Agente Laico de Acción Apostólica

304 Es de notar que, fuera de una tercera parte de Agentes que desarrolla su principal actividad en el mismo seno de su hogar, resaltan los siguientes medios ambientes de trabajo, como los más importantes: la empresa privada (22%) y la escuela pública y laica, junto con la entidad pública o semipública, generalmente de carácter burocrático (26%); sólo un 8% dice trabajar en un medio propiamente identificado como "católico".

305 Esto significa, de manera contundente, que el Laico se desenvuelve necesariamente en un mundo secular lejano a la concepción de una sociedad de cristiandad de otro tiempo en la que la misma actividad económica y ocupacional se integraba un tanto sincréticamente a una concepción explícitamente católica; hoy no sucede así, y menos en una Ciudad como la de México; el mismo Agente laico vive y labora en un mundo secular.

306 Pero los datos de referencia personal, más allá del ambiente propiamente familiar, enfatizan la importancia de las relaciones libremente amistosas escogidas por cada uno de los Agentes laicos: el 95% dice que sus amigos son, casi en su totalidad, creyentes; en el 62%, calificados como buenos católicos en su mayoría.

307 Esto contrasta con el medio ambiente secular en el que se tiene que trabajar, como si se buscase, en las relaciones amistosas, un medio de identificación católica. El hecho puede dar lugar a un apoyo e identificación a la consolidación de la creencia y de la vocación apostólica, pero puede resultar de poco espíritu misionero y de rechazo a una búsqueda evangelizadora, más allá del propio ámbito eclesial.

308 Todo depende de la naturaleza de los grupos apostólicos a los que pertenecen los Agentes laicos. De hecho, el dato ya comentado de la pertenencia grupal apostólica muy poco orientada a la promoción social, a la asistencia de los pobres, e incluso a la promoción de la fe en un medio indiferente, hacen sentir que la misma pertenencia predominante de estos Agentes de pastoral a sus grupos religiosos tiene una significación más bien de resguardo y de conservación de la fe que de apunte a una evangelización de testimonio hacia afuera.

La Referencia a la Sociedad Civil de Pertenencia

309 Un indicador significativo de lo anterior es la identificación con una orientación cívico-política; puestos a escoger en la convencional clasificación de partidos y corrientes ideológicas de la acción socio-política, la mayoría de los Agentes encuestados (57%) se muestra renuente a escoger una opción política: más de la mitad dice no tener ninguna preferencia o no saber cuál escoger.

310 Esto último significa que de hecho la tienen en un sentido negativo y pasivo: no ser participantes ni estar comprometidos civilmente (o, simplemente, rechazar las opciones en su denominación "izquierda, centro, derecha").

311 Esta respuesta mayoritaria se puede considerar altamente significativa y quizá hasta altamente preocupante, en tanto que representa necesariamente una postura de militantes religiosos aparentemente no sensibilizados en la cuestión cívico-política de la sociedad secular a la que necesariamente pertenecen.

312 La mitad de los que sí responden se inclina con evidencia hacia una orientación de "derecha" y sólo muy poco hacia una de "izquierda" (9%), o incluso a una opción "central" (12%). Esto parece confirmar una postura más bien conservadora o escapista.

313 ¿Estamos ante un grupo de Agentes laicos de pastoral de la Iglesia renuentes a participar en la vida de la sociedad civil, más allá de los ámbitos propiamente eclesiales? Varios de los datos de esta encuesta parecerían ratificar esta situación lejana, de hecho, a los retos que la cultura actual está planteando a una Iglesia que desea renovar y revitalizar sus cuadros para una Nueva Evangelización.

4- La Práctica Religiosa de los Agentes Laicos de Acción Apostólica

314 Tratándose de Agentes laicos de pastoral, importa sobremanera saber qué perfil tiene su práctica religiosa.

Práctica Sacramental Formal

315 Lo primero que resalta es la alta autocalificación religiosa dada a sí mismos por un poco más de la mitad de ellos, sin distinción de sexo, pero algo más en el grupo de adultos de 25 a 50 años; los jóvenes se autoconsideran, en mayor medida, los menos religiosos. La subjetividad de esta calificación no deja de ser significativa.

316 La participación en la celebración eucarística es un sensible indicador de la práctica religiosa de nuestros encuestados: el 89% dice asistir a misa semanalmente, y hasta diariamente (31% en este caso).

317 La participación se mantiene elevada en la comunión misma, en la que dice participar, diaria o semanalmente, al menos un 70% de los Agentes. A su vez, el 80 % de los encuestados afirma recurrir al sacramento de la penitencia más frecuentemente que una vez al año. Incluso un 44% de ellos dice confesarse en plazos menores a un mes al menos; práctica que difícilmente podría ser atendida por los Sacerdotes actuales si todos los católicos lo hicieran así.

318 Los indicadores arriba utilizados marcan un sentido elevado de práctica básica de culto. De hecho, no hay ningún contingente significativo de estos militantes que se presentase aquí como disidente de esta práctica católica.

319 La práctica más o menos es similar en todas las categorías, aunque con las naturales variantes según el sexo pero, sobre todo, según la edad de las personas; hay una correlación directa según se trate de las tres generaciones (a mayor edad, mayor frecuencia).

320 Así podemos concluir que la práctica sacramental forma parte, sin duda, del concepto esencial de religiosidad en una mayoría de los casos de estos Agentes encuestados; la cuestión clave es saber si a ésta se agregan otras prácticas en otras dimensiones.

Práctica de la Oración y la Formación de la Conciencia

321 Los encuestados afirman que la oración verbal es practicada por ellos diaria o semanalmente, en un 86% de los casos; la práctica de la oración mental aún parece ser todavía mayor.

322 El rosario, en cambio, tiene menores porcentajes de devotos: una tercera parte dice rezarlo diaria o semanalmente al menos.

323 Por lo que respecta a la práctica de formación de la conciencia, el acudir a los llamados ejercicios abiertos, pero también, según ellos, a los ejercicios "cerrados": dos terceras partes dicen haberlos seguido al menos una vez en el último año.

324 Por lo que atañe a la lectura de la Biblia, 63% dice hacerla con una frecuencia semanal o mayor; la lectura asidua de la Biblia aumenta con la edad.

325 Por lo visto, estamos ante un grupo militante con una fuerte práctica piadosa y formativa en los aspectos religiosos; hay en ellos, al parecer, una predisposición para escuchar la voz de Dios a través de la Iglesia y de sus ministros y autoridades.

Cumplimiento de los Preceptos Formales de la Iglesia

326 Sin embargo, el ayuno y la abstinencia de carnes tiene una mayor limitación; un 14% dice no cumplir nunca la abstinencia, ni un 27% el ayuno; los jóvenes son los menos preocupados por esta disciplina.

327 Esto parece "peccata minuta" frente a todo lo demás guardado por encima de las normas.

328 Ante la misma obligación del diezmo expresada en la limosna dada a la Iglesia durante el último año, sólo el 3% dice no contribuir; el 61% dice contribuir diaria o semanalmente con alguna aportación en numerario.

Participación y Presencia en Lugares de la más Alta Celebración Religiosa

329 Casi una mitad dice haber asistido varias veces al año a la Basílica de Guadalupe; sólo un 7% -mínimo- dice no haberlo hecho. La confirmación de la devoción guadalupana está altamente presente.

330 También, en forma predominante, la mayoría de los Agentes ha participado durante el año en alguna peregrinación o evento masivo religioso; igualmente es mayoritario el porcentaje de quienes han asistido al menos alguna vez a la Catedral Metropolitana durante el año: el 76% del total. Todo esto es ratificación de una expresión tradicional gregaria, altamente significativa; sólo los jóvenes muestran índices menores al respecto.

Práctica de la Religiosidad a través del Cumplimiento Moral

331 Resulta significativo el contraste entre estas conductas de responsabilidad social como expresión de la misma religiosidad y la de una práctica cultual; incluso tratándose de limosnas para "obras pías", hay un 44% que confiesa no hacerlo nunca o sólo alguna vez aislada.

332 Pero lo que sí resulta más patente es el alejamiento de las causas cívico-sociales que pueden ser consideradas esenciales a una práctica de la caridad cristiana en su expresión comunitaria, sobre todo ante injusticias o reclamos sociales y ante los hermanos que sufren represión y explotación: el 72% de estos militantes apóstoles confiesa no haber participado nunca durante el último año en alguna reunión socio-comunitaria.

333 Tampoco aparece una toma de responsabilidad en cuanto a emitir el propio voto para el nombramiento colectivo y democrático de algún dirigente religioso; el 70% nunca lo hizo en todo el año.

334 El aprendizaje democrático, al interior de la organización eclesial, es prácticamente inexistente. ¿Cómo puede pedirse esta experiencia al nivel secular si la misma exigencia de responsabilización por la participación democrática no existe dentro de la estructura eclesial?

335 La encuesta parece ser reiterativa en esta actitud de desinterés de estos Agentes laicos de pastoral por aquello que está más allá de la práctica religiosa cultual, piadosa o de tipo catequético formal.

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