PARTE III

CONSIDERACIONES PASTORALES DERIVADAS DEL ANÁLISIS DE LA ENCUESTA

440 Para terminar con nuestro análisis, presentamos aquí algunas consideraciones básicas originadas en el estudio, pero que pretenden ir más allá de las referencia puramente estadísticas de los resultados; lo hacemos de manera puntual a modo de sugerencias laicales para ser tomadas en cuenta en el II Sínodo de la Arquidiócesis de México:

441 1- Hay un gran desconocimiento acerca de los Agentes de la Iglesia, en particular sobre los Laicos militantes: quiénes son, por qué están cerca, qué intereses los mueven, qué perciben, qué opinan, qué sugieren. Es imprescindible mantener actualizada la información sobre los perfiles, necesidades y expresiones de dichos Agentes, pues de ellos depende, en buena parte, la puesta en marcha de la acción pastoral de la Nueva Evangelización.

442 2- Es preciso, además, dar voz en la Iglesia a los Laicos, en sus diferentes niveles, incluso a aquellos que están más allá del ambiente eclesial propiamente dicho, como parte vital del cuerpo eclesial; su participación resulta esencial porque son Agentes que viven en el seno de la misma sociedad a la que se busca evangelizar.

443 3- La presencia del Laico en la pastoral de la Iglesia significa necesariamente el aporte de una pluralidad de perspectivas de acuerdo a su diversa extracción y a su variada formación dentro de la sociedad secular y al mismo tiempo dentro de la Iglesia; su responsabilidad tiene más valor en la medida en que ayude a la revitalización y actualización de las líneas pastorales, más que su aporte al resguardo tradicional de la fe y del culto.

444 4- En esta presencia de los Agentes laicos en una pastoral renovada, resulta clave la confianza y el aporte de la mujer: su presencia debe ser reconocida no sólo como la de un Agente dependiente y sumiso, sino como elemento reconocido e integrado en la pastoral de la Iglesia por la especificidad de una perspectiva femenina hasta ahora poco tomada en cuenta en los más altos niveles de conducción eclesial.

445 5- Igualmente, es de resaltar la confianza y la presencia de los jóvenes como Agentes de renovación y nueva esperanza, en las tareas de la fe, pero también en la pastoral frente a la modernización de la sociedad civil, como nuevo testimonio vitalizador. Por ello, no se puede pedir que los jóvenes asuman su tarea apostólica con actitudes propias de los decanos de la Iglesia, como se percibe en buena parte de la encuesta, sino que deben aportar su entusiasmo y su sentido de búsqueda y de inconformidad.

446 6- Pero resulta clave en la Iglesia contar con Agentes apostólicos provenientes de todos los sectores de la sociedad, particularmente del ambiente del trabajo y de los diversos estratos socio-económicos de la sociedad; todos tienen que aportar su diversidad de enfoques y de sensibilidades. Los modelos de vida propios de una clase media no son ni los principales ni, mucho menos, los mejores. La proyección plural es la única garantía de una encarnación evangélica realmente cristiana y universal.

447 7- Muchos de los Agentes laicos estudiados podrían constituir la base de un diaconado permanente de la Iglesia y asumir tareas sacramentales y parasacramentales. Sin embargo, los Agentes pastorales laicos, en su mayoría, tienen que poder desarrollar su sentir como Laicos -es decir, como ciudadanos de la sociedad civil-, más que tratar de emular a los Pastores clericales y religiosos en sus tareas ministeriales. Una Nueva Evangelización requiere ir más allá de cierto clericalismo conservador, para convertirse en testimonio vital "hacia fuera", hacia los alejados y los marginados, más que reproducir una conducta religiosa "hacia dentro" en su expresión sólo piadosa y dogmático-catequética.

448 8- Al Laico se le debe pedir, por parte de la Iglesia, más que obediencia y sumisión, una actitud de testimonio y de promoción humana frente a sus prójimos. La encuesta confirma una realidad diferente: estos Laicos cercanos a la Iglesia parecen mostrarse más bien conservadores y temerosos de la misma sociedad civil a la que pertenecen; esta actitud hace difícil asumir los desafíos de una Nueva Evangelización.

449 9- El reto evidente para la Iglesia en cuanto a contar con un laicado apto para esa Nueva Evangelización que se busca, es el poder convocar y formar Agentes laicos inquietos por lo que está sucediendo en la nueva civilización de fines de siglo, más que contar con simples ayudantes al interior de los templos. Es preciso planear y ejecutar todo un programa ambicioso de formación de militantes con espíritu misionero.

450 10- En el estudio se constata la presencia, de hecho, de una sociedad secularizada: el Laico se educa en escuelas laicas, trabaja en centros de trabajo laicos, se divierte en medios seculares no religiosos, al contrario de una supuesta situación de cristiandad integrada culturalmente. La gente, y los mismos Agentes laicos de la Iglesia, viven en ambientes seculares que no dependen de la Iglesia en su organización institucional; es preciso tener una estrategia apostólica en esos mismos ambientes seculares.

451 11- Este mismo hecho exige de la Iglesia, ante los nuevos cambios de la Constitución Mexicana, la adopción de una postura de relación Iglesia-Sociedad, Iglesia-Estado, que no intente volver a una pretendida sociedad "católica". Se corre el riesgo de confundir el hecho de que una mayoría de la población se denomine "católica" e incluso sea asistente a las fiestas y congregaciones tradicionales de origen religioso, lo cual no significa que la concepción vital-cotidiana sea de tipo realmente cristiano frente a los prójimos, independientemente de su afiliación confesional.

452 12- En contraste con los Laicos aquí encuestados, otra mayoría de cristianos laicos -no siempre tan asiduos al templo como aquellos- parecen sentir que la Nueva Evangelización tiene más que ver con la caridad cristiana que con la fiesta y la referencia tradicional de devoción a los Santos y a la Virgen.

453 13- Por ello el perfil de una religiosidad basada fundamentalmente en la práctica cultual, en la piedad y en el catecismo dogmático -más que en la conducta ética, de ayuda y compromiso con el prójimo- es insuficiente como respuesta al reto de una Nueva Evangelización; en ésta, el testimonio de la Iglesia debe darse más bien ante los pobres, los débiles, los explotados, los sometidos y los alejados de la fe.

454 14- La percepción aguda sobre la situación y necesidades de los prójimos más cercanos es sintomática de una actitud apostólica verdadera. El desconocimiento o desinterés por lo que está ocurriendo a los compañeros y "conocidos" -no amigos-, es signo de ausencia de una postura misionera, realmente cristiana. Éste es el testimonio imprescindible de los católicos laicos y no el que se proclamen como tales y actúen con indiferencia o rechazo frente a las causas justas y comunitarias de los demás.

455 15- No resulta adecuado pensar que "los alejados" de la Iglesia y de la fe -más que del mismo culto formal- se deben "acercar" por sí mismos, so pena de quedar al margen de la gracia divina; la Iglesia es, ante todo, un medio de esa misma gracia y no el fin de ella. Los Agentes de pastoral tienen necesariamente que "ir" a aquellos, y no esperar a que vengan. Por ello, la presencia de los Laicos y clérigos seculares en el seno mismo de los ambientes diversos de la sociedad es esencial para la Nueva Evangelización y para el testimonio de espíritu misionero.

456 16- Uno de los mejores indicadores de la Nueva Evangelización es la actitud ecuménica -relegada al último plano por los Laicos aquí encuestados-, no sólo frente a otros creyentes no católicos sino también frente a cualquier persona que trabaja por el bien de los demás. La acusación reiterada en contra de las llamadas "sectas protestantes" parece reflejar una actitud de miedo y de inseguridad más que de apertura y de amor frente al hombre trascendente.

457 17- Es imprescindible para una profunda renovación evangélica, reto propuesto en el II Sínodo, despertar el sentido crítico, más que perseguirlo y rechazarlo. El testimonio dado al reconocer las fallas es uno de los factores clave de la conversión a la Iglesia por parte de la gente de buena voluntad, hasta ahora alejada; el otro factor clave es la demostración de las obras a favor de los pobres, más que las declaraciones oficiales.

458 18- Los resultados de las valoraciones hechas por los Agentes laicos entrevistados nos llevan a pensar que lo más importante para una Nueva Evangelización es la concepción autogestiva de la fe y de la conducta de amor al prójimo, más que el apego a una codificación dogmática y disciplinaria precisa, visión enfatizada por los canonistas y por los teólogos de la doctrina; esto último viene por añadidura, pero difícilmente llega cuando está presente el testimonio del desamor al prójimo.

459 19- Dos prioridades pastorales tienen que ver con la esencia evangélica: la opción preferencial por los pobres como prójimos que requieren de desarrollo -más allá de una religiosidad popular folklorizada-, y el testimonio de una vida al servicio de la paz y la justicia cotidiana en el mismo mundo secular, ante y para los alejados; ambas prioridades son puntales, pero no aparecieron claramente señaladas por los Agentes aquí estudiados.

460 20- Las opciones pastorales concretas a seguir tienen que responder a una pluralidad de posibilidades y alternativas. Los Laicos encuestados marcan, de hecho, como prioridades:

1ª la atención a los jóvenes, y

2ª la Pastoral Familiar propiamente dicha.

461 Pero aquí lo más importante en esta jerarquización es el sentido de la misma; una Pastoral Juvenil y una Pastoral Familiar sí, pero orientadas necesariamente a proyectar la renovación de las formas de vida más allá de concepciones puramente conservadoras y de una moral formal.

462 21- De cualquier manera, la encuesta refleja una tendencia marcada a la atomización y pulverización de claras líneas prioritarias pastorales; esto habría que superarlo necesariamente en una búsqueda de racionalización de los esfuerzos y de una sabia coordinación de agrupamientos de Sacerdotes y de Laicos en líneas apostólicas interparroquiales e interterritoriales conjuntadas.

463 22- Finalmente, se deriva del estudio una perspectiva fundamental:
El cuerpo eclesial tiene que distribuir mejor sus funciones, sobre todo en cuanto a la acción de los Presbíteros, absorbidos en el ministerio sacramental e impedidos, por falta de tiempo e interés, a una dedicación estratégica de formación y reproducción de Agentes laicos; esto sólo se puede llevar a cabo a través de movimientos apostólicos de seglares, compactos y adecuados, qu e vayan más allá de los ámbitos parroquiales, para extenderse a todos los ambientes en un apostolado misionero.

Dr. Luis Leñero Otero
Instituto Mexicano de Estudios Sociales, A.C.
México, D.F. 20 de Abril De 1992

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