PERFIL SOCIO-CULTURAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO
DESAFÍOS A LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

ALGUNOS RASGOS FUNDAMENTALES

A- La Ciudad de México como un Todo

593 Es muy claro, desde el punto de vista socio-cultural, que la problemática a la que nos referimos no tiene mucho que ver con los límites administrativos entre el Distrito Federal y el Estado de México, sino que en realidad la Zona Metropolitana de la Ciudad de México constituye un todo social indivisible en el que las entidades político-administrativas se condicionan y afectan; esta realidad plantea en sí un desafío a la organización pastoral (Cfr. Desafío 2 del Fascículo II del Documento de Consulta).

B- Dinámica del Crecimiento de la Población

Crecimiento Natural y Social

594 Hasta antes del censo de población de 1990, la Zona Metropolitana de la Ciudad de México estaba considerada como el conglomerado urbano con mayor población en el mundo; para 1987 se estimó que tenía 18.7 millones de habitantes, con una tasa de crecimiento anual promedio de 4.4%.

595 A partir de los resultados del mismo censo, las cifras han variado y se considera que la población es menor a la indicada; sin embargo y en tanto se ha discutido la veracidad de los datos, convendría esperar a que la discusión correspondiente se decante para poder contar con elementos más claros.

596 El fenómeno urbano tiene dos conglomerados: el Distrito Federal con sus 16 delegaciones y el Estado de México con 17 municipios metropolitanos.

597 El crecimiento natural -los nacidos en la Ciudad- nos lleva a plantear la hipótesis de que la población migrante se ha venido asentando preferentemente en el Estado de México, con patrones de reproducción de tipo tradicional rural, en tanto que la población asentada en el Distrito Federal se comporta más a partir de patrones propiamente urbanos, en los que el crecimiento familiar tiende a ser menor (Cfr. La Cultura de la Ciudad de México: Desafío a la Nueva Evangelización. Planteamiento Básico Revisado. N° 30-31).

598 En los últimos 30 años, el llamado crecimiento social -población inmigrante menos los emigrantes- implicó un impacto del 35% en la población total.

599 Esta dinámica ha convertido al Distrito Federal en una entidad de equilibrio demográfico que, aunque recibe mucha población o la atrae, expulsa a su vez un número importante, ligeramente mayor, hacia los municipios conurbados entre los que destacan Coacalco, Cuautitlán, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl etc.

600 Esto se traduce en una expansión física de la Ciudad hacia el norte y el oriente, en donde han surgido asentamientos irregulares utilizados como verdaderas ciudades-dormitorio desde donde grandes masas de población se desplazan diariamente hacia las diferentes zonas industriales y comerciales de la Metrópoli (Cfr. Desafíos 1-5 del Fascículo I; Desafíos 5-7 y 16 del Fascículo II; Desafíos 1-3 del Fascículo III del Documento de Consulta).

C- La Crisis de la Pobreza

601 A partir de 1945 el país experimenta la expansión de su modelo de modernización caracterizado por la industrialización, el progresivo desarrollo tecnológico, la organización burocrática y, desde luego, la urbanización, especialmente de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Lo anterior atrae por consecuencia un hecho que no por mencionado repetidamente carece de fuerza y significación: la precariedad creciente de los sectores mayoritarios de población, frente al enriquecimiento de sectores minoritarios.

602 El efecto más severo es la marginación por la concentración del poder, la riqueza, la producción, la técnica, la educación, etc.

603 Según datos de los estudiosos, de los 20 millones de habitantes de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 11 millones viven en condiciones de pobreza, sea por su nivel de ingreso, carencia o problemática de empleo, mala nutrición, inadecuada educación, problemas de salud, vivienda, servicios, recreación, participación cívica y organización social; de esos 11 millones, 5 puede decirse que están en condiciones de pobreza extrema, de los cuales 1.5 millones están en el Distrito Federal y el resto en los municipios conurbados del Estado de México.

604 La crisis a la que nos referimos no sólo es económica; es también valoral. Si el progreso es entendido sólo como un ideal de producir más y más bienes -aunque éstos sólo puedan ser consumidos por unos cuantos- la crisis humana es inevitable. Se trata, pues, no de una crisis del tener más y del tener menos, por una u otra parte, sino de alcanzar a vivir mejor y ser algo más por parte de todos (Cfr. Planteamiento Básico Revisado. N° 38).

605 La Nueva Evangelización debe ser una reafirmación de la Opción por los Pobres (Cfr. Desafíos 11.15.19.22 del Fascículo I; Desafíos 1-3 del Fascículo III del Documento de Consulta).

D- La Vida Familiar

606 Mencionamos algunos hechos socio-culturales importantes: es un hecho que el mexicano ha vivido siempre en una sociedad en donde la cultura de un grupo -llámese peninsular español, criollo, hacendado o patrón, líder político o miembros de la élite en el poder- ha sido impuesta a una cultura popular de las mayorías -llámense indios, mestizos, campesinos, marginados urbanos y trabajadores-.

607 Destruida la cultura autóctona indígena, ésta fue enterrada en el "laberinto de su soledad" y en el inconsciente colectivo. Sumergida y clandestina, una y otra vez obligada a encubrir de manera ambigua, por improcedentes, sus valores, sus concepciones, sus sentimientos "inconfesables", sus resistencias al sistema y sus desquites viscerales que no pueden aparecer a la luz pública del sistema institucional.

608 La familia mexicana experimenta de manera excepcional esta doble fuerza: una proveniente de la conformación pública del sistema institucional y de todo el conjunto de normas sociales irrebatibles, de valores consabidos y de ciencia omnisapiente encarnada en los profesionales especialistas; y la otra, emergente de la profundidad del subconsciente aprendida en la intimidad de la vida del hogar, en donde se aprende a sentir y a dar sentido básico a la vida. Nada de lo que ocurre en la familia mexicana está desprovisto de esta doble dimensión y ambivalencia psico-socio-cultural (Cfr. Planteamiento Básico Revisado. N° 27-28).

609 Se trata de las familias de la Ciudad que reflejan un variado tipo de modalidades; sin embargo, seguimos hablando de "la familia" como si se tratase de un ente más o menos abstracto.

610 La formulación de tipologías resulta ser el camino más indicado para tratar de entender la variedad de formas familiares:
* familias según su ubicación en el espacio social muy contrastante en la Ciudad;
* familias según estrato socio-económico;
* familias según su composición: núcleo conyugal, extensa, semiextensa etc.;
* familias según el papel de autoridad: paterno, materno, conyugal, materno-filial etc.

611 De estas tipologías es necesario hacer aún el cruce de las variables que las definen, lo que nos hace darnos cuenta de la complejidad del fenómeno familiar. Dicho de otro modo: para aproximarnos al fenómeno familiar desde el punto de vista socio-cultural, es necesario tener en cuenta una realidad muy compleja y dinámica que es fundamental para cualquier proyecto de intervención pastoral (Cfr. Desafío 6 del Fascículo I del Documento de Consulta).

612 Por último mencionamos algunos de los problemas socio-culturales que afectan hoy más a la familia: problemas del cambio del papel de la mujer, de la crisis de la pareja, de la crisis de los valores, de la pobreza, del secularismo y alejamiento de la fe.

E- Los Niños y los Jóvenes

613 El tema de los menores y los jóvenes cada día alcanza una mayor actualidad e importancia; no podría ser en realidad de otra manera. Por su número -40% menores de 12 años: la tercera parte entre los 15 y 29 años-, y por su significado -condensador de toda la realidad social- todos los Agentes de pastoral tendríamos que estar haciendo pastoral de la niñez y de la juventud.

614 Existe un supuesto fundamental que es necesario exponer: los cambios socio-económicos, culturales y políticos hacia los que se orienta el país, no podrán resultar positivos sin una toma de posición sobre el fenómeno de los menores y jóvenes por parte de los adultos.

615 La problemática que se define alrededor de la juventud y la niñez no existe desvinculada de la problemática general que describe y explica el momento histórico, social y cultural de una determinada etapa del país.

616 Hablar, entonces, de un sector específico de la población -niños y jóvenes- implica una contextualización dentro de lo que sucede en el resto de la población; más aún cuando la problemática está precisamente en la red de relaciones.

617 No hay problemas privativos de la niñez y de la juventud, menos aún la niñez o la juventud son un problema, sino que -dentro de la intrincada red social- todo lo que en la sociedad sucede repercute más en este sector de la población y produce determinados efectos.

618 Drogas, prostitución, alcoholismo, pandillerismo y el listado innumerable de problemas tradicionalmente asociados a la juventud, todo se hace extensivo a la población en general.

619 El desafío, entonces, no debe ser el tratar de encontrar circunstancias inmediatas que producen tales efectos, sino escudriñar las relaciones que se establecen en la red social, con el fin de encontrar los focos últimos del problema (Cfr. Desafíos 8-15 del Fascículo I; Desafíos 14-16 del Fascículo II; Desafíos 1-3.5-7.10-11.18 del Fascículo III del Documento de Consulta).

F- Religión y Ciudad

620 Queremos destacar estos aspectos; la secularización como fenómeno global nos plantea a nuestro entender dos grandes desafíos:
a- El diálogo con la cultura secular a fin de reconocer todo lo que en ella hay de positivo, de válido, de digno, de humano, de evangélico; ello nos coloca en una actitud -como Agentes de pastoral- de apertura y, de manera redundante, de diálogo.

621 "La Iglesia sirve al Reino mediante el anuncio que llama a la conversión, fundando comunidades y llevándolas a la madurez de la fe y de la caridad, difundiendo los valores evangélicos; en verdad las semillas del Reino pueden hallarse fuera de los confines de la Iglesia, pues el Espíritu sopla donde y como quiere (Jn 3, 8) (RM 20)" (Cfr. Planteamiento Básico Revisado. N° 76).

622 Esta actitud de ninguna manera implica que no exista también la denuncia de todo lo que contradice al Evangelio y el anuncio íntegro e inequívoco de la fe.

623 b- Por otro lado, se puede hacer una consideración de tipo más bien socio-religioso que presento ahora y que podría ser completada en otra intervención; me refiero a los "alejados" de la Iglesia.

El Marginado Urbano

624 El marginado urbano sufre en su vida cotidiana la ambivalencia cultural propia de su situación; aparentemente se introduce en un contexto moderno, pero se mantiene ajeno al mismo en su sentido de progreso cultura: sufre desarticulación social, anonimato y una fuerte dosis de frustración, que se ven reflejadas en su religiosidad tradicional que se vuelve lejana para él mismo.

625 Efectivamente, en su lucha por la subsistencia cotidiana hay un virtual alejamiento de la esperanza de un Dios providencial, al parecer ausente y lejano en templos impersonales y fríos de la Ciudad y que en ocasiones ni siquiera existen o no son atendidos en el propio barrio marginal.

El Trabajador

626 Se trata de un porcentaje de la población de la Ciudad, que encuentra en el trabajo asalariado de ingreso mínimo su incorporación a la vida moderna industrial y burocrática, automatizada y rutinaria.

627 El sentido del tiempo cotidiano cambia: aparece un horario que rige la vida, más que el antiguo ciclo anual natural al que la Iglesia tradicional se apegaba con su calendario litúrgico. Ahora se trata de normar una actividad que pertenece a otros: a los entes llamados empresas, oficinas y comercios.

628 El hogar está cada vez más encajonado en habitaciones cada día más impersonales. La pérdida del tiempo y esfuerzo por los desplazamientos urbanos para acudir al trabajo y para dormir en casa, se vuelven cada vez más absorbentes; no hay tiempo ni para Dios ni para la Iglesia.

629 A la subcultura proletaria le imponen, en el fondo, el modelo ajeno de la pequeña y mediana burguesía: la familia, la casa, el cine, la televisión, la aspiración al consumo de bienes industriales: el culto al mundo externo, aparente y material.

630 Hay en todo esto, sin embargo, una fuerte nostalgia religiosa que aparece llena de colorido en los altares y autobuses, en las fábricas, en los mercados y en los mismos hogares: la Virgen de Guadalupe es el indiscutible principal lazo con lo sagrado; este aspecto de religiosidad de tipo devocional se va haciendo lejano pero no menos presente entre los jóvenes proletarios.

Las Clases Medias

631 Se trata, en realidad, del núcleo de población más característico de la vida moderna; el centro de esta subcultura es erigida como modelo de toda la sociedad: el individualismo y la conciencia personal se constituyen en el ideal del hombre que triunfa en la vida a través de su educación escolar, de su trabajo asiduo y permanente, de su familia nuclear -externamente integrada- y de la seguridad social alcanzada.

632 La religión tradicional hace crisis en las clases medias; su rechazo a varias formas de religiosidad popular se hace evidente. Se mantienen formas de religiosidad convencional en torno al templo urbano, con luces, con celebraciones más o menos ceremoniosas de bodas y quince años, de bautismos y primeras comuniones.

633 Una nueva ética -basada sobre todo en la conciencia individual- conforma su conducta a veces bastante puritana, pero otras veces sumamente laxa y tolerante; la aceptación del divorcio y planificación familiar acaban por secularizar la moral familiar.

634 La ruptura generacional produce la crisis de autoridad que se extiende a las instituciones y, por supuesto, a la Iglesia; ésta pierde en gran medida sus anteriores posiciones adquiridas frente a los jóvenes de clase media sobre todo a través de la escuela católica; ahora estas escuelas se secularizan de hecho, aunque mantengan formalmente ciertos rasgos religiosos superficiales.

635 La liberalidad de una moral permisiva se extiende a las normas de la vida económica y política: en negocios "todo se vale"; en política más aún. En lo social y comunitario cada quien responde por su vida ante un Dios cada vez más lejano, aunque se hable formalmente de Él.

Élites y Religión

636 En los grupos elitistas se encuentran los grandes ajenos al fenómeno religioso, es decir, los mayores ateos virtuales, así como los más fuertes enemigos de la Iglesia y de la idea cristiana en lo que tiene de clerical o en su carácter social y de opción preferencial por los pobres; aquí también tendríamos que identificar a muchos líderes de movimientos de renovación religiosa. Muchas veces se trata, al fin de cuentas, de élites religiosas que manejan una fe sumamente intelectual y psicológica.

637 Otro grupo elitista podría identificarse, en cambio, con un importante sector empresarial y de directivos económicos que se mantienen en contacto con una Iglesia convencional, pero que, en realidad, están distantes de la vida religiosa y del cristianismo vital.

638 En síntesis, hay un alejamiento de la fe, porque ésta no trasciende la vida; nos encontramos con una religiosidad dormida que aparece en rasgos y elementos, pero carente de una manifestación pujante; su presencia, sin embargo, puede percibirse de múltiples maneras en el subconsciente colectivo.

639 Estamos, al parecer, frente al gran desafío pastoral de los "alejados" en nuestra realidad: existe, en verdad, la certeza de un fenómeno religioso fuerte, medular y revolvente en el mexicano; sin embargo, esta realidad no funciona ni abierta ni externamente, ni influye en la realidad cotidiana, sino básicamente como un fenómeno sumergido que aparece de manera esporádica o formal, y que exige no una reforma pastoral más o menos de ajuste, sino, más bien, un replanteo a fondo, si es que importa más la fe cristiana y no sólo una interioridad religiosa subconsciente.

640 Esta apreciación de la problemática de los "alejados" no pretende negar el potencial religioso y la raíz católica de nuestra cultura ni pretende, tampoco, generalizarse; se trata de un juicio sobre la problemática precisamente de los "alejados".

G- Cultura Cosmopolita

Riquezas y Posibilidades de Vivir en la Ciudad de México

641 No cabe duda que la Ciudad de México representa una cultura cosmopolita con un gran número de recursos, posibilidades y opciones; concentra la mayor parte de los centros de estudio, investigación y universidades de todo el país; es el escenario de los movimientos sociales más significativos de la nación; concentra también la mayor planta industrial, los principales periódicos y medios de difusión masiva.

642 Por su proceso de conformación -crecimiento social- la Ciudad refleja la gran riqueza de la nación; los más diversos grupos y sectores, las más contrastantes ideologías.

643 Vivir en la Ciudad de México es vivir en un lugar en donde están todas las posibilidades; es fascinante y apasionante esta Ciudad; todo esto entraña una responsabilidad para sus habitantes, especialmente frente a los sectores y regiones más pobres del país, frente a los campesinos y a los indígenas.

644 Un último desafío pastoral, a nuestro entender, es éste: ¿cómo evangelizar este lugar en donde a pesar de los contrastes e injusticias hay tantos recursos y opciones? ¿cómo asumir la responsabilidad histórica de nuestro país desde la Ciudad? Los cristianos, junto con todos los hombres de buena voluntad, no podemos eludir estas preguntas en el final de un siglo que avizora una nueva época de la humanidad.


Pbro. Manuel Zubillaga Vázquez
Ciudad de México, Febrero de 1992

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