LA NUEVA EVANGELIZACIÓN (*)

(*) Notas utilizadas por el autor en su exposición.

760 El 9 de Marzo de 1983 en Puerto Príncipe, Haití, el Santo Padre Juan Pablo II lanzó la iniciativa de celebrar los 500 años de la evangelización de América Latina con una Nueva Evangelización: "Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión" -Homilía en Puerto Príncipe, 1983-; por otro lado, descubrimos que todo este gran proyecto está impulsado y apoyado en el espíritu del Concilio Vaticano II y sus efectos.

761 En medio de las polémicas sobre el significado de lo sucedido hace casi cinco siglos con la llegada de Cristóbal Colón a la isla que llamaron "La Española", hoy Santo Domingo, -descubrimiento, conquista, colonización, destrucción, encuentro, invención...-, la orientación del Sumo Pontífice y de la Iglesia es clara: celebrar la llegada del Evangelio a este Continente.

762 Sin olvidar que en este lapso encontramos personas y hechos extraordinarios, junto con sucesos reprochables y oscuros, el Papa nos invita a no quedarnos con inútiles sentimientos de culpa o complejos estériles, sino a lanzar hacia adelante nuestra "mirada de gratitud a Dios por la vocación cristiana y católica de América Latina, y por cuantos fueron instrumentos vivos y activos de la evangelización: mirada de fidelidad a nuestro pasado de fe; mirada hacia los desafíos del presente y a los esfuerzos que se realizan; mirada hacia el futuro para consolidar la obra iniciada" (Ib.).

El II Sínodo

763 En este contexto, nuestro Pastor, el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo de México, nos ha convocado para la realización del II Sínodo Arquidiocesano, a fin de realizar un esfuerzo conjunto para revitalizar nuestra vida cristiana.

764 Así se explica el tema que se elegido para englobar el espíritu del II Sínodo: "Los Grandes Desafíos del Distrito Federal a la Nueva Evangelización de la Iglesia Particular que está en Él".

765 En Enero de 1989 el Sr. Cardenal dio el anuncio del II Sínodo y, con ello, comenzó su preparación; la fase de consulta se realizó a partir de 1991 y en Enero de 1992 se dio inicio a las asambleas a las que hemos sido convocados como sinodales.

Antecedentes del Proceso de la Evangelización

766 Los acontecimientos del país en su desarrollo histórico coinciden, en gran medida, con los de la Arquidiócesis, sea porque siempre nos ha caracterizado el centralismo, sea porque la Arquidiócesis llegó a abarcar una parte muy grande de territorio y, aunque ahora sólo se limita a la Ciudad de México, sigue en estrecha relación con un núcleo poblacional en la Zona Metropolitana que constituye algo más del 20% de la población total.

767 Podemos distinguir claramente cuatro etapas en nuestra historia:
1- La evangelización impulsada por la Corona española (1531-1760).
2- Los conflictos entre la sociedad civil y la religiosa. Etapa colonial independiente (1760-1860).
3- La crisis, ruptura y choque entre el mundo político y el eclesiástico (1857-1929).
4- Los acuerdos para una tácita tolerancia (1929-1991).

768 Los señalamientos y la división que aquí hemos adoptado convencionalmente tienen un común denominador: la relación entre el esfuerzo evangelizador y la estructura socio-política de nuestro medio, ya que de la mutua relación depende el resultado que se ve reflejado en la cultura que nos caracteriza: ha ido desde un modelo de absoluta colaboración que concluye en la apabullante "cristiandad", hasta un modelo que nos lleva al "fanatismo", y un modelo de tácita tolerancia que nos conduce a la "hipocresía".

Conclusión

769 El Sínodo anterior, realizado en 1945, abordó de una manera especial la organización de la vida eclesial. El reto del II Sínodo, en cambio, es mucho más amplio: se trata de emprender una Nueva Evangelización de nuestra cultura con el impulso del Concilio Vaticano II hacia los albores del tercer milenio cristiano.

Pbro. Mario Ángel Flores Ramos
Ciudad de México, Febrero de 1992



LA EVANGELIZACIÓN DE LA CULTURA
Y DE LAS CULTURAS EN LA CIUDAD DE MÉXICO
(*)

(*) Notas utilizadas por el autor en su exposición.

1- ¿Qué es la Cultura?

770 La cultura como fenómeno social es precisamente objeto de la antropología cultural:
* Cada cultura incluye diversas subculturas.
* Los cambios culturales se pueden dar por transculturación, inculturación y aculturación; también se dan cambios histórico-culturales.

771 Toda cultura implica, entre otras realidades:
* Una visión del mundo como parte de la conciencia colectiva.
* Un conjunto peculiar de valores humanos, de actitudes sociales y ambientales.
* Una variedad de expresiones objetivas: simbolismos, objetos, costumbres, organizaciones, instituciones, estructuras.

2- Evangelización de la Cultura

772 "La Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos" (EN 18).

773 "El proceso de inserción de la Iglesia en las culturas de los pueblos requiere tiempo: no se trata de una mera adaptación externa, ya que la inculturación significa una íntima transformación de los auténticos valores culturales mediante su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en las diversas culturas; es, pues, un proceso profundo y global que abarca tanto el mensaje cristiano como la reflexión y la praxis de la Iglesia" (RM 52).

774 "Transformar con la fuerza del evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad" (EN 19).

775 La evangelización de la cultura implica, por tanto, una transformación profunda y global de las culturas de los pueblos y grupos humanos por la fuerza del Evangelio.

776 La Iglesia transmite a las culturas sus propios valores, los hace presentes en ellas de modo que el pueblo los asuma, los haga suyos, los integre a su propia cultura, y así se radique el Evangelio, -el cristianismo- en las culturas.

777 La Iglesia universal asume lo que hay de bueno en las culturas de los pueblos, con lo que se enriquece -en la evangelización, el culto, la teología, la caridad- y conoce y expresa mejor el misterio de Cristo.

778 La evangelización de la cultura es un proceso profundo -en cuanto que llega al núcleo de la cultura, transforma la visión del mundo, del hombre, de la historia, de la sociedad, y afecta los valores centrales-, porque afecta a la conciencia y a la mentalidad colectivas.

779 La evangelización de la cultura es, además, un proceso difícil porque no debe comprometer de ningún modo la característica de la fe cristiana íntegra, sino que debe discernir los valores culturales que sean "semillas del Verbo", potenciar con los valores del Evangelio los auténticos valores culturales y modificar o eliminar los que no sean congruentes con el Evangelio.

3- Criterios y Condiciones para la Inculturación del Evangelio y la Evangelización de la Cultura en Nuestra Ciudad

780 La Iglesia arquidiocesana quiere acrecentar los contactos con los hombres y las mujeres de la Ciudad, y con su mundo: el mundo intelectual, el mundo artístico, el obrero, el burócrata, el condominal, el del barrio, el "submundo" etc.

781 Para lograr adecuadamente este contacto es necesario que acrecentemos uno de los aspectos más importantes del espíritu misionero: la caridad hacia afuera, la actitud de un verdadero "diálogo".

782 A la Iglesia le urge dialogar con el mundo con el que le toca vivir; dicho diálogo, para que sea verdaderamente efectivo, necesita tener algunas características:
* debe ser iniciado y fomentado por la Iglesia; la iniciativa debe partir de nosotros, aunque el mundo no nos invite a dialogar;
* debe ser expresión de interés por el hombre citadino, al que no se le obligará a responder;
* debe dirigirse a todos -un diálogo de salvación- ya que es católico y capaz de entablarse con cada uno, a no ser que el interlocutor lo rechace o finja dialogar;
* debe ser gradual ya que tiene comienzos humildes y se adapta a la índole del interlocutor y a las circunstancias reales;
* debe excluir cualquier condenación por anticipado, toda polémica ofensiva y la conversación vacía;
* debe buscar el provecho del interlocutor e intentar que éste se disponga a una comunión más plena de sentimientos y convicciones.

783 Este diálogo supone en nosotros la convicción de que no podemos separar la propia salvación del empeño de buscar la salvación de los demás.

784 Cualidades del diálogo:
* la claridad: necesidad de revisar las formas de lenguaje que acostumbramos usar para hacerlo comprensible, popular;
* la afabilidad: no es orgulloso, ni hiriente, ni ofensivo sino paciente y generoso;
* la confianza: entrelaza las buenas voluntades en función del bien.

785 Pasos para dialogar:
* oír la voz, el corazón del otro (alejado, marginado, hombre-masa, mundo plural ...);
* descubrir lo bueno, lo justo, lo verdadero que existe en él;
* denunciar, también, lo antihumano que en él existe, para ofrecerle, con hechos y con palabras, otra manera de ser y de actuar lo que es la Vida Encarnada entre nosotros ya en esta vida (Cfr. ES Cap. III).

Pbro. Benjamín Bravo Pérez
Ciudad de México, Febrero de 1992

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