SECRETARÍA DE ESTADO VATICANO. 16 de mayo de 1992
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Primera Sección - Asuntos Generales


Excmo. Mons. Girolamo Prigione
Delegado Apostólico en México

Le ruego tenga la bondad de trasmitir el siguiente mensaje:

SEÑOR CARDENAL ERNESTO CORRIPIO AHUMADA
ARZOBISPO DE MÉXICO

1233 CON OCASIÓN SOLEMNE INAUGURACIÓN II SÍNODO DIOCESANO DE MÉXICO, SANTO PADRE ENVÍA CORDIAL SALUDO A USTED, SEÑOR CARDENAL, A OBISPOS AUXILIARES, CLERO, COMUNIDADES RELIGIOSAS Y PUEBLO FIEL, Y ALIÉNTALOS A UNA PROFUNDA LABOR DE DISCERNIMIENTO, BAJO GUÍA DEL ESPÍRITU SANTO, ENCAMINADA A LOGRAR QUE ESA QUERIDA IGLESIA PARTICULAR, ILUMINADA POR PALABRA DE DIOS Y ESTIMULADA POR GENEROSA COLABORACIÓN DE TODOS SUS MIEMBROS, ATIENDA TODOS LOS SECTORES DE LA EVANGELIZACIÓN, DE MODO ESPECIAL LA CATEQUESIS DE ADULTOS Y EL SERVICIO A LOS HERMANOS MÁS NECESITADOS.

1234 DE ESTA MANERA, LOS VALORES CRISTIANOS QUE INSPIRAN VIDA Y ESPERANZAS DE ESAS COMUNIDADES ECLESIALES QUE SE PREPARAN A CONMEMORAR QUINTO CENTENARIO LLEGADA DEL EVANGELIO A AMÉRICA, SERÁN CENTRO IMPULSOR DE TESTIMONIO CRISTIANO Y DE DINAMISMO MISIONERO QUE INFUNDA NUEVA VITALIDAD EN PARROQUIAS, ASOCIACIONES CATÓLICAS Y MOVIMIENTOS, ASÍ COMO EN TODAS LAS ACTIVIDADES DIOCESANAS.

1235 AL ASEGURAR TAMBIÉN FERVIENTE PLEGARIA AL ALTÍSIMO, POR INTERCESIÓN NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, PARA QUE ESA ARQUIDIÓCESIS SALGA RENOVADA DE ESE SÍNODO Y SEA A LA VEZ FERMENTO DE AUTÉNTICA VIDA CRISTIANA EN SOCIEDAD MEXICANA, SU SANTIDAD IMPARTE A TODOS IMPLORADA BENDICIÓN APOSTÓLICA.

CARDENAL ANGELO SODANO
SECRETARIO DE ESTADO

Con mi agradecimiento y cordial saludo en Cristo.

+ G. B. Re
Sust.

RELACIÓN GENERAL INTRODUCTORIA

1- Sínodo Pastoral y Jurídico

1236 Al iniciarse el II Sínodo de la Arquidiócesis de México es conveniente en esta sesión introductoria decir una palabra, en primer lugar, acerca del sentido del mismo II Sínodo y de su naturaleza jurídica y pastoral.

1237 El Concilio Vaticano II, que es el fundamento de la renovación eclesial en nuestro tiempo, es definido como un Concilio eminentemente pastoral; es decir, preocupado principalmente por la misión de la Iglesia en el mundo moderno, a fin de alcanzar una nueva encarnación de la Iglesia en las culturas, que nazca de una autocomprensión de la misma comunidad eclesial como servidora del proyecto central de Jesús que es el Reino de Dios. En efecto, el Concilio con su preocupación pastoral de servir a los hombres de un mundo en profundas transformaciones va, como consecuencia ineludible, dibujando un rostro de Iglesia cuyos rasgos más característicos son:
* la Iglesia como servidora del Reino de Dios; servidora por sus actitudes en el mundo, desapegada de todo afán de poder terrenal, presente en la vida humana con la autoridad moral de la caridad por el hombre, en especial por el más pobre; dispuesta a reconocer sus fallas humanas y todo lo bueno y noble que hay fuera de sí misma;
* la Iglesia como signo de comunión, reconciliación y fraternidad entre los hombres;
* la Iglesia como pueblo de hermanos que peregrina en la historia, haciéndose solidaria del común destino de toda la humanidad, testificando con sencillez y verdad la fuerza del Evangelio;
* la Iglesia como espacio de diálogo ecuménico con las Iglesias y con los hombres de buena voluntad, para servir en la construcción de un mundo más justo y humano;
* la Iglesia como comunidad enviada y misionera que quiere ir hacia los que están lejos, extraviados o marginados.

1238 Estas notas del ser de la Iglesia deben entenderse más que como esencias abstractas, como encarnaciones históricas, diríamos culturales, de la conversión a la que todos los miembros de la comunidad eclesial estamos llamados.

1239 El II Sínodo de la Arquidiócesis de México pretende renovar la Iglesia que está en la Ciudad de México a partir de un nuevo impulso que llamamos hoy Nueva Evangelización, para marcar así el acento de la novísima época que nos ha tocado vivir en los finales del siglo XX y del espíritu con el que hemos de renovar todos los cristianos la tarea de la evangelización. Por ello podemos afirmar que el II Sínodo que hoy inauguramos tiene un decidido sentido pastoral; es expresión de una eclesiología práctica y comprometida con el hombre, con sentido misionero.

1240 La afirmación de que el II Sínodo es un Sínodo pastoral significa, en síntesis, que pretende dar una respuesta nacida del Evangelio, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, a las circunstancias históricas actuales de los habitantes de esta Ciudad. Esta respuesta la queremos dar como Iglesia los Agentes de la Evangelización, actores principales del II Sínodo. Precisamente el concepto de la Nueva Evangelización que hace referencia a las nuevas circunstancias históricas -no sólo las presentes sino las que se prevén para el futuro- nos hace tomar conciencia del sentido pastoral del II Sínodo.

1241 Por otra parte, el II Sínodo tiene, en efecto, una encomienda y un propósito jurídico que no podemos equivocadamente oponer a su significado pastoral: el II Sínodo tendrá que señalar normas, dejar anotada la exigencia de reglamentaciones precisas que, si bien por la amplitud de la temática sinodal no podrán resolverse durante las asambleas, no deben ser relativizadas. En efecto, la naturaleza jurídica del II Sínodo asegura precisamente en gran medida sus fines y propósitos expresamente pastorales.

1242 Estos dos aspectos, el jurídico y el pastoral, se conjugan en la Iglesia y no pueden ni deben oponerse: un falso planteamiento jurídico encontrará su explicación en una eclesiología y pastoral equivocadas; así como una pastoral que haga caso omiso o desprecie la dimensión jurídica, ignora el sentido sacramental de la Iglesia y su derecho. La Iglesia fundada en la Palabra de Dios y en la Eucaristía es, antes que nada, sacramental; sacramental debe ser su derecho, así como su acción pastoral.

2- Ejes Temáticos del II Sínodo como Claves de Interpretación

1243 Los ejes temáticos del II Sínodo de la Arquidiócesis de México fueron delineados por el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada al aprobar el tema general: "Los Grandes Desafíos de la Ciudad de México a la Nueva Evangelización de la Iglesia Particular que está en Él". Es decir, nos encontramos con una vertiente antropológica: Desafíos de la Ciudad de México, y otra más bien teológico-pastoral, con acento eclesiológico: Nueva Evangelización de la Iglesia particular.

a- Vertiente Antropológica

1244 La vertiente antropológica hace referencia, en su sentido más genérico, a la cultura y más precisamente a la cultura de la megalópolis. Retomando lo ya señalado en el llamado "Planteamiento Básico Revisado", podemos decir que la Ciudad de México o, mejor dicho, la Zona Metropolitana de la Ciudad de México que conforma un todo desde el punto de vista sociológico y antropológico, a fines de este siglo llegará a ser, muy probablemente, el área urbana más grande del mundo.

1245 La actividad evangelizadora de la Iglesia se encuentra así frente a un complejísimo campo de misión, sobre todo si atendemos a la realidad humana de esta inmensa Ciudad (Cfr. La Cultura de México. Desafío a la Nueva Evangelización. Planteamiento Básico Revisado. Febrero 1992. Pág. 16-17). Podrían señalarse algunos de los rasgos más importantes de la cultura de la Ciudad que deben tenerse en cuenta en el proyecto de la Nueva Evangelización:

La Ciudad de México es un Todo Social Indivisible

1246 Las entidades político-administrativas se condicionan y afectan. El Desafío 9 del Fascículo IV del Documento de Consulta recoge esta realidad socio-cultural en relación a la organización pastoral que requiere la Arquidiócesis; más allá de las modalidades jurídico-formales, la organización pastoral de la megalópolis debe ser considerada como un todo, aunque con la indispensable descentralización.

El Pluralismo Socio-Cultural de la Ciudad

1247 Ya en el Planteamiento Básico se encuentran los diferentes ángulos culturales de la vida de la Ciudad que se mezclan entre sí: ángulo etnográfico, ángulo de un pueblo conquistado, ángulo socio-ambiental y socio-económico, ángulo del quehacer u ocupación, ángulo urbano-industrial etc. Esta realidad y la necesidad de una pastoral de ambientes -pastoral diferenciada que incida en las culturas de la Ciudad- están expresadas a lo largo de los documentos sinodales y particularmente en el Capítulo VIII y en el Capítulo IX del Documento de Trabajo, Cuaderno I, en los Desafíos 17 y 20. Véanse también los Desafíos 5-7 y 16 del Fascículo II y los Desafíos 1-3 del Fascículo III del Documento de Consulta.

La Pobreza y Marginación de Grandes Sectores de la Población

1248 A partir de la década de los 40, el país adopta un modelo de modernización caracterizado por la industrialización, el progresivo desarrollo tecnológico, la organización burocrática y, desde luego, la urbanización, especialmente en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

1249 Lo anterior trae por consecuencia un hecho que, no por mencionado repetidamente, carece de fuerza y significación: la precariedad creciente de los sectores mayoritarios de población. El efecto más severo es la marginación por la concentración del poder, de la riqueza, de la producción, de la técnica, de la educación etc.

1250 Esta realidad y perfil socio-cultural están asumidos de modo especial en el Capítulo II del Cuaderno I del Documento de Trabajo en los Desafíos 5 y 6, y en los Desafíos 13, 15 y 22 del mismo Documento.

La Vida Familiar

1251 La vida familiar en su pluralidad de formas y ambientes constituye, sin duda alguna, una realidad socio-cultural de gran significado para el proyecto pastoral renovado que pretende poner en marcha el II Sínodo. Asimismo es en la familia donde se resienten de manera más grave algunos de los problemas que nos aquejan más: la desintegración familiar, el choque generacional, la crisis de los valores, la pobreza, el secularismo y el debilitamiento de la fe; para esto se pueden ver los Desafíos 9-11 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

Los Niños y los Jóvenes

1252 El tema de los menores y de los jóvenes cada día alcanza una mayor actualidad e importancia. La problemática que se define alrededor de la juventud y de la niñez no existe desvinculada de la problemática general que describe y explica el momento histórico, social y cultural del país. Hablar entonces de estos sectores de edad de la población -niños y jóvenes- implica una contextualización de lo que sucede en el resto de la población, más aún cuando la problemática radica precisamente en la red de relaciones intergeneracionales. En este sentido habrá que leer el conjunto de los Desafíos 12 - 20 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

Religión y Ciudad

1253 La problemática socio-religiosa se manifiesta en el fenómeno desafortunadamente creciente de la no-creencia, del indiferentismo y del alejamiento de muchas personas respecto a la Iglesia entendida como una comunidad de fe. Sabemos también que esta problemática es, en parte, causa del rápido crecimiento de muchos movimientos religiosos independientes. Esta realidad está expresada en los Desafíos 1-3 y 7 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

1254 Esta misma realidad nos pide una nueva capacidad de apertura y diálogo con el mundo secular y un nuevo impulso a la obra ecuménica. Se pueden ver los desafíos 2 y 8 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

Problema Ecológico

1255 La Ciudad está planteando a la Iglesia la necesidad de colaborar con todos los esfuerzos en favor de una cultura de la vida, del respeto a la naturaleza y de la conciencia del grave problema ecológico. Véase el Desafío 12 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

Fortalecimiento de una Sociedad Civil, Fuerte y Autónoma

1256 En los últimos años el movimiento de la sociedad civil por enfrentar sus propios problemas, progresar en su organización y capacidad de gestión de manera autónoma y concertada con el Estado, ha ido en aumento. Esta nueva situación cultural está pidiendo el que la Iglesia -en su proyecto renovado de evangelización- reconozca, secunde y apoye a esta sociedad civil como paso fundamental de una verdadera participación política en la vida de la Ciudad. Se puede ver a este respecto el Desafío 20 del Cuaderno I del Documento de Trabajo.

1257 Esta caracterización cultural evidentemente no es exhaustiva y deja de mencionar el gran número de recursos, posibilidades y opciones que tiene la Ciudad de México: escenario de los movimientos sociales más significativas de la nación; concentración de la mayor planta industrial, de los principales periódicos y medios de difusión masiva.

1258 Así es como los desafíos fundamentales están enfocados más bien desde la vertiente antropológica. Se trata de los desafíos de los Destinatarios Prioritarios de la Nueva Evangelización, que corresponden al Cuaderno I del Documento de Trabajo, objeto de esta primera semana sinodal.

b- Vertiente Teológico-Pastoral

1259 La vertiente teológico-pastoral nos presenta dos claves principales de lectura de los documentos sinodales: la inculturación del Evangelio y el proyecto de la Nueva Evangelización como Iglesia particular en la Ciudad de México.

1260 El término inculturación es afín al de aculturación, utilizado antes por los antropólogos americanos a finales del siglo pasado y después por los alemanes y otros europeos. En 1936, Robert Redfield y sus colegas presentaron una definición de aculturación muy importante: la aculturación designa los fenómenos que se producen cuando grupos de individuos, de desigual fuerza cultural, se ponen en contacto continuo de donde se derivan cambios en los modelos culturales de ambos grupos. Este concepto de aculturación fue empleado mucho tiempo por los católicos para estudiar las relaciones entre el Evangelio y las culturas.

1261 La tendencia actual es la de distinguir entre inculturación y aculturación, para indicar que las relaciones entre Evangelio y cultura no son reducibles a las relaciones entre las culturas, porque se trata más específicamente del encuentro del mensaje cristiano con las culturas. El término inculturación, en efecto, sugiere más bien una analogía con el término de encarnación.

1262 Desde el punto de vista de la Evangelización, la inculturación indica el esfuerzo por hacer penetrar el mensaje de Cristo en un ambiente socio-cultural, buscando que éste crezca según todos sus propios valores, en la medida en que son conciliables con el Evangelio. La inculturación busca enraizar a la Iglesia en todo pueblo, región o sector social, en pleno respeto al carácter y genio de la colectividad humana; el término incluye la idea de crecimiento, de enriquecimiento recíproco de las personas y de los grupos implicados en el encuentro del Evangelio con un ambiente social.

1263 Es decir, los evangelizadores -los Agentes- se vuelven destinatarios, ya que el encuentro con otras personas que tienen diferente cultura les hará descubrir los valores evangélicos -"semina Verbi"- que ya están presentes en esas vidas; se trata de un método esencialmente dialogal de evangelización.

1264 La inculturación concierne en primer lugar a los individuos, a los grupos y a las instituciones que integran los valores del Evangelio; por extensión, el proceso se refiere también a las mentalidades, costumbres, formas de expresión, valores, prácticas de vida etc.

1265 La actualidad del problema de la inculturación para la Iglesia se explica sobre todo por el hecho de los cambios culturales de nuestra época; de modo particular mencionamos los cambios en la vida de una Ciudad como la de México.

1266 El hilo conductor de carácter teológico-pastoral del II Sínodo es este propósito que llamamos inculturación; es decir, se trata de adquirir una nueva capacidad de desidentificarnos -como Agentes- de nuestros propios contextos culturales, maneras de ver, para encarnarnos, con decisión misionera, en la pluralidad de ambientes de la Ciudad, para crecer -en actitud de diálogo- los valores evangélicos ya presentes, para denunciar todo lo que esté en contra del espíritu evangélico y, por lo tanto, de la dignidad humana. La inculturación nos está pidiendo una fuerte conversión personal así como un cambio de los métodos, expresiones y organización de la evangelización.

1267 Por otra parte, la Nueva Evangelización como proyecto de la Iglesia de la Ciudad de México -en cuyo núcleo se encuentra el propósito de la inculturación- plantea en primer lugar una exigencia muy clara: la necesidad urgente de mejorar la formación de los Agentes. Sin Agentes bien formados según la mentalidad evangelizadora de la inculturación y capaces de trabajar en corresponsabilidad, el proyecto de la Nueva Evangelización queda frustrado.

1268 El Cuaderno II del Documento de Trabajo, dedicado a los Agentes de la Nueva Evangelización, nos presenta la necesidad de encontrar modelos de formación y sistemas que puedan ser multiplicadores de una gran cantidad y variedad de Agentes; para ello se necesita que haya Agentes dedicados plenamente a la labor formativa. Véase el Desafío 17 del Cuaderno II del Documento de Trabajo.

1269 Sólo una formación cuidadosa -particularmente del laicado- y un sistema multiplicador y de organización corresponsable permitirá que los Agentes sean capaces de asumir la encomienda del proyecto de una Nueva Evangelización.

1270 Los desafíos culturales del Cuaderno I, siendo prioritarios en el enfoque temático antropológico del II Sínodo, requieren de una estrategia fundamental: un nuevo impulso a la formación de todos los Agentes de evangelización especialmente laicos; tal será el sentido de la segunda semana sinodal.

1271 La Nueva Evangelización, como proyecto de la Iglesia de la Ciudad de México, implica revisar cuidadosamente los Medios de la evangelización. La clave de interpretación supone querer superar los enfoques parciales y reductivistas a fin de clarificar, de una vez por todas, las necesidad de una pastoral equilibrada y de medios interdependientes, en la que las diversas etapas de la educación de la fe deben responder a necesidades y condiciones de los destinatarios de manera progresiva y complementaria.

1272 De esta manera, el Cuaderno I del Documento de Trabajo nos urge a mirar el mundo de la Ciudad, en particular el fenómeno de la indiferencia religiosa, el abandono de la fe, la pobreza lacerante, y los efectos más graves de esto entre niños, jóvenes y ancianos desamparados; el Cuaderno II nos insiste en la necesidad de dar una mayor importancia a la formación de los Agentes y crear el clima y los mecanismos reales de corresponsabilidad; el Cuaderno III nos reta a darle a la Evangelización el sentido pedagógico propio de un proceso educativo.Tal estrategia operativa en el método y expresión de la Nueva Evangelización es también fundamental.

1273 En efecto, el Cuaderno III del Documento de Trabajo nos presenta la Nueva Evangelización como un proceso en el que se suceden y se articulan los Medios de evangelización. Lograr que la pastoral sea verdaderamente interdependiente es uno de los objetivos del II Sínodo; tal será la materia de la tercera semana sinodal.

1274 Por último, el proyecto de la Nueva Evangelización en la Ciudad está requiriendo una organización actualizada en la que a través de una planeación pastoral se revise el funcionamiento y sentido de las estructuras pastorales y se logre, en un clima de corresponsabilidad eclesial, una nueva expresión evangelizadora en correspondencia a los grandes desafíos del Cuaderno I que son las grandes prioridades de nuestro trabajo.

1275 La Nueva Evangelización requiere de una reorganización pastoral arquidiocesana -materia del Cuaderno IV- que logre la eficiencia, la necesaria descentralización y, al mismo tiempo, la unidad que requiere la megalópolis, la adecuada carga de trabajo de los Agentes en función de las prioridades etc. La organización será precisamente el contenido de la cuarta semana sinodal.

3- Las Asambleas Sinodales son Culminación de un Proceso

1276 Las asambleas que hoy iniciamos deben ser entendidas dentro del proceso sinodal como su culminación y, por lo tanto, deben contextualizarse a partir de él.

1277 El proceso del II Sínodo ha sido de discernimiento pastoral: consulta sobre su temática fundamental, consulta sobre la explicitación del temario y Documento de Consulta en cuatro Fascículos; estos pasos están implicados en el Documento de Trabajo, material propio de las asambleas. El Documento de Trabajo refleja, de hecho, una gran participación eclesial y un punto de partida del trabajo de los asambleístas.

1278 Asimismo contamos con la presentación sintética del análisis de la encuesta realizada a seiscientos laicos, Agentes de pastoral de la Arquidiócesis; refleja un punto de vista totalmente libre de los encuestados, así como el comentario hecho por la organización laica profesional a la que se le confió el trabajo. El análisis completo y datos de la encuesta en su totalidad están a la disposición de los asambleístas en la biblioteca sinodal.
Las asambleas sinodales tienen, por tanto, los siguientes objetivos:
* Ratificar formalmente las etapas de participación eclesial contenidas en el Documento de Trabajo.
* Señalar prioridades en cuanto a campos temáticos y desafíos, marcando énfasis y acentuaciones.
* Avanzar en la búsqueda de respuestas pastorales a los desafíos puestos a la Nueva Evangelización, particularmente en lo que se refiere a líneas de acción y ordenamientos.
* Replantear, si es el caso, con justificaciones pertinentes, el sentido de lo propuesto en el Documento de Trabajo.

1279 Sólo si entendemos el proceso de discernimiento pastoral iniciado hace tres años, las asambleas tendrán su verdadero significado.

4- Perspectivas

1280 El trabajo sinodal irá cumpliendo en cada semana una meta de su cometido. En su conjunto, el II Sínodo cubrirá una etapa fundamental en la tarea de la Nueva Evangelización: trazar, eclesialmente -con la dirección del Pastor de la Arquidiócesis- un proyecto de trabajo pastoral para la década final de este siglo.

1281 El proyecto en sí mismo es un gran paso adelante en la vida de esta Iglesia particular; será necesario, sin embargo, que el proyecto se concretice en un trabajo postsinodal que se debe tener presente desde ahora como un trabajo que nos compromete a todos, particularmente a los miembros de las asambleas sinodales, a fin de dar sentido de continuidad a lo que aquí construyamos juntos. El proyecto postsinodal parece implicar varios pasos que enunciamos ahora de manera todavía muy tentativa:
* Edicto Pastoral del Sr. Arzobispo, que recoja los contenidos del Documento Final del II Sínodo.
* Determinación, por parte del Sr. Arzobispo, de las reglamentaciones que juzgue pertinentes.
* Elaboración de un plan maestro o ruta crítica de los principales pasos para poner en marcha las prioridades sinodales.
* Determinación de métodos y mecanismos de seguimiento del proceso sinodal e involucración gradual y sistemática de los diversos niveles eclesiales.

1282 A partir de esta consideración, se enfatiza la necesidad de los trabajos postsinodales. La Nueva Evangelización como tarea actual, pero sobre todo futura en este fin de siglo, nos invita a mirar a la Ciudad de México y, por lo tanto, a la Iglesia que está en ella, más allá de inmediatismos.

1283 El II Sínodo será una adecuada respuesta a los desafíos de la Nueva Evangelización; esta respuesta irá haciendo eco en las mentalidades, en las acciones mismas y, por lo tanto, sus frutos madurarán al ritmo de procesos reales de crecimiento eclesial. Bajo la guía del Espíritu del Señor Jesús y bajo la mirada de Santa María de Guadalupe y con la protección de San José, los trabajos sinodales están en marcha.


Pbro. Manuel Zubillaga Vázquez
Ciudad de México, 21 de Mayo de 1992

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