CAPÍTULO I

LOS ALEJADOS DEL INFLUJO

EVANGELIZADOR DE LA IGLESIA

1340 Gran parte de la población no pertenece al grupo de los iniciados, privilegiados o elegidos que suelen designarse como "Iglesia" (EN 57).

1341 Existe una variada tipología de Alejados:
* bautizados no practicantes ni creyentes, ciudadanos de un mundo secularizado, indiferentes ante lo religioso y lo trascendente;
* bautizados creyentes pero no practicantes, de fe meramente interior, individual; estiman que la relación con Dios es un hecho puramente interior y privado;
* bautizados practicantes pero no iniciados en la fe, cuya falta de formación les impide recibir en sus vidas el influjo vital del Evangelio.

1342 La religiosidad del pueblo, rica en contenidos de fe, se manifiesta frecuentemente en formas confusas equiparables a los Sacramentos: las mandas, las bendiciones, las peregrinaciones y otras prácticas tradicionales; esto muestra una carencia de formación catequética.

1343 La Iglesia arquidiocesana -y en forma particular sus Agentes evangelizadores- debe plantearse seriamente su responsabilidad de evangelizar a las mayorías, en la medida en que aparecen la incredulidad, el alejamiento del Evangelio y el antitestimonio por tantas injusticias.

1344 La Nueva Evangelización en la Ciudad está reclamando un nuevo planteamiento, bastante a fondo, de la tarea pastoral; renovar esta pastoral con un marcado acento misionero es, sin duda, una de las exigencias más fuertes para los Agentes de la evangelización.

1345 La pastoral misionera hoy más que nunca -en la cultura secular- debe revisar el modo de insertarse en una situación humana concreta para llegar a la persona y a la comunidad.

1346 Es importante para esta pastoral de la inculturación el proceso por etapas que implica la aceptación respetuosa de los valores de una cultura -en este caso los valores de la secularización-, un discernimiento para purificar cuanto sea verdadero a la luz del Evangelio -conversión-, y una elevación de los valores culturales hasta su perfección.

1347 Todo este proyecto evangelizador no se puede llevar a cabo sin una verdadera actitud de diálogo; el "hacerse todo para todos a fin de salvar a todos" (1 Cor 9, 22) supone sintonizar y compartir con las personas, en sus preocupaciones y en su ambiente concreto. "El clima del diálogo es la amistad, más aún el servicio" (ES 80). Esta actitud de respeto a la verdad y a la persona del hermano ayudará a evitar ambigüedades y sincretismos que serían una traición al mensaje evangélico y al misterio del hombre.

1348 Las condiciones de vida de la Ciudad imponen a sus habitantes, en efecto, modelos culturales que favorecen o desfavorecen una calidad de vida más digna y, por lo tanto, más cristiana.

1349 La cultura prevaleciente en la Ciudad de México se caracteriza, entre otras cosas, por los fenómenos de la masificación y la secularización, fenómenos globales y de gran repercusión en los estilos de vida de las personas.

1350 La masificación es despersonalizante, propicia el individualismo, el anonimato, la soledad, la agitación cotidiana etc.

1351 La secularización -también como fenómeno global- implica una serie de características positivas y negativas. Entre las positivas señalamos la seguridad del hombre ante sí mismo, el progreso científico y técnico, la superación de tabúes etc.; entre las negativas encontramos la pérdida del sentido de la trascendencia, las ideologías materialistas y ateas etc.

1352 Esta situación -nuevamente lo señalamos- pide un replanteamiento pastoral profundo que nos hace entrar a una nueva época de la misión evangelizadora de la Iglesia en la Ciudad.

1353 Las asambleas sinodales han enriquecido el proceso de consulta anterior, llegando a proponer como destinatarios prioritarios a las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes.

DESAFÍO

1354 El hombre de la Ciudad de México, caracterizado por la multiplicidad de culturas, está gravemente influenciado por el secularismo y el materialismo, que propician, entre otras cosas:
* el alejamiento progresivo del influjo de la evangelización;
* la falta del sentido de pertenencia a una comunidad de fe;
* la masificación despersonalizante;
* un creciente empobrecimiento de las mayorías;
* la degradación de la vida social.

Por eso la Iglesia arquidiocesana, a fin de inculturar el Evangelio en los ambientes de la Ciudad, necesita urgentemente:

* examinar con humildad todas sus actitudes, para vivir evangelizándose y evangelizando;
* asumir un espíritu misionero que la lleve a revisar, renovar o crear nuevas expresiones y métodos evangelizadores;
* impulsar la dignificación de las personas y favorecer el proceso comunitario cristiano.

HECHOS

1355 La sociedad urbano-industrial presenta graves obstáculos -secularismo, materialismo, sociedad de consumo...- a la vida cristiana, al sano relacionamiento de las personas entre sí y a la necesaria experiencia y manifestación de la fe.

1356 Muchísimos habitantes de la Ciudad son víctimas de injusticias y manipulación: sufren una amplia violación de sus derechos humanos; experimentan pesimismo, abandono, confusión y frustración.

1357 Hay también quienes, igualmente alejados, viven sin embargo bajo el influjo de ciertos principios que orientan favorablemente su vida.

1358 Muchos creyentes han ido perdiendo su fe; otros, su capacidad de relación humana; decaen los valores por la indiferencia y el individualismo.

1359 La debilidad y la incapacidad de relaciones profundas provocan una religiosidad superficial, con grandes deficiencias y carente de compromiso fraterno.

1360 Los datos estadísticos de los últimos censos indican que ha crecido el número de quienes expresamente manifiestan no profesar ninguna religión.

1361 La organización pastoral de la Iglesia arquidiocesana no está estructurada para afrontar la situación de los Alejados; no hay conciencia suficiente acerca de esta problemática: se trata de conservar, con frecuencia, los modelos de evangelización ya existentes, pero falta mayor ímpetu misionero.

1362 La desmedida proliferación de asentamientos humanos dificulta la presencia evangelizadora de la Iglesia.

CRITERIOS

1363 "Al ver a la muchedumbre, Jesús sintió compasión de ellos, porque estaban dejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor" (Mt 9, 36).

1364 "¿Quién de ustedes que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra?" (Lc 15, 4).

1365 "Dios no envió su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvado por medio de Él" (Jn 3, 17).

1366 "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Tim 2, 4).

1367 El remedio del ateísmo hay que buscarlo en la exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de la vida de la Iglesia y de sus miembros, en el testimonio de una fe viva y adulta, en el amor fraterno, para ser signo de unidad (GS 21).

1368 La Iglesia, aunque rechaza en forma absoluta el ateísmo, reconoce sinceramente que todos los hombres, creyentes y no-creyentes, deben colaborar en la edificación de este mundo en el que viven en común (Ib.).

1369 Para establecer un adecuado discernimiento del fenómeno de la no-creencia, es necesario tener presente la variedad de sus causas; tal vez la Iglesia no puede considerarse sin culpa en este orden de cosas. No raras veces los no-creyentes se distinguen por el ejercicio de valores humanos que están en la línea del Evangelio (DP 1113).

1370 Redescubrir y hacer redescubrir la dignidad inviolable de cada persona humana constituye una tarea esencial de la evangelización; es más, en cierto sentido es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia está llamada a prestar a la familia humana (ChL 37).

1371 Urge reconstruir, a escala de calle, de barrio o de gran conjunto, el tejido social dentro del cual el hombre puede dar satisfacción a las exigencias justas de su personalidad. Hay que crear o fomentar centros de interés y de cultura a nivel de comunidades y de Parroquias, en sus diversas formas de asociación: círculos recreativos, lugares de reuniones espirituales, ambientes comunitarios, donde -escapando al aislamiento de las multitudes modernas- cada uno pueda crearse nuevamente relaciones fraternales (OA 11).

LÍNEAS DE ACCIÓN

1372 Crear nuevas formas de presencia evangelizadora entre las Mayorías Alejadas de la Iglesia, privilegiando los medios testimoniales, los de carácter misionero y de auténtica promoción humana.

1373 Revisar periódica y cuidadosamente las acciones pastorales ordinarias conforme al propio tratamiento metodológico misionero.

1374 Fomentar una actitud más sencilla, humilde y autocrítica en la Iglesia, como condición para una nueva disposición de diálogo con los creyentes y con los no-creyentes en sus diversos niveles, para un decidido compromiso común por la defensa y promoción de los derechos humanos y la fraternidad entre los hombres y los pueblos.

1375 Propiciar todas aquellas acciones humanizantes que favorecen el trabajo en común con todas las personas de buena voluntad, y que son uno de los caminos del verdadero proceso de evangelización que debe culminar en el anuncio explícito de la fe cristiana.

1376 Encontrar nuevas formas de presencia de la Iglesia en medio de las comunidades naturales, a fin de que cada cristiano se sienta parte de una comunidad en la que crezca como persona y madure en una fe que se proyecta en la vida.

1377 Promover liderazgos laicales, masculinos y femeninos, auténticos promotores de la fe de sus hermanos en los diferentes ámbitos de la actividad social.

1378 Impulsar cada vez más una práctica pastoral que tenga en cuenta la defensa de los derechos humanos, especialmente de las personas más empobrecidas.

ORDENAMIENTOS

1379 Una vez constituida la Curia de Pastoral, promueva ésta que los Agentes, los contenidos, los recursos y demás medios de evangelización tengan un decidido carácter misionero.

1380 Las diversas estructuras arquidiocesanas -Parroquias, Decanatos, Vicarías y otros organismos- desarrollen acciones y mensajes que humanicen y dignifiquen a las personas, favoreciendo así el acercamiento de los Alejados y posibilitando el diálogo y colaboración con todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

1381 El Consejo Arquidiocesano de Pastoral, una vez constituido, estudie y valore iniciativas y experiencias en relación a la evangelización de quienes están alejados de la vida y acción de la Iglesia, en orden a promover caminos de acercamiento hacia ellos.

1382 El mismo Consejo estudie y proponga la necesidad de crear un organismo específico para los no-creyentes.

1383 Los Decanatos y las Vicarías establezcan, a nivel parroquial y supraparroquial, programas y estructuras de servicio social que manifiesten la presencia testimonial de la Iglesia en las principales y más urgentes necesidades humanas.

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