CAPÍTULO IX

LOS MAESTROS

DESAFÍO

1712 La mayoría de los maestros católicos, tanto de escuelas oficiales como de escuelas particulares, para ejercer adecuadamente su magisterio, tienen que superar -entre otras- las siguientes dificultades:
* preparación religiosa muy deficiente;
* influencias antievangélicas en su preparación normalista;
* bajos sueldos que los ubican en ambientes de marcada pobreza;
* fuertes limitaciones en su formación intelectual y pedagógica.

De parte de la Iglesia necesitan, con urgencia, una especial atención pastoral para que:
* sean evangelizados y catequizados y así se transformen en evangelizadores;
* puedan colaborar con los padres de familia en la formación humano-cristiana de los niños y adolescentes.

Los maestros universitarios requieren de una atención particular por ser formadores de profesionistas y porque influyen decisivamente en los ámbitos nacionales de la vida social, política, económica y cultural.

HECHOS

1713 La profesión del maestro sufre hoy el impacto de múltiples problemas globales de la sociedad y de problemas muy propios del sistema educativo; esto repercute en la calidad del desempeño magisterial y desvirtúa su imagen.

1714 La grave responsabilidad de ser maestro, la poca estimación que se le da en la sociedad y la escasa remuneración que percibe, han provocado que disminuyan los candidatos a la vocación del magisterio.

1715 Los maestros están obligados a pertenecer al SNTE, cuerpo gremial poderoso y manipulador.

1716 El curso 92-93 ha sido declarado como año de estudio de la Historia de México; con esto los maestros cobrarán gran relevancia por su influencia en la inculturación.

1717 Los programas de formación de los maestros han sido positivistas y de tendencias socialistas; estas tendencias son posteriormente trasmitidas en la enseñanza.

1718 Algunos maestros sólo proporcionan información, más que verdadera formación.

1719 Es deficiente la formación, tanto académica como religiosa, de muchos maestros laicos; esto dificulta su selección para poder ser aceptados en las escuelas católicas.

1720 El maestro laico necesita una preparación profunda en la fe puesto que su influencia llega a un mayor número de alumnos que la del religioso y de otros educadores.

1721 Se da una dicotomía entre lo que los maestros creen y lo que enseñan; con esto se producen abismos profundos de dispersión educacional.

1722 Los maestros católicos, tanto de escuelas privadas como de oficiales, reciben poca o ninguna atención religiosa para su propia vida y para el desempeño de su magisterio. El maestro laico es un gran abandonado de la pastoral eclesial.

1723 Por las reformas hechas a la Constitución, actualmente la Iglesia católica puede y debe orientar la educación a nivel nacional, en los valores éticos y morales, como una forma de evangelización.

1724 La pastoral no ha considerado las dificultades que los maestros encuentran para relacionar los valores evangélicos con la realidad social; por ello la evangelización en la escuela no alcanza toda su eficacia.

1725 No existe en la Arquidiócesis una estructura pastoral para atender adecuadamente la evangelización de los maestros.

1726 Las escuelas particulares promueven valores éticos y morales distintos a los de buen número de familias actuales; esto provoca dualidad de vida entre los educandos.

1727 Los egresados de las Universidades son los servidores y gestores de la sociedad actual.

1728 La mayoría de los universitarios del país están en la Capital; provienen de clases medias y bajas, y son cristianos.

1729 La demanda de los estudiantes universitarios planteó en la UNAM la necesidad de establecer una Facultad de Teología.

CRITERIOS

1730 El maestro habrá de vivir su vocación en la estructura comunitaria del lugar donde trabaja, con la mayor calidad profesional posible y con una proyección apostólica de su fe; ha de orientar su actividad a la formación integral del ser humano, a la comunicación de la cultura, a la práctica pedagógica del trato directo y personal del educando, así como a la animación espiritual de la comunidad educativa a la que pertenece (Cfr. Presencia de la Iglesia en el Mundo de la Educación en México. CEM. 1987. N° 123).

1731 La Iglesia quiere comprometerse en el apoyo decidido y constante a los maestros de las escuelas formales, a los Agentes de la educación no formal e informal (Id. N° 122).

1732 La vivencia práctica del testigo de la fe en la escuela exige una especial formación, tanto profesional como religiosa (Cfr. El Laico Católico, Testigo de la Fe en la Escuela. Sagrada Congregación para la Educación Católica. 1983. N° 60)

1733 Los Sacerdotes, Religiosos y Laicos que participan en la comunidad educativa representan en ella a la comunidad eclesial (Id. N° 43).

LÍNEAS DE ACCIÓN

1734 Propiciar medios de formación para maestros laicos a fin de que puedan alcanzar un crecimiento continuo y permanente de su vida cristiana y de la misión profesional que realizan.

1735 Formar y apoyar equipos y agrupaciones que ayuden a los maestros laicos a valorar su vocación magisterial como su verdadero y propio apostolado, y a apreciarla como misión evangelizadora en la escuela.

1736 Estimular, dentro de la formación de maestros y maestras de vida consagrada, una espiritualidad que dinamice su testimonio evangélico en la comunidad educativa.

1737 Promover, en coordinación con el organismo arquidiocesano de educación, la formación integral de los maestros laicos que han de ser testigos de la fe en la escuela; favorecer la mutua ayuda entre ellos y su orientación humana y profesional; propiciar el apoyo fraterno a quienes laboran en escuelas oficiales; respaldar la unión entre docentes dentro de una asociación de maestros católicos.

1738 Procurar un especial empeño en la formación de la fe de los alumnos de las Escuelas Normales católicas, e incluso de las oficiales, a través de medios adecuados.

1739 Fomentar en los ambientes parroquiales y grupos cristianos, en general, las vocaciones al magisterio.

1740 Dar a conocer, apoyar y coordinar diversas iniciativas de pastoral educativa, sobre todo en favor de los maestros.

1741 Crear y estrechar lazos de comunicación con la Parroquia entre maestros laicos y religiosos, para favorecer su colaboración en la pastoral de conjunto.

1742 Promover la formación de Agentes evangelizadores entre los mismos maestros.

1743 Establecer centros de formación en la fe para los maestros.

1744 Aprovechar las fechas significativas y festivas de los maestros -como el Día del Maestro, las Misas de acción de gracias de fin de cursos- para evangelizar y catequizar a los maestros.

1745 Promover la formación en la fe de los maestros a través de los organismos existentes en la Arquidiócesis: Secretariado Arquidiocesano de Educación, Equipo Promotor de la Comunidad Educativa -EPCE-, Alianza de Maestros, Federación de Escuelas Particulares, ANFECA y otros.

1746 Hacer conscientes a los maestros, especialmente de las escuelas de adolescentes y jóvenes, acerca de sus graves compromisos para que, evangelizados y catequizados, puedan ser evangelizadores.

1747 Lanzar, acompañar y apoyar a un mayor número de Laicos, respetando sus iniciativas y particularidades, para que se comprometan a la formación en la fe de los maestros.

1748 Unificar esfuerzos, o al menos tener lineamientos claros, en orden a la promoción de la evangelización de los maestros.

1749 Convencer a buen número de Sacerdotes acerca de la importancia de dedicar tiempo y esfuerzos a la formación en la fe de los maestros.

1750 Formar y apoyar equipos y agrupaciones que ayuden a los maestros laicos a valorar su vocación magisterial como un verdadero y propio apostolado, apreciado como misión evangelizadora en la escuela.

1751 Promover, en coordinación con el organismo arquidiocesano de educación, la formación integral de los maestros laicos, quienes han de ser testigos de la fe en la escuela; favorecer la mutua ayuda entre ellos y su orientación humana y profesional; propiciar el apoyo fraterno a quienes laboran en escuelas oficiales; respaldar la unión entre docentes dentro de una asociación de maestros católicos.

1752 Crear y estrechar lazos de comunicación de maestros laicos y religiosos con la Parroquia, para favorecer su colaboración en la pastoral de conjunto.

ORDENAMIENTOS

1753 Los Decanos, entre sus actividades, animen los esfuerzos que realizan diversos Agentes e instituciones en el campo educativo, haciéndose presentes en las escuelas y entablando con ellas relaciones que favorezcan la integración Escuela-Parroquia.

1754 Corresponde al organismo arquidiocesano de educación, juntamente con otras estructuras convenientes, elaborar un programa integral al servicio de la formación cristiana de los maestros laicos, así como buscar medios para un acompañamiento oportuno de ellos en diversos campos.

1755 En aplicación del Canon 806, el señor Arzobispo y sus Obispos auxiliares vigilen y orienten la educación en la fe que reciben los futuros maestros en las escuelas normales católicas, mediante planes, programas y textos acomodados a las exigencias de quienes, a su vez, habrán de ser formadores en la fe en las escuelas de la Arquidiócesis.

1756 Disponga el Sr. Arzobispo que se fortalezca el equipo arquidiocesano de pastoral educativa con elementos capaces de promover una formación integral de maestros evangelizadores.

1757 El organismo arquidiocesano de educación fomente la pastoral vocacional al magisterio, en orden a la multiplicación de auténticas vocaciones de maestros cristianos comprometidos, y propicie que los maestros y directivos escolares estudien, profundicen y vivan los documentos del Magisterio de la Iglesia sobre la educación.

1758 La Arquidiócesis y las Parroquias organicen eventos y celebraciones especiales en los que, ante la comunidad parroquial, se reconozca y exalte el trabajo y la dignidad de los maestros.

1759 Los responsables de la pastoral educativa favorezcan intercambios de experiencias, singularmente notables, encaminadas a favorecer la creatividad de directores y maestros de las escuelas católicas y de maestros de las escuelas oficiales.

1760 "Cuide el Ordinario de lugar que los profesores destinados a la enseñanza de la religión en las escuelas, incluso en las no católicas, destaquen por su recta doctrina, por el testimonio de su vida cristiana y por su aptitud pedagógica" (CIC 804 § 2)

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