CAPÍTULO X

LOS LÍDERES

DESAFÍO

1761 Urge que la acción pastoral descubra y valore a los "líderes" naturales en sus diversos ambientes para que lleguen a ser evangelizadores en sus propios medios sociales; para ello será necesario atenderlos como a destinatarios importantes de la evangelización y favorecer su proceso de conversión.

 

CAPÍTULO XI

LOS ENFERMOS

DESAFÍO

1762 Las muchas personas que sufren la enfermedad en sus hogares, en las clínicas o en los hospitales -y que, además, han recibido antitestimonios, acoso proselitista y otras experiencias negativas de diversa índole- tienen urgente necesidad de la acción pastoral de la Iglesia que, a ejemplo de Cristo, vaya al encuentro de las personas sufrientes, las acompañe, ilumine su dolor con el valor redentor del sufrimiento y las evangelice con su servicio y presencia testimonial, de manera especial a través de los Sacerdotes, los Diáconos y los Ministros de los enfermos.


HECHOS

1763 Hay enfermedades que por su agresividad contagiosa, por prejuicios sociales o por el elevado costo de atención -afecciones mentales, SIDA, lepra, cólera, alcoholismo etc.- ponen al enfermo en circunstancias deplorables como son el rechazo familiar, social y hasta religioso.

1764 Ciertos enfermos, aun en medio del dolor y sin enfrentar su realidad, permanecen alejados de Dios o se apartan de la fe; recurren a la magia, a las limpias y a las curaciones esotéricas, cuando no tienen cerca a algún cristiano que los acompañe y los ayude a ver con claridad el valor redentor del sufrimiento.

1765 El secularismo existente en los hospitales y clínicas de la Ciudad los hace objetivo de un amplio programa de proselitismo sectario.

1766 En muchos casos la labor desarrollada por Sacerdotes católicos ejemplares contrarresta la acción proselitista; en otros muchos, la escasa presencia sacerdotal o la desatención a los hospitales de la jurisdicción parroquial es aprovechada por grupos sectarios.

1767 Muchas personas se molestan o se escandalizan ante la indiferencia de algunos Sacerdotes frente al dolor humano y a la muerte; lo mismo sucede cuando encuentran dificultad o negativas para la atención de sus enfermos.

1768 La mayoría de los bautizados alejados recurren y desean la presencia de la Iglesia en los momentos más críticos de la enfermedad y del dolor; éste es un momento privilegiado de evangelización y, por tanto, de conversión.

1769 La Iglesia arquidiocesana aún no ha logrado una presencia suficiente y cualificada en la atención pastoral y sacramental a los enfermos.

1770 Muchos enfermos -sobre todo los más pobres no hospitalizados- y quienes se encuentran en fase terminal, viven carentes de atención médica y de auxilios espirituales que desearían tener.

CRITERIOS

1771 "¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá: en verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron" (Mt 25, 39-40).

1772 "Al ver Jesús a la mujer la llamó y le dijo: quedas libre de tu enfermedad; le impuso las manos y al instante se enderezó y glorificaba a Dios" (Lc 13, 12-13).

1773 Cristo, muerto y resucitado, es el fundamento, la piedra angular de la Iglesia y, junto a Él, dando solidez a la construcción, ocupando un lugar aparentemente oculto y escondido, se encuentran ustedes, los enfermos, cuando unen su dolor al dolor salvífico del Redentor (Juan Pablo II. Villahermosa, Tab. N° 405).

1774 En sus cuerpos enfermos, en su sufrimiento, en su debilidad y, sobre todo, en su alegría, allá donde estén, unidos a Cristo, la Iglesia encontrará la fuerza para extender la acción evangelizadora que Él mismo le ha confiado (Id. N° 410).

1775 La Iglesia, que nace del misterio de la redención en la cruz de Cristo, está obligada a buscar el encuentro con el hombre, de modo particular en el camino del sufrimiento.

1776 Un objetivo fundamental de la renovada e intensificada acción pastoral es considerar al enfermo, al minusválido, al que sufre, no simplemente como receptor sino como sujeto responsable y activo de la obra de la evangelización y de la salvación.

LÍNEAS DE ACCIÓN

1777 Organizar y coordinar, en las Vicarías territoriales, la asistencia sacerdotal a enfermos en hospitales, clínicas y lugares de promoción social.

1778 Promover la superación profesional de los Agentes de la salud, a través de cursos, conferencias, charlas etc.

1779 Despertar entre las personas sanas, como signo de su pertenencia a la Iglesia, un sentido de solidaridad hacia los enfermos, que son miembros muy débiles de la comunidad.

1780 Incluir en la formación sacerdotal tiempos y programas de atención en favor de los enfermos.

1781 Concientizar a los Sacerdotes acerca del deber de cuidar, por amor a Cristo y a su vocación, a los enfermos y moribundos con gran caridad.

1782 Promover a los familiares de los enfermos para que tomen conciencia de la dignidad del sufrimiento y de la muerte.

1783 Dar gran importancia a la Pastoral de los Enfermos.

ORDENAMIENTOS

1784 Atiendan los Sacerdotes con responsabilidad su compromiso hacia los enfermos; apóyense entre sí y confíen tareas específicas a los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, dentro de una ordenada acción pastoral en favor de los enfermos de sus respectivas Parroquias.

1785 Los Sacerdotes, los Diáconos y los Ministros de los enfermos se harán presentes en las clínicas y en los hospitales, con actitud fraterna y utilizando métodos apropiados de evangelización para contrarrestar el acoso proselitista que sufren muchos enfermos católicos.

1786 Que la Vicaría sectorial correspondiente coordine sus acciones con la respectiva Comisión Episcopal de la CEM, en orden a una mejor formación de los Agentes de la Pastoral de la Salud.

1787 Brinde la Vicaría de la Salud una adecuada atención pastoral y acompañamiento a los médicos, enfermeras y paramédicos en las diversas instituciones privadas y oficiales.

1788 Señale cada Parroquia los días y los horarios adecuados y amplios para dar atención especial y organizada a los enfermos.

1789 Revitalice la Arquidiócesis la benéfica labor de "SANE".

1790 Esmérense los Párrocos en la atención y auxilio espiritual que requieren los enfermos confiados a ellos dentro de su jurisdicción.

1791 Den los Presbíteros todo su valor e importancia al sacramento de la unción de los enfermos.

1792 Inculquen los Sacerdotes en las familias la conciencia de la grave responsabilidad que tienen ante sus enfermos para ayudarlos a que se preparen a recibir con oportunidad los auxilios de la fe, especialmente el sacramento de la unción, sin esperar los últimos momentos de gravedad.

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