RELACIÓN GENERAL

1- Proceso Sinodal a Partir de la Primera Semana

1942 La primera semana del II Sínodo de la Arquidiócesis de México nos permitió, como resultado fundamental, el definir un conjunto de señalamientos prioritarios con una gran coincidencia de parte de todos los asambleístas.

1943 La mayoría absoluta de los sinodales determinaron cuatro campos de atención prioritaria simultánea: las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes; hubo también un número significativo que señaló a los adultos como campo importante. Es cierto que, como mayoría relativa, las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes tuvieron una gradación entre sí; sin embargo, es importante enfatizar que el pronunciamiento de la primera semana como tal es de los cuatro campos o aspectos prioritarios que nos invitan a una reflexión que permita hablar -más que de prioridades independientes entre sí- de una gran Opción Prioritaria que la primera semana sinodal ha propuesto como punto de partida para las semanas sucesivas.

1944 La Comisión Central ha creído oportuno que al iniciarse esta segunda semana, y antes de entrar propiamente en la materia de la misma, por medio de una relación del Relator General, se comente y profundice la Opción Prioritaria de la primera semana en orden a su esclarecimiento: éste es el sentido de la presente intervención.

2- Opción Prioritaria de la Primera Semana Sentido de la Opción Pastoral

1945 El Documento de Puebla define las opciones pastorales como: "El proceso de elección que, mediante la ponderación y el análisis de las realidades positivas y negativas -vistas a la luz del Evangelio- permite escoger y descubrir la respuesta pastoral a los desafíos puestos a la evangelización" (DP 1299).

1946 Para poder dar una respuesta pastoral orgánica y planificada es prerrequisito, pues, tomar opciones. Hacer opciones es en la vida pastoral un dinamismo que impide el estancamiento o la "instalación" en una situación. Optar es reconvertirse en fidelidad al seguimiento de Jesús. Se trata de un verdadero ejercicio de renovación vital. Una acción pastoral no puede reducirse a una proposición teórica por brillante que parezca; está implicado, como lo sabemos, un cambio de vida y de actitudes profundas.

1947 Ya el Sr. Cardenal, al terminar la primera semana, nos urgía a que, como sinodales, asumiéramos nosotros mismos la responsabilidad de nuestros acuerdos. La Opción Prioritaria debe ser clara expresión de una renovada conversión. De esta manera, la cuestión más importante en estos acuerdos pastorales es la de asumir nuestra opción pastoral como renovada opción de fidelidad al Señor Jesús.

1948 La acción pastoral, en efecto, significa actualizar a Jesucristo -su vida, sus palabras y hechos, su muerte y resurrección- en cada generación. Pero esta actualización de Jesucristo, debido a la condición histórica, hace que la pregunta central de la Evangelización sea: ¿cómo tenemos que seguir a Jesús para que, aquí y ahora, tenga una nueva epifanía en nuestra realidad pastoral? La opción pastoral se refiere así al rostro vivo de la Iglesia en esta Ciudad de México, a su identidad vivida como sacramento de Jesucristo.

1949 Cuando nos interrogamos en las reuniones de Agentes de pastoral sobre el cómo seguir a Jesús, seguramente es necesario reflexionar, ponderar y analizar los distintos caminos históricos del seguimiento; pero quizá, más allá de los razonamientos, en actitud espiritual de seguimiento, tenemos que optar nuevamente por Jesús y el Reino de Dios que anunció y dar así nuevas respuestas a lo que el Señor nos pide.
Los seguidores de Jesús, los santos, tuvieron que tomar opciones. La radicalidad cristiana evangélica lleva a testimoniar -como signo de contradicción- a Jesucristo; esto supone hacer rupturas y escoger el camino de la puerta estrecha (Lc 13, 24).

1950 La dinámica sinodal de la primera semana no sólo determinó campos prioritarios, sino que hizo una opción que nos compromete en la fidelidad a Jesús, de acuerdo a las circunstancias y condiciones actuales de la Ciudad-Arquidiócesis de México, y de acuerdo al compromiso del proyecto renovado de la Nueva Evangelización.

3- El Documento de Trabajo Cuaderno I: Punto de Partida

1951 El Documento de Trabajo, Cuaderno I, objeto de la primera semana, en su Presentación nos expone que se ha revisado su estructura de manera que aparezca clara la importancia de los temas tratados.

1952 La primera parte -titulada "Nuevos Rostros de la Ciudad para un Vigoroso Proyecto Misionero"- presenta una serie de desafíos divididos en capítulos que se podrían llamar globales: son asuntos de carácter verdaderamente prioritario y que no se restringen a un determinado sector de la población.

1953 La segunda parte -titulada "Campos Necesitados de Urgente Atención Pastoral en Diferentes Sectores de la Población"- integra desafíos estructurados en capítulos que podríamos llamar sectoriales, o sea, referidos a grupos específicos de la población" (Cfr. Documento de Trabajo. Cuaderno I. Pág. 6-7).

1954 Las prioridades globales señaladas por la primera semana se centran en los dos primeros capítulos de la primera parte del Documento, a saber: los Alejados del influjo evangelizador, los Pobres y los marginados de la sociedad. Se trata, por lo tanto, de prioridades globales de sensibilidad propiamente evangélica, que cruzan todos los sectores de la segunda parte; no están en oposición con las prioridades sectoriales -las Familias y los Jóvenes- sino que las enmarcan y contextualizan.

1955 Las prioridades sectoriales, señaladas también por la primera semana, se refieren al Capítulo V: La Vida Familiar, y al Capítulo VIII: Los Jóvenes. Son urgencias o prioridades de sensibilidad pastoral que no están en oposición o competencia con los desafíos globales, sino que, más bien, los precisan y encarnan.

1956 A partir de esta sencilla consideración, presento -a manera de premisas- la Opción Pastoral Prioritaria que integra los cuatro campos determinados en la primera semana en un esfuerzo de síntesis que parece indispensable. Las dos primeras premisas se refieren a los desafíos globales que permiten enmarcar los desafíos sectoriales, aun cuando desde su formulación aparecen integrados.

4- Primera Premisa de la Opción

1957 La cultura urbana de la Ciudad de México acrecienta el fenómeno de la no-creencia práctica y teórica ("alejamiento") -dentro y fuera de la Iglesia-; esto nos urge a impulsar un nuevo proyecto misionero de inculturación del Evangelio en la vida de las familias, especialmente de las más pobres y en sus miembros más jóvenes.

1958 El Tema Central del II Sínodo de la Arquidiócesis de México fue expresado de la siguiente manera: "Los Grandes Desafíos de la Ciudad de México a la Nueva Evangelización de la Iglesia que está en Él".

1959 La Nueva Evangelización hace referencia, de manera especial, a la evangelización de la cultura. En efecto, ya el magistral documento de Paulo VI -"Evangelii Nuntiandi"- lo había señalado: "La ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda, el drama de nuestro tiempo, como lo fue también en otras épocas; de ahí que se deben hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura o, más exactamente, de las culturas: éstas deben ser regeneradas por el encuentro de la Buena Nueva, pero este encuentro no se llevará a cabo si la Buena Nueva no es proclamada" (EN 20).

1960 El desafío está precisamente en el constatar que la cultura urbana, propia de la modernidad, es un fenómeno nuevo que exige que el Evangelio se inculture en formas nuevas de vida las cuales, en muchos casos, están en contraste con la Palabra de Dios. A este dato nos referimos al hablar de "alejamiento"; esto se traduce después en la variada tipología de manifestaciones de cómo el Evangelio pierde influjo en la vida de las personas, en sus criterios de juicio y de valoración, en sus relaciones, en sus ambientes etc.

1961 El Documento de Puebla al hablar de la Ciudad dice: "En el tránsito de la cultura agraria a la urbano-industrial, la Ciudad se convierte en motor de la nueva civilización universal" (DP 429).

1962 En la Ciudad de México este tránsito cultural -como también en otras ciudades latinoamericanas- ha sido agudo, al mismo tiempo que desigual entre las personas y entre los grupos humanos. Este dato es igualmente de gran importancia para comprender la necesidad de esa nueva inculturación del Evangelio en la vida de la Ciudad, lo cual implica también que la pastoral debe recobrar su audacia e impulso misioneros.

1963 Por otra parte, y aludiendo específicamente al fenómeno de las megalópolis, el mismo Documento de Puebla dice: "Por lo mismo, en las actuales circunstancias, la Iglesia no alienta el ideal de crear megalópolis que se tornan irremediablemente inhumanas, como tampoco de el de una industrialización excesivamente acelerada que las actuales generaciones tengan que pagar a costo de su misma felicidad, con sacrificios desproporcionados" (Id. 430).

1964 De esta consideración se desprende que la inculturación del Evangelio en la Ciudad pide el compromiso de alentar una cultura de justicia y de promoción del hombre.

1965 A la luz del Concilio Vaticano II se comprenden mejor las diferentes formas que reviste la acción evangelizadora de la Iglesia, pues hay una pluralidad de ministerios y funciones. Si por una parte la misión de la Iglesia se realiza por el testimonio de la fe en Jesucristo, por la oración, la contemplación, la liturgia, la predicación y la catequesis, esta misión toma también la forma de un diálogo con todos los hombres para caminar juntos en la búsqueda de la verdad y para colaborar en obras de interés común. La misión se concretiza así en un compromiso por la defensa y el progreso del hombre individual y social, es decir, el compromiso efectivo de servicio a los hombres, por su promoción, por la lucha contra la pobreza y la colaboración para modificar las estructuras que la propician.

1966 Es necesario considerar este punto como importante: la acción evangelizadora de la Iglesia -misión de inculturar el Evangelio- se ejerce también por una decidida defensa y promoción del ser humano. Esta consideración, en relación a la primera premisa, nos liga de hecho a la segunda, como lo veremos enseguida.

1967 Nosotros los cristianos -unidos con los hombres de buena voluntad- nos debemos sentir responsables de la edificación de una sociedad fundada sobre los valores de la fraternidad, la dignidad humana y la justicia para todos. Cuando los cristianos se asocian a otros creyentes y personas de buena voluntad para servir al hombre y dinamizar los valores de su cultura con el germen del Evangelio, se ejerce realmente la acción de la Nueva Evangelización. Esta dimensión de la inculturación tiene, sin duda, un puesto clave en la Ciudad de México que es cada día mas secular, diversificada y pluralista.

5- Segunda Premisa de la Opción

1968 El más urgente valor que debe ser inculturado es el de la fraternidad -caridad y justicia-, ya que el signo más sensible del alejamiento del Evangelio en la cultura de la Ciudad es la pobreza de muchas familias y el rostro desfigurado de muchos jóvenes que nos piden una nueva actitud y compromiso evangelizador.

1969 La pobreza es un fenómeno individual y colectivo caracterizado por la carencia de los satisfactores materiales y humanos más elementales; se trata, en nuestro medio, de un fenómeno bastante generalizado que afecta a grandes sectores de la población. En efecto, en una situación de pobreza extrema y de miseria no se pueden satisfacer las necesidades humanas básicas o fundamentales: alimentación, vivienda digna, salud, educación, trabajo, recreación, autoestima, libertad, participación social, confianza en el futuro.

1970 Desde un punto de vista psico-social, la pobreza extrema distorsiona la manera de ver y afrontar la vida; genera también una percepción errónea sobre lo que uno es y lo que son los demás. Tal tipo de pobreza engendra el desprecio de sí mismo y de quienes tienen y pueden más.

1971 La pobreza refleja una situación de injusticia y desigualdad social que es provocada, en parte, por situaciones socio-estructurales y, en el fondo, por la limitación de la misma condición humana: en la raíz del fenómeno de la pobreza o marginación extrema está el problema ético y espiritual de la persona humana.

1972 El cerrarse al Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo tiene como consecuencia la ruptura con el hermano; es decir, el "alejamiento" del Evangelio, en su dimensión trascendente, trae por consecuencia inevitable la distorsión de las relaciones del hombre con el hombre en el campo económico, social, político y socio-cultural en general.

1973 Se ayudará a encontrar un camino de solución al grave problema de la pobreza y marginación sólo si se mejoran las condiciones individuales, familiares y sociales, los valores culturales imperantes en los distintos grupos, la estructura y los mecanismos políticos de representación y decisión, la psicología individual, la capacidad y desarrollo intelectual de cada persona, el ambiente familiar; pero, sobre todo, será determinante el valor que se le reconozca a la dimensión espiritual del ser humano.

1974 Por esto la comunidad eclesial no se puede sentir eximida de responsabilidad ante el hecho del "alejamiento", ya que en la medida en que la Iglesia no se abra al espacio de compartir con el hermano pobre, el antitestimonio ocasionará un debilitamiento de la fe en no pocos; y, por otra parte, en la medida en la que haya un real compromiso de asistencia y promoción -evangelización integral- de los pobres, la Iglesia aparecerá como signo creíble del Evangelio para todos, inclusive para aquellos que no comparten las verdades doctrinales de la fe.

1975 Siguiendo la más genuina tradición cristiana, la pedagogía del Evangelio concretizada para nosotros en el Hecho Guadalupano -y asumidas las opciones latinoamericanas tanto de Medellín como de Puebla- el II Sínodo de la Arquidiócesis de México reafirma la opción por las Familias, por los Alejados, por los Pobres y por los Jóvenes, como prioritaria y fundamental en el proyecto de la Nueva Evangelización.

6- Tercera Premisa de la Opción

1976 La no-creencia práctica y teórica -"alejamiento" del Evangelio- y su efecto más palpable que es la pobreza y marginación, se reflejan en la vida cotidiana de muchas familias de la Ciudad. Todo lo anterior se condensa en las familias: la vida familiar está implicada en todo lo que hacemos y proyectamos; la familia personifica el drama de la ruptura entre cultura y Evangelio y la desigualdad injusta. Asimismo la vida familiar es una realidad diversificada, compleja y dinámica, que es necesario atender pastoralmente de modo prioritario a través de una evangelización que incida en los diversos ambientes de la Ciudad.

1977 La tradición de un país altamente sensible a la realidad familiar nos ha colocado en la posición de reconocer, una vez más, la importancia que en la vida cotidiana de las personas tiene la familia y su significado trascendente para el proyecto de la Nueva Evangelización.

1978 Sin embargo, parece igualmente importante no abstraer la vida familiar del contexto que hemos descrito en las dos premisas anteriores, ya que éstas nos ayudan a ubicar precisamente la importancia que tiene la familia en la realidad social y pastoral. Por lo demás, la familia ha vivido un profundo proceso de transformación al pasar de una realidad socio-cultural tradicional a una moderna, el paso de una pequeña Ciudad a una Metrópoli.

1979 Los cambios pueden percibirse en diferentes manifestaciones: la composición familiar -de la parentela al núcleo conyugal-; la dinámica de integración -diferencia y choques entre las generaciones-; la nueva actuación de la mujer y el sentido de la vida en pareja -numerosos problemas de acoplamiento que suelen desencadenar separaciones y divorcios-; la crisis de la pobreza en un gran número de familias -con su secuela de problemas como desnutrición, carencia de vivienda digna, abandono de los menores, alcoholismo etc.-; la crisis de valores y la pérdida del sentido de la fe.

1980 Es necesario hablar, entonces, de realidades familiares diversas que implican ambientes y escenarios económicos, sociales y culturales propiamente distintos. Desde la pastoral familiar, o a partir de ella, es urgente plantearnos la pastoral de ambientes específicos: obreros, intelectuales, profesionistas, amas de casa etc. Tal perspectiva no puede ser olvidada en una propuesta renovada de pastoral familiar, a partir del hilo conductor teológico-pastoral del II Sínodo, es decir, la evangelización de la cultura o Nueva Evangelización.

1981 Asimismo, en función de un proyecto renovado de pastoral en la Arquidiócesis, la familia no puede ser considerada sólo en su realidad unifamiliar; es necesario entenderla dentro del contexto comunitario de la relación de las familias entre sí. Una pastoral de familia atomizada incurriría en el error de apuntalar precisamente uno de los problemas familiares hoy más sentidos: el encerramiento de las familias en sí mismas. La vida familiar es, así, dimensión fundamental de la Opción Prioritaria que asumimos y que ha quedado expresada en todas sus premisas.

7- Cuarta Premisa de la Opción

1982 Los jóvenes, y las generaciones nuevas en general, son los miembros de las familias en quienes más se hace sentir la urgencia de una Nueva Evangelización que responda a la nueva cultura de la Ciudad; ellos, de modo particular, están llamados a ser hombres nuevos para una nueva sociedad; esto será posible sólo desde el nuevo impulso que se dé a la pastoral de los adultos en su relación con los jóvenes.

1983 El fenómeno de la adolescencia y de la juventud puede considerarse desde perspectivas distintas y complementarias: la edad cronológica, la edad psicológica, la relación socio-cultural. En la consideración pastoral, sin embargo, parece oportuno hacer resaltar que el joven está definido por encontrarse de una manera decisiva en un "trance" de formación para poder llegar a asumir los derechos y las obligaciones de la vida adulta.

1984 La problemática juvenil es primordialmente la problemática de relación que se establece entre el mundo de los adultos y el de los jóvenes; por ello el proyecto de la pastoral juvenil debe ser integrado en el proyecto de la pastoral de los adultos.

8- A Modo de Conclusión

1985 A partir de esta reflexión puede decirse que la primera semana sinodal ha establecido una Gran Opción Prioritaria para el servicio de la Nueva Evangelización en la Ciudad. Esta opción integra en un todo los cuatro campos prioritarios que no pueden ni deben entenderse aisladamente, sea porque la temática teológico-pastoral del II Sínodo los implica -evangelización de la cultura-, sea porque, de hecho, los cuatro campos en su conjunto reflejan el voto de mayoría absoluta expresado en la primera semana. Los campos prioritarios, asimismo, como desafíos globales de sensibilidad evangélica se articulan con los desafíos sectoriales de acento pastoral. La opción podría describirse, a mi juicio, de la siguiente manera:

1986 Los sinodales del II Sínodo de la Arquidiócesis de México, ponderando el Documento de Trabajo -Cuaderno I- sobre los Destinatarios Prioritarios de la Nueva Evangelización, optamos por un nuevo y vigoroso proyecto misionero en la Ciudad de México, el cual, en fidelidad a Jesús, llegue prioritariamente a las diversas realidades familiares, a los jóvenes y a los adultos que están más lejos del influjo evangelizador, y a los más pobres; y permita, en la cultura plural urbana, una inculturación multiforme de la caridad cristiana -núcleo central del mensaje del Reino de Dios- en los diversos ambientes laborales, estudiantiles, profesionales y decisorios de la sociedad, y en los diversos campos de la cultura: el económico, el social, el político y el religioso, a fin de que sean trasformados por la fuerza vital del Evangelio.

1987 El objetivo de esta reflexión ha sido explicitar, para así esclarecerlo, el sentido de la Opción Prioritaria determinada por la primera semana; el propósito es, por tanto, de gran importancia para el desarrollo de los trabajos sinodales en las siguientes semanas.

1988 Caminando juntos, seguiremos profundizando en la Opción Pastoral Prioritaria y en sus necesarias e indispensables implicaciones concretas formuladas ya en las Líneas de Acción y Ordenamientos revisados y aprobados también en la primera semana, pero que, como ya se ha dicho, todavía es necesario completar desde la visión de los Agentes, los Medios y la Organización de la Nueva Evangelización, objeto de la presente y siguientes semanas del trabajo sinodal.

Pbro. Manuel Zubillaga Vázquez
Ciudad de México, 8 de Junio de 1992

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