RELACIÓN ESPECIAL

1- La Segunda Semana Sinodal


1989 Después de un breve intervalo desde la terminación de la primera semana del II Sínodo de la Arquidiócesis de México, nos encontramos ya al inicio de la segunda semana sinodal.

1990 Los resultados obtenidos en esa primera semana fueron, sin duda alguna, muy satisfactorios, no sólo respecto al trabajo realizado en común, que nos permitió experimentar la alegría de la fraternidad eclesial, sino también respecto a las formulaciones elaboradas acerca de los Destinatarios Prioritarios de la Nueva Evangelización. Las conclusiones a las que nosotros mismos hemos llegado y que han sido claramente expuestas por el Relator General del Sínodo, nos proyectan ahora a una nueva reflexión y profundización, esta vez sobre la temática de los Agentes de la Nueva Evangelización.

1991 La Opción Prioritaria señalada por la primera semana, que se explicita en cuatro campos de atención simultánea las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, nos presenta el punto focal de atención y de referencia para el trabajo actual: esta segunda semana del II Sínodo Arquidiocesano deberá reflexionar sobre los Agentes de la Nueva Evangelización en función de dar una respuesta adecuada a las necesidades pastorales y a los desafíos que estos campos prioritarios plantean a los Agentes, para poder implementar realmente un vigoroso proyecto misionero en la Ciudad-Arquidiócesis de México.

2- Evangelización y Misión

1992 El Reino de Dios, presente entre nosotros a partir de Jesucristo (Lc 17, 21), se hace manifiesto cuando podemos descubrir que ha sido proclamado su Mensaje y ha sido recibido por los hombres, especialmente por aquellos que más urgencia tienen de recibirlo. El Evangelio nos marca los signos que nos hablan de la llegada del Reino: "los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos reviven, y la Buena Nueva llega a los pobres" (Mt 11, 5).

1993 La Iglesia es servidora y, al mismo tiempo, signo e instrumento del Reino y, por eso, su tarea esencial es anunciar el Evangelio (EN 14), llevando la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad para transformarla desde adentro y renovarla con la fuerza divina de la gracia del Evangelio (Id. 18).

1994 Esta tarea primordial de la Iglesia -que el Papa Paulo VI expuso muy claramente en su exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi" (1975) y que el Papa Juan Pablo II nos ha invitado a reflexionar y poner en práctica, caracterizándola como "Nueva Evangelización"- es el punto focal hacia el que se dirige todo el dinamismo de este II Sínodo: la Iglesia arquidiocesana debe transformarse y renovarse con la gracia del Evangelio para anunciar y colaborar en la transformación, según el mismo Evangelio, de la cultura y las culturas de la Ciudad de México.

1995 Esta tarea, que constituye la "dicha y vocación propia de la Iglesia" (Id. 14), supone, por una parte, un esfuerzo de acercamiento en profundidad con la cultura y las culturas de nuestro tiempo, buscando impregnarlas del espíritu y de los valores del Evangelio para ser vividos por el hombre de hoy -inculturación- y, por otra parte, supone el proceso -siempre necesario- de una renovada conversión o "metánoia" de sus Agentes evangelizadores, lo que hace que la Iglesia sea siempre una comunidad evangelizada y evangelizadora (Id. 13).

1996 Constatamos, sin embargo, que este proceso de inculturación del Evangelio no ha llegado, con toda la fuerza que se requiere, a gran parte de los destinatarios en la Ciudad de México; por eso en la primera semana sinodal definimos algunos campos que deben ser tenidos en cuenta prioritariamente: las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, para llegar a todos ellos sin excluir a nadie. Esta Iglesia local, asumiendo, en el dinamismo del Espíritu, la misión que le es propia, debe avocarse a la realización de este ambicioso proyecto misionero.

1997 Hoy somos más conscientes de que si la Iglesia quiere ser efectivamente evangelizadora debe ser fundamentalmente misionera. Desde este enfoque, existe necesariamente una correlación entre los destinatarios y los Agentes de la evangelización: todos debemos abrir el corazón para ser transformados por la fuerza salvadora de la Palabra: ser "hombres nuevos"; y todos debemos convertirnos en anunciadores y proclamadores de esa misma Palabra de salvación.

1998 Nuestra presencia en esta aula sinodal responde, sin duda, a dos características de nuestro ser y actuar en la Iglesia: somos en alguna forma representativos de todos aquellos sectores del Pueblo de Dios a los que tiene que llegar el mensaje del Evangelio y somos, al mismo tiempo, actores comprometidos para hacerles llegar ese mensaje. Hoy nos toca mirarnos a nosotros mismos y, en nosotros, mirar a todos los demás, como Agentes evangelizadores para la Iglesia. En efecto, todos somos evangelizadores; lo somos en virtud de un envío: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15), y de una elección: "Ustedes no me escogieron a mí; soy yo quien los ha escogido a ustedes y los ha puesto para que vayan y produzcan fruto" (Jn 15, 16).

1999 Toda la Iglesia es evangelizadora; por eso la evangelización no es un hecho individual o aislado, sino profundamente eclesial; y no puede ser realizado a título personal, sino en virtud del mandato del Señor. Por todo esto, una importante característica que ha de impregnar el espíritu de las deliberaciones sinodales es la comunión con la Iglesia y con sus Pastores.

3- Diversas Tareas Evangelizadoras

2000 La misión de la Iglesia es una; pero en ella hay diferentes tareas evangelizadoras. Cada uno ha recibido diferentes dones "del mismo y único Espíritu, el cual reparte a cada uno según quiere" (1 Cor 12, 11), para la edificación común. Al comenzar esta segunda semana sinodal sobre los Agentes de la Nueva Evangelización, cabe recordar lo que San Pablo nos enseña a propósito de los dones espirituales: "Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo; hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo; hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. En cada uno el Espíritu revela su presencia con un don que es también un servicio" (1 Cor 12, 4-7).
En la Iglesia, "Dios ha establecido, en primer lugar, a los apóstoles, en segundo lugar a los profetas, en tercer lugar a los maestros. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros?" (1 Cor 12, 28-29); en esta perspectiva tenemos que abordar la lectura y la reflexión del Documento de Trabajo, y las aportaciones que hagamos en común.

4- Documento de Trabajo: Cuaderno II

2001 El Documento de Trabajo fue elaborado partiendo inicialmente de una consulta al Presbiterio y de un estudio especializado; de esto resultó el Documento de Consulta sobre el que se recibieron abundantes respuestas de los diferentes sectores del Pueblo de Dios; con estos elementos se redactó definitivamente el Cuaderno II que hoy tenemos en nuestras manos. Es un documento que contiene elementos muy válidos, tanto por la Comisión que lo trabajó con seriedad y empeño, como por la consulta realizada que lo avala. Este Documento de Trabajo fue aprobado por el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada; consta de diez y siete Desafíos contenidos en cinco Capítulos. En su estructura encontramos, agrupados en grandes bloques, los principales grupos de Agentes de la Iglesia, presentados en los cuatro primeros Capítulos:

2002 El Ministerio Ordenado: consta de siete Desafíos. Encontramos en él los grandes retos que presentan la vida y el ministerio de los Obispos, Presbíteros y Diáconos, quienes han sido puestos por el Señor al frente de su Pueblo como Pastores, santificadores y maestros; su servicio al Pueblo de Dios está configurado por la recepción del sacramento del Orden y exige un estilo de vida tal que sea signo testimonial de los valores del Reino de Dios para edificación de la Iglesia. Este tema del Ministerio Ordenado ha sido tratado en forma diversificada, según el grado del ministerio y las tareas que a cada uno le corresponden, pero también en forma unitaria, siguiendo los planteamientos comunes del sacramento del Orden, que piden una estrecha colaboración pastoral.

2003 La Vida Consagrada: consta de cuatro Desafíos. Está enraizada en el sacramento del Bautismo vivido con una radicalidad en el seguimiento de Cristo y con la peculiaridad de un estilo de vida comunitario y caracterizado por la vivencia de los consejos evangélicos, llamados también votos religiosos. La vida consagrada implica una grande riqueza para la Iglesia por la enorme diversidad de carismas que el Espíritu suscita en ella. En la renovación de la Iglesia y en la búsqueda de lo que puede favorecer una evangelización más eficaz y diversificada de la Ciudad, un elemento imprescindible lo constituyen los Religiosos y las Religiosas, poniendo cada uno al servicio de la unidad eclesial su propio carisma fundacional.

2004 Las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas: consta de dos Desafíos. Este capítulo está más directamente referido a los criterios de promoción, selección y acompañamiento de los candidatos a las diversas formas de servicio consagrado en la Iglesia, para que puedan responder mejor a los requerimientos y exigencias de la Nueva Evangelización. Sin un trabajo serio y coordinado de promoción vocacional, la Iglesia se vería empobrecida respecto a los Agentes de una nueva pastoral verdaderamente evangelizadora.

2005 Los Fieles Laicos: consta de tres Desafíos. Los Laicos, elemento mayoritario en la Iglesia, constituyen por su Bautismo una fuerza evangelizadora, cuyo potencial no ha sido todavía suficientemente desarrollado; a ellos corresponde un papel primordial en la tarea de inserción y fermento evangelizador en el corazón del mundo; son los primeros Agentes de la evangelización de las culturas: en esto son insustituibles; ellos "se encuentran en la línea más avanzada de la misión de la Iglesia" (Desafío 14, Criterio 6).

2006 Los fieles laicos cada día van asumiendo con mayor madurez sus compromisos de evangelizar las culturas en las que, de manera especial, ellos mismos se desarrollan. Dentro del contexto de los Laicos y teniendo en cuenta la Opción Prioritaria definida en la primera semana sinodal, cabe señalar la grande importancia que tienen las Familias como primer Agente evangelizador, los Jóvenes como fuerza notablemente vigorosa y llena de potencialidades para anunciar y testimoniar el Evangelio y, finalmente, los Pobres en quienes podemos encontrar, como "semina Verbi", los más genuinos valores evangélicos. Se resalta particularmente en este capítulo la importancia de las diversas Organizaciones laicales y el impulso evangelizador que se logra a través de los Ministerios laicales.

2007 El Capítulo V, último, con un solo desafío, nos abarca a todos los Agentes, dando al mismo tiempo la tónica fundamental sin la cual la acción evangelizadora sería prácticamente infructuosa por carecer de la fuerza testimonial que hoy el mundo espera de nosotros; ésta es al mismo tiempo la garantía de credibilidad de nuestro ser y actuar en la Iglesia.

2008 Se podría decir, sin duda, que la evangelización en comunión y corresponsabilidad eclesial es la mayor exigencia y la mayor dificultad que se nos presenta para la realización de un proyecto evangelizador eficaz y profundo; ésta "es una forma de solidaridad, la disposición interior a sentir como propios los problemas comunes de la Iglesia; cada uno debe vivir e insertar su responsabilidad personal en y con la de todos los demás fieles; aparece así, con toda claridad. la corresponsabilidad en la Iglesia, la básica y fundamental, derivada de nuestro bautismo" (Cardenal Ernesto Corripio Ahumada. Homilía de la Solemne Inauguración del II Sínodo).

2009 Esta corresponsabilidad en la acción asume diferentes facetas, todas importantes, de acuerdo a los diferentes Agentes de que se trate; entre otras se pueden mencionar: la colegialidad para los Obispos, la fraternidad para los Presbíteros, el servicio de caridad para los Diáconos, la interacción de los diferentes carismas para la Vida Consagrada, la participación responsable y activa y su inserción en los diferentes ambientes para los Laicos, y el sentido de Iglesia para todos.

5- Trabajo Sinodal de la Segunda Semana

2010 Con este material, el objetivo que queremos alcanzar al caminar juntos durante esta segunda semana sinodal lo podemos expresar así: "Enfatizar y jerarquizar los diferentes aspectos de la vida y la misión de los Agentes de la Nueva Evangelización, para actuar en comunión y corresponsabilidad, en función de la Opción Prioritaria definida en la primera semana sinodal".

2011 Partiendo de los datos que aporta el Documento de Trabajo, nos toca destacar aquellos elementos que se refieren principalmente al ser, a la acción, a la formación y la promoción de los Agentes de la Nueva Evangelización, para responder en una forma eficazmente operativa y corresponsable a los desafíos que nos presentan los Destinatarios prioritarios de la Nueva Evangelización. La opción para todos es la inculturación del Evangelio; es decir, hacer vigentes los valores evangélicos en la cultura urbana, encarnándolos en las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes. La forma peculiar de lograr este propósito es promover y formar a los Agentes para su ser y su actuar en la Iglesia; es necesario, pues, buscar la renovación de actitudes que propicien nuevas líneas de acción en orden a la consecución de la Opción Prioritaria.

2012 En nuestro trabajo tendremos que estar atentos a no incluir en las propuestas otros elementos que formen parte de la temática de asambleas posteriores; en efecto, al hablar de Agentes de la evangelización, fácilmente la reflexión se podría derivar hacia los Medios de la evangelización o al análisis de las Estructuras y Organización de servicio, temas éstos de otras asambleas.

2013 En cambio, sí tenemos que tener en cuenta los elementos aportados por el Cuaderno I, que miran a los Agentes y preguntarnos qué tipo de compromisos se requieren por parte de éstos, teniendo en cuenta sus limitaciones y sus posibilidades, para que los Destinatarios prioritarios logren tener una adecuada evangelización, y cómo se podría lograr la convergencia de estos compromisos para responder evangélicamente a las necesidades reales del pueblo cristiano de la Ciudad de México, poniendo el énfasis en los cuatro grandes campos prioritarios ya definidos.

2014 El Santo Padre Juan Pablo II nos invita a realizar una Nueva Evangelización en la Iglesia, que incluya una novedad "en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones"; habrá novedad en los métodos y en las expresiones en la medida en que se renueve el ardor y el espíritu con que se vivan las actitudes que han de animar las acciones de los Agentes de la Nueva Evangelización.

2015 Que María de Guadalupe, la 'Estrella de la Evangelización', en cuyas manos ponemos confiadamente nuestro trabajo de esta semana, acompañe y guíe el arduo camino sinodal para la renovación de la Arquidiócesis de México, en la esperanza de ver "un cielo nuevo y una tierra nueva" (Ap 21, 1).

Pbro. Enrique Glennie Graue
Ciudad de México, 8 de Junio de 1992

 

INTRODUCCIÓN

2016 El Reino de Dios -centro del mensaje de Jesús- es el objetivo fundamental de la misión de la Iglesia. La Iglesia está al servicio del Reino de Dios para actualizarlo y anticiparlo en la historia humana; la comunidad eclesial al servicio del Reino de Dios en el mundo es el gran agente de la Nueva Evangelización. La Iglesia es Pueblo de Dios en donde los diferentes servicios y ministerios se complementan a partir de los diversos estados de pertenencia a ese Pueblo: Ministerio Ordenado, Vida Consagrada y Fieles Laicos.

2017 La Iglesia está al servicio de los hombres para construir con ellos los signos de justicia, de libertad, de reconciliación, de fraternidad y de caridad que hacen actual el Reino de Dios.

2018 En la Iglesia, Pueblo de servidores, los Agentes son, por vocación, siervos del Reino de Dios, aunque de modo diverso y complementario.

2019 Las mayorías alejadas, el mundo de la marginación, la vida familiar, los jóvenes, los adultos y ancianos y el mundo del trabajo y de la cultura urbana de la Ciudad de México, nos reclaman ser Agentes más auténticos, mejor capacitados, eficazmente organizados y maduramente corresponsables.

2020 En el pensamiento de la Iglesia los Agentes de la Nueva Evangelización aparecen siempre como testigos y colaboradores en la construcción del Reino de Dios: "Común es la dignidad de los miembros por su regeneración en Cristo, común la gracia de hijos, común la vocación a la perfección, una sola salvación, una sola esperanza e indivisa caridad" (LG 32). Sobre este sólido fundamento de la unidad se construye la Iglesia, "iluminada por la gloria de Dios y cuya lumbrera es el Cordero" (Ap 21, 23), para instaurar y hacer crecer en el mundo el Reino de Dios, del cual ella debe ser fiel servidora. Este servicio, empero, lo ejercen todos los bautizados no sólo de una manera sino bajo múltiples expresiones según los diversos dones, las distintas vocaciones y aun las diferentes circunstancias en las que cada cristiano ha de vivir el seguimiento de Jesús y su compromiso con Él.

2021 Toda la Iglesia está al servicio del mundo, aunque se inserta en él y lo vivifica por distintos caminos: "todos los miembros de la Iglesia son partícipes de su dimensión secular, pero de formas diversas" (ChL 35).

2022 En la Ciudad de México, Dios ha querido hacer presente su pueblo mesiánico a través de una Iglesia particular cuya misión es "dilatar más y más el Reino de Dios, ser para todos los hombres un germen segurísimo de unidad y de esperanza, de salvación, de comunión de vida, de caridad; ser instrumento de redención, luz del mundo y sal de la tierra, ser pueblo que, caminando en el tiempo presente, busca la ciudad futura y perenne" (LG 9).

2023 Todos los fieles están invitados y deben tender a la santidad y a la perfección en el propio estado. Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de toda la historia de la Iglesia; hoy tenemos una gran necesidad de santos que hemos de implorar asiduamente a Dios (ChL 16).

2024 La común dignidad del bautismo toma diversas modalidades por las cuales vive la pertenencia a la Iglesia, la participación en la misión de la misma y el cumplimiento de la universal vocación a la santidad. El siguiente texto del Concilio Vaticano II nos lo dice sintéticamente: "Los miembros del orden sagrado están destinados principal y expresamente al sagrado ministerio por razón de su particular vocación. En tanto que los Religiosos, en virtud de su estado, proporcionan un preclaro e inestimable testimonio de que el mundo no puede ser trasformado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas; a los Laicos corresponde, por propia vocación, obtener el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios" (LG 31).

2025 La conciencia, vivificada por el Espíritu, de esta común edificación (1 Pe 2, 5) en el cuerpo de Cristo nos llevará, como Agentes de la pastoral arquidiocesana, a asumir con generosidad y eficacia las orientaciones que el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada dio en la Solemne Inauguración del II Sínodo de la Arquidiócesis de México: "La corresponsabilidad en el ámbito pastoral tiene un amplio sentido: es una forma de solidaridad, es la disposición interior a sentir como propios los problemas comunes de la Iglesia; es la participación de todos los miembros en la toma de decisiones que deben ser elaboradas por todos. De esta prioridad bautismal surge, como corolario, la prioridad comunitaria: cada uno debe vivir e insertar su responsabilidad personal en y con la de todos los demás fieles; aparece así, con toda claridad, la corresponsabilidad en la Iglesia, la básica y fundamental, derivada de nuestro bautismo" (Basílica de Guadalupe. 18 de Mayo de 1992).

La presente fase del trabajo sinodal sobre los Agentes de la Nueva Evangelización está estructurada en seis capítulos:

I- Perfil del Agente de la Nueva Evangelización y la Opción Prioritaria del II Sínodo

2026 Para que la misión de la Iglesia pueda cumplirse según la voluntad salvífica del Padre, es necesario que cada cristiano -y de forma peculiar los Agentes de la evangelización- se convierta en verdadero testigo y colaborador en la construcción del Reino de Dios proclamado en las Bienaventuranzas, anunciado por Jesús y hecho presente en su persona y en sus obras; en otras palabras, el camino para participar en la obra de la Iglesia, que es la obra de Jesús, encuentra dos grandes vertientes: la vivencia del Reino de Dios que se manifiesta en la santidad de vida -testimonio- y el compromiso en la acción que transforma las realidades de este mundo con el anuncio de la Buena Nueva -acción apostólica-.

II- La Evangelización en Comunión y Corresponsabilidad

2027 El mayor desafío para la Nueva Evangelización somos nosotros los Agentes que debemos actuar en comunión y corresponsabilidad para que la evangelización se realice como respuesta adecuada y generosa a los clamores de los destinatarios prioritarios de la opción sinodal.

III- El Ministerio Ordenado

2028 Son los Pastores -Obispos, Presbíteros y Diáconos- quienes, al servicio de la comunidad eclesial por el triple ministerio de la palabra, de la liturgia y de la caridad, van acompañando el crecimiento y maduración apostólica de las otras vocaciones cristianas.

IV- La Vida Consagrada

2029 La vida bautismal, por llamamiento especial, se radicaliza para vivir el seguimiento de Jesús en la práctica de los consejos evangélicos: es la vida religiosa en diversas expresiones de vida apostólica y contemplativa.

V- Las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas

2030 La adecuada selección, orientación y formación de los candidatos a la vida sacerdotal y religiosa favorecen una presencia fecunda de Agentes para la Nueva Evangelización.

VI- Los Fieles Laicos

2031 El Concilio Vaticano II, en la Constitución "Gaudium et Spes" señala como meta de la evangelización el hacer más humana y, por tanto, más cristiana la cultura.

2032 Los Laicos, por su condición de "hombres del mundo en el corazón de la Iglesia y hombres de Iglesia en el corazón del mundo", están llamados a ser los Agentes primordiales de la evangelización de la cultura, punto focal de la Nueva Evangelización.

2033 De allí la importancia de hacer a los Laicos efectivamente corresponsables de la misión de la Iglesia; sin esta participación, la tarea evangelizadora no se realiza en fidelidad al mandato del Señor.

2034 Terminamos enfatizando que los Agentes, antes de ser tales, son también destinatarios de la evangelización y, aun siendo ya Agentes en misión, serán siempre evangelizados por el encuentro con el Espíritu del Señor que está presente en las culturas de aquellos a quienes se dirige el mensaje.

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