CAPÍTULO III

EL MINISTERIO ORDENADO

A- LOS OBISPOS

DESAFÍO

2103 Dada la complejidad y diversidad cultural de la Arquidiócesis de México, para que pueda ejercer su autoridad apostólica de servicio y responder eficazmente a los inmensos reclamos de la evangelización en la Ciudad, el Sr. Arzobispo necesita:
* proyectar su vida y ministerio en un trabajo de colaboración orgánica, en subsidiariedad con los otros miembros de la Iglesia;
* tener un estilo de corresponsabilidad y de equipo, en distinto grado, con sus Obispos Auxiliares, sus Vicarios Episcopales y los Decanos, y con los Obispos circunvecinos, para buscar y alcanzar unidad de criterios, especialización de planes, coordinación y, al mismo tiempo, descentralización de la administración pastoral;
* recibir el apoyo humano, espiritual y pastoral del presbiterio;
* atender, de modo prioritario, a la formación permanente y también a la problemática humana, espiritual y ministerial de los Sacerdotes.

HECHOS

2104 El Obispo es visto, en general, como un personaje: se le invita, se le halaga, se le critica y se le ataca; la gran mayoría de los católicos, sin embargo, lo respetan y lo admiran.

2105 En la relación con el Obispo se acentúa mucho lo institucional y se le resta importancia a la dimensión carismática y pastoral de su ministerio: diálogo, discernimiento evangélico de los acontecimientos, intercambio de experiencias válidas de evangelización.

2106 Muchas veces las intervenciones de los Obispos son interpretadas, sobre todo por los medios de comunicación, como injerencias indebidas en los asuntos políticos: esto les resta libertad y aplomo en su función profética.

2107 Las múltiples ocupaciones de los Obispos, dentro y fuera de la Arquidiócesis, les disminuyen la posibilidad de atender a los Presbíteros y de entrar en contacto más personal con las diversas comunidades, especialmente con las Parroquias.

2108 Es reducido el trato personal entre el Obispo y los Presbíteros; algunos de éstos permanecen muy alejados del Obispo quien, por lo mismo, desconoce los problemas que les afectan.

2109 Algunos problemas no afrontados oportunamente degeneran, de ordinario, en conflictos de difícil solución.

2110 La corresponsabilidad entre Sacerdotes y Obispo no parece tener cauces adecuados; en la práctica no se ha encontrado un mecanismo efectivo de consulta.

2111 Falta un sistema integral más estructurado para la formación permanente del clero -Obispos, Presbíteros, Diáconos- en los aspectos humanos, espirituales y pastorales; algunas iniciativas concretas no han encontrado respuesta suficiente ni apoyo y estímulo. Se da poca atención más particular a los Presbíteros que tienen pocos años de ordenados.

2112 No existe todavía un plan estructurado de desarrollo de recursos humanos que organice a los Presbíteros de acuerdo a sus capacidades, cualidades personales, experiencia, edad, estado de salud, necesidad de descanso etc.; no se da tampoco la debida atención a los Presbíteros enfermos o retirados.

2113 A pesar de la organización pastoral de la Arquidiócesis en Vicarías Episcopales, no se ha superado el centralismo en muchos aspectos de administración; se detecta la necesidad de buscar nuevos estilos y formas de estructuración arquidiocesana.

2114 La realidad sociológica de las grandes ciudades rebasa el concepto tradicional de las diócesis; el Código de Derecho Canónico no contempla todavía la existencia de las megalópolis.

2115 Se resiente la carencia del Consejo Arquidiocesano de Pastoral que detecte, analice y sistematice los problemas para presentar proyectos de solución; falta también un organismo de coordinación en la Arquidiócesis para hacer efectiva la corresponsabilidad en la ejecución de los planes pastorales.

2116 La cultura moderna hace que los problemas locales y sus soluciones vayan teniendo, cada vez más, una repercusión regional por encima de límites convencionales; tal es el caso de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, en la cual, sin embargo, todavía hay poco trabajo de pastoral de conjunto con las Diócesis vecinas.

CRITERIOS

2117 "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas" (Jn 10, 11).

2118 "Jesús subió al monte y llamó a los que él quiso; y estuvieron con Él. Instituyó doce para que convivieran con Él y enviarlos a predicar con poder y expulsar demonios" (Mc 3, 13-14).

2119 "Vayan por todo el mundo y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a guardar todo lo que yo les he mandado. He aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 19-20).

"El mayor entre ustedes sea el servidor de todos" (Mt 20, 26).

2120 Para el desempeño de su misión, Cristo el Señor prometió a sus apóstoles el Espíritu Santo, enviado del cielo el día de Pentecostés, para que, confortados con su virtud, fueran sus testigos y así predicaran el Evangelio a toda criatura, a fin de que todos los hombres logren la salvación por medio de la fe (LG 24).

2121 Los Obispos, por institución divina, son sucesores de los Apóstoles; están constituidos como Pastores en la Iglesia y maestros de la doctrina para santificar y regir al Pueblo de Dios (CIC 375).

2122 Atiendan los Obispos su cargo apostólico como testigos de Cristo ante todos los hombres, ya sea ante los fieles como ante quienes se han desviado de la verdad o ignoran el Evangelio (ChD 11).

2123 La Palabra de Dios, escuchada con atención y proclamada con valentía, es el fundamento de la misión del Obispo, a fin de que el mensaje de Cristo llegue a todos los ambientes y la Iglesia esté más presente entre los hombres (Discurso de Juan Pablo II a los Obispos de México. Sede de la CEM. N° 502 y 504).

2124 El Obispo, por su parte, considere a los Sacerdotes -sus cooperadores- como hijos y amigos, a la manera en que Cristo a sus discípulos no los llama ya siervos sino amigos. Todos los Sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, están adscritos al cuerpo episcopal por razón del orden y del ministerio y sirven al bien de toda la Iglesia según la vocación y gracia de cada cual (LG 28).

2125 Por razón de la comunión en el mismo sacerdocio y ministerio, consideren los Obispos a los Presbíteros como amigos y hermanos suyos; tengan siempre presente el bien material y espiritual de los mismos; procuren la continua formación de sus Presbíteros (PO 7).

2126 Oigan a los Presbíteros de buena gana y hasta consúltenlos y dialoguen con ellos sobre las necesidades del trabajo pastoral y el bien de la Diócesis (Ib.), pues la renovación de la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los Sacerdotes (OT en el proemio).

2127 Un plan pastoral para las "megalópolis" implica atender a las funciones, clases sociales y necesidades pastorales, más que al territorio; cada Diócesis con su Obispo, pero unidas todas ellas con vínculos fuertes y permanentes (Ib.).

2128 El cuidado de las "megalópolis" comporta una serie de dificultades y problemas totalmente nuevos; esto requiere un ministerio de tipo más misionero que supera las posibilidades de un solo Obispo y de una sola Diócesis (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 190).

2129 La Iglesia particular de México quiere responder a Dios y al hombre mediante una organización que favorezca la comunión y la participación entre los Obispos, Presbíteros, Religiosos, Religiosas y Laicos, para sentirnos corresponsables de la vida y la acción de la Iglesia (Homilía del Señor Cardenal Ernesto Corripio Ahumada. Catedral de México. 2 de Septiembre de 1980).

2130 Los Obispos, como legítimos sucesores de los Apóstoles y miembros del Colegio Episcopal, siéntanse siempre unidos entre sí y muéstrense solícitos por todas las Iglesias, ya que, por institución divina y por imperativo del oficio apostólico, cada uno, juntamente con los otros Obispos, es responsable de toda la Iglesia (ChD 6).

2131 Todos los Obispos, casi colegialmente, tengan en forma solidaria el cuidado apostólico de toda la región, aunque a cada uno se le asignen responsabilidades muy bien determinadas (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 190).

2132 Es compromiso de los Obispos asumir la colegialidad en todas sus dimensiones y consecuencias, tanto a nivel regional como universal (DP 702).

LÍNEAS DE ACCIÓN

2133 Apoyar al Obispo para que pueda manifestar más claramente su condición de servidor del Pueblo de Dios, respaldado especialmente por los Presbíteros, que deben acercarse a él, viéndolo como Padre y Pastor, e informarle de sus actividades.

2134 Utilizar los medios más oportunos para que la voz de los Obispos resuene de una forma evangélica y decidida sobre los acontecimientos más significativos de la Iglesia local y universal. La voz del Obispo no debe estar aislada de la voz del presbiterio: es necesaria la corresponsabilidad.

2135 Tener actitudes evangelizadoras en su trato sencillo y amable con todos, para conseguir un seguimiento fiel de Cristo, el Buen Pastor.

2136 Hacer de su presencia una catequesis vivencial ante las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, para ayudar a la formación de las personas con el mensaje de Jesús.

2137 Promover y defender la dignidad y los derechos de las personas, reconociendo en cada uno sus capacidades, y comprendiendo y alentando su propio proceso de crecimiento, tanto individual como comunitario.

2138 Ser Pastores insertos en la realidad social y en la cultura del pueblo, adaptados a las condiciones de su vida.

2139 Vivir, compartir y promover una sólida espiritualidad que implica una identificación con sus Presbíteros: oración, servicio y santidad.

2140 Precisar y definir las funciones de los Obispos auxiliares, tanto en las encomiendas particulares -Vicarías territoriales y sectoriales-, como en lo referente a toda la Arquidiócesis.

2141 Favorecer lugares y oportunidades de encuentro entre el Obispo y los Sacerdotes, para ahondar la amistad, la confianza y el trato recíproco, superando así lo puramente formal y oficial; vale lo mismo respecto al trato con los Religiosos, las Religiosas, los Seminaristas y los Laicos.

2142 Abrirse al servicio de los demás, especialmente de los Sacerdotes, Diáconos y Religiosos, en una actitud más misionera de "ir", con una disponibilidad de escucha, facilitando el acceso y el encuentro con el Obispo.

2143 Promover un sistema integral de formación permanente de los Sacerdotes que incluya las áreas humana, intelectual, apostólica y, especialmente, espiritual; habrá de incluir también la oportuna planeación de los recursos humanos implicados en esa tarea. Hacer énfasis en la llamada dirección espiritual, propiciando que algunos Presbíteros, con experiencia y cualidades, den este servicio.

2144 Ofrecer más oportunidades de formación intelectual para todo el presbiterio, a través de semanas de estudio, cursos de verano, cursos abiertos etc.

2145 Exhortar y ayudar a los Sacerdotes a que programen razonablemente sus tiempos de descanso; crear un clima de colaboración fraterna para los Sacerdotes que trabajan solos en un templo, de modo que puedan disfrutar del debido descanso.

2146 Promover la presencia del Obispo entre los fieles, no sólo con ocasión de fiestas y ceremonias, sino en convivencias, reuniones de estudio y planeación; será muy testimonial su participación y su acercamiento sencillo en celebraciones ordinarias y en momentos de dolor y dificultad de las comunidades; todo esto se facilitaría si fuera menor la extensión territorial de las Vicarías de Pastoral.

2147 Educar a los católicos acerca del ministerio de los Obispos, para favorecer una actitud de respeto, de apoyo en la fe y de respaldo generoso a sus iniciativas.

2148 Propiciar la unidad y la descentralización del ministerio de los Obispos, buscando formas nuevas de gobierno y de atención pastoral.

2149 Asumir la necesidad de modelos diversos de pastoral, de acuerdo a las distintas zonas características de la Ciudad y a los diferentes tipos de población que la conforman.

2150 Promover procesos que ayuden a crear comunidades evangelizadoras.

2151 Reforzar la función consultiva que tienen las personas y los organismos previstos para este fin por el Derecho Canónico: Decanos, Colegio de Consultores, Senado Presbiterial y otros.

2152 Revisar y acompañar la pastoral de las Parroquias, para que sean un lugar de encuentro de las familias precisamente "como familias".

2153 Fomentar la acción pastoral de conjunto con los Obispos de la Zona Metropolitana, a fin de intercambiar experiencias y discernir caminos de evangelización en el medio urbano.

ORDENAMIENTOS

2154 Los Obispos busquen en su estilo de vida ser verdaderos Pastores, servidores y amigos, que sean signo visible y eficaz del mismo Cristo, y constructores de la unidad de la Iglesia local: sean sencillos y humildes en su porte, vivan modestamente, actúen sin autoritarismo y sin espíritu mundano, siempre de acuerdo a los compromisos de su misión.

2155 Los Obispos, con lenguaje asequible, hagan oír su voz con frecuencia acerca de los aspectos relevantes de la vida, respondiendo así a las necesidades del pueblo cristiano y comprometiéndose en la búsqueda de caminos para encarnar el Evangelio en la realidad de todos los días; para esto traten de estar siempre asesorados y secundados por los organismos correspondientes.

2156 Los Obispos sientan la exigencia de ser Agentes de pastoral insertos en la realidad, buscando caminos concretos para personas y grupos humanos dentro de su propia situación, procurando dar respuesta a sus anhelos, teniendo en cuenta sus recursos -especialmente de fe, de religiosidad y de humanidad-, tratando de encarnar el mensaje, hablando su lenguaje, ayudando a todos a buscar y descubrir a Jesús y a su Iglesia como camino de vida.

2157 Procuren los Obispos acudir, para formular planes y tomar decisiones, al organismo técnico constituido, según la índole de los asuntos implicados.

2158 Los Obispos respalden aquellas iniciativas que estén encaminadas a crear un estilo de vida de los Presbíteros más de acuerdo con su misión de Pastores; ayúdenlos a crecer en el amor a su sacerdocio.

2159 El Obispo, especialmente a través del Decano y como una de sus principales funciones, cuide que los Presbíteros lleven a la práctica las recomendaciones que el Derecho Canónico señala como medios de santificación: cumplimiento del ministerio, celebración de la Palabra y de la Eucaristía, asistencia a los retiros espirituales, práctica de la oración personal, especialmente del Oficio Divino, frecuencia del sacramento de la Reconciliación, devoción a la Virgen María (Cfr. CIC 276).

2160 Los Obispos preocúpense de las condiciones en que viven los Presbíteros: habitación, cuidado de la salud, asistencia doméstica, seguridad personal y posibilidad de promover obras de caridad; así se puede garantizar la dignidad y la sencillez propias de la vida sacerdotal (Cfr. CIC 281-282).

2161 Corresponde a los Obispos instituir un eficiente sistema de previsión social para el clero; cada Sacerdote, en la medida de sus posibilidades, deberá ser el responsable de poner en práctica los aspectos concretos de esta seguridad social.

2162 El Obispo promueva lugares de vida en común para los Presbíteros diocesanos; a estos lugares, como a las casas de Sacerdotes religiosos, déles apoyo y estímulo, especialmente con sus visitas programadas o espontáneas.

2163 Los Obispos y los Decanos hagan que las casas parroquiales readquieran su verdadero destino como residencia de los Sacerdotes, lugar de convivencia fraterna y posible hospitalidad para otros Presbíteros.

2164 El Obispo establezca algunos lugares de encuentro fraterno para los Presbíteros, así como casas -con personal adecuado- para que sean atendidos debidamente los Sacerdotes enfermos o ancianos.

2165 Los Obispos y las autoridades correspondientes tomen en cuenta, para encomendar responsabilidades y cargos pastorales, la capacitación adquirida por los Presbíteros y su interés en la inserción al presbiterio.

2166 Cuiden los señores Obispos, con la ayuda de un equipo del presbiterio, que los Sacerdotes recién ordenados puedan ser introducidos paulatinamente a los diversos ministerios de la Arquidiócesis, especialmente de las Parroquias.

2167 Los Vicarios Episcopales cuiden que ningún Presbítero permanezca demasiado tiempo en el servicio a una misma comunidad, para dar así oportunidad a una más fecunda creatividad y rejuvenecimiento pastoral en bien de la propia persona y de la Iglesia.

2168 Pida el Obispo al Senado Presbiterial que estudie la posibilidad de encomendar solidariamente la cura pastoral de una o más Parroquias a varios Sacerdotes solidariamente, bajo la dirección de uno de ellos que coordine la actividad conjunta y pueda responder de ella ante el Obispo (Cfr. CIC 517).

2169 El Equipo Episcopal proveerá a la Vicaría del Clero los debidos recursos materiales y humanos para que pueda desarrollar su labor:
* planear los programas de formación permanente;
* cuidar la asistencia organizada de los Presbíteros a las actividades previstas;
* estructurar un sistema de seguimiento personalizado para promover a cada Presbítero, según las necesidades pastorales de la Arquidiócesis, canalizar las inquietudes personales y aprovechar la experiencia acumulada a través del ministerio;
* coordinar y respaldar el trabajo de quienes manifiestan capacidad e interés para ayudar a los demás Sacerdotes en la orientación espiritual, asesoría pastoral y consulta incluso de tipo clínico.

2170 Ofrezca la Vicaría del Clero distintos subsidios de formación integral: cursos de actualización, retiros espirituales, asesoría pastoral, espiritual, psicológica etc., según las necesidades e inquietudes de las personas y de los grupos, en coordinación con otras instituciones e iniciativas que tienen propósitos semejantes (SAYS, AGERE, FRATESA y otros).

2171 El Obispo procure la convivencia y el trato con las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, especialmente con los más necesitados.

2172 La Iglesia arquidiocesana tenga una organización que en verdad favorezca la comunicación de la Buena Nueva a esta megalópolis; con este fin se ha de crear una Comisión Técnica de Pastoral Urbana y otros organismos pastorales especializados y adecuados para atender las muy diversas situaciones que se presenten, dadas las diferencias de cada zona de la Ciudad.

2173 Conscientes de la necesidad de vivir un proceso de conversión, los Obispos han de inspirarse en la pedagogía de Dios con Israel en el Antiguo Testamento, de Jesús con sus Apóstoles y con el pueblo, de la Virgen de Guadalupe con el pueblo de México, y de la Iglesia en sus mejores tiempos catequéticos.

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