CAPÍTULO IV

LA VIDA CONSAGRADA

DESAFÍO

2288 La vida consagrada:
* es un don divino que la Iglesia recibe del Señor y que ella conserva con su gracia;
* es una riqueza eclesial y apostólica por la pluralidad de sus carismas;
* es una fuerza de vital importancia para la Iglesia y, en particular, para la Arquidiócesis de México, por su compromiso evangélico de santidad y por sus múltiples servicios apostólicos.
Por lo mismo necesita:
* ser apoyada y valorada por la comunidad eclesial, y ella, a su vez, ha de apoyar a la misma comunidad a través de sus propios dones;
* ser una respuesta clara al reto de la Nueva Evangelización en la Ciudad de México, buscando ser fiel a su identidad marcada fundamentalmente por ser una vocación al seguimiento de Cristo;
* aceptar las exigencias radicales de los consejos evangélicos, como testigos y signos proféticos del Reino de Dios, con las características del carisma propio;
* inspirar y animar un estilo de vida fraterna en comunidad, y un compromiso apostólico en la Iglesia al servicio de los demás.
Esto implica que:
* se integre la vida consagrada a la Iglesia local -para el mejor cumplimiento de su misión evangelizadora- como tarea prioritaria para el Arzobispo, los Obispos auxiliares, los Superiores y las Superioras Mayores;
* se asuma la necesidad de coordinar su acción evangelizadora en la pastoral de conjunto y de actualizar constantemente su inserción apostólica en la Iglesia local.

HECHOS COMUNES A LA VIDA CONSAGRADA

2289 Falta en el Pueblo de Dios un mayor conocimiento sobre el sentido y la diversidad de carismas de la vida consagrada.

2290 Los primeros evangelizadores de la Iglesia en México fueron, casi todos, Religiosos que dieron un impulso definitivo a la catequesis y a la promoción humana, así como a la implantación de la Iglesia local.

2291 Hay Religiosos que, con su presencia y actuación, inspiran actitudes y decisiones de vida cristiana entre los fieles y en la misma sociedad secular.

2292 Hay Religiosos que, por el carisma propio de su Instituto o por su capacitación y habilidades personales, cubren con generosidad ciertos campos específicos de evangelización: educación, prensa y otros medios de comunicación social, investigación, ambientes marginados; sin embargo, para mayor eficacia, estos trabajos requieren de una mejor coordinación e inserción dentro de la vida pastoral de la Arquidiócesis.

2293 La planeación de la Arquidiócesis no suele tomar en cuenta la especialización que pueden aportar los Religiosos; con ello se dificulta su integración real.

HECHOS ESPECÍFICOS SOBRE LOS RELIGIOSOS PRESBÍTEROS

2294 Las presentes estadísticas indican que existen en la Ciudad de México mil ciento cuarenta y cinco clérigos religiosos; entre ellos -más numerosos que los Sacerdotes diocesanos- no son suficientes proporcionalmente quienes colaboran de tiempo completo en la planeación, ejecución y evaluación de la pastoral parroquial de la Arquidiócesis.

2295 Un buen número de Religiosos, por cierto, tienen a su cargo Parroquias; otros han ocupado oficios arquidiocesanos como Vicarios y Provicarios episcopales, Vicarios sectoriales, Senadores, Decanos y otras importantes tareas.

HECHOS ESPECÍFICOS SOBRE LAS RELIGIOSAS DE VIDA APOSTÓLICA

2296 Hay un gran número y variedad de Institutos religiosos femeninos en la Arquidiócesis.

2297 Las Comunidades religiosas femeninas han dado a la Arquidiócesis presencia apostólica en casi todos los ambientes, testimonio de servicio en favor de los más pobres, abnegación y entrega, colaboración eclesial.

2298 Existen Religiosas muy actualizadas y capacitadas para aportar una valiosa colaboración en múltiples campos de la pastoral orgánica.

2299 El potencial de la vida religiosa femenina no siempre ha sido tomado en cuenta ni ha sido encauzado en los planes de acción evangelizadora, ya que con frecuencia las Religiosas no participan en reuniones de trabajo de las Parroquias, Decanatos o Vicarías.

2300 No todos los Institutos religiosos femeninos han tomado conciencia de la necesidad de participar en la pastoral orgánica de la Arquidiócesis, como una clara expresión de su compromiso evangelizador.

2301 Las Comunidades religiosas femeninas, debido a sus múltiples y pesadas ocupaciones, con frecuencia parecen estar ausentes de la vida de las Parroquias en que están insertadas.

2302 Es insuficiente el servicio que la Arquidiócesis ofrece a las Religiosas: apoyo a su formación, atención a sus necesidades incluso materiales, así como asesoría cualificada.

2303 Se hacen esfuerzos positivos de parte de la CIRM para ofrecer servicios ante las necesidades de promoción de la vida religiosa femenina.

LÍNEAS DE ACCIÓN COMUNES A LA VIDA CONSAGRADA

2304 Fomentar el conocimiento de la vida consagrada entre los Laicos y los Presbíteros, para que esa vida sea más apreciada por todos.

2305 Promover en la formación inicial de los Seminarios el conocimiento de la Teología de la vida religiosa.

2306 Vivir la vida consagrada en fidelidad al proyecto de Dios, configurándose con Cristo en su entrega incondicional al Padre y apoyando la predicación con la fuerza del propio testimonio.

2307 Vivir la meditación de la Palabra, la oración personal y comunitaria, la contemplación y la adoración, como origen de una generosa respuesta al envío y fuente de una evangelización más fecunda, compartiendo al mismo tiempo a experiencia con todo el Pueblo de Dios.

2308 Partir de las actitudes de Jesús y tomar conciencia de que la unidad en la pluralidad trae como compromiso la apertura al otro, la humildad en la corresponsabilidad y el testimonio vivo de lo que se ha visto y oído de Jesucristo, para ser signos vivos al servicio de las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes.

2309 Encarnar el misterio pascual en la entrega y servicio, como signo de comunión y participación en la acogida y cambio de actitudes.

2310 Buscar en los Fundadores sus actitudes ante las exigencias que implica la opción prioritaria del II Sínodo; retomar, con un profundo sentido eclesial y con creatividad, los propios carismas para salir al encuentro de las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes.

2311 Sensibilizar de manera sistemática a las comunidades religiosas acerca de la necesidad de su participación en la pastoral arquidiocesana.

2312 Propiciar una mayor integración e inserción de los diversos Institutos de vida consagrada en el conjunto de la actividad pastoral de la Iglesia local a la que pertenecen.

2313 Integrar a las diversas comunidades religiosas en la elaboración de planes y programas en los distintos niveles de la vida arquidiocesana.

2314 Manifestar una sincera comunión y colaboración con los Pastores y vincular la actividad apostólica al plan orgánico de pastoral, tomando parte activa tanto en su elaboración como en su ejecución.

2315 Promover la participación de los Religiosos y las Religiosas en los programas y actividades de las Vicarías y Decanatos.

2316 Propiciar que los Religiosos, como parte de la Iglesia, sean escuchados y participen activa y corresponsablemente en los procesos de decisión de la Arquidiócesis.

2317 Identificar las acciones pastorales propias de las comunidades religiosas en orden a que, conservando su especificidad y carisma, éstas queden integradas al plan pastoral arquidiocesano y puedan ser coordinadas eficazmente.

2318 Actualizar el conocimiento de la realidad local, a fin de discernir los caminos del seguimiento de Jesús en el propio carisma del Instituto religioso.

2319 Identificar los campos de pastoral que necesitan una atención específica, en orden a encomendarlos a Institutos cuyo carisma responda más directamente a los mismos.

2320 Revisar las tareas que realizan los Institutos religiosos para que establezcan prioridades de acuerdo a las necesidades de la pastoral arquidiocesana.

2321 Vivir la subsidiariedad, la corresponsabilidad, la solidaridad; aprender a trabajar en comunidad; ser fieles a lo acordado en común; tener gran sensibilidad apostólica y amor a la Iglesia arquidiocesana, apertura al cambio y actitudes positivas frente a sí mismos y a los demás.

2322 Como miembros del Pueblo de Dios, trabajar de manera corresponsable en el proyecto pastoral de la Arquidiócesis, para que, desde las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, sean fructuosas las actitudes evangélicas, de tal manera que nadie permanezca fuera del influjo del Evangelio o carente de algo o de alguien que lo ayude en la vida de fe.

2323 Ayudar -por la vivencia y la acción- a las Familias a encontrar su centro de estabilidad; a los Alejados, a acercarse por el camino del servicio y la comunión; a los Pobres, a descubrir la razón de su dignidad; a los Jóvenes, a buscar el significado de la vida.

2324 Fomentar, desde el propio carisma, que las Familias tomen conciencia de su vocación y misión como Iglesia doméstica, para que, con espíritu profético, sepa cultivar y defender sus propios valores de amor, unidad y fraternidad que la proyecten hacia las demás familias, convirtiéndose así en comunidad evangelizadora en el contexto de la opción prioritaria del II Sínodo.

2325 Promover, desde la realidad familiar, el cambio de actitudes antievangélicas que se generan, sustentan y manifiestan en las diversas realidades sociales, políticas, económicas y religiosas presentes en la Arquidiócesis de México, y que mantienen la realidad familiar y social en un subdesarrollo creciente.

2326 Propiciar en la evangelización corresponsabilidad con los movimientos laicos y apoyar, de manera comprometida y testimonial, las acciones que éstos realizan, según la opción prioritaria sinodal.

2327 Dar ejemplo de renovada comunión con los demás Agentes de la pastoral, promoviendo una colaboración apostólica que respete y consolide las responsabilidades de cada vocación en la Iglesia, ya que la fuerza de la evangelización radica en el testimonio de unidad de los discípulos de Cristo (Cfr. Jn 17, 21-23).

2328 Crear espacios de comunión y participación entre los Religiosos, y de éstos con los demás Presbíteros.

2329 Salir con audacia creativa, como comunidad eclesial, al encuentro del hermano más necesitado, en actitud de apertura, integrando la labor evangelizadora para humanizar y personalizar a quienes habitan en esta megalópolis.

2330 Dinamizar las propias comunidades religiosas para que sean efectivamente fermento de comunión entre los hombres desde la opción preferencial por los pobres.

2331 Asumir radicalmente la opción por los pobres con un auténtico espíritu evangélico, opción no exclusiva ni excluyente; con una fuerte motivación derivada de las palabras del Señor y en coherencia con el espíritu del propio Instituto.

2332 Tomar conciencia de la necesidad de formación y capacitación que requieren los Religiosos para ser Agentes eficaces de la Nueva Evangelización.

2333 Propiciar, desde la formación inicial hasta la formación permanente, el sentido comunitario de pertenencia a la Iglesia local, sin olvidar nunca la catolicidad de la Iglesia.

2334 Propiciar que los Religiosos entiendan, desde las etapas de su formación, que la vida consagrada también incluye la pertenencia a una comunidad diocesana y, por tanto, se sientan solidarios con la pastoral de la Diócesis en que trabajan.

2335 Capacitar de modo cuidadoso y especializado a los formadores y a las formadoras, a fin de que estén preparados para este importante y trascendental servicio.

2336 Fomentar y cultivar el espíritu de fraternidad, respeto a la vida, acogida, valoración individual y del otro, promoción y crecimiento de los demás, apoyo mutuo dentro y fuera de la comunidad religiosa.

LÍNEAS DE ACCIÓN ESPECÍFICAS PARA LOS RELIGIOSOS PRESBÍTEROS

2337 Hacer crecer la mutua estima entre Sacerdotes diocesanos y religiosos, a fin de que éstos últimos sean siempre aceptados y queridos en la Arquidiócesis.

2338 Propiciar entre los Sacerdotes -religiosos y diocesanos, y religiosos entre sí- el respeto, el diálogo, el acercamiento, la comunión, la colaboración y la amistad.

2339 Seguir impulsando las estructuras de la pastoral de conjunto, mediante la colaboración estrecha entre clero regular y clero secular, de modo que los Superiores religiosos permitan a los miembros de sus Institutos permanecer, por tiempos definidos, sujetos a la organización arquidiocesana.

2340 Asumir juntos, corresponsablemente, los Presbíteros diocesanos y religiosos, la tarea de la construcción del Reino de Dios en el mundo de hoy.

2341 Tener presente que los Religiosos están sujetos a la potestad de los Obispos, a quienes han de seguir con piadosa sumisión y respeto en aquello que se refiere a la cura de almas, al ejercicio público del culto divino y a otras obras de apostolado (Cfr. CIC 678 § 1).

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