LÍNEAS DE ACCIÓN ESPECÍFICAS PARA LAS RELIGIOSAS DE VIDA APOSTÓLICA

2342 Vivir la identidad de mujeres consagradas por el bautismo y la vida religiosa, como testigos y profetas del amor del Padre que las une y que es base de toda la grandeza humana y de toda convivencia duradera.

2343 Buscar, como María, con el ser de mujeres consagradas, la presencia sacramental de los rasgos maternales de Dios, haciendo crecer la actitud de amor, de fraternidad universal y de servicio a los hermanos.

2344 Fomentar encuentros, convivencias y sesiones de estudio y planeación entre las comunidades religiosas femeninas de un mismo Decanato o Vicaría.

2345 Brindar mayor acompañamiento a las Religiosas insertas en nuevos campos de acción evangelizadora como, por ejemplo, comisiones de derechos humanos, sectores de conflicto social, medios masivos de comunicación, organizaciones públicas etc.

2346 Promover a algunas Religiosas especialmente capacitadas para la atención administrativa de diversas obras pastorales de la Arquidiócesis.


2347 Asesorar a las Congregaciones religiosas femeninas que lo soliciten, desde la selección de sus candidatas, y especialmente durante el proceso de formación.

2348 Procurar una formación, lo más completa posible, de las Religiosas, en el campo humano, intelectual, espiritual y apostólico.

2349 Implementar en los Seminarios la formación sobre la vida religiosa, para que los Sacerdotes valoren y se relacionen constructivamente con las Religiosas en la pastoral; de igual manera en las Casas de Formación religiosa, sobre lo que es la Diócesis y la importancia de insertarse en la pastoral arquidiocesana y parroquial, a partir del propio carisma.

2350 Favorecer la atención a las comunidades religiosas femeninas por parte de los Presbíteros de la misma familia religiosa.

CRITERIOS COMUNES A LA VIDA CONSAGRADA

2351 "No me han elegido ustedes a mí; más bien yo los elegí a ustedes, y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre" (Jn 15, 16). "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado primero a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados" (1 Jn 4, 10).

2352 "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16, 24).

2353 "Yo les aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno y, en el mundo venidero, la vida eterna" (Mc 10, 29-30).

2354 "Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que tienes y dalo a los pobres: tendrás un tesoro en los cielos; luego ven y sígueme" (Mt 19, 21).

2355 "Bienaventurados los que escogen vivir como pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos" (Mt 5, 3).

2356 "Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo quien, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz" (Flp 2, 6-8).

2357 "No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido; porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos; quien pueda entender, que entienda" (Mt 19, 11-12).

2358 La vida consagrada, arraigada desde antiguo en los pueblos de América Latina, es un don que el Espíritu Santo concede sin cesar a su Iglesia como medio privilegiado de evangelización eficaz (DP 739).

2359 La norma última de la vida religiosa es el seguimiento de Cristo, tal como se propone en el Evangelio; ésa ha de tenerse por todos los Institutos como regla suprema (PC 2).

2360 Llamados por el Señor, los Religiosos se comprometen a seguirlo radicalmente, identificándose con Él desde las bienaventuranzas y siendo testigos auténticos del Reino de Dios para los hombres del mundo actual (DP 742).

2361 La vida consagrada es una afirmación profética del valor supremo de la comunión con Dios entre los hombres; es un eximio testimonio de que el mundo no puede ser transfigurado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas (LG 31).

2362 Recuerden ante todo los miembros de cualquier Instituto que, por la profesión de los consejos evangélicos, respondieron a un llamamiento divino y así, no sólo muertos al pecado (Rm 6, 11), sino también renunciando al mundo, vivan únicamente para Dios; en efecto, entregaron su vida entera al servicio de Dios, lo cual constituye una peculiar consagración que radica íntimamente en la consagración del bautismo y la expresa con mayor plenitud; mas, como quiera que esta donación de sí mismos ha sido aceptada por la Iglesia, sepan que están también destinados a su servicio (PC 5).

2363 Los consejos evangélicos de castidad consagrada a Dios, de pobreza y obediencia, son un don divino que la Iglesia recibió de su Señor y que con su gracia conserva siempre; se han desarrollado formas diversas de vida solitaria o comunitaria y en variedad de familias que acrecientan los recursos para provecho de los propios miembros y para bien de todo el Cuerpo de Cristo (LG 43).

2364 La profesión de vida consagrada -en castidad, pobreza y obediencia- hace posible una mayor disponibilidad para servir al hombre y a la sociedad, siguiendo el ejemplo de Cristo (RM 69).

2365 La adecuada renovación de la vida religiosa comprende un retorno constante a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiración de los Institutos, así como una adaptación de éstos a las cambiantes condiciones de los tiempos (PC 2).

2366 La vida consagrada, por la profesión de los consejos evangélicos -de la cual la vida religiosa es una modalidad- es una forma estable de vivir en la que los fieles, siguiendo más de cerca a Cristo, bajo la acción del Espíritu Santo, se dedican totalmente a Dios como a su amor supremo, para que, dedicados por un nuevo y peculiar título a la gloria de Dios y convertidos en signo preclaro en la Iglesia, preanuncien la gloria celestial (Orientaciones sobre la Formación de los Institutos Religiosos. N° 9; CIC 605, 573; LG 44; PC 1.5.6).

2367 El mismo Concilio Vaticano II ha acentuado el sentido plenamente eclesial de la vida religiosa, su necesaria presencia carismática que pertenece a la santidad misma de la Iglesia, y ha favorecido una inserción más orgánica y generosa de los Religiosos y Religiosas en las Iglesias particulares, ya que tienen que sentirse plenamente miembros activos de la familia diocesana (Mensaje de Juan Pablo II a los Obispos y Superiores Mayores reunidos en Durango, México. Octubre de 1989).

2368 La vida consagrada en sí misma es evangelizadora en orden a la comunión y participación en América Latina (DP 721).

2369 El testimonio de la vida religiosa puede ser a la vez una interpelación al mundo y a la misma Iglesia, una predicación elocuente capaz de tocar incluso a los no cristianos de buena voluntad, sensibles a ciertos valores (EN 69).

2370 Sin la presencia de la vida consagrada, con su compromiso evangélica de santidad y sus múltiples servicios apostólicos, la Iglesia particular quedaría empobrecida (Mensaje de Juan Pablo II a los Obispos y Superiores Mayores reunidos en Durango, México. Octubre de 1989).

2371 El Concilio ha dado un impulso vigoroso a las relaciones mutuas entre Obispos y Religiosos. Por una parte, ha puesto de relieve la misión de los Pastores respecto a la vida religiosa y la ordenada presencia de los Religiosos en el ámbito de la Iglesia particular con su testimonio peculiar de vida y sus propias obras de apostolado; por otra parte, ha acentuado el sentido plenamente eclesial de la vida religiosa, su necesaria presencia carismática que pertenece a la santidad misma de la Iglesia, y ha favorecido una inserción más orgánica y generosa de los Religiosos y Religiosas en las Iglesias particulares, ya que tienen que sentirse plenamente miembros activos de la familia diocesana (Cfr. Ib. y ChD 34).

2372 La Nueva Evangelización hace necesario que los Religiosos expresen claramente su comunión con los Pastores (Carta de Juan Pablo II a los Religiosos y Religiosas de América Latina. 29 de Junio de 1990).

2373 Sin una decidida entrega y colaboración de los Religiosos en la misión de las Iglesias particulares, bajo la autoridad de los Pastores, no sería fecunda la vida consagrada como don del Espíritu (Mensaje de Juan Pablo II a los Obispos y Superiores Mayores reunidos en Durango, México. Octubre de 1989).

2374 La evangelización de América Latina se fundamenta en la indispensable labor apostólica que realizan Religiosos y Religiosas junto al clero diocesano (Medellín. Documento "Religiosos". N° 15).

2375 Es necesario que las congregaciones religiosas -de acuerdo a su carisma y finalidades específicas- puedan integrarse en los planes de pastoral conforme a las prioridades, aunque sea necesario para ello abandonar ciertas obras y atender a otras que se consideren más urgentes y necesarias (Id. N° 14).

CRITERIOS ESPECÍFICOS PARA LOS RELIGIOSOS PRESBÍTEROS

2376 Los Religiosos que se consagran para el oficio del presbiterado, a fin de ser también ellos próvidos cooperadores del orden episcopal, habrán de ser considerados, con verdad, en cierto modo, como pertenecientes al clero de la Diócesis, en cuanto toman parte en la cura de almas y en el ejercicio de las obras de apostolado, bajo la autoridad de los Obispos (ChD 34).

ORDENAMIENTOS COMUNES A LA VIDA CONSAGRADA

2377 La vida de comunidad de los Religiosos sea transparente en su unidad, comunión y testimonio de pobreza y de justicia, en espíritu de alegría y de acogida, de tal manera que esa vida sea un signo de evangelización para las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes.

2378 Las comunidades religiosas sientan y vivan la exigencia de una auténtica vida fraterna.

2379 Los Religiosos insértense como comunidad en la pastoral de conjunto y participen en las reuniones y actividades de la Vicaría y del Decanato, signo de comunión y participación en la fraternidad.

2380 Los Religiosos revisen los planes de sus actividades pastorales para asumir y compartir la consecución de la opción prioritaria del II Sínodo.

2381 Las comunidades religiosas, en una forma subsidiaria y corresponsable, participen en la elaboración y realización del proyecto pastoral de la Arquidiócesis para responder a la opción prioritaria sinodal.

2382 Las comunidades religiosas, unidas con espíritu de inserción al trabajo pastoral de la Arquidiócesis, sean verdaderos testigos del amor preferencial de Jesús por los pobres.

2383 Como miembros de la Iglesia, los Religiosos, desde el lugar donde se encuentren, deben ser promotores de la participación cívica, orgánica, creciente y solidaria en favor del desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres.

2384 Procuren los Obispos conocer y seguir más de cerca la vida religiosa, a fin de que puedan aprovechar más y mejor su potencial evangelizador, en función de las necesidades de la Arquidiócesis.

2385 Reúnanse periódicamente los Obispos y Superiores Mayores para tratar los asuntos importantes de la pastoral arquidiocesana, comunicándose las necesidades e inquietudes de sus respectivas responsabilidades, buscando los mejores medios de integración de la vida religiosa en la Iglesia local.

2386 Los Obispos planeen y programen actividades de común acuerdo con los Superiores Mayores de aquellos Institutos que tienen casa en la Arquidiócesis; en base a sus necesidades, hagan peticiones a los Religiosos, estableciendo convenios. También los Religiosos presenten sus planes a los Obispos y juntos busquen armonizar el plan orgánico de sus actividades.

2387 Los Superiores Mayores, teniendo en cuenta los planes arquidiocesanos, informen al Obispo acerca del tiempo durante el cual un Religioso estará asignado a determinado cargo en la Arquidiócesis.

2388 Ofrezca la Arquidiócesis a los Institutos religiosos la atención de obras prioritarias emanadas del II Sínodo, según el carisma propio y de acuerdo a las necesidades.

2389 El Vicario de Religiosos sea nombrado entre una terna que presenten los mismos Religiosos al Sr. Arzobispo.

2390 Los Obispos, los Superiores y Superioras Mayores den un apoyo programado a la Vicaría de Religiosos.

2391 Ayude la Vicaría de Religiosos a los diversos Institutos a encarnar su propio carisma de acuerdo a las necesidades y planes de la Arquidiócesis.

2392 Propicie la Arquidiócesis, a través de la Vicaría de Religiosos, los medios que favorezcan la formación permanente de las personas consagradas en la vida religiosa, ya que los Institutos, Ordenes y Congregaciones religiosas han nacido como respuesta evangélica a necesidades concretas de la Iglesia.

2393 La Vicaría de Religiosos, a través de cursos, estudios, publicaciones y otros medios, promueva la renovación constante de los miembros de los Institutos religiosos, procurando especialmente que vivan en consonancia con su carisma fundacional y que busquen una adaptación a las necesidades actuales de la misión de la Iglesia.

2394 Ofrezca el Obispo, a través de la Vicaría Sectorial, un programa de adaptación cultural y pastoral a los Religiosos que llegan de fuera para integrarse a la Arquidiócesis.

2395 La Vicaría de Religiosos habrá de establecer vínculos de coordinación con la CIRM Metropolitana, para aplicar las líneas de acción aquí sugeridas.

ORDENAMIENTOS ESPECÍFICOS PARA LAS RELIGIOSAS DE VIDA APOSTÓLICA

2396 La comunidad cristiana deberá fomentar un gran aprecio por la vocación a la vida consagrada femenina y apoyar, de la manera más conveniente, la formación de quienes aspiran a ese estado de vida.

2397 En los Consejos de Pastoral de los diversos niveles de la Arquidiócesis estarán representados los Institutos femeninos, a través de las respectivas Superioras o sus Delegadas.

2398 El Consejo de Pastoral Arquidiocesano estudie la conveniencia de confiar a comunidades religiosas femeninas la cura pastoral de algunas feligresías, según lo sugiere el CIC 517 § 2.

2399 Los Decanos procuren integrar las comunidades religiosas femeninas a la vida del Decanato, motivando su asistencia a reuniones, encuentros, jornadas de estudio, programas de acción etc.

2400 Los Obispos y Pastores en general estimulen y apoyen de manera especial a las comunidades religiosas cuyo carisma sea la pastoral directa, parroquial o diocesana.

2401 Los Obispos y las Superioras Mayores tengan en cuenta las necesidades de las Vicarías para la mejor distribución de las Religiosas que están dedicadas directamente a actividades evangelizadoras.

2402 Las Religiosas que trabajen un tiempo significativo en una Parroquia deberán recibir remuneración conveniente, de acuerdo a las posibilidades del lugar o recursos parroquiales.

2403 Los Obispos, en constante diálogo con las Superioras Mayores, fomenten la prioridad de formación a la vida religiosa femenina y apoyen sus iniciativas; especialmente destinen Agentes sólidamente capacitados y experimentados para el servicio de las Religiosas.

2404 La Vicaría sectorial cuide las condiciones de la vida de las comunidades religiosas, especialmente de las contemplativas.

2405 La misma Vicaría sectorial instituya un equipo eclesial que preste servicios de asesoría a los Institutos Religiosos en el campo de la formación.

2406 Los Presbíteros estén siempre dispuestos a escuchar y a apoyar a las comunidades religiosas femeninas que soliciten su ayuda.

2407 Las comunidades religiosas que estén mejor dotadas de personal y de otros recursos apoyen gustosamente a las que cuentan con menos posibilidades.

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