CAPÍTULO VI

LOS FIELES LAICOS

A- EL LAICADO EN GENERAL

DESAFÍO

2469 Para ser fiel al mandato misionero del Señor y para realizar mejor la inaplazable tarea de la evangelización de la cultura, como meta y punto focal de la Nueva Evangelización, la comunidad eclesial debe convocar, promover y apoyar a los Laicos para que, con viva conciencia de ser miembros de la Iglesia, se transformen en verdaderos apóstoles que actúen en la sociedad de acuerdo a la doctrina social cristiana.

HECHOS

2470 La evangelización de graves problemáticas de la sociedad actual depende, casi totalmente, de la acción decidida de los Laicos: democracia política, justicia social, salvaguarda de los derechos humanos, honestidad de la administración pública, veracidad en la información, educación en los valores humanos y cristianos, difusión de sanos principios a través de los medios masivos de comunicación, presencia de intelectuales católicos en los centros donde se gesta la cultura etc.

2471 Otros campos que exigen la urgente intervención de los Laicos son, además, la instrucción religiosa, la animación comunitaria, la asistencia y promoción social, los servicios educativos; dígase lo mismo del indiferentismo religioso, la laxitud de las costumbres, la penetración cultural extranjera, la presencia de las sectas.

2472 Ha habido indudable renacer del laicado, pero el apoyo que esto requeriría no ha sido considerado como una tarea verdaderamente prioritaria.

2473 Por lo general, las comunidades cristianas -no excluidos sus Pastores- carecen de una formación teológica y pastoral que permita la recta comprensión del ser y misión de los Laicos; se les concibe como "fieles" que deben cumplir prácticas y obligaciones, y no como miembros de la Iglesia con plenos derechos y compromisos.

2474 En la práctica se da un cierto "clericalismo" en la Iglesia: algunos Sacerdotes piensan que todas las actividades les corresponden sólo a ellos; muchos Laicos, por su parte, permanecen pasivos y reacios al compromiso.

CRITERIOS

2475 "Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa ¿con qué se salará? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada fuera y pisoteada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte; ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo de una bandeja, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así la luz de ustedes" (Mt 5, 14-16).

2476 "Dijo Jesús: ¿con qué compararé el Reino de Dios? Se asemeja a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que fermentó toda la masa" (Lc 13, 20-21).

2477 "A la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los demás" (Rm 12, 4-5).

2478 Es absolutamente necesario que cada fiel laico tenga una viva conciencia de ser un miembro de la Iglesia, a quien se le ha confiado una tarea original, insustituible e indelegable para el bien de todos. Hay una absoluta necesidad de apostolado de cada persona en singular (ChL 28).

2479 El sacerdocio no es una institución que existe junto al laicado o bien por encima del mismo. El sacerdocio de los Obispos y de los Presbíteros, igual que el ministerio de los Diáconos, es "para" los Laicos y, precisamente por eso, posee su carácter ministerial, es decir, de servicio (Juan Pablo II. Carta a los Sacerdotes. Jueves Santo de 1990).

2480 Los Laicos se encuentran en la línea más avanzada de la misión de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana (Pío XII. Discurso a los Cardenales. 20 de Febrero de 1946).

2481 Las autoridades locales, Obispo y Párrocos, deben promover la participación de los Laicos en las responsabilidades pastorales, para que las Parroquias sean auténticas comunidades cristianas (ChL 26).

2482 Un aspecto importante de la formación del Laico concierne a la profundización en una espiritualidad más apropiada de su condición; dimensiones esenciales de esta espiritualidad son, entre otras:
* que el Laico no huya de las realidades temporales para buscar a Dios, sino que persevere, presente y activo, en medio de ellas para allí encontrar al Señor;
* que dé a tal presencia y actividad una inspiración de fe y un sentido de caridad cristiana (DP 796-797).

2483 La formación de los Laicos debe ser testimonial para que ellos mismos tomen conciencia de su vocación propia, asumiéndola a la luz del Evangelio como parte del Cuerpo Místico convocados por su bautismo y confirmación, como testigos de Cristo, y pongan sus carismas al servicio de la construcción de la Iglesia hoy, de acuerdo a los signos de los tiempos.

LÍNEAS DE ACCIÓN

2484 Propiciar que los Laicos, en primer lugar, valoren como algo muy digno su propia condición y vocación y, además, que sean grandemente apreciados, reconocidos e invitados por diversos medios a participar activamente en las tareas evangelizadoras.

2485 Favorecer en el seno de las comunidades la formación y capacitación de los Laicos, de manera que promuevan su vocación específica frente a las cuestiones determinantes y puntos de interés que, en la sociedad de hoy, deben ser evangelizados.

2486 Dar una singular prioridad, verdaderamente efectiva, a la formación de los Laicos a través de iniciativas diversas, sistemas y métodos que se adapten a las circunstancias de tiempo y lugar, así como a las posibilidades concretas de las personas.
2ª 327]

2487 Favorecer en el seno de las comunidades y familias la formación y la capacitación integral de los Laicos en el conocimiento de las realidades socio-culturales con sus causas, para que promuevan su vocación específica frente a las cuestiones determinantes en la sociedad hoy.

2488 Difundir, entre los Pastores y Laicos responsables de movimientos y asociaciones, la conciencia de que la vitalidad y la eficacia de una comunidad parroquial u organización -no necesariamente territorial- se manifiesta singularmente en el número, calidad y diversidad de sus Agentes laicos, junto a su capacidad de inserción y transformación de las realidades temporales, y en el apostolado, desde la opción evangélica preferencial por los pobres.

2489 Promover, entre Parroquias con problemáticas semejantes, el intercambio de experiencias formativas del laicado e, incluso, la programación de actividades comunes de los Laicos comprometidos en sus propios medios específicos: ambientes laborales, vecinales, cívico-políticos.

2490 Fomentar entre los Agentes, Presbíteros y Laicos, una actitud de aceptación, respeto, aprecio y apoyo mutuo que se traduzca en una capacidad de trabajar unidos, especialmente en lo que se refiere a asuntos propios de la misión laical, evitando todo clericalismo, dando libertad y acompañamiento, y apoyando una pastoral de conjunto.

2491 Favorecer un laicado formado por adultos en su fe y jóvenes en espíritu -en el contexto de la gran Ciudad- que colaboren en la Nueva Evangelización, siendo luz y fermento en los campos político, social, económico, cultural y ecológico, con especial atención al campo de lo educativo.

2492 Impulsar un cambio en la comprensión de la palabra apostolado, para entenderlo como parte de la vida cristiana y no sólo como acciones organizadas o estructuradas dentro de la Iglesia.

2493 Procurar que el Laico tenga una pequeña comunidad de referencia, distinta a la comunidad familiar y a la comunidad reunida en la asamblea dominical, como espacio de crecimiento constante en la fe y ámbito de diaria conversión.

2494 Hacer conciencia de la tarea específica de los Laicos en la vida familiar y social, como educadores en la fe, formadores de personas, transmisores de valores evangélicos y testigos del amor de Dios; esto lo deben unir a sus dones personales y a su trabajo para dar un mejor servicio.

2495 Dar una singular importancia verdaderamente efectiva a la formación de los Laicos, en razón de la prioridad global del II Sínodo.

2496 Propiciar que los Laicos valoren su condición y vocación y, desde ella, actúen con espíritu eclesial en las tareas concretas de la evangelización dirigida hacia las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes.

2497 Hacer presencia de Iglesia en la vida social y llevar la problemática social a los espacios eclesiales, especialmente en las organizaciones populares y comunitarias.

2498 Favorecer la formación de un organismo que detecte y ofrezca datos verídicos acerca de las diversas carencias de la comunidad, para animar a los Agentes a colaborar en su solución.

2499 Desarrollar en los Laicos un sentido evangelizador -implícito en todas sus acciones- de manera que vivan y luchen en favor de los valores evangélicos en las diversas instancias, incluso donde no es posible mencionar el mensaje cristiano, ya que ellos son los Agentes primordiales de la inculturación del Evangelio.

2500 Hacer que las iniciativas propias de los Laicos, para trabajar en el mundo temporal, cuenten con todo el apoyo moral de sus Pastores, aplicados los principios de solidaridad, corresponsabilidad y subsidiariedad, y que se sientan acompañados en sus trabajos.

ORDENAMIENTOS

2501 Los Obispos, a través de la Vicaría correspondiente, organicen una auténtica Pastoral Vocacional referida a los Laicos:
* conciencia de vocación laical;
* "promoción vocacional" explícita;
* llamamiento personal al servicio;
* metodología y material de difusión y formación.

2502 Las Vicarías territoriales ofrezcan servicios de asesoría para la promoción de los Laicos mediante un equipo eclesial capacitado y dedicado a este fin.

2503 Los Decanos y Párrocos, junto con los Laicos, impulsen, promuevan y coordinen la interrelación de los Agentes laicos de las diversas Parroquias, organicen programas de formación y preocúpense de que los Laicos sean tomados en cuenta en la marcha general de su respectivo Decanato.

2504 Los Párrocos cuenten con los Laicos cualificados para la elaboración del trabajo pastoral, acompáñenlos en su proceso y evolución, y dediquen gran parte de su tiempo y de su esfuerzo a formar Agentes laicos en centros parroquiales o supraparroquiales, creados para este fin, asignándoles los recursos necesarios.

2505 Los señores Obispos, los Vicarios Episcopales, los Superiores de los Seminarios y los demás responsables de la formación presbiteral, tanto en su etapa seminarística como en la formación permanente incluyan, en sus planes y programas, cursos y conferencias y otros medios que lleven a los Pastores a ser los primeros en dar la debida importancia a la vocación y quehacer de los Laicos.

2506 Los Obispos determinen las normas concretas para que en cada Parroquia se instituyan tanto el Consejo de Pastoral como el Consejo Económico, a tenor del CIC 536 y 537.

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