RELACIÓN FINAL

1- Introducción

2570 "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los que trabajan" (Sal 127, 1).

2571 Estamos llegando al final de nuestra segunda semana sinodal en la que hemos trabajado juntos, intentando llegar a una conclusión que en ningún momento se ha presentado ni sencilla ni fácil porque incluye un proceso interior de transformación de nuestra mentalidad como Agentes de la Nueva Evangelización, una reformulación de nuestras actitudes y una programación de nuevas actividades que respondan mejor a las exigencias que la Ciudad de México plantea a la tarea evangelizadora.

2572 Este es un trabajo del Señor, en el que nosotros hemos sido invitados a colaborar. En efecto, a causa de nuestras limitaciones, podemos constatar que el resultado obtenido en esta segunda semana de trabajo sinodal no puede ser atribuido a nuestras solas fuerzas, sino que es en verdad el Señor, por medio de su Espíritu Santo, quien lo ha hecho.

2573 El Señor va construyendo un renovado proyecto misionero de la Nueva Evangelización en la Ciudad-Arquidiócesis de México y, como siempre, elige caminos insospechados y misteriosos que a veces descubrimos con dificultad; se vale de elementos que a menudo nos parecen inútiles o inoperantes, pero que se vuelven eficaces pues están hábilmente trabajados por sus manos.

2- El Proceso Sinodal

2574 La segunda semana sinodal comenzó tomando como punto de partida la Opción Prioritaria definida y votada en la primera semana. El planteamiento era preciso: reflexionar sobre la vida y misión de los Agentes de la Nueva Evangelización, destacando los elementos más importantes para una acción en comunión y corresponsabilidad, en función de la Opción Prioritaria definida en la semana sinodal anterior.

2575 El caminar fue arduo; en momentos nos descubrimos incapaces de superar la falta de claridad para mirar y asumir nuestros objetivos o para situar nuestras reflexiones en un contexto global de prioridades, las que volvíamos a entender como unitarias y excluyentes de las otras. En momentos era el cansancio el que nos invadía o era el vehemente deseo de ver proyectados nuestros más legítimos intereses apostólicos; esto nos hacía desesperar de encontrar cauces adecuados.

2576 En medio de todo y a pesar del cansancio y las preocupaciones que fuimos descubriendo y manifestando cada día, logramos superarnos para alcanzar el objetivo planteado de antemano y -podemos decirlo en forma modesta- con buenas perspectivas a futuro.

2577 Durante la primera semana sinodal la característica que vivimos fue el entusiasmo y la expectativa, originados sin duda por un profundo espíritu de colaboración cristiana y por la novedad que suponía el comienzo de los trabajos sinodales; en esta segunda semana dimos un paso adelante al identificarnos y conocernos más unos a otros y al reconocer el necesario pluralismo de nuestra asamblea, claro reflejo de lo que es esta querida Ciudad de México.

2578 Sin el pluralismo de personas, mentalidades, experiencias, sentimientos y proyectos, no existiría la riqueza que aquí mismo hemos encontrado para ofrecerla como un humilde servicio a nuestros hermanos de la Arquidiócesis de México. El camino que hemos recorrido juntos ha sido un poco más difícil, pero caracterizado por una grande generosidad de todos.

2579 Nuestra misión como Agentes, aquí y en la vida cotidiana, es dar una respuesta evangélica a las circunstancias; en este sentido podemos sentirnos contentos del grande esfuerzo realizado durante esta semana, aunque descubramos que -por supuesto- habría y hay todavía mucho camino por recorrer.

2580 Es, pues, una gracia y un privilegio estar aquí reunidos, juntos, en Iglesia, queriendo dar un testimonio muy válido de colaboración en la unidad, como comunidad arquidiocesana en torno a nuestro Pastor.

2581 En esta segunda semana, a diferencia de la semana anterior, el trabajo fuerte se desarrolló en los grupos homogéneos, lo que permitió hacer una autocrítica de nuestro estado de vida como Agentes de la Nueva Evangelización, evitando una posible confrontación entre los diferentes sectores.

2582 Descubrimos como un logro el haber asumido cada quien, en forma madura y corresponsable, su compromiso específico con la Arquidiócesis de México, a partir del propio carisma y en la perspectiva de una auténtica colaboración para la construcción del Reino de Dios en la Ciudad de México.

2583 Al hablar de los Agentes de la Nueva Evangelización es necesario fijarse, en primer lugar, en el crecimiento hacia la madurez humana y cristiana de los mismos Agentes, preocupándose por su formación, promoción y multiplicación, para enriquecer su ser y su misión.

2584 El Papa Juan Pablo II nos pide una novedad 'en el ardor' o sea en el espíritu que debe animar a los Agentes de la Nueva Evangelización; por eso una parte importante del resultado global del trabajo realizado mira a la espiritualidad de los Agentes: éste es un aspecto que habrá que trabajar con ahínco en todos los niveles. La santidad personal es una condición insustituible para poder ser auténticos colaboradores y testigos -signos creíbles- del Reino de Dios.

2585 No basta, sin embargo, haber asumido los valores del Reino de Dios en la vida personal; es necesario proyectarse con generosidad y realismo hacia la vida y las situaciones concretas del hombre de la Ciudad de México, en sus múltiples facetas culturales.

2586 El Papa Juan Pablo II nos recuerda que "el hombre se convierte de modo siempre nuevo en el camino de la Iglesia". Es necesario tocar al hombre concreto en sus situaciones familiares, en su pobreza, en su alejamiento y pérdida de la fe, en sus situaciones de marginación e injusticia y en su encerramiento y desesperanza, pero también en sus valores humanos, para trasmitirle toda la riqueza del Evangelio que le devuelva la fe y la esperanza; es necesario acompañarlo en su camino de correspondencia al plan que Dios tiene para él.

2587 Esto supone de los Agentes una grande apertura al Espíritu Santo para discernir la voluntad de Dios y un fuerte compromiso de corresponsabilidad y convergencia apostólica; sobre esto hemos estado trabajando durante la segunda semana sinodal. Permanece siempre la dificultad de encontrar un camino específico de compromiso de cada quien en su propio campo de acción.

2588 Hemos revisado el ser y la misión de los Obispos, Presbíteros y Diáconos, de los Religiosos y Religiosas, así como de los Laicos en el contexto de la cultura urbana, buscando potenciar las necesarias actitudes evangelizadoras que propicien un acercamiento de los que, por diversas razones, se han alejado del influjo del Evangelio; actitudes que fomenten los valores familiares para rescatar la dignidad del ser humano; que busquen un sincero acercamiento y servicio a los más pobres y que testimonien con alegría y sencillez ante los jóvenes -ávidos de verdad y de autenticidad- los más genuinos valores cristianos.

3- La Opción Prioritaria

2589 Otra dificultad se nos ha presentado en el trabajo de esta segunda semana: la adecuada integración de los elementos de la Opción Prioritaria definida en la primera semana sinodal. La dificultad se presentó en una doble vertiente: la integración de las cuatro prioridades entre sí y la integración de éstas -que en su conjunto hemos llamado "Opción Prioritaria"- al ser y quehacer del Agente evangelizador; a esto contribuyó el hecho inevitable de tomar como punto de partida un Documento de Trabajo que en su orientación original lógicamente no contemplaba la perspectiva señalada en la sesión sinodal anterior.

2590 Sin embargo, el trabajo creativo de los participantes se dejó sentir ampliamente: tenemos un documento de 46 páginas que contienen aproximadamente 342 propuestas sometidas a votación, con lo cual ratificamos solemnemente nuestro parecer como asamblea, en relación a la consulta hecha por el Sr. Arzobispo.

2591 La asamblea, en diversos momentos, manifestó una fuerte inquietud en relación al planteamiento, interpretación y aplicación de los cuatro elementos contenidos en la Opción Prioritaria -las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes-.

2592 El cuadro prioritario nos presenta cuatro elementos no independientes ni separados, sino íntimamente relacionados dentro del contexto de la necesidad de la Nueva Evangelización, es decir, en la perspectiva de la inculturación del Evangelio en los diferentes sectores del Pueblo de Dios. Por consiguiente sólo en la convergencia de estos cuatro elementos es válido enfocar alguna de estas prioridades.

2593 En algunas formulaciones expresadas por los grupos hemos encontrado el enfoque puesto sobre sólo alguno de estos elementos, concretamente sobre la familia, lo cual dio lugar a que algunos entendieran esto como la exclusión de los otros factores de la Opción Prioritaria. De ninguna manera puede ser éste el enfoque de la asamblea, porque estaríamos así siendo infieles a nuestras propias decisiones anteriores al respecto.

2594 La opción por las Familias no puede hacer a un lado la opción por los Pobres. La pastoral familiar tiene que ayudar a que las personas en familia se eduquen en la justicia, la solidaridad, el respeto a los derechos humanos, etc. no sólo en el ámbito de la dinámica familiar sino en el de la vida social y estructural. La opción por los pobres no puede olvidar la opción por las Familias. La educación para una sociedad mejor comienza en la familia.

2595 Cuando se habla de un solo elemento ha de entenderse como campo que en alguna forma se quiere favorecer, sin detrimento de los demás y como puerta de entrada para llegar a la evangelización de los demás campos.

2596 Independientemente de la propuesta prioritaria, no sería de todos modos posible presentar sólo un campo prioritario de acción porque la Iglesia está organizada y se gobierna sobre la base de una admirable variedad (LG 32) e inmensa diversidad de características y necesidades del pueblo de Dios: así lo exige, como un desafío para realizar una evangelización que es necesariamente diversificada, la evangelización de las culturas.

2597 En la Iglesia no todos van por el mismo camino. Ante la pérdida de los valores del Evangelio en la vida de la sociedad urbano-industrial de la Ciudad de México, a todos los Agentes nos toca empeñarnos responsablemente en la tarea de la inculturación del Evangelio, pero teniendo en cuenta lo que nos dice el Papa Paulo VI: "el Reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura y la construcción del Reino no puede dejar de tomar los elementos de la cultura y las culturas humanas" (EN 20); por esto resulta inevitable insistir sobre algunos de los campos prioritarios según la cultura, las circunstancias, los puntos de interés, las líneas de pensamiento y los modelos de vida vividos por los Agentes, pero siempre integrando y vinculando necesariamente los campos entre sí para que lleguen a tener verdaderamente su eficacia operacional.

2598 Esta articulación deberá hacerse en el orden práctico-pastoral, buscando vínculos que unifiquen operativamente las realidades familiares de pobreza, de alejamiento y de los jóvenes. La tarea de los Agentes en este campo se debe entender dentro de un contexto de corresponsabilidad eficaz, no sólo en relación a los campos prioritarios, para no descuidar ninguno, sino también en relación a los demás Agentes evangelizadores.

4- Corresponsabilidad Eficaz

2599 En la relación especial de esta segunda semana sinodal se expresaba la esperanza y la importancia que comporta un trabajo verdaderamente corresponsable e interactivo entre todos los Agentes de la Nueva Evangelización. Todos, en efecto, somos responsables, desde nuestro carisma y desde nuestra propia cultura, de la única misión de la Iglesia.

2600 Ser "signo creíble" ha sido la tónica de prácticamente todos los grupos de reflexión al hablar de los distintos Agentes de la evangelización. Esta credibilidad, recordémoslo, sólo se da en la unidad, aunque exista diversidad; es más, sólo puede existir la unidad cuando hay diversidad, y ésa es nuestra realidad: "Que sean perfectamente uno para que el mundo crea que Tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí" (Jn 17, 23). Ése es el reto más importante. Todos debemos estar unidos, en el espíritu y en la acción: los Obispos con su presbiterio, los Presbíteros entre sí y con los Religiosos, las Religiosas y los Laicos; todos formando la gran familia de los hijos de Dios.

2601 Al final de la primera semana sinodal, el relator especial hacía notar la unidad y fraternidad que prevaleció como ambiente de esa semana, misma realidad que ahora podemos agradecer a Dios como nota también de la segunda semana sinodal: "quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum", "¡qué bueno y qué agradable cuando viven juntos los hermanos!" (Sal 133).

2602 En este sentido cabe, una vez más, una palabra de gratitud y admiración a nuestros hermanos cristianos, observadores en este II Sínodo, por su presencia, sencillez y testimonio durante esta asamblea. Pedimos al Padre que en nosotros se vea realizado el deseo de nuestro Señor Jesucristo: "Que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros" (Jn. 17, 21).

2603 Esta fraternidad no debe quedarse encerrada en las paredes de esta casa común; a nosotros toca proyectarla y llevarla a todos nuestros hermanos y hacerla realidad -¡gran tarea!- al implementar el gran proyecto misionero de la Arquidiócesis de México.

2604 Cada quien asuma su papel en este gran proyecto y en él todos nos podemos sentir elementos importantes, corresponsables de la única misión: los Obispos, pastores cercanos y amigos; los Presbíteros, fraternos y disponibles; los Diáconos, serviciales y entregados; los Religiosos, integrados y colaboradores; las Religiosas, alegres, llenas de Dios y entregadas a sus hermanos más carentes y necesitados; los Laicos, comprometidos y conscientes de su protagonismo en la transformación de las realidades temporales; y todos, testigos y servidores.

2605 A partir de nuestro trabajo corresponsable y fraterno, los hombres y mujeres de la Ciudad de México serán una humanidad más familiar, más cercana, más joven y menos pobre.

5- A Manera de Conclusión

2606 Estamos en el principio de una nueva cultura y una nueva etapa de la historia de la humanidad, viviendo en medio de una sociedad como la de la Ciudad de México, convulsionada por múltiples factores y viviendo procesos de transformación acelerados que ponen en peligro la misma dignidad del ser humano.

2607 Nosotros como Agentes de la Nueva Evangelización tenemos que preguntarnos: ¿Qué será de las Familias? ¿Qué pasará con los Pobres? ¿A dónde irán los Alejados? ¿Qué orientación obtendrán los Jóvenes? Las respuestas están en nosotros. Sin duda nos preguntamos sobre la forma concreta de llevar a cabo nuestro compromiso; éste será el tema de las dos siguientes semanas sinodales.

2608 El perfil del Agente es de quien sabe discernir e integrar todos los elementos no sólo actuales sino futuros, para la realización de una Nueva Evangelización. Tenemos, cada quien en su medida, la responsabilidad de la inculturación del Evangelio en la cultura adveniente. El tercer milenio está a la puerta.

2609 Contemplando -en el contexto de los 500 años de la Evangelización de los pueblos de América- la importancia de la Evangelización fundante y su influjo decisivo en la cultura que se fue gestando ¿qué va a hacer la Iglesia?, ¿qué vamos a hacer nosotros como Agentes de la Nueva Evangelización frente a estos retos?

2610 En todo esto podemos resumir el trabajo sinodal que estamos por terminar. Con amor a la Iglesia entregamos las conclusiones de estos empeños a nuestro Pastor, el Sr. Arzobispo, para bien de la Arquidiócesis de México, y con él nos comprometemos a trabajar unidos y seguir caminando juntos.

2611 María, Madre de la Iglesia, bendiga nuestros trabajos y nos alcance del buen Padre Dios abundantes bendiciones para llevarlos a feliz término.


Pbro. Enrique Glennie Graue
Ciudad de México, 12 de Junio de 1992

 

MENSAJE DE LOS OBSERVADORES
A LOS MIEMBROS DEL
II SÍNODO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Muy estimados hermanos en Cristo Jesús:

2612 Deseamos expresarles nuestro más sincero agradecimiento por la gentileza y la confianza que ustedes nos han mostrado al invitar a miembros de nuestras Iglesias, Ortodoxa, Anglicana y Luterana, a este II Sínodo de la Arquidiócesis de México. En verdad, sentimos un gran gozo al participar de este Sínodo y dar testimonio de la unidad que todos los cristianos tenemos por virtud de nuestro bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

2613 Desde hace tiempo hemos tenido el privilegio y el gozo de participar en el movimiento ecuménico en este país, a través del Grupo Ecuménico de México y del Grupo Ecuménico de Dirigentes de Iglesias, además de diversos actos y celebraciones. Esto ha sido motivo de gran satisfacción y alegría para nosotros, pues nos ha dado la oportunidad de conocernos mejor y vivir la unidad que nuestro Dios y Padre anhela para todos sus hijos.

2614 Al mismo tiempo reconocemos que todavía queda mucho por hacer en el campo del ecumenismo en nuestro país. Aún perduran prejuicios y obstáculos que superar en todas las Iglesias. Los avances a veces han sido más lentos de lo que todos quisiéramos. Por eso, consideramos que encuentros como el presente, en el cual nos podemos reunir con hermanos, son de suma importancia.

2615 Nos congratulamos no sólo de participar en este Sínodo como observadores, sino también de ver que en esta reunión han hecho una clara distinción entre nuestras Iglesias y los grupos religiosos conocidos como sectas, lo que lamentablemente no siempre se hizo en el pasado. Creemos que es muy importante reconocernos mutuamente como verdaderos hermanos en la misma fe de Jesucristo y darnos cuenta de que aquello que nos une es mayor que lo que aún nos divide.

2616 Junto con ustedes sentimos que la tarea de evangelización en nuestro país y en esta Ciudad es de gran urgencia. En esta tarea es importante evitar todo tipo de proselitismo entre nosotros, respetando las diferencias que existen entre nuestras comunidades cristianas y manifestando siempre el amor de Dios que busca edificar y no ofender ni menospreciar al hermano que piensa distinto.

2617 En el trabajo de evangelización de ninguna manera debemos vernos como competidores o adversarios sino, al contrario, como hermanos y colaboradores que procuramos un mismo fin: hacer verdaderos discípulos de Jesucristo, como él mismo nos mandó (Mt 28, 19).

2618 Como hermanos suyos deseamos que esta obra de evangelización sirva para unirnos más; esto sólo es posible cuando todos nos esforzamos por conocernos mejor y por estrechar nuestros lazos. Hay que crear y apoyar foros para el diálogo, como el Grupo Ecuménico de México que hace poco cumplió 18 años de vida; este grupo se reúne cada semana para orar por la unidad y dialogar.

2619 Una vez más queremos agradecer la invitación que nos han hecho para participar como observadores en este Sínodo, también la acogida tan calurosa y fraternal de la cual hemos sido objeto. Que Dios nuestro Señor continúe alentando este espíritu de amor y unión entre nosotros para que seamos uno en Él.

Obispo Antonio Chedraoui - Iglesia Ortodoxa Antioquena

P.Hermilo Asiáin - Iglesia Ortodoxa Antioquena

Obispo Sergio Carranza - Iglesia Anglicana

P. Carlos Touche - Iglesia Anglicana

Dr. Roberto Höferkamp - Iglesia Luterana

Pastor Jaziel E. López - Iglesia Luterana

 

Ciudad de México, 12 de Junio de 1992

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