2- LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

DESAFÍO

3136 La celebración de la Eucaristía, centro de todos los sacramentos y, por tanto, de toda la vida cristiana, seguirá siendo un momento excelente de evangelización sólo si le damos pleno sentido comunitario y el carácter celebrativo de la vida humana en el misterio de Cristo.
Esto nos exige superar la rutina y la improvisación, así como empeñarnos en una verdadera catequesis litúrgica.

HECHOS

3137 Entre los medios de evangelización, la Santa Misa -especialmente la dominical- es todavía el medio más asequible para los fieles; sin embargo, en relación al número de católicos, es bajo el porcentaje de quienes la frecuentan.

3138 No hemos dado una suficiente catequesis que haya hecho descubrir a los fieles el profundo valor que tiene la Eucaristía en la vida de fe, de modo que puedan participar en ella adecuadamente.

3139 En ocasiones, la celebración de la Misa se vuelve poco atractiva y monótona por falta de preparación, desgaste del Presbítero por multiplicación de celebraciones, deficiente motivación litúrgica en los fieles, cantos poco apropiados o mal interpretados, poca incidencia del mensaje en la vida diaria.

3140 Queda mucho por hacer para que los fieles capten el verdadero sentido comunitario que debe tener toda celebración de la Eucaristía.

CRITERIOS

3141 "Cada vez que comen de este pan y beben de esta copa anuncian la muerte del Señor hasta que venga... Examínese, pues, cada uno y coma así el pan y beba de esta copa" (1 Cor 11, 26.28).

3142 La Misa perpetúa por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz de nuestro Salvador que confía a su Iglesia el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera (SC 47).

3143 La celebración de la Misa, como acción de Cristo y del Pueblo de Dios ordenado jerárquicamente, es el centro de toda la vida cristiana para la Iglesia universal y local, y para todos los fieles individualmente, ya que en ella se culmina la acción con que Dios santifica en Cristo al mundo, y el culto que los hombres tributan al Padre, adorándolo por medio de Cristo, Hijo de Dios. Además, se recuerdan de tal modo en ella a lo largo del año los misterios de la redención que, en cierto modo, éstos se nos hacen presentes. Todas las demás acciones sagradas y cualesquiera obras de la vida cristiana se relacionan con la Eucaristía, proceden de ella y a ella se ordenan (Ordenación General del Misal Romano. N° 1).

3144 La celebración eucarística tiene como finalidad el que todos los que participan en ella perciban frutos abundantes, para cuya obtención Cristo el Señor instituyó el sacrificio eucarístico (CIC 899).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3145 Promover, en todas las comunidades y grupos, una amplia catequesis sobre la Santa Misa y otras acciones litúrgicas.

3146 Cuidar y poner esmero, por parte del Sacerdote, en la preparación remota y próxima para la celebración de la Santa Misa.

3147 Hacer resaltar la celebración dominical -especialmente la misa parroquial "pro populo" (CIC 534)- como celebración de la comunidad, utilizando todos los elementos litúrgicos con solemnidad y propiedad, y preparándola con amplia participación comunitaria.

3148 Propiciar la colaboración de distintos ministros debidamente capacitados con espiritualidad litúrgica y preparación técnica -cantos, moniciones, lecturas, oración universal de los fieles, servicio del altar, atención a la sacristía-, para lograr una participación más activa y consciente de toda la asamblea en la celebración de la Misa.

3149 Con la celebración de la Santa Misa y la meditación de los ordenamientos contenidos en el Misal Romano, fortalecer la espiritualidad sacerdotal para superar la rutina, la improvisación, el riesgo de cansancio y el exceso en el número de celebraciones.

ORDENAMIENTOS

3150 Tanto los ministros sagrados como los fieles laicos tomen mayor conciencia de la dignidad y respeto debido a la Santa Misa, y así evitar la multiplicación de las celebraciones; creen mayor conciencia de que muchos acontecimientos de la vida, individuales o familiares -3 años, XV años, aniversarios y otras acciones de gracias- pueden festejarse, con la debida preparación, ya sea en forma comunitaria o en las llamadas Celebraciones de la Palabra.

3151 La Comisión Arquidiocesana de Liturgia, a través de un equipo técnico, elabore y difunda entre los fieles folletos que contengan breves explicaciones de la celebración en que participan, de sus elementos y su forma de participar; así mismo elabore y difunda esquemas apropiados para hacer celebraciones comunitarias y Celebraciones de la Palabra.

3152 Las Vicarías territoriales instituyan centros de formación litúrgica a donde puedan acudir fácilmente los Laicos que deseen prepararse como Agentes de Pastoral Litúrgica, especialmente de la Eucaristía.

3153 Procuren los Párrocos y demás encargados de centros de culto facilitar medios a fin de que los fieles laicos tengan espacio y tiempo para una amplia catequesis sobre la Misa y otras acciones litúrgicas.

3154 Los Decanos promuevan entre los Sacerdotes reuniones de estudio y reflexión acerca del ministerio litúrgico; téngase especial atención en que la homilía sea una verdadera catequesis, basada especialmente en los textos de la misma celebración, adaptada al lenguaje de los fieles, a su mentalidad y a los acontecimientos de la vida concreta y diaria, según los diversos ambientes de la Ciudad.

3155 Templos y Parroquias revisen cuidadosamente el número y horario de las celebraciones de la Eucaristía -sobre todo la dominical-, a fin de no multiplicarlas sin razón y sí, en cambio, crear una mejor y más consciente participación comunitaria.

3- LA CELEBRACIÓN DE LA RECONCILIACIÓN Y DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

DESAFÍO

3156 Descubrir la dimensión penitencial de la vida cristiana ordinaria -dimensión no de castigo y dolor, sino de purificación y respuesta- y valorar las limitaciones humanas, espirituales y corporales, presenta un vasto horizonte al mensaje que la Iglesia debe dar en diversas formas, pero especialmente a través de la celebración de los sacramentos de la reconciliación y de la unción de los enfermos.

HECHOS

3157 Junto a la renovación de la moral cristiana, que quiere seguir mejor el Evangelio y tomar en cuenta las aportaciones de la ciencias humanas, se constata la creciente pérdida y cambio del sentido del pecado, así como la ausencia del sentido de la conversión y del verdadero arrepentimiento.

3158 Quizá por no comprender debidamente el sentido de la penitencia evangélica, por falta en gran parte de una catequesis propia y por la inadecuada celebración de los sacramentos que la expresan, poca gente acude a la reconciliación y menos gente pide la unción de los enfermos.

3159 En algunas Parroquias, por escasez de Presbíteros y, con frecuencia, porque esta pastoral es onerosa y poco gratificante, no se da la atención debida a la liturgia penitencial, ni se presta a los enfermos el cuidado pastoral que necesitan.

3160 Las celebraciones comunitarias propuestas en el Ritual de la Penitencia -formas B y C- no han encontrado su debido lugar en la liturgia ordinaria: o nunca se tienen o se celebran de tal manera que se da lugar a confusiones y abusos.

3161 En la confesión fácilmente se cae en dos extremos: por una parte, celebración ritualista y precipitada; por otra, ocasión de consulta de tipo psicológico o búsqueda de solución de problemas ajenos al sacramento.

3162 De ordinario no se relaciona el sacramento de la unción con el valor de gracia y de fortaleza que otorga al enfermo este signo de fe; cuando se pide el sacramento, suele tratarse de enfermos ya privados de sus sentidos o casi al borde de la muerte.

3163 Ha crecido notablemente el número de ancianos, lo cual genera un campo urgente de acción pastoral también en relación con el sacramento de la unción de los enfermos; sin embargo, por no comprender su verdadera naturaleza y sus efectos, muchos lo rehuyen todavía, otros lo piden innecesariamente.

CRITERIOS

3164 "A quienes absuelvan de sus pecados, les quedarán absueltos; a quienes no se los absuelvan, les quedarán sin absolver" (Jn 20, 23).

3165 La penitencia es el esfuerzo concreto y cotidiano, sostenido por la gracia de Dios, para que el hombre supere en sí mismo lo que es carnal, a fin de que prevalezca lo que es espiritual; es la conversión que pasa del corazón a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano (RP 4).

3166 La reconciliación con Dios y con los hombres se manifiesta en la celebración del sacramento de la penitencia; éste no incluye solamente la confesión de los pecados y el perdón de los mismos, sino el verdadero deseo de iniciar o continuar el cambio de vida, deseo que se hará eficaz por la presencia transformadora de Dios en el hombre (Cardenal Ernesto Corripio Ahumada. Carta Pastoral. 25 de Marzo de 1983. N° 6).

3167 De corazón les ruego y los exhorto a hacer lo posible para que todos los fieles vuelvan a la práctica frecuente del sacramento de la penitencia a través de la confesión individual. Quisiera invitarlos, hermanos Sacerdotes, a valorar como uno de sus más importantes ministerios el sacramento de la reconciliación (Juan Pablo II).

3168 "¿Alguno de entre ustedes está enfermo? Haga llamar a los Presbíteros de la Iglesia para que oren sobre él y lo unjan con el óleo en el nombre del Señor: la oración de la fe salvará al enfermo, el Señor hará que se restablezca, y si hubiera cometido pecados le serán perdonados" (St 5, 14-15).

3169 Por el sacramento de la unción, la Iglesia encomienda los fieles gravemente enfermos al Señor doliente y glorificado, para que los alivie y salve; por ello, los Pastores de almas y los familiares del enfermo deben procurar que sea confortado en tiempo oportuno con este sacramento (CIC 908, 1001).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3170 Difundir con mayor claridad e insistencia, a través de la predicación y otros medios catequéticos, el sentido teológico y social de la moral cristiana como seguimiento de Cristo, y del pecado como abandono, de tal manera que los fieles descubran la grandeza de la misericordia divina y la necesidad de la gracia que alcanzan mediante la conversión y el sacramento de la penitencia.

3171 Favorecer en la comunidad una catequesis sólida y constante sobre la reconciliación y la unción, aprovechando la oportunidad que para esto ofrecen algunas celebraciones y tiempos litúrgicos.

3172 Enriquecer la celebración sacramental de los signos de la conversión con las sugerencias de los respectivos rituales y subsidios litúrgicos pertinentes, integrándola en un plan pastoral para que se vea favorecida con otros medios de evangelización.

3173 Educar a los fieles sobre las circunstancia y momentos que son más adecuados para la celebración de los sacramentos de la reconciliación y de la unción de los enfermos.

3174 Celebrar debida y oportunamente estos sacramentos en forma comunitaria, ya que ello puede favorecer el crecimiento de la fe en la misma comunidad.

ORDENAMIENTOS

3175 La Comisión Diocesana de Liturgia, con ocasión del Directorio de Pastoral que habrá de elaborarse, dé oportunas orientaciones acerca de cómo y con qué contenidos habrá de darse la catequesis presacramental sobre la reconciliación y la unción de los enfermos.

3176 Elabore la Comisión, junto con los organismos de Catequesis y de Pastoral Social, subsidios prácticos y sencillos que faciliten la catequesis de los fieles sobre estos sacramentos.

3177 Los Decanos animen a los Sacerdotes a que, en ocasiones y tiempos especiales, se ayuden para organizar en las Parroquias la celebración comunitaria de los sacramentos de la reconciliación y de la unción de los enfermos.

3178 Los Presbíteros procuren constituir o adaptar lugares que favorezcan psicológica y espiritualmente la celebración de la reconciliación; establezcan y den a conocer horarios bien determinados y adecuados a las necesidades de los fieles.

3179 Las Parroquias y otros centros de vida cristiana den una delicada atención pastoral a los ancianos y enfermos; propicien que la celebración del sacramento de la unción, tanto comunitaria como individual, sea una verdadera oportunidad de confortarlos y ayudarlos espiritualmente.

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