RELACIÓN GENERAL

1- El Proceso del II Sínodo

3471 Nos encontramos en la cuarta semana del II Sínodo de la Arquidiócesis, en la etapa final concerniente a la Organización Pastoral para la Nueva Evangelización.

3472 Al iniciar nuestros trabajos, conviene dar una mirada retrospectiva al proceso que hemos vivido juntos, a fin de ubicar la importancia, contenido y significado de esta última semana sinodal.

3473 En la primera semana tratamos de señalar las prioridades en relación a los Destinatarios de la Nueva Evangelización. La asamblea así señaló a los Destinatarios Prioritarios: las Familias, los Alejados del influjo evangelizador, los Pobres y los Jóvenes. Se trata de campos interrelacionados, no aislados ni, menos aún, contrapuestos; el hilo conductor que los relaciona es el de la temática central del Sínodo: "La Evangelización de la Cultura".

3474 En la segunda semana -dedicada a los Agentes de la Nueva Evangelización- se propusieron los perfiles de los Agentes y se insistió en actitudes básicas como la corresponsabilidad para poder trazar un proyecto de evangelización que nos comprometa a todos en fórmulas de misión eclesial y trabajo en equipo.

3475 La tercera semana -dedicada a los Medios de la Nueva Evangelización- nos sirvió para reafirmar la interdependencia de los Medios y su carácter de proceso pedagógico.

3476 La necesidad de interconectar todo el material sinodal de una manera más sólida y clara a partir de las Prioridades u Opción Prioritaria de la primera semana, aparece como una exigencia importante. En base a las aportaciones manifestadas por los sinodales en cada una de las asambleas, las Comisiones elaborarán el Documento Final, objeto de la asamblea conclusiva de Noviembre de 1992.

3477 Un último elemento a integrar en todo este esfuerzo eclesial de discernimiento pastoral es el de la Organización, tema básico en un proyecto renovado de evangelización.

3478 Antes de tratar este tema en su enfoque general -sentido de esta relación- quisiera hacer una consideración más bien eclesiológica que fundamente la Organización Pastoral. El asunto es muy importante, ya que el enfoque eclesiológico determina no sólo la Organización Pastoral sino el Proyecto Pastoral mismo.

3479 Recordemos la eclesiología del Documento de Puebla que enfatiza algunos rasgos fundamentales de la evangelización hoy.

2- Fundamentos Eclesiológicos de la Organización Pastoral

A- La Iglesia y el Reino que Anuncia Jesús (DP 226)

3480 Ya en la Introducción del Cuaderno IV apuntamos la Centralidad del Reino de Dios. El Reino de Dios, sin ser una realidad desligable de la Iglesia, trasciende sus límites visibles, porque se da en cierto modo donde quiera que Dios esté reinando mediante su gracia y amor, venciendo el pecado y ayudando a los hombres a crecer hacia la gran comunión que les ofrece en Cristo; tal acción de Dios se da también en el corazón de los hombres que viven fuera del ámbito perceptible de la Iglesia.

3481 Este presupuesto teológico lleva a una práctica pastoral caracterizada, entre otras cosas, por la humildad, por la actitud de verdadero diálogo con todos los hombres, por la capacidad de relativizar los propios esquemas organizativos, las propias estructuras y ponerlo todo en función del Reino de Dios que trasciende todas las demás realidades. La Iglesia no se identifica con el Reino de Dios, por lo tanto tampoco su planeación, estructuras y economía: todo ello está al servicio del Reino de Dios.

B- La Iglesia Vive un Misterio de Comunión como Pueblo de Dios (DP 232)

3482 La Iglesia es un Pueblo universal, destinado a ser "luz de las naciones" (Is 49, 6; Lc 2, 32); no se constituye por raza, ni por idioma, ni por particularidad humana alguna; nace de Dios por la fe en Jesucristo, por eso no entra en pugna con ningún otro pueblo y puede encarnarse en todos, para introducir en la historia de cada pueblo el Reino de Dios: así "fomenta, asume y, al asumir, purifica, fortalece y eleva todas las capacidades de los pueblos en lo que tienen de bueno" (LG 13).

3483 Estos rasgos del ser eclesial nos llevan a una práctica caracterizada por el sentido pastoral universal que excluye todo tipo de sectarismo, divisionismo y particularismo. La planeación pastoral debe ser por ello plenamente participativa en los diversos niveles eclesiales, las estructuras deben propiciar constantemente la comunión, la integración de los Agentes y de los recursos, la corresponsabilidad y la colaboración con otros creyentes y hombres de buena voluntad.

C- La Iglesia es Pueblo y Familia de Dios (DP 242-243)

3484 La Iglesia, Familia de Dios, es el lugar donde cada hijo y hermano es también señor, destinado a participar del señorío de Cristo sobre la creación y la historia, señorío que debe aprenderse y conquistarse, mediante un continuo proceso de conversión y asimilación al Señor.

3485 El fuego que vivifica la Familia de Dios es el Espíritu Santo quien suscita en ella la comunión de fe, esperanza y caridad que constituye como su alma invisible, su dimensión más profunda, raíz del compartir cristiano en otros niveles.

3486 La fuerza que asegura la cohesión de la Familia de Dios en medio de tensiones y conflictos es, en primer lugar, la misma vitalidad de su comunión en la fe y el amor; esto supone no sólo la voluntad de unidad, sino también la coincidencia en la plena verdad de Jesucristo.

3487 De igual forma, los sacramentos aseguran y constituyen la unidad de la Iglesia; la Eucaristía la significa en su realidad más profunda, pues congrega al Pueblo de Dios, como Familia que participa de una sola mesa donde la vida de Cristo, sacrificialmente entregada, se hace la única vida de todos.

3488 La organización de la Iglesia, de acuerdo a esta consideración eclesiológica, debe ser -aunque tecnificada- un verdadero signo de encarnación de los valores evangélicos; éstos, por la fuerza del Espíritu, deben estar sobre las técnicas que serán, por otra parte, siempre necesarias.

3489 Asimismo, de los rasgos eclesiológicos anteriores se deduce que las estructuras eclesiales deben estar animadas por un necesario pluralismo, fundado en la unidad de la fe y, sobre todo, de la caridad.

D- La Iglesia es Pueblo Santo (DP 251)

3490 Las ciudadanos del Pueblo de Dios -la Iglesia- deben caminar por la tierra como ciudadanos del cielo, con un corazón enraizado en Dios mediante la oración y la contemplación; esta actitud no significa fuga frente a lo terreno, sino condición para una entrega fecunda a los hombres, porque quien no haya aprendido a adorar la voluntad del Padre en el silencio de la oración, difícilmente logrará hacerlo cuando su condición de hermano le exija renuncia, dolor, humillación.

3491 A la luz de esta reflexión, puede decirse que la Organización Pastoral, en sus diversos elementos de planeación, estructuras y administración económica, debe estar imbuida de un espíritu de santidad que ha de verse reflejado en toda la vida y organización eclesial. Este espíritu de santidad exige la vivencia del amor cristiano en su doble dimensión inseparable: el amor a Dios y al prójimo.

E- La Iglesia es Pueblo Peregrino (DP 254-256)

3492 Al concebirse a sí misma como Pueblo, la Iglesia se define como una realidad -en medio de la historia- que camina hacia una meta aún no alcanzada. Por ser un pueblo histórico, la naturaleza de la Iglesia exige visibilidad en la estructuración social. El Pueblo de Dios considerado como "familia" implicaba ya una realidad visible, pero en un plano eminentemente vital; la acentuación del rasgo histórico destaca la necesidad de expresar dicha realidad como institución.

3493 Tal carácter social-institucional de la Iglesia se manifiesta a través de una estructura visible y clara que ordena la vida de sus miembros, precisa sus funciones y relaciones, sus derechos y deberes.

3494 Los anteriores conceptos del Documento de Puebla fundamentan eclesiológicamente gran parte de los contenidos de esta semana sinodal.

3495 La planeación pastoral implica una Iglesia en proceso permanente de autoconstrucción en la historia. Es decir, la Iglesia tiene una misión que se va construyendo en la historia a través de metas que son propuestas no sólo por las exigencias del Evangelio, sino por las condiciones cambiantes de la historia y por las circunstancias socio-culturales.

3496 La verdadera planeación pastoral implica una conciencia eclesial de peregrinaje en la historia, de provisionalidad, de compromiso y de alianza con Dios en la historia.

3497 Asimismo, el sentido histórico de la Iglesia fundamenta la necesidad de su estructuración. Las estructuras son los modos de relación de las partes dentro de un todo orgánico al que llamamos también sistema. Los modelos naturales nos ayudan a comprenderlo: por ejemplo, el átomo o la célula son pequeños sistemas con una estructura. También en la organización social que supone la Iglesia deben existir conjuntos orgánicos -la Parroquia, el Decanato, la Vicaría, la Diócesis- que tienen un determinado modo de estructurarse; todo ello parece necesario por la innegable condición socio-histórica de la Iglesia que, como Pueblo, peregrina en la historia con una misión salvífica.

3498 Las estructuras en la Iglesia son necesarias, si bien deben ser siempre revisadas en función de una adecuada respuesta a las necesidades cambiantes de la historia humana y a las exigencias del Evangelio del Reino de Dios.

F- La Iglesia es Pueblo Servidor (DP 270)

3499 El Pueblo de Dios, como Sacramento universal de salvación, está enteramente al servicio de la comunión de los hombres con Dios y del género humano entre sí. La Iglesia es, por tanto, un pueblo de servidores; su modo propio de servir es evangelizar.

3500 Con esta reflexión queremos enfatizar que la organización en la Iglesia debe aparecer como un medio de servicio al proyecto de la evangelización. Los medios y recursos están en función del servicio; todo en la Iglesia debe tener esta función de "diakonía"; los planes y las estructuras no tienen una razón por sí mismas si no es en función de un proyecto de servicio evangelizador. No pueden existir planes o estructuras inamovibles en la Iglesia: son provisionales, revisables, evolucionables en función del servicio.

3- La Organización Pastoral en la Arquidiócesis de México

3501 La Organización Pastoral en la Arquidiócesis de México puede concebirse como un conjunto de círculos concéntricos en donde diversos niveles de acción eclesial se articulan:
* Nivel 1. Círculo más profundo:
Es acción de base eclesial -comunidades menores, grupos, movimientos, centros de pastoral y Parroquias-.
* Nivel 2. Círculo intermedio:
Es acción coordinadora y programadora -diversos niveles de coordinación en grupos, movimientos y Decanato-.
* Nivel 3. Círculo intermedio más amplio:
Es acción promotora -nivel propio de las Vicarías territoriales y sectoriales-.
* Nivel 4. Círculo englobante de todos:
Es acción directiva o rectora -nivel propio de la Arquidiócesis-.

3502 En el conjunto eclesial todos los niveles son importantes e interdependientes, como partes de un todo que debe funcionar como un cuerpo vivo.
Al recordar lo que nos dice Medellín, podemos fundamentar lo anterior claramente:

3503 "En efecto, la Iglesia es ante todo un misterio de comunión católica, pues en el seno de su comunidad visible -por el llamamiento de la Palabra de Dios y por la gracia de sus sacramentos, particularmente de la Eucaristía- todos los hombres pueden participar fraternalmente de la común dignidad de hijos de Dios, y todos también pueden compartir la responsabilidad y el trabajo para realizar la común misión de dar testimonio del Dios que nos salvó y nos hizo hermanos en Cristo".

3504 "De todo lo anterior se desprende que la acción pastoral de la comunidad eclesial, destinada a llevar a todo el hombre y a todos los hombres a la plena comunión de vida con Dios en la comunidad visible de la Iglesia, debe ser necesariamente global, orgánica y articulada. De aquí, a su vez, se infiere que las estructuras eclesiales deben ser periódicamente revisadas y reajustadas en tal forma que pueda desarrollarse armoniosamente lo que se llama una Pastoral de Conjunto: es decir, toda esa obra salvífica común exigida por la misión de la Iglesia en su aspecto global, como fermento y alma de la sociedad que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios" (Medellín. Pastoral de Conjunto. N° 6 y 9).

3505 Es conveniente describir un poco más los niveles de organización tal como han sido presentados:
* Nivel 1: Es la acción evangelizadora en cuanto tal, que va construyendo el proceso evangelizador y que va dando signos de crecimiento de fe en varios campos; este nivel implica el servicio directo de la evangelización.

3506 Es el nivel en donde trabajamos todos como Agentes de evangelización y en donde el contacto cotidiano con necesidades directas y con las personas y los grupos nos permite -como Agentes- crecer, teniendo a la comunidad, grupo, movimiento o Parroquia como nuestra misma escuela. La gente y la acción misma nos van señalando los rumbos de la evangelización. Es indispensable que los demás niveles partan efectivamente de este nivel primario y fundamental.

3507 * Nivel 2: Es la acción de combinar recursos, coordinar acciones, llegar a establecer programas reales a partir de la acción misma del nivel anterior.

3508 En el proceso organizativo de la Arquidiócesis, esta función es muy importante a nivel de Decanato. Falta aún mucho por hacer, sobre todo tomando en cuenta la necesidad de una pastoral no sólo territorial sino de ambientes específicos.

3509 * Nivel 3: Es la acción de promover y de brindar servicios de asesoría, de elaborar planes generales pero concretos; este nivel no debe estar desconectado de los anteriores.
Las personas, en ocasiones, nos movemos en la vida eclesial en varios niveles de servicio.

3510 * Nivel 4: Es la acción de detectar las necesidades del conjunto de la Arquidiócesis y considerar los lineamientos que hay en el en el ámbito nacional, continental y de toda la Iglesia, para señalar rumbos, dar grandes cauces de acción y dirigir el conjunto de la acción evangelizadora.

3511 Es el nivel propio de la Arquidiócesis con sus estructuras específicas como son el Consejo de Pastoral, Consejo Presbiterial y otros; es el nivel de la misión propia del Pastor de la Arquidiócesis, apoyado corresponsablemente por los Obispos auxiliares y Vicarios episcopales.

3512 La planeación pastoral que implica esta visión organizativa supone que cada nivel la pone en práctica. No pienso que sea deseable una planeación central desde un sólo nivel, es mejor la planeación participativa e interdependiente de niveles que propicia mecanismos y espacios reales de comunicación.

4- Conclusión

3513 Considero que esta reflexión puede ser de alguna utilidad para iniciar los trabajos de esta cuarta semana sinodal. La Relación Especial y la dinámica inmediata prevista nos complementarán la visión introductoria de la semana.

3514 En actitud de esperanza cristiana, comprometidos con la tarea de hoy, pero abiertos al futuro que se construye en alianza con el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, iniciemos los trabajos de la cuarta semana del II Sínodo de la Arquidiócesis de México.


Pbro. Manuel Zubillaga Vázquez
Ciudad de México, 10 de Agosto 1992

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