CAPÍTULO VII

EL DECANATO

DESAFÍO

3753 La personalidad y la función del Decano, junto con la organización y la actividad del Decanato no son todavía, en la práctica, piezas clave en la estructura pastoral de la Arquidiócesis; urge revalorar su importancia, actualizando la función del Decano y la organización del Decanato.

HECHOS

3754 Una Parroquia sola, aislada de las demás, por su limitación de recursos y por la gran diversidad de situaciones que piden una respuesta pastoral, no puede cumplir debidamente su tarea evangelizadora.

3755 Para la mayoría de los Laicos es desconocida la estructura de la Arquidiócesis: se ignora lo que es el Decanato y no se valora su importancia; esto propicia la ausencia de los mismos Laicos en la vida del Decanato.

3756 Ciertas actividades pastorales, para ser eficaces, requieren una atención supraparroquial: la formación de Agentes, la catequesis especializada, algunos servicios de Pastoral Social.

3757 Sin negar los avances que se han dado en la vida de los Decanatos -mayor convivencia sacerdotal, cierta colaboración y ayuda mutua-, sigue siendo necesario darles un dinamismo más pastoral.

3758 La extensión de los Decanatos actuales dificulta el que sean una estructura de pronta acción en muchos campos. Por lo general, los Decanatos no son sino el conjunto de Parroquias -jurídicamente agrupadas- pero con acciones propias, con poca interrelación y poco sentido de complementación.

3759 La misma función del Decano aún no ha sido comprendida ni asumida en la organización general de la Arquidiócesis; no se le han concedido, por lo mismo, las atribuciones y facultades que le son necesarias e indispensables -de acuerdo al Derecho Canónico- para el desempeño de sus tareas.

CRITERIOS

3760 Para facilitar la cura pastoral mediante una actividad común, varias Parroquias cercanas entre sí pueden unirse en grupos peculiares como son los Decanatos (CIC 374 § 2).

3761 Para la renovación de las Parroquias y asegurar así mejor su eficacia operativa, deben favorecerse formas institucionales de cooperación entre las diversas Parroquias de un mismo territorio (ChL 26).

3762 El ministerio supraparroquial del Decano tiene carácter pastoral, es decir, no sólo jurídico y administrativo, y reviste una gran importancia; no tiene solamente el cargo de vigilancia, sino también el de una verdadera solicitud apostólica como animador de la vida del presbiterio local y coordinador de la pastoral orgánica a nivel de su Decanato (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 187. Cf. CIC 553-555).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3763 Reforzar la confianza en el Decano -tanto por parte del Obispo como de los Presbíteros, para que pueda cumplir su tarea- mediante la capacitación y el otorgamiento de las facultades canónicas que le son necesarias.

3764 Potenciar la figura del Decano, responsablemente presentado por el Presbiterio respectivo y designado por el Obispo como su representante, para que anime la espiritualidad, la fraternidad sacerdotal y la acción pastoral en el Decanato; para esto, respetar las atribuciones que le otorga el Código de Derecho Canónico.

3765 Estudiar la conformación y dimensión de los Decanatos en vistas a conseguir una mejor interacción de las Parroquias que los integran y una mayor colaboración entre los Decanatos de una misma Vicaría.

3766 Hacer del Decanato un adecuado espacio geográfico y humano que favorezca la fraternidad sacerdotal y en donde se genere la comunión y la participación entre Sacerdotes, Laicos y personas consagradas, a fin de que sea una pieza clave de la pastoral de la Arquidiócesis.

3767 Planificar la acción pastoral de los Decanatos en congruencia con las prioridades establecidas en la respectiva Vicaría y en la Arquidiócesis, según los lineamientos del espíritu de la Nueva Evangelización y los señalamientos del II Sínodo.

ORDENAMIENTOS

3768 El Sr. Arzobispo y los Vicarios Episcopales den el apoyo conveniente al desempeño de la función de los Decanos y supervísenla para que en la práctica responda a lo que la legislación canónica señala al respecto.

3769 Elabore la Curia de Pastoral un instructivo pormenorizado de las funciones del Decanato y del Decano, teniendo en cuenta las condiciones peculiares de la Arquidiócesis y lo que señala el Código de Derecho Canónico, para que, de acuerdo a esto, el Obispo delegue al Decano las facultades convenientes, según las normas que se deriven del II Sínodo.

3770 Los organismos arquidiocesanos de pastoral, en su planeación y programación, tomen siempre en cuenta al Decanato como estructura clave de la acción evangelizadora.

3771 Los Párrocos y demás Agentes estructuren sus acciones de pastoral teniendo como punto de referencia la organización del propio Decanato.

3772 El Sr. Arzobispo convoque periódicamente a los Decanos de una misma Vicaría para informarse de la marcha de los Decanatos y de las Parroquias correspondientes.

3773 El Vicario Episcopal y el Decano, al terminar éste su período, cuiden que la elección subsiguiente se haga con verdadera responsabilidad, como signo del compromiso que todos los Presbíteros deben tener en la acción pastoral común de todas las Parroquias.

3774 Los Vicarios Episcopales supervisen y apoyen la tarea de coordinación que debe realizar el Decano en los trabajos que directamente promueven los Presbíteros, en el trabajo de los Laicos y en los trabajos pastorales de los Religiosos.

3775 La Comisión de Planeación y Estadística, oído el presbiterio correspondiente, revise y reestructure los límites de los Decanatos ante la nueva urbanización, favoreciendo el que estén conformados por Parroquias afines que propicien la integración pastoral y sacerdotal, aunque esto implique modificar los límites de las Vicarías.

3776 Aprovechen los Presbíteros las estructuras decanales para fomentar su convivencia con el Sr. Arzobispo, con los Vicarios Episcopales y con los demás miembros del presbiterio.

3777 Tomen los Sacerdotes conciencia de que el Decanato es el lugar de encuentro propio en donde se estrechen las relaciones humanas, se hacen amigos entre sí y se edifican mutuamente en el Señor.

3778 La integración y coordinación de las comunidades parroquiales exige la unión de sus Pastores en las actividades comunes; si alguno de ellos, invitado a la inserción, rehusa sin causa justificada participar en la vida del Decanato, deberá ser amonestado fraternalmente por el Obispo.

3779 Los principales responsables de la gestión pastoral del Decanato abran espacios a la presencia de los Laicos y de las Religiosas en aquellos asuntos en los que su participación es necesaria.

 

CAPÍTULO VIII

LAS VICARÍAS TERRITORIALES

DESAFÍO

3780 En el proceso de configuración de las Vicarías territoriales, la Arquidiócesis de México requiere una adecuada descentralización para lograr una planeación y una organización pastoral acordes con las diversas zonas humanas, en conformidad con la línea marcada por la prioridad sinodal; esto exige una evaluación y una adaptación del cometido y el funcionamiento de las mismas Vicarías territoriales.

HECHOS

3781 La organización de la Arquidiócesis en Vicarías Episcopales, con un Obispo al frente de cada una de ellas, nació como respuesta al Pueblo de Dios que pedía la presencia episcopal más cercana (Cf. Organización Pastoral de la Arquidiócesis de México. 1985. N° 3).

3782 No se ha buscado una identidad pastoral de las zonas de acuerdo a las principales características humanas prevalentes en cada una de ellas; hace falta definir algunas líneas de especialización.

3783 La descentralización de gobierno que suponen las Vicarías no se ha hecho del todo efectiva en los varios niveles de decisión; en algunos casos parece complicarse el desempeño de funciones: remoción y cambio de los Presbíteros, manejo de los recursos, aplicación de planes arquidiocesanos en coordinación con los planes de las zonas de pastoral o Vicarías territoriales.

3784 No se percibe una suficiente coordinación entre las acciones pastorales de las diversas Vicarías; por esto, los objetivos generales de la Arquidiócesis y los criterios de acción no resultan del todo claros, en detrimento de la necesaria unidad y descentralización.

3785 Las muchas responsabilidades pastorales propias de las Vicarías no cuentan con el suficiente personal dedicado y entrenado para esas tareas: Vicarios Episcopales muy ocupados, Presbíteros absorbidos por otros ministerios; no hay Religiosas ni Laicos especialmente contratados para asuntos estrictamente pastorales.

CRITERIOS

3786 Para salvaguardar la unidad de la Diócesis, ésta puede ser dividida también en regiones o zonas pastorales que tengan al frente Vicarios Episcopales con cargos pastorales que ejercen en nombre y por mandato del Obispo (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 189).

3787 Por región o zona pastoral se entiende un conjunto humano en un territorio bien definido, que forma una comunidad particular con relativa autonomía en su desarrollo y que exige una acción pastoral distinta; puede haber, de esta manera, una pastoral más especializada (Ib.).

3788 Siempre que lo requiera el recto gobierno de la Diócesis, pueden ser nombrados uno o más Vicarios Episcopales que son, por derecho mismo, quienes gozan de la misma potestad que el derecho común atribuye al Vicario General, en una parte determinada de la Diócesis o en cierto género de asuntos (ChD 27; Cf. CIC 476-481).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3789 Planear la actividad arquidiocesana en función de las características propias de cada Vicaría, a partir de lineamientos generales que deberán concretizarse en los planes pastorales de cada zona.

3790 Propiciar el que cada Vicaría dé una coordinación efectiva en las líneas pastorales comunes asumidas por la misma Vicaría y en función de la prioridad sinodal, como expresión de un plan que involucre a todas las Parroquias; brindar también un seguimiento a la marcha de los Decanatos y darles el apoyo conveniente, sobre todo en lo que se refiere a coordinar recursos y subsidios.

3791 Fomentar el relacionamiento oportuno entre las Vicarías que tengan problemáticas similares, para formular planes comunes y ayudarse en su realización.

3792 Impulsar un proceso de estudio y análisis de la situación pastoral para favorecer la definición especialmente de los siguientes aspectos:
* la integración de la Vicaría en el conjunto de la Arquidiócesis;
* la relación del Vicario Episcopal con la Vicaría misma y, particularmente, con el Sr. Arzobispo;
* la tarea del Decanato como unidad organizativa de la acción pastoral;
* la función del Decano respecto a los demás Agentes de pastoral en la Arquidiócesis.

ORDENAMIENTOS

3793 Compete al Sr. Arzobispo la revisión y actualización de las normas contenidas en el Folleto "Organización Pastoral de la Arquidiócesis de México" -1985-, respecto a la importancia, competencia y atribuciones de la Vicaría territorial en orden a una mayor descentralización.

3794 Las Vicarías territoriales, convenientemente asesoradas, deberán elaborar sus propios planes de trabajo de acuerdo al Plan General de la Arquidiócesis y a la Opción Prioritaria del II Sínodo, sin descuidar la conveniente coordinación entre sí.

3795 Los Vicarios Episcopales, junto con los Decanos, revisen y evalúen constantemente los planes pastorales en sus diversos niveles, no sólo a partir de elementos teóricos sino, especialmente, teniendo en cuenta su realización práctica, la cual se conocerá mediante el contacto efectivo con las realidades pastorales.

3796 Encomiende el Sr. Arzobispo a un organismo técnico de pastoral la revisión de las dimensiones y límites de las Vicarías, para que se puedan atender mejor las múltiples necesidades arquidiocesanas.

3797 Procuren los Vicarios Episcopales dedicar personal, liberado en lo posible de otras actividades, como equipo que pueda dinamizar la pastoral de la zona.

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