CAPÍTULO XI

LA ECONOMÍA Y EL CAMBIO DE ACTITUDES

DESAFÍO

3871 El antiguo sistema económico del "beneficio eclesiástico" -profundamente modificado por el nuevo Código de Derecho Canónico (CIC 1272 y 1274)- ha dificultado a los Pastores y a los fieles descubrir y asumir su responsabilidad propia respecto a los bienes materiales, ante las necesidades de la comunidad y de la tarea evangelizadora.
Se impone un cambio de mentalidad y de actitudes que lleve:
* a los Pastores a revisar sus criterios de administración de los bienes;
* a los fieles a participar solidariamente en las implicaciones económicas de la pastoral;
* a todos a ordenar la economía al servicio de la evangelización integral.

HECHOS

3872 Aun cuando el sistema beneficial ya no existe formalmente, no se ha logrado todavía una reforma económica efectiva que propicie una imagen más evangélica del acopio y manejo de los bienes necesarios para la vida de las instituciones eclesiásticas.

3873 Todavía persiste, en muchos casos, la idea de que las Parroquias y los templos se pueden administrar como beneficio personal.

3874 Muchas obras prioritarias de la evangelización, parroquiales y supraparroquiales, no tienen una estructura económica adecuada a su importancia; las personas dedicadas a estas obras con frecuencia no sólo carecen de una retribución y de un presupuesto, sino que, muchas veces, tienen que hacer aportaciones de sus propios medios.

3875 En diversos ambientes socio-económicos existen experiencias que muestran que los fieles, catequizados y suficientemente motivados, son muy generosos en sus ofrendas, más allá del sistema arancelario acostumbrado.

3876 En ocasiones, algunos fieles se quejan amargamente y lamentan el escándalo provocado por las cuotas que se exigen a cambio de algunos servicios cultuales y administrativos; este desorden viene provocado también por las actitudes de exhibición y de competencia que los mismos fieles tienen y que algunos Clérigos fomentan.

3877 Ciertamente se da una grande disparidad económica entre instituciones y personas dedicadas al trabajo pastoral.

3878 En pocas Parroquias existe y se promueve el "Consejo Económico" prescrito por el Código de Derecho Canónico (CIC 537).

3879 Hay arbitrariedad y hasta abusos en los criterios para señalar cuotas por los servicios cultuales y administrativos prestados a los fieles.

3880 Al no haber Consejos Económicos en los diversos niveles eclesiales, se desperdician recursos, se suspenden proyectos, se hacen gastos innecesarios que no corresponden a las urgencias reales.

CRITERIOS

3881 Los bienes temporales que le es lícito poseer a la Iglesia deben estar destinados al culto divino, la honesta sustentación del clero, las obras de apostolado, las obras de caridad señaladamente en favor de los más pobres (PO 17).

3882 Para vivir y anunciar la exigencia de la pobreza cristiana, la Iglesia debe revisar sus estructuras y la vida de sus miembros, sobre todo de los Agentes de pastoral, con miras a una conversión efectiva (DP 1157).

3883 Los Sacerdotes no tengan como negocio el oficio eclesiástico ni empleen, para beneficio propio, los ingresos que de él provienen; eviten siempre toda codicia y absténganse cuidadosamente de todo lo que parezca ser un comercio (PO 17).

3884 Cierto uso comunitario de las cosas allana muy bien el camino a la caridad pastoral; y, por esta forma de vivir, pueden los Presbíteros llevar laudablemente a la práctica el espíritu de pobreza que Cristo recomienda (Ib.).

3885 Los Clérigos destinen voluntariamente al bien de la Iglesia y a obras de caridad lo sobrante de aquellos bienes que reciben con ocasión del ejercicio de un oficio eclesiástico, una vez que con ellos hayan provisto a su honesta sustentación y al cumplimiento de todas las demás obligaciones de su estado (CIC 282 § 2).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3886 Hacer conscientes a los Laicos, a los Presbíteros, a los Religiosos y a las Religiosas acerca del ideal de una participación gradual y solidaria en las múltiples implicaciones económicas de la tarea evangelizadora, según las orientaciones del Concilio Vaticano II y las normas del Código.

3887 Educar a las comunidades cristianas y a la feligresía en general -independientemente de los servicios cultuales que se soliciten- acerca del sentido de corresponsabilidad que deben manifestar, con su colaboración económica, para el sostenimiento de las tareas pastorales y de la retribución de las personas dedicadas a las mismas, incluyendo a las Religiosas; todo esto de acuerdo a una pedagogía gradual.

3888 Impulsar la idea de dar a la comunidad informes económicos en forma periódica y detallada, así como también la práctica -ya probada favorablemente en varias feligresías- de pedir ofrendas voluntarias por los servicios litúrgicos y otras ceremonias.

3889 Inculcar un sentido de sencillez y de necesaria igualdad en las celebraciones litúrgicas -especialmente a través del sentido comunitario de los sacramentos-, para evitar toda acepción de personas o de clases sociales como lo pide la Constitución "Sacrosanctum Concilium" en el N° 32.

3890 Inculcar en todos los miembros de la Iglesia la conciencia de que los recursos materiales y económicos de que disponen las instituciones católicas deben estar puestos al servicio de la tarea evangelizadora, de acuerdo a las prioridades pastorales señaladas por el II Sínodo y conforme a la más genuina tradición cristiana de la justicia y del amor a los pobres.

3891 Fomentar en los Seminarios y Casas de formación un estilo de vida pobre y sencillo en el uso de los bienes, y desarrollar en los alumnos el aprecio y cuidado por todas las cosas y servicios que estén a su disposición.

ORDENAMIENTOS

3892 Es competencia del Sr. Arzobispo encomendar a un equipo eclesial técnico la elaboración de un plan de reordenación económica de las diversas estructuras de la Arquidiócesis, para canalizar recursos suficientes a las acciones pastorales, habida cuenta de la opción prioritaria sinodal y de lo señalado por el Código de Derecho Canónico, especialmente en los cánones 281 y 282, 1274-1277.

3893 Desde el nivel arquidiocesano hasta el parroquial, institúyanse los Consejos Económicos que promuevan, en toda la comunidad cristiana, la conciencia de la corresponsabilidad para el sostenimiento de las tareas evangelizadoras, en la práctica de la justicia remunerativa y en la realización de las obras de caridad.

3894 Establézcase en cada Vicaría un organismo que asesore el ordenamiento económico -administrativo, contable y fiscal- de las Parroquias y templos, así como también la creación y el funcionamiento del Consejo Económico prescrito por el Derecho Canónico (CIC 537).

3895 Los Vicarios Episcopales impulsen y promuevan la mentalización del presbiterio para la puesta en marcha del plan de reorganización económica de la Arquidiócesis.

3896 Cuiden los Decanos, en cumplimiento de sus tareas, la aplicación del plan de reordenación económica que se proponga; revisen periódicamente los libros contables y los presupuestos de los Consejos Económicos de cada Parroquia.

3897 Los Consejos Económicos -parroquial, vicarial, arquidiocesano- elaboren los respectivos presupuestos de los planes de pastoral que les correspondan; las autoridades consultarán a tales Consejos en las gestiones económicas y administrativas de su competencia.

3898 Dada la importancia de las primeras experiencias pastorales, los neopresbíteros deberán ser designados como colaboradores de aquellos Párrocos que destaquen en su espiritualidad, en su celo apostólico y en su responsabilidad administrativa. Para el nombramiento y promoción de los Párrocos téngase en cuenta también la capacidad y rectitud demostradas en las cuestiones administrativas.

 

CAPÍTULO XII

LA ADMINISTRACIÓN CORRECTA Y CLARA

DESAFÍO

3899 La gestión de los asuntos económicos requiere una administración contable moderna y eficaz que, a la luz de los criterios evangélicos de austeridad y pobreza, responda a las necesidades propias de la Iglesia local y favorezca una verdadera solidaridad y participación de los bienes aportados por los fieles.

HECHOS

3900 Hay diversas necesidades concretas en la Arquidiócesis que no han podido ser atendidas por falta de fondos económicos o, sobre todo, por la inexistencia de una adecuada administración económica:
* Sacerdotes ancianos y enfermos sin recursos para poder atender sus necesidades más urgentes;
* Agentes laicos carentes de medios para su apostolado y sin una remuneración justa por sus servicios prestados.

3901 La mayor parte de los Presbíteros no han recibido una formación, al menos básica, para poder llevar la administración y contabilidad de los recursos económicos que a ellos se les confían; los Sacerdotes jóvenes, en general, no tienen tampoco oportunidad para conocer, de una forma directa, los asuntos de esa administración.

3902 Entre algunos fieles existe la impresión de que, en ciertas instituciones de la Iglesia, se promueven con especial énfasis las actividades que, de alguna manera, favorecen mayores ingresos.

3903 En las instituciones eclesiásticas se dan, a veces, errores en ciertos gastos o inversiones inadecuadas, por falta del debido asesoramiento.

3904 No siempre se retribuye con justicia, de acuerdo a las leyes laborales vigentes, al personal que desempeña actividades de tipo contractual en Parroquias, templos y otras instituciones de la Iglesia.

CRITERIOS

3905 Todos aquellos -Clérigos o Laicos- que participan por algún título legítimo en la administración de los bienes eclesiásticos, deben cumplir sus funciones en nombre de la Iglesia y conforme a las normas del Código de Derecho Canónico (CIC 1282).

3906 Supuesta en primer lugar la observancia de la justicia, la recta administración supone:
* un criterio pastoral que todo lo subordine a la piedad, a la caridad y al apostolado;
* un criterio comunitario que fomente la colaboración y la debida corresponsabilidad;
* un criterio ascético que lleve a los administradores a ser moderados y desprendidos (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 134).

LÍNEAS DE ACCIÓN

3907 Propiciar una clara y generalizada conciencia de que quienes tienen confiada la gestión de los bienes de la comunidad no son dueños sino sólo administradores de los mismos.

3908 Procurar que los Consejos Económicos exigidos por el Código de Derecho Canónico se reúnan periódicamente y que en ellos existan Laicos o Diáconos permanentes nombrados por tiempos definidos, que sean responsables en una continua evangelización, debidamente capacitados y suficientemente experimentados en el campo de las cuestiones administrativas y contables.

3909 Establecer normas concretas de la utilización de los recursos parroquiales, teniendo en cuenta los ingresos y egresos económicos de cada Parroquia.

3910 Buscar la manera de invertir suficientes recursos para la formación y el desarrollo de grupos y movimientos al servicio de la Nueva Evangelización.

3911 Favorecer un clima de claridad en la administración y en el control de los recursos económicos, en todos los niveles eclesiales, a través de un proceso pedagógico adecuado.

3912 Ofrecer a los Sacerdotes formación y asesoría convenientes para que puedan llevar en forma correcta y trasparente su gestión económica.

3913 Deslindar responsabilidades y funciones administrativas para que los Presbíteros puedan preferenciar las tareas evangelizadoras y sólo ejerzan una supervisión en los asuntos económicos que tienen encomendados, de acuerdo a los cargos que desempeñan.

ORDENAMIENTOS

3914 El Sr. Arzobispo, con el asesoramiento del Consejo Económico arquidiocesano, establezca modalidades y normas para una recta administración contable, siguiendo lo establecido a nivel general por el Código de Derecho Canónico y por la leyes civiles.

3915 El mismo Consejo Económico proponga a la aprobación del Sr. Arzobispo los márgenes de retribución -garantizada la previsión social- de los diversos niveles y oficios de quienes ejercen actividades en la pastoral arquidiocesana.

3916 Todos los responsables de algún aspecto de la administración económica, en las diversas instancias eclesiásticas, procuren que los bienes a ellos confiados se utilicen debidamente para los planes pastorales -conforme al Derecho Canónico-, con especial énfasis en la realización de la opción prioritaria sinodal, tomando siempre en cuenta el parecer de los Consejos Económicos respectivos.

3917 Cada Vicaría Episcopal integre un equipo de Clérigos y Laicos que, en coordinación con el Consejo Económico arquidiocesano, ofrezca asesoría a los Párrocos y Rectores de templos para que puedan planear y conducir adecuadamente la administración económica de las instituciones a las que sirven.

3918 Los Vicarios Episcopales, ayudados particularmente por los Decanos, cuiden que -dada la práctica arancelaria- se eviten la suspicacia y el escándalo o desedificación de los fieles en torno a la administración económica.

3919 Los Pastores eduquen progresivamente a los fieles de modo que, de manera voluntaria y generosa, contribuyan al sostenimiento y fomento de las tareas evangelizadoras; procuren también informar, particularmente a los Agentes de evangelización, acerca de los planes de trabajo y del movimiento económico implicado en esas actividades.

3920 Los Superiores de Seminarios y de otras Casas de formación incluyan en los planes formativos elementos de administración y contabilidad para capacitar a los futuros Sacerdotes.

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