CUARTA
PARTE
DECRETO GENERAL
PRESENTACIÓN
4164
Nos encontramos, por la gracia de Dios, en un momento importante y trascendental
en la vida de esta Iglesia particular, habiéndose celebrado el
II Sínodo de la Arquidiócesis de México. En la
intención de su servidor como Pastor de esta Iglesia y de mis
hermanos Obispos dedicados al mismo ministerio apostólico, el
II Sínodo ha pretendido ser el espacio eclesial que genere un
proceso de discernimiento pastoral para poder marcar las líneas
directrices de la misión evangelizadora de la Iglesia en los
finales de este milenio y en los inicios del próximo.
4165
Nuestra condición de Iglesia particular nos lleva, en primer
lugar, a ser conscientes de la realidad humana y del proyecto de Dios
en esta misma Arquidiócesis. La Ciudad de México, unidad
ecológica, histórica y social, y al mismo tiempo lugar
contrastante y diverso en sus ambientes, requería -desde la visión
pastoral- de un instrumento que propicie sistemáticamente la
comunión eclesial y la pluralidad de iniciativas dentro de una
pastoral orgánica que evite anarquía y dispersión;
requería también de un medio que nos ayude a descubrir
lo esencial de nuestro compromiso pastoral encarnado y que señale
cauces y pistas de una renovación pastoral a través de
un sinnúmero de iniciativas que enriquezcan la pluralidad que
necesitamos no sólo reconocer sino también promover en
esta Ciudad: el II Sínodo de la Arquidiócesis de México,
desde la responsabilidad e intención de su Pastor, ha tratado
de cumplir este cometido.
4166
Por otra parte, este mismo ser de Iglesia particular nos hace vivir
en comunión católica con todas las Iglesias y con el Obispo
de Roma; por esta razón, el gran tema de la reflexión
sinodal fue la Nueva Evangelización que tiene como meta la evangelización
de la cultura, lo cual implica afrontar el desafío de la inculturación
del Evangelio en el mundo actual. Esta cuestión es importante
para toda la Iglesia católica, pero reviste para nosotros en
la Ciudad de México un carácter propio que nos permite
renovar nuestro empeño para dar un paso hacia adelante en la
construcción de verdaderos modelos de pastoral urbana. Por ello
el II Sínodo, cuyo fruto recoge este Decreto General, desea retomar
estas cuestiones tan significativas para todos los cristianos de hoy.
4167
Puede decirse, por tanto, que el II Sínodo ha tenido una finalidad
marcadamente pastoral: poner al día la misión de la Iglesia
en esta Ciudad a fin de que un renovado proyecto misionero vitalice
a la comunidad de fe según el pensamiento eclesiológico
del Concilio Vaticano II y de las Conferencias Generales del Episcopado
Latino Americano celebradas en Medellín, en Puebla y en Santo
Domingo, para que esta misma Iglesia particular sea servidora del Reino
de Dios en la vida y en la cultura presente.
4168
El Decreto General tiene, además, fuerza canónica y normativa,
no sólo para concretizar la legislación de la Iglesia
universal sino para emitir una legislación particular que encauce
el trabajo pastoral en esta Ciudad de características tan especiales.
Se presentan en este documento lineamientos de acción pastoral
que buscan orientar y normar la vida arquidiocesana. Buen número
de tales lineamientos son todavía genéricos porque están
dirigidos a todos los Agentes de la evangelización; habrá
que concretizarlos posteriormente en programas pastorales específicos
y en reglamentaciones particulares.
4169
Para poder leer y estudiar con provecho este Decreto General, deberán
ser tomados en cuenta los criterios con que ha sido estructurado:
a-
Abarcar lo Esencial de la Materia Sinodal
4170
El II Sínodo ha sido un acontecimiento de gran riqueza, sea por
la abundancia de los asuntos y temas tratados, sea también por
la calidad de los participantes y sus aportaciones, tanto en la preparación
como en la realización de las asambleas. Sin embargo, ante la
necesidad de un documento que ayude a todos los Agentes de esta gran
Arquidiócesis a tener una comunión de criterios y una
convergencia de metas y propósitos, fue necesario hacer un esfuerzo
para reducir la materia sinodal y quedarnos con lo esencial, y así
poner toda la atención en puntos fundamentales de manera que
otros asuntos de no menor importancia vayan derivándose posteriormente
de la realización de las principales directrices de acción
pastoral.
4171
Estas directrices fundamentales no sólo se refieren a las prioridades
señaladas en la Primera Semana de Asambleas -la Familia, los
Alejados del influjo evangelizador, los Pobres, los Jóvenes-,
sino a los aspectos más relevantes de las cuatro semanas en conjunto,
ciertamente estructurados en función de los destinatarios prioritarios,
de modo que tales aspectos aparezcan como una gran estrategia de acción
pastoral que bien podamos llamar "Nuevo Proyecto Misionero en la
Ciudad de México".
4172
Este mismo criterio me ha llevado también a la necesidad de plantear
en este Decreto los grandes ejes de la reflexión teológico-pastoral
del II Sínodo. En efecto, la evangelización de la cultura,
la pastoral urbana, la Iglesia -misterio de comunión, Pueblo
de Dios, comunidad misionera y enviada para la construcción del
Reino de Dios en el mundo con la colaboración de otros creyentes
y hombres de buena voluntad- son temas abordados en este documento como
los cimientos de este Nuevo Proyecto Misionero.
b-
Tener un Instrumento Funcional para la Acción y Planeación
Pastoral
4173
En la elaboración de este Decreto he querido dar especial importancia
al sentir de muchos pastores y otros Agentes que están directamente
comprometidos en la acción concreta de la evangelización;
también he considerado que ya existen en la Iglesia otros documentos
del Magisterio reciente que presentan de manera profunda y amplia tanto
el examen de las realidades pastorales como la explicitación
doctrinal que las ilumina.
4174
Por estas razones el Decreto debe entenderse como un medio para activar
los planes de las Vicarías territoriales y sectoriales, los programas
de los Decanatos y de las Parroquias; debe entenderse también
como un instrumento que sirva para suscitar nuevas formas de "pastoral
supra y transparroquial", ya sea en razón de una evangelización
de los ambientes o de algunas acciones especializadas.
4175
Es mi deseo que, para animar la pastoral diocesana y poner en marcha
una nueva etapa del proceso de planificación, se realice una
Asamblea Diocesana a la que yo mismo, con el favor de Dios, convocaré
el próximo año.
c-
Considerar Complementariamente Todos los Documentos Sinodales
4176
El Decreto General ha sido elaborado a partir del Documento de Consulta,
del Documento de Trabajo y del Documento Conclusivo de las Asambleas
Sinodales; con la promulgación de este Decreto, aquellos trabajos
quedan como fuentes en el archivo de la documentación sinodal.
El Edicto de Clausura -que di a conocer el 5 de Noviembre de 1992- sirve
de antecedente inmediato para este documento que ahora, con mi autoridad
pastoral, entrego a la comunidad arquidiocesana de México.
4177 Este Decreto hace referencia a la opción prioritaria sinodal
entendida no sólo en relación a los destinatarios, sino
a las prioridades vistas en el conjunto de las cuatro semanas de asambleas,
tal como ya lo he señalado anteriormente; otros asuntos de la
reflexión sinodal serán tratados en un "Directorio
Arquidiocesano de Pastoral" preparado por una comisión que
nombraré oportunamente. Para continuar el proceso de renovación
pastoral al que nos ha impulsado el II Sínodo, deberá
irse elaborando -con la participación de diversos organismos
pastorales- la legislación más pormenorizada acerca de
variados aspectos de la vida diocesana.
4178
Es necesario que el Decreto General sea suficientemente conocido no
sólo por los Agentes más directamente responsables de
la evangelización -a quienes se dirige en primer lugar-, sino
por toda la comunidad diocesana para renovar el compromiso de la misión
que ha recibido del Señor Jesús; por esta razón
pido que el mensaje de promulgación de este mismo Decreto se
difunda ampliamente, ya que en él se exponen en forma clara y
breve sus principales contenidos.
4179
Con los criterios anteriormente mencionados se ha estructurado el Decreto
General en cinco Capítulos:
1. La Evangelización de la Cultura en la Ciudad de México
2. Un Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero
3. La Opción Prioritaria Sinodal
4. Líneas de Acción para la Opción Prioritaria
Sinodal
5. Ordenamientos para la opción Prioritaria Sinodal
4180
Los Capítulos 1 y 2 se refieren a los varios ejes doctrinales
del II Sínodo tratados de manera sintética, para buscar
una fundamentación básica del proyecto pastoral que se
perfila en el capítulo 3. Estos tres capítulos en conjunto
forman la parte propositiva del Decreto, o sea, la justificación
teológico-pastoral de la parte dispositiva que se presenta en
los capítulos 4 y 5 de manera complementaria. Es decir, el capítulo
4 propone la directriz pastoral que ha de orientar y normar todas las
acciones pastorales de la Arquidiócesis de México a partir
de la fecha de promulgación del Decreto General: se trata de
líneas generales de acción que se concretizarán
en programas de evangelización que tienen carácter de
norma pastoral. El capítulo 5 presenta ordenamientos generales
que determinan a los responsables más directos de la puesta en
marcha de las líneas de acción, así como las tareas
que dichos responsables deberán realizar. El Decreto en su conjunto
es una ley general que pretende normar la vida pastoral de esta Iglesia
local.
4181
El Decreto General del II Sínodo de la Arquidiócesis de
México es la voz de la Iglesia local que trata de recoger los
anhelos y esperanzas de todos los habitantes de esta gran Ciudad, especialmente
de los más pobres y débiles: esta voz la asume el Pastor
en nombre de Jesucristo. La autoridad de este documento no sólo
es de formalidad canónica que por supuesto tiene: su autoridad
se desprende también de la autenticidad con la que hemos vivido
este acontecimiento eclesial; es necesario además respaldarlo
con grande disponibilidad para afrontar sus consecuencias en nuestra
vida personal y comunitaria, y así dar respuesta adecuada a los
desafíos puestos a la evangelización.
4182
Un servidor de ustedes, como Arzobispo de esta Iglesia particular, entrega
este Decreto como la expresión más significativa del ministerio
episcopal que el Señor me ha encomendado; en este documento están
contenidos los esfuerzos pastorales, realizados en corresponsabilidad
con todos los Agentes de evangelización, no sólo actuales
sino pasados, que se proyectan con un nuevo vigor hacia el futuro. Es
mi propósito también presentar en este Decreto la ofrenda
del servicio apostólico vivido en favor de la Arquidiócesis
e impulsar el Nuevo Proyecto Misionero que tanto he anhelado para esta
querida Ciudad de México.
4183
A mis Hermanos Obispos, a los Señores Vicarios Episcopales, a
los Superiores y Superioras de los Institutos de Vida Consagrada, a
los Presbíteros y Diáconos, a los Dirigentes Laicales
y también a los Hermanos de las Iglesias Cristianas que peregrinan
en esta Ciudad, así como a quienes tienen responsabilidades sociales
y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, quiero invitarlos
a que lean con atención este Decreto General y a que juntos nos
empeñemos en su realización, a fin de construir la sociedad
justa y fraterna que todos deseamos.
4184
Doy nuevamente gracias a Dios nuestro Padre por los favores recibidos
a lo largo de este caminar eclesial; que Jesús evangelizador
siga inspirando nuestra tarea con la eterna novedad de su Espíritu
de Amor.
4185
A los pies de Santa María de Guadalupe, evangelizadora de México,
y de San José, varón justo y patrono de la Arquidiócesis,
hago una ferviente oración para que este Decreto General del
II Sínodo de la Arquidiócesis de México pueda ser
un renovado compromiso en favor de la fraternidad, la justicia y la
paz, que son auténtica expresión del Reino de Dios.
+
Cardenal Ernesto Corripio Ahumada
Arzobispo Primado de México
Ciudad de México, 21 de Noviembre de 1993
Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo