NOTA INTRODUCTORIA

4577 Convocados por el Sr. Arzobispo Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, alrededor de 1000 Agentes representativos de los diversos sectores de la Pastoral, asistieron al aula Sinodal "Monseñor Jorge Martínez Martínez" da la casa Huipulco del Seminario Conciliar, para tener la presentación y la entrega del Decreto General del II Sínodo de la Arquidiócesis de México, el 18 de Noviembre de 1993.

4578 En esta jornada estuvieron Laicos de todos los Decanatos y de muy diversos campos apostólicos; Religiosos y Religiosas de los Institutos cuyos miembros realizan su apostolado en el territorio arquidiocesano; Sacerdotes Regulares cuyas comunidades prestan sus servicios ministeriales en la Arquidiócesis. Asistieron, igualmente, los Párrocos, los Decanos, los integrantes del Senado Presbiterial, los Vicarios Episcopales -territoriales y sectoriales- y los Obispos Auxiliares.

4579 Todo ese día fue de trabajo, de las nueve de la mañana a las seis de la tarde. Las principales actividades fueron: la acción litúrgica dentro de la cual el Sr. Arzobispo hizo el envío misionero de todos los asistentes para que, mediante la puesta en práctica del Decreto, llevaran la Nueva Evangelización a toda la Ciudad; se tuvo la presentación del mismo Decreto y, como un acto especialmente significativo, el Sr. Cardenal dio un Mensaje a todos los Agentes de Pastoral de la Arquidiócesis, cuyo texto se transcribe después de la presente nota.

4580 A continuación, después del Documento que se acaba de mencionar, viene el Mensaje de Promulgación del Decreto General, pronunciado por el Sr. Arzobispo en una Concelebración Eucarística con el pueblo de Dios, tenida en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe el 22 de Noviembre de 1993. Este Mensaje, como el mismo Decreto, está fechado el día 21 del mismo mes, Solemnidad de Cristo Rey del Universo.

4581 Por último, al final de la Cuarta Parte de este libro, se presenta un diagrama que pretende dar la ubicación del Decreto General, en el conjunto de los documentos más importantes, tanto de lo anteriores a él como de los que, en el momento de su promulgación, se esperaba que se fueran originando. Este diagrama fue utilizado y explicado en la citada jornada del 18 de Noviembre.

MENSAJE A LOS AGENTES DE PASTORAL

CON OCASIÓN DE LA ENTREGA DEL DECRETO GENERAL

4582 Queridos hermanos, Señores Obispos, Vicarios episco-pales, Senadores, Decanos, Párrocos, Diáconos y Formadores del Seminario; queridos Superiores mayores y miembros de Institutos de vida consagrada, masculinos y femeninos; queridos Dirigentes y Miembros diocesanos de Organizaciones laicales, de Organizaciones juveniles y de las Comunidades Eclesiales de Base; queridos Rectores de las Universidades Católicas.

4583 1. He querido convocarlos aquí este día a ustedes, mis principales colaboradores y Agentes más importantes de la pastoral en esta Arquidiócesis de México, por tres razones: en primer lugar, para entregarles el Decreto General del II Sínodo Arquidiocesano que, Dios mediante, promulgaré el próximo día 22 del presente mes de Noviembre de 1993 en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, con motivo de la fiesta de Cristo Rey; en segundo lugar, para pedirles que comiencen a conocerlo y asimilarlo a fin de ir descubriendo en él y en el Programa Inicial, los nuevos caminos, las nuevas actitudes y los nuevos compromisos que habrán de ser asumidos por cada uno de ustedes y promovidos en los diversos miembros del Pueblo de Dios, para dar respuesta, en la fe, a la proclamación de la Buena Nueva con el impulso de este Decreto; finalmente, para enviarlos en nombre de Cristo, en nombre de esta Iglesia particular y de su servidor, a realizar la Nueva Evangelización de esta Ciudad de México, de acuerdo con las directivas pastorales del mismo Decreto Gene-ral, en comunión y corresponsabilidad eclesial.

4584 2. Cristo vivió de la profunda conciencia de ser "el enviado del Padre"; en el mandato de Cristo resucitado que nos ha transmitido el Evangelista S. Marcos -"Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15)-, Jesús envía a sus amigos para que sean Apóstoles, es decir, enviados. Así todo discípulo de Jesucristo, en todos los tiempos, debe sentirse en un permanente "éxodo" o salida, según su propia vocación, para dar testimonio de la Resurrección de Cristo y del amor del Padre.

4585 3. La salvación consiste en creer y aceptar el misterio del Padre y de su amor que se manifiesta y se da en Jesús mediante el Espíritu. Así se cumple el Reino de Dios llevado a cabo en Cristo y anunciado a todas las gentes por la Iglesia que se esfuerza y ora para que llegue a su plenitud de modo perfecto y definitivo (Cf. RM 14-20). El cometido fundamental de la Iglesia es "dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad al misterio de Cristo" (RH 13).

4586 4. "El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer será condenado" (Mc 16, 16). La proclamación de la Buena Noticia es generadora de vida, para quienes dan una respuesta creyente, o bien, deja en la sombra de muerte a los incrédulos. Los hombres de todos los tiempos tienen que adoptar ante ella una posición definida. Corresponde, pues a los cristianos trabajar para que a todos llegue la plenitud de la verdad salvífica e ilumine y vivifique la cultura y conciencia humanas.

4587 5. Las condiciones de nuestra Ciudad -con su grandeza y sus miserias, sus enormes posibilidades de desarrollo político, económico, científico, humanístico y de toda índole, y al mismo tiempo con sus enormes miserias inhumanas y deshumanizantes que amenazan la vida, la dignidad y la fe de las personas y que destruyen la naturaleza y rompen su equilibrio- han superado las posibilidades reales de los métodos pastorales implementados hasta ahora en nuestra Iglesia local que, por momentos, aparece como aturdida y hasta adormecida. Estas circunstancias se han transformado en enormes y apremiantes desafíos que se revelan como auténticos "signos de los tiempos", para cuantos queremos leerlos desde la fe, y nos manifiestan la plena actualidad del mandato del Señor: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva".

4588 6. Casi cinco años han transcurrido de afanosa y esperanzada búsqueda de la voluntad actual del Señor para esta Iglesia local, desde el anuncio de mi deseo de realizar el II Sínodo. La consulta a la comunidad arquidiocesana, el estudio cuidadoso, la oración ferviente, la fatigosa elección realizada en las asambleas sinodales, han sido los medios más importantes para marchar por el camino del discernimiento.

4589 7. El Señor ha sido misericordioso con nosotros y nos ha manifestado su voluntad que se nos revela en el Decreto General que hoy quiero poner en sus manos; es la propuesta que en cuanto Pastor me corresponde hacer a ustedes para orientar y alentar la evangelización de nuestra cultura, una vez escuchado el sentir de la comunidad. El Decreto General recoge, en su debida proporción y forma, todos los asuntos, las deliberaciones sinodales y todo lo que significó el valioso proceso de consulta. La acción prioritaria, discernida en las Asam-bleas sinodales, en cuanto a los Destinatarios, los Agentes, los Medios y la Organización pastoral, así como los Ordenamientos que a ella se refieren, constituyen el núcleo de este documento que es un don del Espíritu Santo y un aconteci-miento de gracia para nuestra Arquidiócesis.

4590 8. El Decreto General no es el punto final de la misión en que nos hemos comprometido cuando iniciamos los trabajos del II Sínodo, sino el grito de marcha que saque del letargo, de la indiferencia, de la comodidad y de la rutina a todos los miembros de esta Iglesia particular y sea el envío que impulse un nuevo y vigoroso proyecto misionero para esta Ciudad. Esta voz y este envío han de llegar a todos los fieles, a todas las Parroquias, a todos los Decanatos, a todas las Vicarías, a todas las instituciones y asociaciones arquidiocesanas. Por eso hago votos para que este Decreto General no sea considerado sólo como un documento para la historia, sino como expresión actualizada de la Palabra de Dios convertida en misión concreta para cada uno de ustedes, en el presente y en el futuro inmediato de esta Iglesia particular que tiene como compromiso la evangelización de la cultura de la Ciudad.

4591 9. El discernimiento cristiano no puede tener la pretensión de imponer tiempos y límites a las inspiraciones del Espíritu Santo; requiere, por el contrario, de disponibilidad y fidelidad continuas para ir avanzando en la esperanza oscura de la fidelidad a la voluntad del Señor.

4592 10. Por esto hemos de considerar el Decreto General como un momento de iluminación para nuestros compromisos pastorales que no han terminado; es sólo un momento más, aunque muy importante, de la marcha de esta Iglesia particular que habrá de continuar el proceso de discernimiento fiel. El Decreto no expresa sólo un proyecto personal sino la misión de esta Iglesia arquidiocesana.

4593 11. Esto explica el tono y los alcances trazados en el Decreto General que tiene por delante un vasto horizonte, como un plan pastoral de largo alcance cuyo objetivo es la evangelización de la cultura y cuya realización exigirá muchos años; no se engañen, pues, pretendiendo leerlo desde una pers-pectiva inmediatista, para buscar en él indicaciones concretas que corresponden a otro nivel; tal pretensión desvirtuaría su verdadera naturaleza y lo colocaría en un nivel más bajo en nuestra organización pastoral. Por el contrario, será necesario considerar este documento como el gran marco de referencia del quehacer pastoral que habremos de realizar, poniendo en práctica variados programas que vayan respondiendo con oportunidad y eficacia al ritmo de nuestro caminar. Hoy mismo, en una sesión posterior les propondré el Programa Inicial con el que habremos de comenzar nuestras nuevas tareas y concretar los nuevos compromisos pastorales. Cuánto quisiera que el primer fruto manifiesto sea una comunidad entusiasta y unida en un nuevo empeño evangelizador.

4594 12. Tampoco se engañen ni cedan al desaliento los que quisie-ran encontrar ya una nueva legislación diocesana, precisa y detallada, propuesta en cánones; ésta irá apareciendo en la medida que la experiencia de nuestro caminar nos indique el momento oportuno para plasmar en leyes los nuevos compromisos y prácticas pastorales.

4595 13. Mientras tanto, las prescripciones comunes contenidas en este Decreto General atañen a todos los miembros de esta Arquidiócesis, de acuerdo con la situación de cada uno en la Iglesia y se regirán por las disposiciones del Derecho Canónico (CIC 29-34) relativas a los Decretos Generales.

4596 14. El hombre tiene que franquear puertas difíciles para llegar a la fe, y otras más para ahondar en ella; así sus respuestas, en esta misma fe, lo han llevando a comprometer integralmente toda su persona. Pero este crecimiento en la fe del cristiano se realiza en medio de una ardua lucha para no ceder a la inclinación pecaminosa, al menor esfuerzo, a no querer correr riesgos, a no querer salir de la zona cómoda de las seguridades conquistadas. Tal inclinación es un fardo que entorpece el seguimiento radical de Cristo y es una amenaza siempre latente. Los nuevos Agentes de la pastoral tengan presente el testimonio del Apóstol: "Predicar el Evangelio no es para mi ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio! (l Cor 9, 16).

4597 15. El primer obstáculo para nuestro nuevo proyecto pastoral es esta inclinación que impulsa al hombre a ignorar o rechazar todo lo que suponga riesgo, generosidad, despren-dimiento, conversión, cruz, seguimiento radical; por eso hemos de pedir la conversión que nos haga cada vez más sensibles a los intereses del Padre y a las necesidades de nuestros hermanos.

4598 16. Otro obstáculo es la racionalización bajo la cual pueden disfrazarse las resistencias a que hemos aludido: considerar el Decreto General sólo como una doctrina o una teoría y no como un camino de conversión que exige nuevas actitudes y compromisos pastorales; o sentir como si ahora amenazara con posponer y diluir los compromisos pastorales en curso; o pensar que son puntos de vista propuestos por otros, fruto de reuniones y análisis innecesariamente largos en espera de nuevas instrucciones o nuevos documentos que eluden los compromisos reales y eficaces; o, finalmente, esperar que los que encabezan las organizaciones arquidiocesanas den todas las in-dicaciones.

4599 17. No menos serio aparece el obstáculo de las dimensiones de esta Ciudad que vuelve insignificantes aun a las personas más importantes y a los acontecimientos más trascendentales; lanza al olvido los mejores proyectos y deja de lado, por el consumismo voraz, las más altas propuestas e iniciativas; amenaza que podría acabar silenciando el entusiasmo y la audacia de las voces más generosas.

4600 18. Por esto invito a todos a una verdadera conversión y a un sincero cambio de mentalidad, para no sólo contemplar sino actuar, para no permanecer en el inmovilismo o la comodidad sino salir y arriesgar, para no permanecer cruzados de brazos en espera de nuevos documentos, sino iniciar la acción, animados de creatividad y de osadía, a fin de que la Buena Nueva del Reino encuentre expresiones culturales con que sea predicada y se manifieste, para lograr así su efectiva encarnación en las realidades presentes.

4601 19. La evangelización de la cultura ha de ser un proyecto de corresponsabilidad integral de todos los miembros de esta Arquidiócesis; nadie está justificado para permanecer ajeno a esta responsabilidad que comprende tanto a quienes desarrollan su actividad eclesial principalmente en territorios determinados, como a quienes se ocupan más directamente de los nuevos ambientes sociales y de las áreas culturales.

4602 20. Cristo Jesús que anunció el Reino, lo hizo presente en su persona y confió a su Iglesia la tarea exigente y fascinadora de difundirlo, eficaz y visiblemente; por todo el mundo hace resonar hoy su voz en medio de esta asamblea, para reiterarnos su mandato: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15).

4603 21. Así pues, implorando la misericordia del Padre y la fuerza del Espíritu Santo, retomo las palabras de Cristo y en su nombre y en el de esta Iglesia local, contando con la especial protección de Santa María de Guadalupe, los envío: Vayan y anuncien la Buena Nueva, para que realicen la evangelización de la cultura, iniciando este Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero, en comunión y corresponsabilidad eclesial. Amén.

+ Cardenal Ernesto Corripio Ahumada
Arzobispo Primado de México
Ciudad de México, 18 de Noviembre de 1992

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