MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS CON MOTIVO DE
LA PROMULGACIÓN DEL DECRETO GENERAL

I- Introducción

Amados hermanos:

4604 Desde el día en que, por voluntad de Dios, fui nombrado Arzobispo de México, junto con la alegría de poder servir a esta Iglesia particular, sentí en mi interior también la angustiosa responsabilidad de llevar el Evangelio a todos los habitantes de esta gran Arquidiócesis. Desde un principio, pensé que, siendo la Ciudad de México una unidad ecológica, histórica y social, y al mismo tiempo un lugar contrastante y diverso en sus ambientes y culturas, requeriría de un Sínodo diocesano que fuera el instrumento que propiciara la comunión eclesial y favoreciera también la pluralidad de las iniciativas pastorales; tuvieron que pasar doce años para ver concretizado este deseo de su servidor.

4605 A partir del 14 de Enero de 1989, en que anuncié el propósito de celebrar el II Sínodo hasta el día 5 de Noviembre de 1992, fecha del Edicto de Clausura, pasaron cuatro años de intenso trabajo. Los trabajos se realizaron de diferente manera: una vez que se determinó el tema central del Sínodo que fue el siguiente "Los Grandes Desafíos de la Ciudad de México para una Evangelización de la Iglesia Particular que Está en Él", el 29 de Junio de 1989 declaré a la Arquidiócesis en estado de preparación al Sínodo.

4606 Vino después la etapa de preparación que incluyó los siguientes pasos:
* Estudio del planteamiento básico del tema central del II Sínodo
(Agosto 1990 - Febrero 1991).
* Consulta parroquial, decanal y arquidiocesana
(Marzo 1991 - Mayo 1992).
* Período de oración intensa
(Abril 1991 - Mayo 1992).

4607 Las asambleas sinodales, iniciadas solemnemente el 18 de Mayo de 1992, se realizaron durante cuatro semanas:
* La primera semana trató acerca de "Los Destinatarios de la Nueva Evangelización" (18-22 Mayo de 1992).
* La segunda semana trató acerca de "Los Agentes de la Nueva Evangelización" (8-12 Junio de 1992).
* La tercera semana trató acerca de "Los Medios de la Nueva Evangelización" (13-17 Julio de 1992).
* La cuarta semana trató acerca de "La Organización Pastoral para la Nueva Evangelización" (10-14 Agosto de 1992).

4608 Finalmente, del 3 al 4 de Noviembre de 1992, la Asamblea Sinodal elaboró el Documento Conclusivo, resultado de las cuatro semanas anteriores; con el Edicto de Clausura que di a conocer el 4 de Noviembre de 1992 se dieron por concluidos los trabajos sinodales.

II- La Evangelización de la Cultura de la Ciudad de México

4609 El estudio de los problemas de la Ciudad de México llevó a los Sinodales al anhelo de llegar al corazón humano por medio de la evangelización de la cultura, anhelo que desde el Concilio Vaticano II ha resonado en varios documentos de la Iglesia, hasta llegar a la IV Conferencia General de Santo Domingo que tuvo como tema "Nueva Evangelización. Promoción Humana. Cultura Cristiana".

4610 Sabemos que cada grupo humano tiene una cultura propia que lo identifica y que lo distingue de los demás; esta cultura esta formada por un conjunto de elementos muy variados como son la lengua, la historia, la religión, las tradiciones, el entorno etc. Así entendida la cultura condiciona, transforma y proyecta a las personas hacia la realización de estilos de vida propios. Desde este punto de vista, más que de una cultura, al hablar de la Ciudad de México, tendríamos que referirnos a una diversidad de culturas, ricas y variadas en valores que se ven amenazados por las culturas provenientes de otros países.

4611 La Ciudad de México ha sido, desde tiempos muy antiguos, un punto de concentración de pobladores provenientes de diversas regiones; la inmigración urbana -y su consiguiente importación de culturas y sus problemas- ha hecho de esta Ciudad de México un típico mosaico de costumbres, tradiciones y formas de vivir propias de una población no del todo integrada todavía; todo esto se agrava con el conocido fenómeno del centralismo, principalmente político, económico y de los medios de comunicación.

4612 La Ciudad de México, sin embargo, presenta muchos datos positivos en medio de su pluralismo cultural: la mayor posibilidad de encontrar un trabajo, escuelas, centros de salud, diversiones, medios de desarrollo espiritual, de conocimientos técnicos, de información y de comunicación.

4613 En la Ciudad de México hay también mayores oportunidades de cultivo de la espiritualidad y del apostolado para quienes desean crecer y profundizar en su fe, por la proximidad de las Parroquias y centros de evangelización, así como también por la variedad de instituciones que propician la vida de los católicos, sus obras, sus iniciativas etc.

4614 La evangelización de la cultura supone, entre nosotros, el asumir ese fenómeno de la gran ciudad, con todas las características positivas y negativas antes señaladas, sin descuidar los demás aspectos de los grupos humanos que, aunque forman parte de la Ciudad, conservan características de sus culturas originales.

4615 La pastoral urbana exige, por tanto, que la pluralidad cultural propia de la Ciudad sea asumida desde la perspectiva de una evangelización encarnada, capaz de revisar todos sus métodos, formas y expresiones tradicionales, para responder a las múltiples y variadas necesidades de los grupos y ambientes que la forman como son los barrios, las vecindades, los condominios, las colonias de clase media, las ciudades perdidas etc. Hay otro tipo de realidades de la compleja convivencia citadina como son el ambulantaje, la población flotante, los trabajadores eventuales, los subempleados y desempleados etc.

4616 Una verdadera pastoral de la Ciudad de México no puede olvidar la problemática que implica el desplazamiento de los hogares hacia los lugares de trabajo de sus habitantes, el problema del transporte urbano, el problema de la contaminación y muchos otros más que, quienes vivimos en esta hermosa y terrible Ciudad, conocemos de primera mano.

4617 A este respecto el Documento de Santo Domingo nos recuerda lo siguiente: "La Iglesia de la Ciudad debe reorganizar sus estructuras pastorales. La Parroquia urbana debe estar más abierta, ser más flexible y misionera, que permita una acción interparroquial y supraparroquial. Además, la estructura de la ciudad exige una pastoral especialmente pensada para esa realidad" (DSD 257).

III- Un Nuevo Proyecto Misionero

4618 El II Sínodo, al tomar en cuenta la nueva realidad que vivimos en la Ciudad de México, nos sitúa ante la necesidad imperiosa de renovar a fondo nuestra misión pastoral; esta renovación pastoral se logrará en la medida en que se le dé un verdadero sentido misionero a la acción evangelizadora. "Como mi Padre me ha enviado, así los envío yo a ustedes" (Jn. 20, 21) dice Jesús a sus apóstoles y así nos lo dice hoy a todos nosotros los que formamos la Iglesia.

4619 La acción de la Iglesia compromete a todos los bautizados, pero en forma mucho más urgente a los Agentes de la evangelización. Junto con los Obispos, con los Presbíteros, con los Diáconos y demás personas de vida consagrada, son los Laicos quienes, en medio de las realidades seculares, han de llevar con su vida, con su trabajo, con su oración y testimonio, el mensaje de Jesús a los ambientes en que desarrollan su actividad.

4620 Un cristiano, al vivir profundamente la unidad en la fe y en el amor, es misionero en cuanto miembro de la Iglesia, ante todo por lo que es y no tanto por lo que dice o realiza (Cf. RM 23).

4621 Quiero señalar ahora algunos aspectos que me parecen importantes para la pastoral misionera:

a- La Pastoral de Encarnación

4622 La acción pastoral debe buscar constantemente insertarse en la vida, así como Jesucristo que se encarnó y tomó la condición humana, haciéndose semejante a los hombres (Cf. Fil 2, 7; Heb 4, 15).

4623 En el esfuerzo de insertarse en la vida, el evangelizador necesita una conversión personal de la mente y del corazón, y un cambio en el modo de actuar y de relacionarse con los demás. Alimentados por la oración y los sacramentos, necesitamos aprender a reconocer y a interpretar los signos de los tiempos presentes que reclaman una respuesta, que es lo que pretendemos compartir con nuestros hermanos.

b- El Testimonio

4624 Una acción pastoral no tiene verdadero sentido evangelizador si quien la realiza carece de la fuerza de su propio testimonio cristiano. Los valores evangélicos son, entre muchos otros, la caridad, la justicia, la fraternidad, la igualdad, la paz, el perdón, la gracia y la santidad de vida, la concordia y la reconciliación; todos estos valores son elementos imprescindibles en la inculturación del Evangelio, en una época y en un lugar determinados.

4625 En la actualidad, el lenguaje de la fe debe expresarse con frecuencia en formas no explícitamente religiosas sino seculares; esto nos da oportunidad de dialogar con la cultura moderna. Las acciones que tienen un sentido humanizador y contribuyen a la dignificación de la persona y a la edificación de la sociedad, han sido llamadas acciones de "preevangelización" pues generan disposiciones favorables para la aceptación del Evangelio en quienes las observan o se ven beneficiados por ellas.

4626 La Pastoral Social es elemento fundamental en la actividad organizada de la Iglesia cuya tarea de anunciar fielmente el Evangelio se debe cumplir mediante la proclamación del mensaje, junto con la experiencia vivida de la justicia y de la caridad; abarca, por otra parte, varias dimensiones de acción y compromiso: asistir a los necesitados, promover el crecimiento y desarrollo de las personas, influir en el cambio de la sociedad para hacerla más digna, justa y fraterna. La Pastoral Social, entendida como encarnación de la caridad, es el núcleo que vitaliza el proceso de maduración de la fe de la comunidad cristiana, por la potencia testificante del amor.

c) El Diálogo

4627 A propósito del diálogo, el Papa Paulo VI nos decía lo siguiente: "La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en el que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio. Ni el solo cuidado ni la sola defensa de los dones que posee, encierran todo el quehacer de la Iglesia" (Cf. ES).

4628 En la realización del II Sínodo arquidiocesano hemos tenido presentes aquellos valores que la cultura de hoy considera como muy importantes: la gran causa de la paz, de la justicia y de la fraternidad; la promoción, la defensa y el respeto de la vida y de los derechos humanos; la preocupación por la ecología. Estos asuntos piden nuestra colaboración, en actitud de diálogo con los hombres de buena voluntad que están preocupados por el auténtico bienestar de la sociedad.

4629 La Iglesia particular de México quiere ser Sacramento de Cristo, sobre todo por su vida testimonial dedicada al servicio de la promoción integral del hombre desde el compromiso de la fe en Jesucristo resucitado; quiere vivir e irradiar la caridad en la asistencia social renovada, en el servicio promocional para fortalecer la sociedad civil, en la defensa de los derechos humanos, en el anuncio de la fe, en la celebración de los sacramentos, en la promoción de un laicado más comprometido para el servicio misionero en favor de todos sus hermanos, especialmente de los que no conocen a Cristo o que se han alejado de Él.

4630 Esta Iglesia, en la aceptación de sus limitaciones, consciente de ser depositaria y portadora del Evangelio, quiere ser agente de diálogo en la búsqueda de los medios aptos para la construcción del Reino de Dios, con todos los cristianos y con otros creyentes, siempre en pleno respeto a las personas y a las instituciones.

Ir página anterior
Ir inicio página
Ir página siguiente

 

Principal

Índice General

Con click puedes ir a la PÁGINA PRINCIPAL DOCUMENTOS ECUCIM

Ver e imprimir ECUCIM en PDF

Glosario

Índice Analítico

Textos Litúrgicos

Siglas

Ir a la Vicaría de Pastoral

Vicaría Pastoral