CAPÍTULO X

PEREGRINACIÓN ANUAL A LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

14 de Enero de 1995
Año Jubilar Guadalupano

Mensaje del Señor Cardenal Don Ernesto Corripio Ahumada

Este Libro se cierra con el Mensaje que el Sr. Cardenal dio a la Comunidad Arquidiocesana el día 14 de Enero de 1995: resulta especialmente significativo, ya que en la misma fecha, pero seis años antes, él mismo había comunicado su deseo de convocar un Sínodo. Este Mensaje y otras muchas manifestaciones de su preocupación pastoral las proclamó en ese lugar, tan especialmente vinculado, desde hace más de 450 años, con la vida de la Arqudiócesis, la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe.

Bajo la mirada y el amparo de esta misma celestial Señora, seis años de caminar juntos.

Amados hermanos:

5023 Con la alegría que cada año nos reúne en torno a nuestra Madre la Virgen de Guadalupe, iniciamos la labor pastoral correspondiente a este año nuevo de 1995.

5024 Conscientes de las dificultades especiales por la que está pasando nuestra patria, venimos ante la Madre común a implorar su auxilio y a recordar el proyecto de un cristianismo más comprometido, siguiendo las líneas marcadas por nuestro II Sínodo Diocesano.

1.- Proyecto Sinodal de la Arquidiócesis

5025 El proyecto pastoral, que se desprende del Decreto General, traza líneas de acción evangelizadora válida por lo menos para los próximos diez años de vida eclesial de la Arquidiócesis. A fin de poner en marcha este proyecto, presenté oportunamente el PROGRAMA INICIAL ARQUIDIOCESANO, mismo que hoy quisiera enriquecer en algunos de sus puntos.

5026 En lo referente a la necesidad de Sectorizar las Parroquias, quiero que se intensifique la evangelización de las familias, reuniéndolas en grupos que las promuevan en la fe, para así crecer en su realización humano-crisitana. Para lograr esto se pueden aprovechar los tiempos litúrgicos de la Cuaresma y de la Pascua, como también las fiestas patronales que favorecen la reunión de los diversos grupos.

5027 Es necesario también intensificar la formación de agentes evangelizadores que respondan a la diversidad de ambientes y contextos familiares en nuestra Ciudad, atendiendo a las familias más empobrecidas y a las más alejadas del influjo evangelizador, especialmente en sus miembros más jóvenes.

5028 Asimismo es urgente dar un sentido más auténticamente evangelizador y misionero a las acciones habituales de la pastoral parroquial, tales como:
* la tramitación matrimonial
* la atención a los enfermos
* los juramentos para no tomar bebidas embriagantes o no consumir tóxicos
* la celebración de la Eucaristía en las diversas circunstancias de la vida como son: matrimonios, defunciones, XV años etc. Dese especial importancia a la asistencia y participación activa, consciente y fructuosa de las familias en la Misa Dominical. No hay que olvidar, por su puesto, la dimensión evangelizadora y misionera de los demás Sacramentos.

5029 Como Administrador de la Arquidiócesis los exhorto a hacer un gran esfuerzo para que estas acciones pastorales sean siempre aprovechadas para evangelizar adecuadamente, que sean debidamente preparadas y cuidadosamente atendidas. Este año jubilar debe ser un año que nos inspire a evangelizar al estilo de Santa María de Guadalupe: con fidelidad a Jesús y con cercanía y cariño a todo nuestro pueblo.

2.- Año Jubilar Guadalupano y Compromiso Social

5030 Es mi deseo que en este año se intensifique la dimensión social de la pastoral que ya se viene haciendo en Parroquias, grupos, movimientos, escuelas, comunidades y otros ámbitos de acción apostólica, y que se promuevan iniciativas con ocasión, por ejemplo, de la Campaña Cuaresmal de Caridad, tomando en cuenta la celebración de la Cumbre Mundial por la Mujer. A propósito de todo esto, tengamos muy presente que dentro de las mismas familias -preocupación constante de nuestra pastoral- existen circunstancias de marginación de muchas mujeres: se trata, con frecuencia, de ancianas en soledad, de mujeres maltratadas, de adolescentes que prematura e irresponsablemente se convierten en madres, de empleadas domésticas, de indígenas presentes en la Ciudad que no saben leer ni escribir.

5031 Los tiempos que vivimos son tiempos de dificultades económicas que, de todos modos, no nos dispensan, sino por el contrario, nos comprometen más a trabajar por los hermanos desfavorecidos.

5032 Todos podemos compartir de nuestro tiempo, de nuestro esfuerzo y de muchas formas de manifestar nuestra generosidad, bajo la presencia de María de Guadalupe como Reina del Amor, de la justicia y del respeto a los derechos de los más pobres.

5033 La Jornada de la Caridad -que se celebrará hacia fines de año- deberá ser un acto evangelizador de toda la ciudad, a fin de que el mensaje de la justicia, del amor fraterno y de la dignificación llegue también y de manera especial a los más alejados. Esta Jornada de la Caridad será una oportunidad para sensibilizar a todos a practicar el amor y la justicia hacia los más pobres.

5034 Este trabajo que hemos mencionado, y que es propuesta derivada de las conclusiones sinodales, puede parecernos difícil, puede cansarnos, o, tal vez, hemos perdido el entusiasmo por realizarlo; por eso en este Año Jubilar encomendémoslo a la Virgen María de Guadalupe, la Evangelizadora de nuestra Patria y Misionera de la Ciudad de México, pidiéndole imaginación para encontrar los caminos concretos en cada circunstancia, entrega para vencer las dificultades y entusiasmo para renovar nuestro ánimo apostólico.

5035 Los retos del tiempo que nos ha tocado vivir en nuestra patria, son una oportunidad más de gracia. Ante la dificultad y la adversidad, los cristianos nos apoyamos en la fuerza de Cristo que vence el mal con el poder del Amor.

5036 Ante los problemas que vive nuestra Patria: la devaluación monetaria, la desconfianza generalizada, la amenaza de la guerra, la carestía de la vida, no es hora de desalientos sino de fe en el poder de Dios, que nos permitirá acabar con el mal, reconstruyendo lo bueno que todavía tenemos.

5037 Que Santa María de Guadalupe se vea una vez más coronada con nuestra fe que se renueva y que es criterio de verdad, con nuestra esperanza que es lucha infatigable para construir nuestra propia historia, y con nuestra caridad que todo lo puede y lo transforma.

Así sea.

+ Cardenal Ernesto Corripio Ahumada
Administrador Diocesano
Basílica de Guadalupe, 14 de Enero de 1995

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