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El
Papa Juan Pablo II, en la carta encíclica Redemptoris
Missio sobre las misiones, afirma: "Todos los cristianos
son corresponsables de la actividad misionera. La participación
de las comunidades y de cada fiel en este derecho-deber se llama
cooperación misionera" (No. 77).
Y
más adelante el Papa dice: "Entre las formas de
participación, el primer lugar corresponde a la cooperación
espiritual: oración, sacrificios, testimonio de vida
cristiana. La oración debe acompañar el camino
de los misioneros para que el anuncio de la Palabra resulte
eficaz por medio de la gracia divina" (No. 78).
Estas
palabras del Vicario de Cristo son un llamado a todo el pueblo
cristiano a vivir concretamente el compromiso apostólico-
misionero que brota de nuestro bautismo.
Pues
bien, el "Rosario misionero" es una manera concreta
para cumplir con ese deber. Lo ha pensado y organizado, a mediados
del siglo XX, un obispo norteamericano, Monseñor
Fulton J. Sheen, con el fin de sugerir y brindar
un medio muy práctico de orar por las misiones y misioneros.
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Su
Santidad el Papa Juan XXIII rezaba el Rosario Misionero todos los
días por el mundo entero, dedicando una decena a cada continente:
"Como Papa debo orar por la humanidad entera y lo hago al rezar
el Santo Rosario Misionero: la primera decena por África, la
segunda por América, la tercera por Europa, la cuarta por Oceanía
y la quinta por Asia".
El
Rosario Misionero es una forma de oración que toma como base
al Rosario tradicional, en la cual, por intercesión de María,
se pide al Padre por las intenciones y necesidades de todo el mundo.
Es una oración mariana universal y misionera, que consiste
en rezar los cinco misterios de cada día teniendo presentes
los cinco continentes del mundo, pensando en la situación concreta
de cada continente desde el punto de vista de la evangelización
y de la presencia cristiana, y orando por los misioneros y misioneras,
por todos los agentes de la evangelización, y por todos los
que aún no conocen la Buena Nueva de la salvación, para
que se abran a la luz del Evangelio.
Está
estructurado, al igual que el Rosario tradicional en cinco misterios,
en cada uno de los cuales se pone como intención a uno de los
cinco continentes. Las cinco decenas tienen sendos colores, que representan
a cada uno de los continentes desde el punto de vista misional, y
recuerdan al que reza, la intención misional de cada decena.
De esta manera, al terminar de rezarlo, se habrá abrazado con
la oración a los hombres y mujeres de todo el mundo.
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1°
Misterio:AFRICA. El color
verde, nos recuerda las verdes
selvas habitadas por nuestros hermanos africanos.
2°
Misterio: AMÉRICA.
El color rojo, simboliza la sangre
derramada por los mártires que dieron su vida durante
la evangelización de este continente.
3°
Misterio: EUROPA. El color
blanco, nos recuerda a la raza
aria, originaria de este continente y al color de las vestiduras
del Papa, que también tiene en él su sede.
4°
Misterio: OCEANÍA.
El color azul nos habla de Oceanía,
con sus miles de islas esparcidas en las azules aguas del Océano
Pacífico.
5°
Misterio: ASIA. el color
amarillo nos trae a la memoria
el Asia, poblado en gran parte por razas de este color.
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Realidad
de la Iglesia en los territorios de misión
Para
tener una visión más o menos clara de cada uno de los
Continentes y sobre todo de los Territorios de Misión, es conveniente
acercamos un poco más a su realidad geográfica, social,
política, económica, religiosa, etc., misma que nos
impulsará a hacer de nuestra oración una respuesta más
objetiva a la realidad que se vive en cada continente.
Los
datos numéricos de la vida de la Iglesia en los Continentes
donde se desarrolla la actividad misionera, expresan todo el empeño
y el celo de los obreros del Evangelio y ayudan a intuir la orientación
de la difusión del Evangelio en el mundo y nos dan una idea
de la situación específicamente de la Misión
ad gentes.
Circunscripciones
Eclesiásticas encomendadas a la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos
A
inicios del 2003, el total de las Circunscripciones Eclesiásticas
(Arquidiócesis, Diócesis, Vicariatos apostólicos,
Prefecturas Apostólicas, Missio Sui Iuris, Administraciones
Apostólicas, Ordinarios Militares, Abadías Territoriales)
dependientes- de Propaganda eran 1.075, casi el 39% de todas las Circunscripciones
Eclesiásticas de la Iglesia católica en el mundo. De
éstas, 478 se encuentran en África; 85 en América;
453 en Asia; 14 en Europa; 56 en Oceanía.
Las
Arquidiócesis son 177; las Diócesis, 755; los Vicariatos
Apostólicos, 74; las Prefecturas Apostólicas, 45; las
Missio Sui Iuris, 11; las Administraciones Apostólicas, 6;
los Ordinariados Militares, 6; Abadías Territoriales, l.
Personal Apostólico: Al servicio de la Missio Ad Gentes trabajan
cerca de 85.000 sacerdotes, de los que 52.000 pertenecen al clero
diocesano; 33.000 son Religiosos. Sobre la distribución territorial,
27.000 trabajan en África; 44.000 en Asia; 6.000 en América;
5.000 en Oceanía; 3.000 en Europa. Su actividad misionera está
apoyada, además, por 28.000 Religiosos no sacerdotes; por 450.000
Hermanas, y por 1.650.000 Catequistas.
Seminarios
mayores y menores. Propaganda Fide acompaña, además,
en sus propios territorios, la formación espiritual y académica
de 280 Seminarios Mayores Ínterdiocesanos, y de Seminarios
Menores, con un total de 65.000 seminaristas mayores y 85.000 seminaristas
menores, asegurándoles también un apoyo económico.
Otro dato se refiere a las Ordenaciones sacerdotales, que en la última
década han sido unas 1.900 al año.
Actividades
socio-asistenciales. Hay que recordar, por fin, como ulterior información,
el empeño en la construcción de innumerables iglesias-capillas
(sobre todo para las pequeñas comunidades diseminadas en áreas
rurales). Hay que añadir a esto las actividades educativas
(cerca de 42.000 escuelas); actividades sanitarias (1.600 hospitales,
más de 6.000 dispensarios, 780 leproserías); actividades
caritativas y sociales (12,000 iniciativas).
Actividades
en Roma.
A este inmenso campo de actividades misioneras, hay que añadir
algunas instituciones e iniciativas de la Congregación, en
Roma:
Pero
el dato más importante y significativo es el que se refiere
al número de los misioneros (Obispos, sacerdotes, religiosos,
religiosas, laicos) que han sido testigos, incluso con la vida, de
su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Según las estadísticas,
el número de tales testigos en estos últimos años,
gira en torno a un millar.
Como
podemos constatar, se encuentran ante nosotros muchas obras en ebullición,
estrategias y programas misioneros. Los desafíos del Evangelio
son muchos y siempre nuevos. La mies es todavía mucha y tiene
necesidad de obreros celosos y generosos, preparados para partir.
Precisamente porque hay tanto trabajo, los misioneros y las misioneras
son invitados a juntar las manos, a fijar la mirada en María
y rezar con el Rosario. También se encuentra aquí el
secreto de la Misión. En el amplio mar de la Misión,
la Iglesia despliega las velas, empujada por la fuerza del Espíritu
Santo y guiada por la Madre del Salvador, Estrella de la Evangelización.
A
continuación presentamos una breve descripción de cada
uno de los continentes, donde veremos algunas estadísticas
que nos pueden ayudar a tener una visión más o menos
clara de cada uno de ellos.