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"Queremos ver a Jesús": DOMUND 2010

ROSARIO MISIONERO PARA EL DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES en PDF

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"Rosario Misionero"
para el Domingo Mundial
de las Misiones

Lectio divinaLECTIO DIVINA
LECTIO DIVINALECTIO DIVINA

“La historia de la humanidad, a la que Dios nunca abandona, transcurre bajo su mirada compasiva. Dios ha amado tanto a nuestro mundo que nos ha dado a su Hijo. El anuncia la buena noticia del Reino a los pobres y a los pecadores. Por esto, nosotros, como discípulos de Jesús y misioneros, queremos y debemos proclamar el Evangelio, que es Cristo mismo. Anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras”

Aparecida, 30.

Introducción

“La máxima realización de la existencia cristiana como un vivir trinitario de “hijos en el Hijo”, nos es dada en la Virgen María quien, por su fe (cf. Lc 1,45) y obediencia a la voluntad de Dios (cf. Lc 1, 38), así como por su constante meditación de la Palabra y de las acciones de Jesús (cf. Lc 2, 19.51) es la discípula más perfecta del Señor” (DA 266).

Hoy, nosotros, reunidos en nombre de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, queremos venerar a la santísima Virgen María con el rezo del santo rosario, reconociendo en Ella, a la Madre de Jesús el Hijo de Dios, quien es el que nos ha revelado al Padre y todos sus designios amorosos.

En este rosario acudimos a María. A Ella, Madre de Dios y Madre nuestra, recurrimos recitando las aves marías, poniendo en cada una de ellas, la intención de nuestros pueblos, de los cinco continentes del mundo, pidiendo nos conceda Dios nuestro Señor a través de su intercesión, todas las gracias que necesitamos y no sabemos pedirle.

En este santo rosario queremos meditar los misterios de la Luz. Misterios que nos van mostrando el itinerario de Jesús, invitándonos a seguir sus huellas, siendo sus discípulos misioneros.

Primer misterio: “El bautismo de Jesús”

Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tu vienes a mí?» Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en este se abrieron los cielos y vio al Espíritu Santo de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3, 13-17).

Este misterio lo queremos ofrecer por todo el continente de África.

África, el continente pobre, el continente que ha sufrido por siglos enteros la penuria en todos los aspectos. Su gente habituada ya al sufrimiento sigue gimiendo al ver los grandes contrastes de la humanidad.

Nosotros como Iglesia, ponemos, María, en tu corazón sagrado, a todos los habitantes de esta tierra tan marginada, tan sufrida, que en medio de las pruebas ha reconocido al Señor como su Dios, aún desconociendo su nombre.

“La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos misioneros de Jesucristo” (DA 3).

(Padre nuestro, diez Ave María, un Gloria)

Jesús sacerdote eterno

Todos: Santifica a tus sacerdotes.

Canto

Segundo misterio: “La revelación de Jesús
en las bodas de Caná”

Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y no tenían vino, porque se había acabado el vino de la boda. Le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes:«Haced lo que él os diga». Había allí seis tinajas de piedra puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba (Juan 2 5–7).

En este misterio ponemos en manos de María, a todo el continente Americano. Ella como siempre está solícita a todas sus necesidades, a todos sus problemas. Ella contempla como en las bodas de Caná, a cada uno de sus pobladores y sabiéndose intercesora, acude a su Hijo Jesús para remediar sus males y ofrecerles lo que Jesús les quiere conceder a través de su maternal amor.

“El ser discípulos misioneros de Jesucristo, conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio” (DA 3).

(Padre nuestro, diez Ave María, un Gloria)

Jesús sacerdote eterno

Todos: Santifica a tus sacerdotes.

Canto

Tercer misterio: “La proclamación
del Reino de Dios”

Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purficad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis (Mateo 10, 7–8).

El Continente de Europa lo ponemos María, en tus manos, en este misterio, te pedimos que Tú como Madre, que sabes adivinar todo aquello que aqueja a este continente, presurosa, como acudiste a la montaña para ayudar a tu prima Isabel, recojas las necesidades de este continente que tiene una gran fe, que tal vez por la misma prisa que vive va perdiendo, al verse envuelto en este trajín de la vida.

“Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato de la misión. ‘Id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará’ (Mc 16,15). Pues ser discípulos misioneros de Jesucristo y buscar la vida ‘en Él’ supone estar profundamente enraizados en Él” (DA 3).

(Padre nuestro, diez Ave María, un Gloria)

Jesús sacerdote eterno

Todos: Santifica a tus sacerdotes.

Canto

Cuarto misterio: “La transfiguración
en el Monte Tabor”

Y mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Cuando ellos se separaron de él, dijo a Pedro Jesús:«Maestro, bueno es estarnos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido, escuchadle» (Lc 9, 29-35).

Oceanía. Este gran continente formado por miles de islas que llevan su misma sangre, su misma mentalidad, su misma idiosincrasia, tiene hambre y sed del único Dios y Señor. Te pedimos María que tú como la gran mediadora entre los hombres y tu Hijo Jesús, seas portadora de todas las gracias que los lleven al encuentro con tu Hijo Jesús, con su Verdad, con su Evangelio. Por ellos ofrecemos este cuarto misterio.

“El encuentro con Jesucristo. Quienes serán sus discípulos ya lo buscan (cf. Jn 1, 38), pero es el quien los llama: Sígueme” (Mc 1, 14; Mt.9, 9). Se ha de descubrir el sentido más hondo de la búsqueda, y se ha de propiciar el encuentro con Cristo que da origen a la iniciación cristina” (DA 278).

(Padre nuestro, diez Ave María, un Gloria)

Jesús sacerdote eterno

Todos: Santifica a tus sacerdotes.

Canto

Quinto misterio: “La Institución de la Eucaristía”

Tomó luego el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros» (Lc 22, 19-20).

“La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente en múltiples formas la promesa del Señor «he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20); en la sagrada Eucaristía por la transformación del pan y el vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, se alegra de esta presencia con una intensidad única…” (Ecclesia de Eucharistia 1).

Asia, este gran continente tan lejano por la geografía y tan cercano por la fe. Vemos a cada uno de sus habitantes, y en sus rostros contemplamos el rostro de Jesucristo, nuestro Dios y Señor. María, tu como Madre providente, como la que supiste llevar silenciosamente todos los sufrimientos de tu Hijo Jesús, te pedimos acompañes en su padecer a este gran pueblo de culturas tan diferentes, de contrastes tan marcados, pero todo sedientos del Dios que da la vida. Intercede por ellos, y en tu regazo de Madre, envuélvelos y cuídalos.

(Padre nuestro, diez Ave María, un Gloria)

Jesús sacerdote eterno

Todos: Santifica a tus sacerdotes.

Canto

Padre Nuestro

  • Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos ponemos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia.
  • Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto, en tus manos ponemos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia.
  • Dios te salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto, en tus manos ponemos nuestra caridad para que la inflames en el fuego de tu amor, llena eres de gracia.
  • Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la beatísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa original.
  • Dios te salve reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos gimiendo y llorando enéste valle de lágrimas, ea pues Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de éste destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.¡Oh clemente!, ¡oh piadosa!, ¡oh dulce virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Letanías misioneras

Señor ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.
Señor ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, que quieres que todos los hombres se salven.
Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo, que sufriste una muerte de cruz por todos.
Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, que atraes a los hombres al conocimiento de la verdad.
Ten piedad de nosotros.

Santa María, Reina de las misiones                          [Respondemos: Ruega por nosotros]
San Pedro
San Pablo
San Francisco Javier
Santa Teresita del Niño Jesús

Por ÁFRICA:                                                          [Respondemos: Ruega por África]
San Marcos
San Agustín de Numidia
Venerable Carlos de Foucauld
Santos Mártires de Uganda
Beata Clementina Anuarite

Por AMÉRICA:                                                    [Respondemos: Ruega por América]
Santo Hermano Miguel
Santa Mariana de Jesús
San Pedro Claver
San Juan Diego
San Martín de Porres
Santa Rosa de Lima
San Héctor Valdivieso
Beato Ceferino Namuncurá
Santos y beatos del nuevo mundo

Por EUROPA:                                                        [Respondemos: Ruega por Europa]
San Bonifacio de Alemania
San Agustín de Canterbury
San Patricio de Irlanda
San Leandro de Sevilla
Venerable Paulina Jaricot
Santos y beatos del viejo mundo

Por OCEANÍA:                                                     [Respondemos: Ruega por Oceanía]
Padre Damián de Molokay
San Pedro Chanel
María, Estrella del Mar
Santos y beatos de las innumerables islas

Por ASIA:                                                                 [Respondemos: Ruega por Asia]
San Andrés
Santo Tomás
San Juan Brito
Santos Mártires de Corea
Santos y beatos mártires de China y Japón

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad y Misericordia de nosotros.

Por las intenciones del Romano Pontífice

(Padre nuestro, Dios te Salve María, Gloria al Padre)

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

María, Reina de las Misiones
Ruega por nosotros

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