 |
CELEBRACIÓN
EUCARISTÍA
Y
MISIÓN
|
a)
Para reflexionar e interrogarse
En
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Quien
preside:
Todo creyente está llamado a ser misionero. Toda la Iglesia es
por su naturaleza misionera. ¿De dónde brota la necesidad
de llevar a los hombres el Evangelio? ¿Existen signos misioneros
concretos en nuestra comunidad eclesial? ¿Es valiente y profética
afrontando los retos de la indiferencia, del rechazo, del materialismo
práctico, etc.? ¿Es capaz de ser nueva, fresca, joven
y entusiasta en la oración y el anuncio? "La tarea de la
evangelización de todos los hombres constituye la misión
esencial de la Iglesia; una tarea y misión que los cambios amplios
y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes.
Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia
de la Iglesia, su identidad mas profunda. Ella existe para evangelizar,
es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia,
reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo
en la Santa Misa, memorial de su Muerte y resurrección gloriosa"
(EN, 14; LG, 9).
b)
Lectura de la Palabra
Monitor:
El Señor Resucitado es la fuerza que anima la misión universal
de la Iglesia: los apóstoles, entrando con él en íntima
comunión, comparten su amor por todos los hombres y llegan a
ser sus colaboradores en la obra de la salvación. El Señor
les confía el gran deber de hacer discípulos a todas las
gentes y de introducirles en la vida de Dios.
1er
Lector:
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: Se me ha dado pleno
poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos
los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar
todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo" (Mt 28,18-20).
Monitor:
Es el Espíritu Santo quien les empuja y sostiene al anunciar
el Evangelio, suscitando la fe en los que escuchan:
2°
Lector:
"... y el Señor le abrió el corazón para que
aceptara lo que decía Pablo" ( Hch 16,14). "Nosotros
no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído" (Hch
4,20); "Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para
que estéis unidos con nosotros en esa comunión que tenemos
con el Padre y con su Hijo Jesucristo" ( 1 Jn 1,3).
c)
Para compartir
Quien
preside:
La experiencia de Dios que el cristiano tiene en la Eucaristía,
donde se siente sumamente amado por Él que ha dado por nosotros
a su Hijo, es un 'Pentecostés semanal" que hace abrir de
par en par las puertas y emprender la misión para anunciar las
maravillas de Dios experimentadas.
"Día
de luz, el domingo podría llamarse, con referencia al Espíritu
Santo, día del fuego". En efecto, la luz de Cristo está
íntimamente vinculada al fuego" del Espíritu y ambas
imágenes indican el sentido del domingo cristiano. Apareciéndose
a los apóstoles la tarde de Pascua, Jesús soplo sobre
ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis
los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis,
les quedan retenidos" (In 20,22-23). La efusión del Espíritu
fue el gran don del Resucitado a sus discípulos el domingo de
Pascua. Era también domingo cuando, cincuenta días después
de la resurrección, el Espíritu, como "viento impetuoso"
y fuego" (Hch 2,2-3), descendió con fuerza sobre los apóstoles
reunidos con María. Pentecostés no es solo el acontecimiento
original, sino el misterio que anima permanentemente a la Iglesia. Si
este acontecimiento tiene su tiempo litúrgico fuerte en la celebración
anual con la que se concluye el "gran domingo", este, precisamente
por su íntima conexión con el misterio pascual, permanece
también inscrito en el sentido profundo de cada domingo. La "Pascua
de la semana" se convierte así como en el "Pentecostés
de la semana"; donde los cristianos reviven la experiencia gozosa
del encuentro de los Apóstoles con el Resucitado, dejándose
vivificar por el soplo de su Espíritu" (DD,28).
La
comunidad se interroga sobre
su compromiso misionero, su capacidad de salir de si y comunicar cuanto
el Señor le ha hecho vivir. (Comparten algunos el compromiso
misionero que la Palabra les haya inspirado).
d)
Para la oración
Salmista:
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor
es Dios: que el nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebano.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios
con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre: "El
Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas
las edades (Sal 100).
Respondamos:
Aclama al Señor tierra entera, servid
al Señor con alegría
Que
a ejemplo de la comunidad de los Apóstoles de Jesús no
vivamos replegados en si mismos y nos sintamos una comunidad de enviados
por el Señor. Roguemos
al Señor.
R.
Aclama al Señor tierra entera, servid al Señor con alegría.
Que
así como la Eucaristía nos hace una Iglesia más
solidaria, sepamos vivir el ágape de la cena eucarística,
teniendo una acción más caritativa, como fruto de la gracia
recibida en ese sacramento. Roguemos al Señor.
R.
Aclama al Señor tierra entera, servid al Señor con alegría.
Para
que sintamos "nuestra" la Eucaristía que nos hace una
Iglesia más corresponsable, ya que todo lo que celebramos en
ella y lo que en ella se encierra concierne e interesa a la comunidad
entera. Roguemos al Señor.
R.
Aclama al Señor tierra entera, servid al Señor con alegría.
Digamos la plegaria que Jesús nos enseño y nos abre en
el sentido misionero universal al pedir que sea santificado el nombre
de nuestro Padre... en todos los rincones de la tierra:
Padre
nuestro...
Oración
Quien
preside:
Oh Dios, que has hecho a tu Iglesia sacramento universal de salvación
para continuar la obra de Cristo hasta el fin de los siglos, despierta
el corazón de los fieles, para que realicen con urgencia la llamada
misionera y de todos los pueblos de la tierra se forme una sola familia
y surja una humanidad nueva en Cristo nuestro Señor . Que el
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna. Amén.
e)
Compromiso
Monitor:
Prestaremos atención al gesto de partir el Pan Eucarístico
en la Liturgia de la Misa, porque es un signo de lo que con Jesús
esta llamada a realizar la Iglesia: hecha Cuerpo de Cristo, por la Eucaristía,
también la comunidad viene a ser pan partido por la vida del
mundo en la caridad hacia los hermanos. La primera caridad es la de
la Verdad del Evangelio: la Palabra conduce después a la conversión,
a la fe y a los Sacramentos de la salvación..
Nuestra
comunidad se comprometerá particularmente en difundir el libro
de los evangelios y la Biblia entera; a amar y hacer amar a Jesús
Eucaristía por todos los rincones de la tierra.
Ahora podemos ir a servir a nuestros hermanos en el anuncio de Cristo
vivo, nuestra celebración ha terminado.