¿Qué
cosas son las que más me preocupan en mi vida ministerial?
¿Tengo
apegos fuera de mi identidad que me roban tiempo y debilitan
mis fuerzas o capacidades para
el
desempeño de mi ministerio?
Mi vida ministerial, con todo lo que conlleva de cruz y de ascesis:
¿Se
inspira y sostiene a partir de la contemplación y configuración
con Cristo crucificado, hecho Eucaristía y evangelizador?
Mi
espiritualidad en los conflictos, sufrimientos y crisis, ¿me
alcanza para no perder la paz ni acobardarme, desistir o disminuir
mi entrega?
¿Me
mantengo libre y consistente ante los fracasos pastorales
cuando no obtengo los resultados deseados?
En
mi entrega sacerdotal:
¿Cuáles
son las intenciones y motivaciones que subyacen en mi manera
de dar la vida por las ovejas?
¿Mi
generosidad es la de un amor de gratuidad, que busca solo
la gloria de Dios y la salvación de los fieles?
En
mi aprendizaje de pastor que evangeliza y se ofrece con Cristo
en la Eucaristía, ¿qué cosas me quedan
por aprender?
¿Hay
cosas que no me atrevo a preguntar, confrontar y profundizar
en lo que concierne a mi Sacerdocio, por el miedo a la conversión
y sus consecuencias?