África

África
es un gran continente que ha vivido y vive momentos históricos
difíciles, pero que a pesar de ello ofrece también al
mundo signos de esperanza.
En
el siglo XIX, las grandes potencias coloniales europeas se repartieron
el continente africano como se reparte un pastel. Cada uno escogió
la parte que mas le interesaba sin importarles nada de las situación
geográficas, raciales, tribales y culturales de los pueblos africanos.
De esta manera los africanos se vieron subyugados por dueños
que buscaban exclusivamente sus intereses estratégicos y económicos.
Pero
Dios miró con amor a los africanos y precisamente en el Siglo
pasado suscitó grandes misioneros, quienes vieron en los habitantes
de África a personas redimidas por la cruz de Cristo, hermanos
a quienes había que llevar la luz del Evangelio.
La
iglesia africana que trata de responder de una manera evangélica
a los grandes desafíos que presenta hoy este continente: guerras
fratricidas con la secuela de refugiados y desplazados, modelos de desarrollo
impuestos por intereses extranjeros con la complicidad de las clases
africanas dominantes la Inculturación en los ámbitos de
la liturgia, los estudios bíblicos, el matrimonio, etc.; los
pobres, los enfermos de SIDA, el aborto, etc.
Los
católicos africanos son más de 135 millones; hay muchos
obispos, sacerdotes y religiosos autóctonos; también hay
un gran número de laicos comprometidos y catequistas que son
los principales animadores de las comunidades cristianas.
Estas
últimas viven con fervor y entusiasmo la fe recibida y no faltan
los que testimonian su fidelidad a Cristo hasta con el martirio.
África
tiene mucho que aportar a la Iglesia universal desde su peculiaridad
con su eclesiología llamada "Iglesia familia"; y, aunque
todavía hay extensas zonas de primera evangelización,
el Papa Juan Pablo II, vislumbrando esa "nueva época misionera",
exhorta a los africanos diciendo: "No solamente salvar a África
con África, sino también evangelizar otros pueblos con
misioneros africanos".